Yoga en clase

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Resumen: Se procede a analizar cuáles son los beneficios del yoga para el alumnado y cómo se puede introducir éste de forma sencilla en los centros educativos. Para ello, se aportan ejemplos prácticos de actividades que pueden realizarse en diferentes etapas educativas.

Palabras clave: Yoga; Relajación; Respiración; Meditación.

Abstract: We will analyze the benefits of practicing yoga for students and how easily can be introduced in schools. Also, we will include some activities that can be performed on different schooling stages.

Keywords: Yoga in schools; Meditation; Breathing Techniques.

YOGA EN CLASE

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El Yoga

El yoga se utiliza en India desde tiempos inmemoriales para flexibilizar el cuerpo, fortalecerlo, aquietar la mente y buscar la paz interior y la liberación del sufrimiento.



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El ritmo que impera en la sociedad moderna occidental actual es en muchos casos sinónimo de una vida llena de estrés. Mirando a nuestro alrededor, observamos cómo el estrés se hace evidente en nuestros entornos más cercanos y la escuela no es una excepción. Encontramos que tanto profesores como alumnos sufren y padecen estrés dentro del ambiente educativo en mayor o menor medida. Es sobradamente conocido el alto número de bajas por parte del profesorado por problemas psicológicos. También son ampliamente conocidos los casos de estrés infantil, el acoso escolar o las situaciones, en general, de ansiedad, inquietud e incluso violencia en las escuelas.

Por todo ello, cada vez se hace más evidente la necesidad de encontrar herramientas que permitan resolver estas cuestiones y ofrezcan dentro del ámbito educativo una mayor armonía, tranquilidad y paz. Es entonces cuando podemos plantearnos nuevos enfoques y alternativas que podrían incluir prácticas milenarias como el yoga en nuestros centros educativos y ¿por qué no en nuestras clases?

Beneficios del Yoga

Son numerosos los estudios que demuestran los beneficios del yoga. Ya son varias las décadas que los profesionales de la salud investigan sobre los aportes de la práctica del yoga sobre la salud de las personas.

En primer lugar, el yoga es especialmente beneficioso para paliar o reducir problemas psicológicos o emocionales. El doctor Mercola (2013) alude a un estudio realizado sobre los beneficios del yoga en personas con problemas de déficit de atención, depresión, hiperactividad, etc.:

Una revisión de más de cien estudios que analizó el efecto del yoga en la salud mental encontró evidencia de que el yoga tiene un efecto positivo sobre la depresión ligera, problemas de sueño, esquizofrenia, trastorno de hiperactividad y déficit de atención.

Esto es así porque las técnicas de respiración de las que se sirve el yoga inciden directamente sobre el cerebro y las emociones. Estas técnicas, denominadas en sánscrito pranayama han sido recientemente investigadas. Se ha descubierto que durante la respiración y meditación las ondas alfa se intensifican produciendo una mayor relajación y bienestar sobre las personas

Además, las asanas (posturas) estimulan y activan músculos, órganos, glándulas y articulaciones. Es decir, tiene grandes beneficios físicos. Hay que añadir, además, lo beneficioso que puede llegar a ser el yoga para combatir problemas de sueño, ansiedad, concentración y atención.

Podemos por tanto afirmar que el yoga, como instrumento para adquirir una mayor consciencia de nuestro cuerpo y mente, puede ser una valiosísima herramienta que ayudaría a reducir el estrés y mejoraría la salud y bienestar tanto físico como mental y emocional de los estudiantes en todas las etapas educativas, ayudándolos a obtener mayor:

  • Relajación
  • Tolerancia al estrés
  • Autodisciplina
  • Conocimiento y respeto del cuerpo
  • Conciencia o inteligencia emocional
  • Desarrollo físico
  • Calidad en el sueño
  • Herramientas para enfrentarse a problemas o dificultades
  • Habilidades sociales
  • Estado de salud

¿Por dónde debe comenzarse?

Todo parte de la formación. Es decir, yo no seré capaz de enseñar yoga a mis alumnos si realmente nunca lo he practicado. Cualquier docente o centro educativo interesado en introducir el yoga debe comenzar por experimentarlo y observar qué le reporta la práctica del yoga. Como hemos dicho, el yoga es una experiencia de interiorización. Es adentrarse en uno mismo e ir observando lo que acontece. Algo, a priori fácil, pero que al practicarlo vamos descubriendo que no lo es tanto, ya que requiere esfuerzo, paciencia, y sobre todo, mucho tesón y constancia.

Así pues, primero debemos descubrir qué es el yoga por nosotros mismos. Es la única manera de estar plenamente convencidos de lo que puede aportarnos para saber qué podrá aportar a nuestros alumnos.

Ahora bien, hablábamos anteriormente del estrés y de la necesidad por parte de los docentes de encontrar herramientas para superarlo, calmar la mente y mejorar nuestro cuerpo, llenándonos de energía. Compartir una clase de yoga como rutina diaria dentro del horario lectivo podría ser extremadamente beneficioso para los docentes, ya que ayudaría a conseguir todos estos objetivos.

En grandes empresas y multinacionales de todo el mundo se incorporan herramientas como el yoga para sus empleados ya que se ha comprobado que el bienestar de éstos está estrechamente relacionado con una mayor efectividad en el trabajo. Así pues, ¿por qué no plantear la introducción de estas herramientas para los docentes desde la Administración?

Como docentes podemos plantear nuestro deseo de formarnos en esta práctica, proponiendo, por ejemplo, clases de yoga para los docentes a nivel de centro, talleres de formación en horario lectivo o no lectivo, etc. Esto siempre vendrá supeditado por la comunidad donde ejerzamos como docentes y por la inquietud real de los docentes o del centro que propone esta formación.

En el caso de que encontremos dificultades por parte del centro para llevar a cabo esta formación, siempre podremos buscarla a nivel más personal.

Quizás más adelante, esta práctica ya podrá realizarse de una manera más autónoma. Existen numerosos libros que podrán orientarnos en cuanto a asanas y ejercicios de pranayama más adecuados.

Ahora bien, una vez que tenemos esa experiencia personal del yoga y mantenemos esa intención real de usarlo con nuestros alumnos, nos plantearemos en qué momentos podremos llevarlo a cabo. En este sentido, es importante ser conscientes de la implicación por nuestra parte de expandir esta bella práctica con los demás.

En otras palabras, si no nos sentimos preparados o suficientemente implicados para poder incorporar el yoga en nuestras clases, la inclusión del yoga puede venir dada de una manera totalmente natural e igualmente beneficiosa como actividad extraescolar. Esto ya viene siendo más habitual en algunos colegios e institutos españoles.

Aquí sería importante buscar a personas bien formadas que puedan compartir con los alumnos qué es el yoga. Enseñar yoga a niños siempre requiere un plus de paciencia y creatividad, por lo que es especialmente importante encontrar a personas que reúnan estas cualidades.

Si realmente queremos acercar el yoga a nuestro entorno educativo, podremos también plantear la idea de conectar el yoga para los alumnos y sus familias. Puede ser una actividad extraescolar más o un taller fuera o dentro del horario lectivo. Es una gran experiencia y una manera increíble de que padres, madres e incluso abuelos compartan esta experiencia con los más pequeños. El yoga para niños y familiares consigue crear un vínculo más estrecho entre ellos y también con el resto de personas. Las dinámicas en estas clases están especialmente enfocadas al trabajo conjunto, pero sin olvidar la esencia del yoga. Es una experiencia muy bonita y enriquecedora para los que la practican y una opción para tener en cuenta en aquellos centros en los que exista la posibilidad de poder llevarlo a cabo.

En última instancia el yoga también puede ofrecerse como una actividad por parte del A.M.P.A para padres o madres que deseen practicarlo. Todos sabemos lo importante que es el contexto familiar y la influencia que éste puede llegar a tener en los niños. Así pues, el yoga puede ser una gran herramienta para familias desestructuradas o simplemente para aquellas personas que deseen experimentar mayor calma, paz y tranquilidad. Las personas que practican yoga de manera continuada suelen terminar proyectando todo lo aprendido en el resto de facetas de su vida. Esto quiere decir que si los padres y madres se benefician de la práctica del yoga, este aprendizaje se proyectará de una manera u otra también en su entorno familiar, y por tanto, quizás también observemos cambios en sus hijos.

Yoga en las aulas

Vemos que el yoga ya es incorporado como actividad extraescolar en numerosos centros españoles y que puede resultar muy beneficioso para niños y familiares pero ¿cómo lo incorporamos a nuestras clases?

Para comenzar debemos pensar en el área o asignatura que deseamos incorporar el yoga. Probablemente la incorporación del yoga en una clase de educación física será más sencilla que en la de matemáticas, por ejemplo, por la conexión de contenidos que se imparten. Ahora bien, el yoga puede tener cabida en cualquier asignatura y en cualquiera de nuestras clases de múltiples formas.

Comencemos pensando en nuestras rutinas. Es evidente que todos necesitamos de las rutinas ya que nos aportan confianza y seguridad. Esto no es una excepción en las clases de Primaria e incluso Secundaria donde se requiere de rutinas claras y fijas que permitan a los alumnos predecir lo que va a acontecer. Y entre estas rutinas puede fácilmente incorporarse el yoga.

Respiracion (Pranayama)

En muchas ocasiones comenzamos nuestras clases con una rutina de bienvenida. Una buena manera de comenzar nuestra jornada es respirando y estirando nuestro cuerpo. Estos ejercicios de respiración o pranayama ayudarán a calmar la mente y a mejorar la atención. Una vez acomodados en clase podemos pedir a los alumnos que se sienten cómodamente y con la espalda estirada para realizar algunos ejercicios de respiración. Esta actividad puede practicarse sentados en las sillas, encima de las mesas, entre las mesas o si contamos con el espacio suficiente incluso tumbados.

Por ejemplo, podemos pedir a nuestros alumnos que lleven toda su atención a la punta de la nariz y que comiencen a sentir cómo entra el aire por la nariz y cómo sale. Que presten atención a la sensación del aire entrando y saliendo. Posteriormente, pueden colocar las manos en la zona abdominal y observar ese sutil movimiento que se produce al respirar. Seguidamente, invitaremos a nuestros alumnos a que cuenten respiraciones; del 1 al 10 y luego desde 10 al 1. Todo muy lentamente.

En pranayama, buscamos una respiración abdominal, relajada y fluida. En prácticamente todos los ejercicios de pranayama, salvo algunas excepciones, la respiración, tanto al inspirar como al espirar, debe realizarse por la nariz. Por ello es conveniente, que antes de comenzar los ejercicios de pranayama invitemos a los niños a limpiarse la nariz para que estos ejercicios sean lo más beneficiosos posible.

Los ejercicios de pranayama además de calmar la mente y relajarnos nos ayudarán a cargarnos de energía. La respiración es una de las fuentes de energía más importantes que poseemos y que la mayoría olvidamos cultivar y desarrollar. Una buena respiración implica una mayor oxigenación del cuerpo y con ello mayor bienestar y salud.

Posturas (Asanas)

Después de los ejercicios de pranayama, podemos practicar algunas posturas o asanas. Esto nos ayudará a mantener nuestra columna sana, liberar tensiones y equilibrar la energía de nuestro cuerpo. Una serie de estiramientos sencilla puede ser suficiente. Algunas asanas que pueden practicarse sin necesidad de contar con muchos espacios o recursos. Algunas de ellas pueden ser:

  • Mover el esqueleto

Los alumnos se colocan de pie y en silencio. Podemos utilizar algún tipo de música relajante. Los alumnos irán soltando el cuerpo de la siguiente manera: comenzarán soltando las muñecas con suavidad y moviendo las manos. Después, caminarán sin moverse del sitio, levantando las rodillas hacia el pecho. Luego, estirarán un pie hacia fuera y rotarán el pie, repitiendo después con el otro. Seguirán moviendo el cuerpo libremente con los ojos cerrados hasta que se noten más flexibles.

  • La marioneta

De pie, y metiendo la barbilla hacia el pecho, los alumnos se inclinarán despacio hacia delante y hacia abajo, y se balancearán con suavidad hacia los lados. Podemos decirles que imitamos la trompa de un elefante que se mece poco a poco. Debemos tener siempre presente el espacio con el que contamos para evitar que los alumnos puedan lastimarse.

  • El molino

Consiste en calentar el cuerpo imitando la acción de un molino. Haríamos círculos con los brazos hacia delante y hacia atrás. Es importante que cada movimiento sea lento y consciente siempre conectado con el ritmo de la respiración. También debemos invitar a los alumnos a que observen las sensaciones que van experimentando. Estos movimientos en círculo con los brazos alivian la rigidez de espalda y cuello y además lubrican las articulaciones de los hombros.

Con cinco o diez minutos sería suficiente como rutina inicial. Los ejercicios de respiración unidos a los estiramientos (podríamos utilizar cualquier otra modalidad de estiramientos en los que ayudemos a que los niños suelten y liberen tensiones del cuerpo, especialmente de la espalda) nos ayudarán a comenzar el día de una manera más consciente. Estaremos más conectados con nuestra respiración abdominal y quizás sintamos que también más calmados, aunque paradójicamente, a la vez con mejor y mayor energía.

Como vemos, esta actividad puede llevarse a cabo por parte de cualquier docente, ya sea tutor o especialista, en cualquier área y en cualquier nivel, incluyendo Infantil, Primaria y también Secundaria. Sería una forma sencilla y efectiva de empezar la mañana con energía y conectados con nosotros mismos.

También podría utilizarse como actividad de transición. A este respecto, comenta Endara (2012) cómo el yoga también puede ser de gran ayuda en momentos de transición donde los alumnos se encuentran más cansados o desmotivados. Algunos ejemplos son la vuelta después del recreo o la última sesión de la mañana donde normalmente los alumnos se encuentran más cansados.

Normas (Yamas y Niyamas)

Podemos establecer a comienzo de curso una serie de normas que se entrelazarán perfectamente con la esencia del yoga. En yoga se denominan yamas y niyamas, ahora bien, nosotros las adaptaríamos a nuestro contexto de clase y a nuestras inquietudes y necesidades.

El rincón del yoga

También podemos crear nuestro propio espacio dentro del aula dedicado al yoga. En infantil e incluso en Primaria se solaparía con la idea de los rincones, es decir, crearíamos nuestro rincón de yoga en la clase. Sería tan sencillo como incorporar un espacio dentro de nuestra aula para recoger en él aquellos materiales o elementos que consideremos necesarios para la práctica del yoga.

Puede ser un espacio reservado para que los alumnos puedan relajarse en un momento dado a través de los mandalas, por ejemplo. Dejaríamos guardados ciertos mandalas en este espacio que los alumnos utilizarían para expresar sus emociones cuando lo necesitaran.

La palabra mandala proviene del sánscrito, y es una representación simbólica de la naturaleza. Colorear un mandala o incluso pintarlo (podemos invitar a nuestros alumnos a que lo dibujen ellos mismos) es una forma fácil y sencilla de desarrollar su creatividad y les ayudará a entrar en un estado más calmado y relajante. Podemos poner música ambiental, dejar que los alumnos se coloquen de manera cómoda y en silencio, centrados en el trazo y en los colores.

Los resultados del uso de mandalas en clase están estrechamente ligados al ambiente que creemos con nuestros alumnos. Deben sentir que es un momento donde pueden expresarse libremente, cómodos y sin ningún tipo de coacción.

En este rincón del yoga también podemos utilizar una caja de la amistad. Esta caja estaría localizada en este rincón y consistiría en lo siguiente: los alumnos podrían escribir cartas personales a otros compañeros de clase siempre en un tono positivo y amigable. Sería una buena manera de desarrollar su competencia social y de establecer lazos más estrechos entre ellos. Aquí el docente estaría atento/a para observar a aquellos alumnos que no reciban cartas habitualmente. La función del docente aquí sería la de invitar al resto de la clase a compartir estas cartas con todos, especialmente con aquellos que no han recibido. Los niños suelen responder magníficamente ante esta actividad y es sorprendente ver cómo los alumnos que en un principio son los más excluidos terminan recibiendo tantas cartas como los demás.

En verdad, implementar el yoga en el aula sólo requiere imaginación, ganas y mucha ilusión por parte del docente. Compartir una clase de yoga con otras personas es siempre muy gratificante, pero si encima hablamos de compartir una clase de yoga con niños quizás lo sea todavía más. Los niños se adaptan con muchísima facilidad, son pequeñas esponjitas que absorben todo lo que les podamos transmitir. Y en una clase de yoga sacan toda su espontaneidad, creatividad y buena energía.

Lo bonito de una clase de yoga con niños en nuestras aulas es que el vínculo que se establece entre profesor y alumno es mucho más cercano, ya que el ambiente que se crea al respirar conscientes, al realizar posturas en silencio y al meditar conjuntamente es muy especial. Cuando terminamos una clase de yoga y les preguntamos a los niños, muchos de ellos no pueden, ni quieren hablar, ya que no quieren salir de ese estadio de calma, tranquilidad y paz que han conseguido.

¿Por qué no probar? Decía Harold Sequeira: “El yoga es como un océano, puedes mirarlo desde la arena, mojarte los pies, nadar en la orilla o sumergirte en sus aguas profundas”.

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El artículo Yoga en clase. Apllicaciones educativas forma parte del número 9 de Campus Educación Revista Digital Docente un proyecto destinado a la divulgación de publicaciones de carácter educativo que permite la difusión del conocimiento y pretende el enriquecimiento de toda la comunidad educativa.

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