{"id":26642,"date":"2023-10-11T12:03:01","date_gmt":"2023-10-11T10:03:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/?p=26642"},"modified":"2023-10-11T12:03:01","modified_gmt":"2023-10-11T10:03:01","slug":"asustaninos-monstruos-ogros-y-cocos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/revista-digital-docente\/asustaninos-monstruos-ogros-y-cocos\/","title":{"rendered":"Asustani\u00f1os: monstruos, ogros y cocos"},"content":{"rendered":"<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\">\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Resumen: <\/strong>Desde hace generaciones, los <em>asustani\u00f1os<\/em> han sido un recurso muy efectivo para conseguir que los m\u00e1s peque\u00f1os sean d\u00f3ciles y obedezcan, sin embargo, estas figuras son algo mucho m\u00e1s esencial que una simple estrategia para las labores correctivas del comportamiento infantil. Esta gran caterva de seres que se sit\u00faan entre lo real y lo fant\u00e1stico son parte de nuestra cultura y nuestro folclore, completando, junto a otras tradiciones, la esencia de nuestra identidad y de todo lo que somos, por lo que es nuestro deber preservar su supervivencia y evitar que caigan en el olvido.<strong>\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Palabras clave:<\/strong> Asustani\u00f1os; Ogros; Cocos; Monstruos; Hombre del Saco; Sacamantecas; Miedo; Folclore; Tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Abstract: <\/strong>For generations, the scarechilden have been a very effective resource for the education of kids, however, these figures are something much more important than a simple strategy for corrective work on child behavior. These creatures are located between the real and the fantastic, and they are part of our culture and tradition. These monsters complete our folklore, the essence of our identity and all we are, so it is our duty to preserve their survival and we have to prevent them from falling into oblivion.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Keywords: <\/strong>Scarechildren; Ogres; <em>Cocos<\/em>; Monsters; Boogeyman; <em>Sacamantecas<\/em>; Fear; Folklore; Tradition.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/revista-digital-docente\/numeros\/31\/#17\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>ASUSTANI\u00d1OS: MONSTRUOS, OGROS Y COCOS<\/strong><\/a><\/p>\n<p>En estos tiempos tan edulcorados, en donde se regraban los di\u00e1logos de las pel\u00edculas para hacerlos aptos a todos los p\u00fablicos, los cuentos se reescriben para incluir la perspectiva de g\u00e9nero, y las im\u00e1genes de tabaco son convenientemente pixeladas de fotograf\u00edas y escenas, resulta desorbitado plantear el asunto de la conservaci\u00f3n de la tradici\u00f3n con respecto a ogros, cocos y dem\u00e1s seres inquietantes que pueda amedrentar la paz de los menores en base a los presupuestos morales actuales. Parad\u00f3jicamente, en toda esta andadura hacia lo pol\u00edticamente correcto y desde la obsesi\u00f3n por reconfigurar ideas y conceptos para preservar los derechos de la infancia alej\u00e1ndola de contenidos de car\u00e1cter expl\u00edcito, parecen no preocupar en la misma medida las escenas de sexo y violencia gratuitos que pueden visualizarse con tan s\u00f3lo apretar un bot\u00f3n y que est\u00e1n al alcance de cualquier ni\u00f1o o ni\u00f1a a trav\u00e9s de un simple telediario o, peor a\u00fan, un v\u00eddeo musical.<\/p>\n<p>Dejando a un lado la reflexi\u00f3n que sobre todo esto podr\u00edamos esgrimir, resulta evidente que la utilizaci\u00f3n de monstruos para educar mediante el terror a nuestros ni\u00f1os es algo que se aleja del modelo educativo de hoy d\u00eda e, incluso, de lo considerado como aceptable por buena parte de la sociedad. Y, aunque sea un tema aparentemente controvertido y radicalmente a la contra de la opini\u00f3n general, nos esforzaremos a lo largo de las siguientes l\u00edneas por <strong>reivindicar el papel fundamental que ejercen estos asustani\u00f1os no s\u00f3lo en las labores puramente pedag\u00f3gicas, sino tambi\u00e9n en la conservaci\u00f3n de nuestro folclore, que no podemos permitir que contin\u00fae deterior\u00e1ndose<\/strong>.<\/p>\n<span class='bctt-click-to-tweet'><span class='bctt-ctt-text'><a href='https:\/\/x.com\/intent\/tweet?url=https%3A%2F%2Fwww.campuseducacion.com%2Fblog%2Frevista-digital-docente%2Fasustaninos-monstruos-ogros-y-cocos%2F&#038;text=Asustani%C3%B1os%3A%20Monstruos%2C%20Ogros%20y%20Cocos%20%23CedRevistaDigitalDocente&#038;via=Campuseducacion&#038;related=Campuseducacion' target='_blank'rel=\"noopener noreferrer\">Asustani\u00f1os: Monstruos, Ogros y Cocos #CedRevistaDigitalDocente <\/a><\/span><a href='https:\/\/x.com\/intent\/tweet?url=https%3A%2F%2Fwww.campuseducacion.com%2Fblog%2Frevista-digital-docente%2Fasustaninos-monstruos-ogros-y-cocos%2F&#038;text=Asustani%C3%B1os%3A%20Monstruos%2C%20Ogros%20y%20Cocos%20%23CedRevistaDigitalDocente&#038;via=Campuseducacion&#038;related=Campuseducacion' target='_blank' class='bctt-ctt-btn'rel=\"noopener noreferrer\">Compartir en X<\/a><\/span>\n<h2>Ogros, cocos y dem\u00e1s personajes siniestros<\/h2>\n<p>Decir que las comitivas de endriagos, salidas de las historias m\u00e1s pret\u00e9ritas y dispuestas a apabullar a nuestros reto\u00f1os, merecen un atento estudio para tanto la comprensi\u00f3n de los procesos hist\u00f3ricos, sociales y culturales vividos en nuestro pa\u00eds, como para el correcto tratamiento de traumas y regresiones de la infancia y pubertad, es algo que a la pedagog\u00eda actual, esa que viste corbatas y tacones, rellena complejos informes y pasa largas jornadas en despachos sin contacto con nada m\u00e1s que su propio ego, no gusta en absoluto.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\"><p>Pero estos monstruitos son importantes, y mucho, y merece m\u00e1s que la pena rescatarlos de un inminente olvido para que sigan transmitiendo sus ense\u00f1anzas a los m\u00e1s peque\u00f1os, y a los mayores nos recuerden el sentido de seguir creyendo en todas esas otras cosas que, aunque no se vean, ah\u00ed est\u00e1n.<\/p><\/blockquote>\n<p>Jes\u00fas Callejo, uno de los mayores expertos en folclore, tradiciones y leyendas de nuestro pa\u00eds, identifica sabiamente los motivos por los que estas figuras legendarias aparecieron y llegaron a formar parte de nuestro acervo cultural. Asimismo, se\u00f1ala la profunda necesidad de reparar el da\u00f1o causado por su ausencia, no para continuar atemorizando gratuitamente a los ni\u00f1os, ni para criarlos en la idea de que en todas las oscuridades acechan peligros, sino para todo lo contrario: hacerlos depositarios de la tradici\u00f3n y transmitirles el mensaje oculto que se encuentra tras el rastro de estas criaturas fabulosas.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que Callejo (1998) proporciona una serie de pistas sobre los or\u00edgenes de este tipo de criaturas que han venido desde otros mundos para quedarse en el nuestro, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n y, en primer lugar, indica que <strong>en el origen de buena parte de estos seres se encuentra alg\u00fan suceso hist\u00f3rico especialmente traum\u00e1tico por el que una colectividad o una sociedad ha tenido que pasar<\/strong>, el cual ha dejado secuelas psicol\u00f3gicas en forma de las im\u00e1genes de invasores, tiranos y degenerados que tanto da\u00f1o causaron a los suyos. Tras sucesos de esta \u00edndole, la conciencia global se puebla de ideas sopor\u00edferas mediante las cuales llenar los terrores nocturnos infantiles. Normalmente, tras periodos de guerras o ataques entre distintos pueblos, se concatenaban las circunstancias \u00f3ptimas para convertir a los enemigos en los ogros de turno, como ocurri\u00f3 en la pen\u00ednsula con los \u201cmoros\u201d o, incluso, con los agotes. Buena parte de la explicaci\u00f3n de esta demonizaci\u00f3n de determinados colectivos o etnias, am\u00e9n de sustentarse en conflictos y momentos negros de la historia, se encuentra tambi\u00e9n en el recelo al que es visto como diferente, al \u201cotro\u201d, al extranjero, de modo que cualquier individuo que tenga procedencia lejana o ascendencia imprecisa puede ser un buen fichaje para hacer las faenas propias de asustador de ni\u00f1os. En efecto, la palabra \u201cogro\u201d se cree que comenz\u00f3 a emplearse fundamentalmente para designar despectivamente a todos aquellos que se sal\u00edan de la \u201cnormalidad\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, <strong>los or\u00edgenes<\/strong> de determinados seres fant\u00e1sticos o mitol\u00f3gicos <strong>pueden rastrearse hasta las antiguas creencias paganas<\/strong>, cuyo poder se circunscrib\u00eda a un determinado territorio en el que se aparec\u00edan, pues eran sus protectores, y por el que nadie deb\u00eda pasar bajo ning\u00fan concepto. Los entes de la naturaleza, adem\u00e1s, poblaban los bosques y monta\u00f1as como si de esp\u00edritus guardianes se tratase, y abundaban las historias sobre ni\u00f1os secuestrados por las hadas y suplantados por otra criatura fe\u00e9rica de similares caracter\u00edsticas para poder encajar en dicha farsa.<\/p>\n<p>Por otra parte, <strong>personajes reales<\/strong> como la Guardia Civil o el practicante del pueblo <strong>han sido convenientemente empleados para disuadir a los m\u00e1s peque\u00f1os en sus travesuras<\/strong>. Y lo mismo ha ocurrido durante muchos a\u00f1os con los vecinos que sufr\u00edan de alguna enfermedad o deformidad f\u00edsica, haciendo que los cojos, locos, jorobados o tuertos se convirtieran, injustamente, en candidatos perfectos para hacer aparici\u00f3n en las peores pesadillas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26643 size-full\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2.jpg 1200w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2-150x84.jpg 150w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2-600x338.jpg 600w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2-696x392.jpg 696w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2-1068x601.jpg 1068w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos2-747x420.jpg 747w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/p>\n<h2>El lugar de los asustani\u00f1os dentro del elenco de seres fant\u00e1sticos<\/h2>\n<p>Seres extraordinarios hay muchos, y para muestra un bot\u00f3n: fantasmas, sirenas, gigantes, ninfas, serranas, lamias, tarascas, gnomos\u2026 y la tradici\u00f3n espa\u00f1ola, con uno de los legados m\u00e1s ricos dentro y fuera de Europa, da buena cuenta de ello.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\"><p>En todas las Comunidades Aut\u00f3nomas tenemos un generoso listado de criaturas de lo m\u00e1s variopintas que han conseguido perdurar en la memoria de las gentes. En algunas parece que no ha pasado el tiempo y lucen igual de frescas en lo que a su significado, apariencia y h\u00e1bitos se refiere. Otras, en cambio, han ido metamorfose\u00e1ndose y adapt\u00e1ndose a los nuevos tiempos, desde el lavado de cara que hubo de darles a trav\u00e9s de la \u00f3ptica cristiana, hasta los cambios que han sufrido por mezclarse con las leyendas de otros lugares.<\/p><\/blockquote>\n<p>Dentro de este riqu\u00edsimo repertorio encontramos a los asustani\u00f1os, cuyas caracter\u00edsticas difieren del resto de criaturas m\u00edticas y que conviene apuntar, aunque sea someramente, para que no se difuminen entre la bruma de las ideas vagas con las que la mayor\u00eda de la gente identifica a estos personajes.<\/p>\n<p>Empezando por lo fundamental, debemos matizar la obviedad de que<strong> los asustani\u00f1os se dedican a asustar a los ni\u00f1os<\/strong>. A diferencia de otros seres espectaculares, \u00e9stos tienen su funci\u00f3n claramente establecida y cualquier ente que no se pueda dedicar, total o parcialmente, a la tan a\u00f1eja labor de aterrorizar ni\u00f1os, no puede ser uno de ellos. Una n\u00e1yade, un vampiro o un tit\u00e1n, por ejemplo, no son asustadores de ni\u00f1os porque nunca se relacionaron con esos quehaceres y, por norma general, su estampa no ha sido empleada para ello.<\/p>\n<p>As\u00ed es que el hecho de que<strong> los asustani\u00f1os se encuentren en el bando de los adultos<\/strong> se convierte en otra de sus caracter\u00edsticas esenciales. Ellos juegan de parte de los mayores y parecen seguir sus instrucciones, estando siempre listos para reclamarlos si fuera preciso. Que se lo digan a las madres aliadas de la Paparresolla, una ogresa bastante popular en zonas burgalesas que ten\u00eda como profesi\u00f3n devorar ni\u00f1os, seg\u00fan lo recogido por Sebasti\u00e1n de Covarrubias ya en 1611. Las madres de los chiquillos, vecinas todas unas de otras, guardaban el pacto de hacer sonar, fingidamente, los resuellos de esta bicha para que fuesen o\u00eddos por los ni\u00f1os desde la habitaci\u00f3n contigua en el momento justo en que la progenitora arreaba las reprimendas oportunas al zagal o zagala.<\/p>\n<p>Y de estos complots los ni\u00f1os sab\u00edan perfectamente. Esta comunicaci\u00f3n con sujetos de todo tipo forma parte de la concepci\u00f3n m\u00e1gica que del mundo tienen en un periodo determinado de su desarrollo, que les impide poner en entredicho que un engendro cualquiera haga aparici\u00f3n frente a sus ojos, a pesar de que nunca antes haya ocurrido.<\/p>\n<p>Esto nos lleva, adem\u00e1s, a inferir que <strong>los asustadores son identidades que pueden ser reales o imaginarias<\/strong>, lo que da lugar a que cualquier personaje, sin comerlo ni beberlo, llegue a formar parte de este gremio si un adulto lo estima oportuno en un momento dado. El ejemplo que m\u00e1s sorprende es el caso del pobre escritor Miguel de Unamuno, que en alg\u00fan momento de 1930 los pap\u00e1s y las mam\u00e1s de Salamanca lo bautizaron como uno de los seres m\u00e1s oscuros, haciendo de \u00e9l un aut\u00e9ntico asustachicos.<\/p>\n<p>Ciertamente, los asustadores reales corresponden a personajes hist\u00f3ricos o figuras c\u00e9lebres que por una serie de mecanismos que no se conocen del todo se tornaron id\u00f3neos para ejercer el arte de asustar; v\u00e9ase el T\u00edo Camu\u00f1as, el Duque de Alba, Mar\u00eda Padilla, y un abultado etc\u00e9tera. Los asustadores de ficci\u00f3n, en cambio, son monstruos creados con total intencionalidad para servir de advertencia ante lo que pod\u00eda ocurrir si se incumpl\u00edan determinados preceptos. Ten\u00edan un car\u00e1cter ejemplificante, educativo y correctivo, y gracias a la turbaci\u00f3n que su sola idea originaba eran capaces de conseguir logros que de otra forma parec\u00edan inconcebibles. Como vemos, los avezados padres siempre han tenido un as en la manga.<\/p>\n<p>Por otra parte, <strong>los asutadores de ni\u00f1os pueden estar especializados en distintos procedimientos<\/strong>, por decirlo de alguna manera. Est\u00e1n los que se limitan a asustar y cuya presencia intimidante causa pavor. En teor\u00eda, el poder de esta clase de asustacr\u00edos reside en la congoja que origina su encuentro con ellos, generalmente porque tienen fama de violentos, feos y pestilentes, pero nunca establecen contacto directo con el menor ni lo pretenden atacar. Los que s\u00ed se sabe que pueden contactar con los ni\u00f1os son aquellas criaturas que asustan porque se dedican espec\u00edficamente a secuestrar, a devorar o, directamente, a matar. Evidentemente, los comedores y asesinos son los que m\u00e1s terror infunden; aunque nunca se haya tenido la desdicha de encontrarse con uno de ellos, el relato fant\u00e1stico de otros que s\u00ed lo hicieron y sufrieron su ira es m\u00e1s que suficiente para no desear verlos ni en pintura. Los chupasangres, los recolectores de manteca, los descuartizadores\u2026 en definitiva, se puede apreciar c\u00f3mo se reparten los quehaceres entre ellos, como buena hermandad.<\/p>\n<p>Para terminar, encontramos los <strong>asustadores ultraespecializados<\/strong>, aquellos que dan miedo porque se dedican a funciones muy concretas, como es el caso del Peladits, un ser que habita en Barcelona que tiene la man\u00eda de meter en vereda a los ni\u00f1os que no quieren ba\u00f1arse. \u00bfQue c\u00f3mo lo consigue? Pues les hace entrar en raz\u00f3n mediante una sesi\u00f3n de aseo a lo bestia que incluye, entre otras rutinas de belleza, quitar la ro\u00f1a del cuerpo con guijarros y esponjas de esparto que laceran la piel, y cepillar el pelo a base de fuertes tirones con peines fabricados a partir de cuchillas que consiguen arrancar la mitad de la cabellera, cuando no la propia cabeza (Prado, 2021).<\/p>\n<p>Esta improvisada clasificaci\u00f3n nos sirve para matizar otro aspecto curioso, que es el hecho de que <strong>los asustani\u00f1os<\/strong> que desde aqu\u00ed consideramos <strong>van a ser siempre entes con vida propia y de car\u00e1cter antrop\u00f3fago,<\/strong> mayoritariamente. Es decir, que se trata de personajes con personalidad propia y atributos con los que logran una cierta humanizaci\u00f3n, salvando las distancias. As\u00ed pues, los separamos de otro tipo de \u201ccosas\u201d que hacen, a veces, las funciones de asutachicos en nuestro folclore, como puede ser la propia muerte, la luna o la noche.<\/p>\n<p>Sean como sean, los asustadores siempre dan miedo. Y es ese miedo la clave de su existencia, sobre todo para la mente de los m\u00e1s perceptivos y sensibles.<\/p>\n<h2>El miedo y su pedagog\u00eda<\/h2>\n<p>El miedo es uno de los sentimientos m\u00e1s poderosos por las emociones que provoca y por lo que gracias a \u00e9l puede conseguirse. Ha sido empleado por quienes han gozado de autoridad y poder para conseguir los m\u00e1s variopintos objetivos, y ha funcionado como mecanismo de aprendizaje con el que, a la fuerza, manipular, doblegar y dominar, siempre mediante la presi\u00f3n ejercida con el m\u00e1s d\u00e9bil e indefenso.<br \/>\nLas personas estamos repletas de miedos. Tenemos miedo a sufrir, al desenga\u00f1o, al abandono. Tenemos miedo a la pobreza, al hambre, a la miseria. A la muerte. Entendemos que experimentamos fobia cuando interiorizamos un miedo tan intenso que no puede manejarse ni racionalizarse. Decimos que tenemos que vencer nuestros miedos para poder avanzar, pero utilizamos el temor a diario como escudo protector ante la posibilidad de sufrir o que se r\u00edan de nosotros. Mejor la prudencia que el fracaso, lo cual no es m\u00e1s que puro miedo.<\/p>\n<p>Desde que se comenzaron a contar las primeras historias a la luz de la lumbre, el miedo ha sido el sustrato did\u00e1ctico m\u00e1s efectivo y resistente de todo el arsenal pedag\u00f3gico con el que el hombre ha contado para dirigir a su prole: si no temes a la bestia, te puede devorar; si no muestras respeto hacia las inclemencias del tiempo, puedes ser v\u00edctima de una imprudencia letal; si no reverencias a los dioses, puedes mostrar la soberbia que ellos necesitan para darse cuenta de que eres prescindible.<\/p>\n<p>Podemos ver que el miedo, como forma de control, ha sido esencial en nuestra educaci\u00f3n. Con el miedo nuestros padres consiguieron que no habl\u00e1semos con extra\u00f1os, que nos comi\u00e9ramos el plato de sopa y que no sali\u00e9semos de noche solos. \u00bfPor qu\u00e9? Porque nos advert\u00edan de las fatales consecuencias que acarrear\u00eda nuestra falta de cuidado con historias de otros ni\u00f1os m\u00e1s osados que desaparecieron y nunca jam\u00e1s se supo de ellos o, directamente, que fueron devorados por gigantes glotones.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de refuerzos y castigos de diferentes clases el adulto experto ha<strong> podido actuar sobre el comportamiento y lograr que ciertos h\u00e1bitos desaparezcan del todo o, por el contrario, que aumente su frecuencia de aparici\u00f3n<\/strong> por lo que, para conseguir acabar con determinadas conductas o propiciar que aparezcan otras, se ha hecho uso de diversas estratagemas que se han cre\u00eddo bastante \u00fatiles.<\/p>\n<p><strong>Ogros, cocos y dem\u00e1s parafernalia fastuosa se ha usado desde tiempos remotos como un castigo positivo <\/strong>que ha tenido bajo control los comportamientos indeseables de los infantes.<\/p>\n<p>El <strong>castigo positivo<\/strong> es el castigo m\u00e1s com\u00fanmente conocido y se basa en ofrecer algo malo o desagradable al sujeto que manifiesta la conducta indeseada, con el objetivo de que \u00e9sta no se repita. En el otro extremo se encuentra el <strong>castigo negativo<\/strong>, aqu\u00e9l que juega con quitar al sujeto algo bueno si la mala conducta se sostiene en el tiempo. <em>\u201cSi no te vas a la cama, ma\u00f1ana no iremos al parque\u201d<\/em> ser\u00eda, entonces, el ejemplo id\u00f3neo de castigo negativo, pues la amenaza de hacer desaparecer esa diversi\u00f3n tiene el poder suficiente de aumentar las probabilidades de que el ni\u00f1o en cuesti\u00f3n se vaya a dormir. En cambio, <em>\u201cSi no te vas a la cama, vendr\u00e1 el Hombre del Saco y te llevar\u00e1\u201d<\/em> ser\u00eda el castigo positivo, pues exponemos, mediante un est\u00edmulo aversivo, las consecuencias nefastas que acaecer\u00e1n si contin\u00faa manifest\u00e1ndose la conducta que se quiere extinguir.<\/p>\n<blockquote class=\"td_pull_quote td_pull_center\"><p>Esta forma de condicionamiento es de las m\u00e1s conocidas por su facilidad de aplicaci\u00f3n ya que en la mayor\u00eda de los casos suele funcionar, sobre todo en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, donde se reduce la frecuencia de aparici\u00f3n de conductas inapropiadas mediante la utilizaci\u00f3n de castigos con los alumnos.<\/p><\/blockquote>\n<p>Pese a sus posibles utilidades, esta t\u00e9cnica es de discutida eficacia ya que a veces no suprime la conducta de forma estable y provoca en los sujetos episodios de frustraci\u00f3n, por lo que hay que saber c\u00f3mo utilizarla correctamente. Es preciso tener cuidado con los castigos, sobre todo en las etapas infantiles, y es m\u00e1s conveniente emplearlos de manera paralela a otros m\u00e9todos o, al menos, de forma transitoria.<\/p>\n<h2>La representaci\u00f3n de los miedos<\/h2>\n<p>El bestiario ib\u00e9rico es extraordinaria y maravillosamente extenso, pero, sin lugar a dudas, podr\u00edamos citar tres seres en concreto que existen en la mente tanto de ni\u00f1os como de mayores y que, gracias a sus incre\u00edbles destrezas y ma\u00f1as, se han granjeado una eterna longevidad en nuestro inconsciente. Ellos son, indudablemente, el Coco, el Hombre del Saco y el Sacamantecas, los tres representados y nombrados de maneras distintas en las diferentes regiones espa\u00f1olas, aunque bajo los mismos fundamentos psicosociales. Tanto es as\u00ed que existen teor\u00edas que pretenden enlazar los miedos m\u00e1s at\u00e1vicos de todo ser humano, cuyos comienzos se encuentran en la ni\u00f1ez, con estas entidades, las cuales responder\u00edan a dichos temores y pasar\u00edan a ser una representaci\u00f3n de los mismos, de forma simb\u00f3lica. Mart\u00edn (2002) ya determin\u00f3 a qu\u00e9 tipo de angustias respond\u00eda la imagen de cada uno de estos esperpentos: <strong>el Coco encarnar\u00eda la aprensi\u00f3n hacia lo desconocido; el Hombre del Saco se identificar\u00eda con el temor a desaparecer; y el Sacamantecas representar\u00eda, inequ\u00edvocamente, el p\u00e1nico a la muerte<\/strong>.<\/p>\n<p>Estos terrores son comunes en todos los hombres y mujeres adultos, de cualquier cultura, y es muy posible asumir que la primera semilla de este miedo tan absoluto germinara ya en la primera infancia y nos acompa\u00f1ase desde entonces.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os peque\u00f1os tienen, a los pocos meses de vida, <strong>miedo a todo aquello que no <\/strong>les <strong>es familiar<\/strong>, desde ambientes, contextos y espacios distintos a su hogar hasta personas espor\u00e1dicas con las que pueden toparse si quiera fugazmente, siendo el <strong>miedo a los extra\u00f1os una de las primeras manifestaciones del miedo infantil<\/strong>.<\/p>\n<p>La psicolog\u00eda del desarrollo nos dice que los beb\u00e9s de entre seis y siete meses empiezan a temer a los desconocidos, sobre todo si la madre o el cuidador habitual no est\u00e1 presente, aunque no sienten el mismo desconsuelo si el desconocido es otro ni\u00f1o, con quien se reconocen similares. Esta emoci\u00f3n va difumin\u00e1ndose con la edad, dando sus \u00faltimos coletazos alrededor de los tres a\u00f1os, cuando los peque\u00f1os todav\u00eda recelan de personajes adultos extra\u00f1os y vestidos de forma fuera de lo habitual, como puede ser gente vestida de los Reyes Magos o Pap\u00e1 Noel.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\"><p>Desde los cuatro hasta lo cinco a\u00f1os empiezan a alternar los sentimientos de independencia e inseguridad; por una parte, sienten el deseo de experimentar y jugar solos libremente, aunque, por otro lado, contin\u00faan sintiendo angustia si se sienten desprotegidos o abandonados.<\/p><\/blockquote>\n<p>Es a partir de los cinco a\u00f1os cuando comienzan a verse m\u00e1s atrevidos y paulatinamente requieren cada vez menos de la supervisi\u00f3n y aprobaci\u00f3n de los adultos, lo cual, por cierto, no excluye que sigan alardeando de sus destrezas y se sientan orgullosos cuando la gente mayor que los rodea alaba sus gracias.<\/p>\n<p>En el mundo adulto este <strong>miedo a lo desconocido<\/strong> puede tornarse m\u00e1s inquietud que verdadero pavor, pero, igualmente, el no saber qu\u00e9 es lo que va pasar en relaci\u00f3n a los temas y preocupaciones de nuestro quehacer diario es algo que incomoda y que genera notable inestabilidad al hombre moderno, acostumbrado a tener todo bajo control y encorsetado en una rutina preestablecida de tiempos y horarios inflexibles.<\/p>\n<p>De la misma manera, la <strong>turbaci\u00f3n ante la idea a desaparecer<\/strong> de nuestra cotidianidad, de nuestro tiempo y de nuestras zonas de seguridad es algo que aterrorizar\u00eda a cualquiera, y que para un ni\u00f1o supone la separaci\u00f3n de su familia y figuras de apego. El apego es el proceso de vinculaci\u00f3n que muestra el ni\u00f1o hacia la persona o personas que cuidan de \u00e9l, que es generalmente la madre, y que hace aparici\u00f3n entre los seis y siete meses, respondiendo a una relaci\u00f3n de seguridad y afecto (Berger, 2007).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, perder esa figura protectora y ese entorno confortable para un ni\u00f1o ser\u00eda algo realmente terrible. La ansiedad por separaci\u00f3n hacia la figura de apego y\/o la madre suele ser normal durante el primer a\u00f1o de vida y se incrementa a lo largo del segundo. Si a los tres a\u00f1os un ni\u00f1o contin\u00faa mostrando ansiedad intensa ante la partida de la madre se puede considerar que tiene un retraso emocional.<\/p>\n<p>El miedo a desaparecer para un ni\u00f1o tambi\u00e9n se relaciona fuertemente con la idea de abandono. Sobre los dos a\u00f1os suele ser habitual que experimenten frustraci\u00f3n cuando se separan de sus figuras de apego y no saben con exactitud cu\u00e1ndo volver\u00e1n a encontrarse con ellas.<\/p>\n<p>Curiosamente, el <strong>miedo a la oscuridad<\/strong>, elemento que desde la mente adulta tambi\u00e9n podemos relacionar con el abandono, la desaparici\u00f3n o lo desconocido, es un miedo que surge en torno a los cuatro o, incluso, cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26644 size-full\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1.jpg 1200w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1-150x84.jpg 150w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1-600x338.jpg 600w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1-696x392.jpg 696w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1-1068x601.jpg 1068w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos1-747x420.jpg 747w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, la <strong>muerte<\/strong>, algo bastante l\u00f3gico a lo que temer. La conciencia de la muerte como algo irreparable e irreversible no aparece hasta bien entrados los diez u once a\u00f1os de edad, si bien no es una manifestaci\u00f3n espont\u00e1nea, el ni\u00f1o ha ido reformul\u00e1ndola poco a poco mediante sus experiencias y conversaciones con otras personas, con lo que se suele fechar la edad de siete a\u00f1os como el momento alrededor del cual comienzan a emerger los postulados intelectuales que le posibilitan al ni\u00f1o ir elaborando las conjeturas necesarias en torno a lo que significa la muerte.<\/p>\n<p>Los adultos pueden, en cambio, relacionarse con la idea de la muerte de muy diversas formas y no siempre enmarcadas bajo un sentimiento negativo, aunque, por ser algo inevitable a lo que todo ser vivo est\u00e1 expuesto y para lo que nunca se est\u00e1 del todo preparado, es uno de los espantos m\u00e1s ancestrales del ser humano.<\/p>\n<p>Que existan seres de diversas caracter\u00edsticas con los cuales poder relacionar estos tres temores no es m\u00e1s que una estrategia a la que siempre se ha recurrido para poder manejar conceptos que de otra forma se diluir\u00edan desde los puntos de vista m\u00e1s estrictamente ortodoxos.<\/p>\n<h2>\u00a1Que viene el Coco!<\/h2>\n<p>El Coco viene de repente, es una de sus extraordinarias virtudes. Se encuentre donde se encuentre, si es llamado para poner en su sitio a los ni\u00f1os m\u00e1s revoltosillos, har\u00e1 acto de presencia en un abrir y cerrar de ojos.<\/p>\n<p>El Coco llega si se le llama, as\u00ed que no goza de ese factor sorpresa. El legado legendario nos dice que es uno de esos monstruos a los que hay que invocar, no de los que se encuentran camuflados bajo la escalera o la cama. El Coco acude para comernos o llev\u00e1rsenos si no se cumple con aquello que nos piden, siendo \u00e9l mismo la advertencia o el gran castigo al que nos podemos exponer. El Coco est\u00e1 ah\u00ed, perpetuamente preparado y al acecho, como un fiel colaborador de los mayores listo para echar una mano con ese ni\u00f1o que no quiere terminarse la cena o con aqu\u00e9lla ni\u00f1a que considera que todav\u00eda no es la hora de dormir.<\/p>\n<p>Que el Coco se relacione con lo desconocido es m\u00e1s que evidente. <strong>El Coco da miedo<\/strong>, s\u00ed. Da miedo porque te come. Da miedo porque viene en cualquier momento y en cualquier lugar donde nos encontremos puede brotar. Aunque, sobre todo, da miedo <strong>porque nadie sabe c\u00f3mo es<\/strong>. Por suerte o por desgracia, nadie lo ha podido ver y volver de una pieza para describirlo.<\/p>\n<p>Es este total anonimato en lo que respecta al aspecto f\u00edsico la principal baza con la que cuenta el Coco para infundir verdadero p\u00e1nico. Tal vez porque es tan pavorosa su apariencia que se torna inefable, o bien porque es tan horripilante que no puede compararse con ninguna cosa, humana o animal, ni de este ni de otros mundos. S\u00f3lo queda la imaginaci\u00f3n de cada cual para darle forma, dotarlo de f\u00edsico e imbuirle determinadas capacidades o poderes. Y, claro est\u00e1, en la imaginaci\u00f3n de los peque\u00f1os cualquier cosa es posible, y este Coco se puede convertir en algo mucho m\u00e1s letal y horroroso desde la concepci\u00f3n de un ni\u00f1o cualquiera que desde la mente del mism\u00edsimo Lovecraft (claro que el bueno de Howard no destacaba precisamente por sus excelsas descripciones).<\/p>\n<p>El gran Federico Garc\u00eda Lorca, interesado siempre en la tradici\u00f3n, estudi\u00f3 muy de cerca nuestro folclore y, concretamente, todo lo relacionado con canciones de cuna, nanas y coplillas infantiles. \u00c9l ya explic\u00f3 con gran maestr\u00eda que el Coco figuraba como ese caj\u00f3n desastre que vale a mayores y peque\u00f1os.<\/p>\n<blockquote class=\"td_pull_quote td_pull_center\"><p>La fuerza m\u00e1gica del \u00abcoco\u00bb es precisamente su desdibujo. Nunca puede aparecer, aunque ronde las habitaciones. Y lo delicioso es que sigue desdibujado para todos. Se trata de una abstracci\u00f3n po\u00e9tica, y, por eso, el miedo que produce es un miedo c\u00f3smico, un miedo en el cual los sentidos no pueden poner sus l\u00edmites salvadores, sus paredes objetivas que defienden, dentro del peligro, de otros peligros mayores, porque no tienen explicaci\u00f3n posible. Pero no hay tampoco duda de que el ni\u00f1o lucha por representarse esa abstracci\u00f3n, y es muy frecuente que llame \u00abcocos\u00bb a las formas extravagantes que a veces se encuentran en la Naturaleza (Garc\u00eda Lorca, 1928).<\/p><\/blockquote>\n<h2>El Hombre del Saco<\/h2>\n<p>Este personaje es un secuestrador, un raptor de ni\u00f1os que vagabundea por las calles oscuras al acecho de cr\u00edos extraviados a los cuales asalta y se lleva presos en su gran jub\u00f3n. Es <strong>la reencarnaci\u00f3n del miedo a desaparecer<\/strong> y ser alejado de los seres queridos, <strong>coron\u00e1ndose como el rey del terror infantil<\/strong> para la gran mayor\u00eda de los chavales (Del Campo y Ruiz, 2015).<\/p>\n<p>Tradicionalmente, ha sido muy f\u00e1cil para los adultos hacer creer a los peque\u00f1os en este personaje, ya que raro era el pueblo por el que no pasaban, de vez en cuando, forasteros cargados con alg\u00fan fardo (De San Andr\u00e9s, 2017). Eso, unido a la desconfianza que los for\u00e1neos han causado en los pueblos m\u00e1s peque\u00f1os y cerrados, asemej\u00e1ndolos al origen de todos los males y desgracias del lugar, contribuy\u00f3 a la creaci\u00f3n de una figura, mitad fant\u00e1stica, mitad real, a la que propios y ajenos siempre han temido.<\/p>\n<p>A grandes rasgos, el Hombre del Saco se lleva a la fuerza a los ni\u00f1os peque\u00f1os sac\u00e1ndolos de sus casas o atrap\u00e1ndolos desprevenidos en callejuelas solitarias, dependiendo de cada versi\u00f3n. Suele actuar con nocturnidad y alevos\u00eda, y su particularidad est\u00e1 en que se lleva a sus v\u00edctimas a lugares indeterminados, al \u201cpa\u00eds de ir\u00e1s y no volver\u00e1s\u201d de los cuentos infantiles que la mayor de las veces se entiende con el reino de la Parca.<\/p>\n<p>Muy posiblemente, el Hombre del Saco sea una mezcolanza de todos estos pobres hombres que a lo largo de la historia han sufrido el rechazo por buena parte de sus contempor\u00e1neos: extranjeros, inmigrantes, borrachos, mendigos, dementes, lisiados, ancianos\u2026 A pesar de ello, esta figura se alimenta de un buen poso de verdad. La personificaci\u00f3n de esta pesadilla hunde sus ra\u00edces en sucesos ver\u00eddicos, pues son de sobra conocidos los casos de secuestradores de ni\u00f1os que proliferaron a lo largo, sobre todo, de finales del siglo XIX y principios del XX.<\/p>\n<p>La figura de este Hombre Del Saco se funde y confunde con la del conocido Sacamantecas, pues seg\u00fan ciertos relatos, este p\u00e9rfido personaje secuestraba ni\u00f1os para quitarles la vida y extraerles la grasa y la sangre con diversos fines. Pero, entendiendo que son dos representaciones diferentes, consideraremos desde aqu\u00ed al Hombre Del Saco como la persona de carne y hueso que tiene predilecci\u00f3n por secuestrar ni\u00f1os, dejando en una interrogaci\u00f3n lo que con ellos despu\u00e9s se dedica a hacer (que es de suponer que sea darles muerte); viendo, de otro lado, al Sacamantecas como otra variante de este t\u00edo con fardo que, tras raptar a un menor, lo descuartiza y lo desangra, extrayendo tambi\u00e9n el sebo para rituales, curaci\u00f3n de enfermedades o elixir rejuvenecedor.<\/p>\n<h2>El Sacamantecas<\/h2>\n<p>Buena cuenta de la riqueza del castellano la dan todos los apelativos con los que se ha conocido a la figura del Sacamantecas: Sacasebos, Saca\u00fantos, Destripaor, Mantequero, Mantequillero, Sacapringues, el T\u00edo del Sebo, el T\u00edo del Sa\u00edn, El Hombre del Unto\u2026<\/p>\n<p>Hubo un tiempo en que se cre\u00eda que la sangre y la grasa de personas j\u00f3venes, en especial de mujeres y ni\u00f1os, ten\u00eda el poder de curar la tuberculosis, prolongar la juventud y mejorar notablemente la salud de las personas achacosas. Esta creencia, hoy disparatada, est\u00e1 ampliamente documentada, encontrando casos de gentes, sobre todo de clase alta que, a cambio de obtener los tan preciados ung\u00fcentos, pagaban a personas de escasos recursos para que actuasen como aut\u00e9nticos sicarios, dedicados a capturar y dar muerte a j\u00f3venes inocentes.<\/p>\n<p>Debido a que <strong>es preciso el secuestro<\/strong>, a veces entre dos personas o m\u00e1s, <strong>para<\/strong> posteriormente <strong>extraer las v\u00edsceras y crear con ellas los mejunjes sanadores<\/strong>, el hombre de la grasa y el hombre del fardo han llegado, en los relatos, a fundirse en un solo criminal. A pesar de esto, los tr\u00e1gicos sucesos que se han dado en Espa\u00f1a relacionados con el rapto y secuestro de ni\u00f1os para quitarles el sebo han hecho que la prensa y los medios reconozcan a dos de los asesinos m\u00e1s famosos: de un lado, encontramos al verdadero Hombre del Saco, identificado con Francisco Leona y, de otro, al Sacamanetas hist\u00f3rico, Juan D\u00edaz de Garayo (P\u00e9rez, 2016).<\/p>\n<p>Francisco Leona, alias El Hombre del Saco, fue quien aconsej\u00f3 a Francisco Ortega, enfermo de tuberculosis en la Almer\u00eda de 1910, que bebiera la sangre caliente de un muchacho joven mientras \u00e9sta iba emanando del cuerpo, y que se untara a su vez el pecho con sus mantecas. El infanticidio se perpetr\u00f3 a costa de la vida del peque\u00f1o Bernardo, de siete a\u00f1os de edad, y en \u00e9l participaron varios desalmados, entre los que se encuentra, tambi\u00e9n, una vidente. Este caso pas\u00f3 a la historia como el crimen de G\u00e1dor.<\/p>\n<p>Juan D\u00edaz de Garayo, conocido ya por los medios como El Sacamantecas de Vitoria, fue un violador y asesino en serie que acab\u00f3 con la vida de numerosas mujeres, ni\u00f1as, j\u00f3venes, ancianas, vagabundas y prostitutas. Buena parte de estos viles actos culminaban con la extracci\u00f3n de v\u00edsceras a trav\u00e9s de escalofriantes mutilaciones.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\"><p>A pesar de identificar a los dos individuos como figuras distintas, comprendemos que los procedimientos fueron similares, en ambos casos estuvieron en juego diversas creencias relacionadas con los poderes curativos de las grasas y sangre humanas, y en las dos situaciones se vivi\u00f3 un halo de demencia y brutalidad que acabaron con la vida de muchos inocentes.<\/p><\/blockquote>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26645 size-full\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3.jpg 1200w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3-150x84.jpg 150w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3-600x338.jpg 600w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3-696x392.jpg 696w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3-1068x601.jpg 1068w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/Asustaninos3-747x420.jpg 747w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/p>\n<h2><u><\/u>Entre brujas y duendes<\/h2>\n<p>A simple vista, los <strong>duendes<\/strong> parecen no responder, al menos directamente, a las funciones propias de los asustadores de ni\u00f1os que venimos comentado. No obstante, s\u00ed que tienden a ser juguetones, traviesos y dados a dar sustos, y su figura a veces tambi\u00e9n se ha empleado como advertencia de su funesta aparici\u00f3n para el ni\u00f1o que est\u00e1 acabando con la paciencia de sus padres.<\/p>\n<p>Los duendes, aunque tendamos a pensarlos dulces y amistosos, como <strong>seres elementales<\/strong> que son, pueden resultar perversos y da\u00f1inos. Est\u00e1n, en esencia, <strong>vinculados a la naturaleza, por lo que representan todos los aspectos de \u00e9sta, ya sea en su faceta benevolente o tempestiva<\/strong>.<\/p>\n<blockquote class=\"td_pull_quote td_pull_center\"><p>Carecen de un \u00abyo\u00bb individualizado, lo que les impide distinguir, de la misma forma objetiva que hacemos los humanos, entre el bien y el mal aunque, a la par, pueden ayudar a la gente bondadosa y establecer amistad con un humano o perjudicar a quienes son malvados con ellos (Callejo y Canales, 2018).<\/p><\/blockquote>\n<p>Ya que, habitualmente, tanto en Espa\u00f1a como en otros lugares de Europa, a los duendes se les reconoce gracias a su predilecci\u00f3n por determinadas casas (habitadas o no) y en las cuales suelen abundar los fen\u00f3menos extra\u00f1os, estos peque\u00f1os seres han subsistido con el sambenito de su facilidad por acongojar a aquellos humanos que tienen el infortunio de experimentar los estragos de su presencia. De hecho, es com\u00fan que se les asocie con demonios, geniecillos, trasgos o hasta \u00e1ngeles ca\u00eddos.<\/p>\n<p>Si bien no todas las familias de duendes pueden relacionarse con los asustadores, algunos individuos particulares, por sus excepcionales cualidades y una muy mala prensa a lo largo de los a\u00f1os, han llegado a ocupar un puesto bien merecido entre los miedos m\u00e1s escalofriantes, como es el caso del trol.<\/p>\n<p>A pesar de sus gamberradas y su deseo por \u00abatormentar\u00bb a los humanos con los que conviven mediante diversas trastadas, los duendes parece que no terminan de encajar dentro del cat\u00e1logo de asustani\u00f1os oficiales, tan s\u00f3lo coinciden azarosamente muchas de sus cualidades con las caracter\u00edsticas de los aut\u00e9nticos acosadores de ni\u00f1os. En la misma l\u00ednea, por cierto, podr\u00edamos situar a las brujas que, si son analizadas rigurosamente, no pueden formar parte de este amplio espectro de asustachicos, aunque tengan todos los dones para serlo.<\/p>\n<p>Las <strong>brujas<\/strong> han sido injustamente consideradas a lo largo de la literatura y cultura popular como entes malignos, causantes de desagracias, servidoras de Sat\u00e1n y culpables de enfermedades, malas cosechas y desaparici\u00f3n de ni\u00f1os. A pesar de este curr\u00edculum, no pueden tampoco ser asustadoras como tal, lo que no quita que su figura se pueda emplear a tales efectos, aparte de que algunas representantes del gremio hayan hecho m\u00e9ritos para lograrse un hueco en el ranking de las brujas m\u00e1s pirujas.<\/p>\n<p>Y es que existe una amplia <strong>tradici\u00f3n<\/strong> de f\u00e1bulas <strong>sobre brujas<\/strong> espa\u00f1olas que desde anta\u00f1o se han ido ocupando por entrar en las cocinas de las casas, beberse el vino de las despensas, adentrarse por las cerraduras de las viviendas en forma de puntitos de luz y <strong>cambiar de sitio a los beb\u00e9s reci\u00e9n nacidos<\/strong> (Espino, 2019). Es este \u00faltimo hecho el que las puede, quiz\u00e1, relacionar con su capacidad de asustar a cualquiera que se precie, ya que son expertas en el despiste y disfrutan sobremanera sacando a los beb\u00e9s de sus cunas y abandon\u00e1ndolos en otros lugares muy dispares y de dif\u00edcil acceso, causando verdadera congoja a los desconcertados padres. La confusi\u00f3n se torna indescriptible cuando el peque\u00f1o sigue oculto durante d\u00edas y todos los malos presagios se ciernen sobre la desolada familia.<\/p>\n<p>Si pensamos en esas brujas que cit\u00e1bamos que se han esforzado por mantener su estatus y ser aut\u00e9nticas asustadoras no podemos sino recordar a la m\u00e1s celebre: Baba Yaga.<\/p>\n<p>Baba Yaga es una bruja procedente de los pa\u00edses eslavos que ha quedado equiparada a un coco femenino. Su aspecto es muy pintoresco, destacando sus cabellos enmara\u00f1ados, sus ropas andrajosas, la nariz de pico de p\u00e1jaro hecha de hierro y el cuerpo repleto de pellejos. Aunque lo que m\u00e1s la identifica es la olla con la que puede surcar el cielo y su casa con patas de gallina.<\/p>\n<p>En nuestras tierras, la m\u00e1s famosa es la Bruja Coruja, bruja tipificada que, aunque podr\u00edamos seguirle los pasos hasta dar con una persona real, con el paso del tiempo se ha convertido en un ser indeterminado al que cada cual, seg\u00fan le haya venido en gana para contar su historia, va colocando distintos atributos y dot\u00e1ndola de una forma grotesca para servir de advertencia a los ni\u00f1os d\u00edscolos.<\/p>\n<p>Como vemos, salvo contadas excepciones, duendes y brujas son sustancialmente distintos a los asustani\u00f1os de manual. Su an\u00e1lisis y consideraci\u00f3n dar\u00edan para cuantiosos estudios, mas desde aqu\u00ed solamente se ha pretendido apuntar su existencia y encontrar los parecidos, arraigados en los sentimientos m\u00e1s temerosos, que puedan tener con aquellos otros seres folcl\u00f3ricos con los que comparten escena en el imaginario colectivo. Igual que ellos, brujas y duendes merecen nuestra atenci\u00f3n y deferencia.<\/p>\n<h2>Educaci\u00f3n y folclore<\/h2>\n<p>Creemos que el amor es el sentimiento m\u00e1s universal, y lo que verdaderamente abunda en el universo es el miedo. Tanto que, desde el primero de nuestros aprendizajes, el miedo ha estado presente, ayud\u00e1ndonos a comprender el mundo y asimilar sus reglas, pues de otro modo hubi\u00e9ramos podido caer en la temeridad y en la falta de cautela.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\"><p>Sin embargo, no podemos analizar el miedo exclusivamente desde paradigmas perniciosos ya que en el fondo de nuestro entendimiento le reconocemos su infinita sabidur\u00eda, as\u00ed como la falta que nos hace.<\/p><\/blockquote>\n<p>No es preciso vincular este sentimiento, <em>a priori<\/em> negativo, s\u00f3lo con castigos f\u00edsicos, duras represalias y amenazas terribles, ni desde aqu\u00ed hemos excusado la instauraci\u00f3n de una educaci\u00f3n dirigida por una r\u00edgida disciplina que mediante el <em>flagellum<\/em> del miedo m\u00e1s at\u00e1vico quiera someter las voluntades infantiles. De eso nada. Se trata, simplemente, de admitir que existe lo tenebroso, lo maligno y lo perjudicial, a la vez que asumimos igualmente la bondad, el amor y la luz. Lo que <strong>no podemos consentir es dulcificar la infancia y su mundo intentando, torpemente, que los ni\u00f1os crezcan en la ignorancia y la ingenuidad perpetuas. <\/strong><\/p>\n<p>No se trata de educar a base de miedo, de lo que se trata es de educar desde el respeto. El respeto hacia el mayor, hacia las tradiciones y hacia lo desconocido. <strong>Educar, ante todo, en la fascinaci\u00f3n hacia lo m\u00e1gico y todo lo que somos<\/strong>: una maravillosa mezcolanza de historia, leyendas, mitos, refranes\u2026 que no podemos desde\u00f1ar porque, sencillamente, sin todo ello, no ser\u00edamos como somos, le pese a quien le pese. Y en esta miscel\u00e1nea existen seres malignos, tragaldabas y otros entes infames que, reconoci\u00e9ndolos como lo que son, algo en parte irreal, en parte esencial, pertenecen a ese legado que hemos de preservar y no despreciar.<\/p>\n<p>En este reconocimiento veremos, adem\u00e1s, c\u00f3mo estos personajillos han ido en desarrollo con las normas y costumbres de cada \u00e9poca, lo que explica que sus niveles de ferocidad y el n\u00famero de veces que han entrado en escena haya ido fluctuando con el paso de los siglos, pues la filosof\u00eda del miedo ha sido distinta en cada \u00e9poca y en el presente no podemos pretender ser jueces de los <em>modus operandi<\/em> del pasado.<\/p>\n<p>Hace ya mucho que los adultos perdimos el miedo de encontrarnos con algunas de estas inquietantes figuras arquet\u00edpicas que, como buenos profesionales del oficio que son, bien pueden seguir haciendo su trabajo y asustar a mayores y peque\u00f1os. Hoy nos parecen seres denostados, a veces irrisorios, personajes venidos a menos que m\u00e1s que terror\u00edficos son verdaderos fantoches.<\/p>\n<p>Del mismo modo que no se puede emplear \u00fanicamente el castigo como metodolog\u00eda correctiva, tampoco podemos servirnos de seres desagradables con los cuales crear traumas de por vida ni, l\u00f3gicamente, hemos de hacer uso de la discapacidad o la demencia de los otros para asustar grotescamente a los ni\u00f1os (es aqu\u00ed donde surgen los aspectos m\u00e1s obvios de estas reflexiones en torno a los monstruos que vienen siendo descritos y en las que no nos detendremos por ser parte de la l\u00f3gica m\u00e1s evidente).<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, tampoco es raz\u00f3n para desterrar a este cortejo de cocos de las historias que contamos a nuestros hijos. <strong>Los peque\u00f1os saben perfectamente qu\u00e9 son estos seres y reconocen, inconscientemente, el valor \u00e9tico y moral que encarnan. <\/strong>Quien haya trabajado y tratado de cerca a los ni\u00f1os lo sabe:<strong> ellos conservan el privilegiado acceso a ciertos fragmentos de la realidad que los adultos ya no captamos <\/strong>porque, con el paso inexorable del tiempo, esas capacidades se nos han ido diluyendo. Pero<strong> los ni\u00f1os saben<\/strong>, todav\u00eda, <strong>que el mundo es m\u00e1gico y que muchas cosas pueden ser perfectamente posibles<\/strong>.<\/p>\n<p>Hasta que lleguen al triste momento de racionalizarlo todo y contemplar la vida con los insulsos ojos de un adulto, d\u00e9mosles el gusto de fantasear y deleitarse con lo misterioso.<\/p>\n<p>\u00a1Ah! Y nosotros miremos cada noche debajo de la cama. S\u00f3lo por si acaso&#8230;<\/p>\n<h2>Te puede interesar&#8230;<\/h2>\n<h3>Amplia tu formaci\u00f3n<\/h3>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/cursos-homologados\/oposiciones-maestros-profesores\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Campuseducacion.com<\/a><\/strong> dispone de un amplio cat\u00e1logo de cursos homologados para Oposiciones.<\/p>\n<p><strong>V\u00e1lidos en todas las Comunidades Aut\u00f3nomas y homologados por la Universidad Camilo Jos\u00e9 Cela, para OPOSICIONES y CONCURSO GENERAL DE TRASLADOS.<\/strong><\/p>\n<p>Los <strong><a href=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/cursos-homologados\/oposiciones-maestros-profesores\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">cursos homologados de Campuseducacion.com<\/a><\/strong> tambi\u00e9n son v\u00e1lidos para completar tu baremo de cara a los nuevos <strong>procesos de estabilizaci\u00f3n docente<\/strong>.<\/p>\n<p>\u00a1Consigue con los <a 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