{"id":31292,"date":"2026-07-22T10:04:05","date_gmt":"2026-07-22T08:04:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/?p=31292"},"modified":"2026-07-22T10:04:05","modified_gmt":"2026-07-22T08:04:05","slug":"la-construccion-simbolica-de-salome-a-partir-del-drama-de-oscar-wilde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/revista-digital-docente\/la-construccion-simbolica-de-salome-a-partir-del-drama-de-oscar-wilde\/","title":{"rendered":"La construcci\u00f3n simb\u00f3lica de Salom\u00e9 a partir del drama de Oscar Wilde"},"content":{"rendered":"<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\">\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Resumen<\/strong>: Desde su aparici\u00f3n apenas esbozada en los evangelios hasta su formulaci\u00f3n en la obra de Oscar Wilde, la figura de Salom\u00e9 experimenta un proceso de expansi\u00f3n simb\u00f3lica que la ha transformado en encarnaci\u00f3n del deseo, la transgresi\u00f3n y la fatalidad. Sobre esta base, se explorar\u00e1n sus resonancias m\u00edticas en el descenso de Inanna a los infiernos, la reinterpretaci\u00f3n como imagen del \u00e1nima que hace de ella Carl Gustav Jung y su materializaci\u00f3n visual en las ilustraciones de Aubrey Beardsley que acompa\u00f1aron originalmente al drama de Wilde. Todo ello para comprobar c\u00f3mo este personaje ha resultado ser una fusi\u00f3n en la que convergen tradici\u00f3n, mito, psique e imagen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Abstract<\/strong>: From her brief mention in the Gospels to her full development in Oscar Wilde&#8217;s work, the figure of Salome has undergone a process of symbolic expansion that has transformed her into the embodiment of desire, transgression, and fate. Building on this, we will explore her mythical resonances, from Inanna\u2019s descent into the underworld to Carl Gustav Jung\u2019s reinterpretation of her as an image of the anima, as well as her visual embodiment in Aubrey Beardsley\u2019s illustrations, which were originally created to accompany Wilde\u2019s play. Our aim is to demonstrate how this character has become a fusion of tradition, myth, psyche and image.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Palabras clave<\/strong>: Oscar Wilde; Salom\u00e9; Aubrey Beardsley; Victorianismo; Decadentismo; Nuevo Testamento; Evangelios; Federico Garc\u00eda Lorca; Diosa Inana; Carl Gustav Jung.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Keywords<\/strong>: Oscar Wilde; Salom\u00e9; Aubrey Beardsley; Victorianism; Decadentism; New Testament; Gospels; Federico Garc\u00eda Lorca; Goddess Inana; Carl Gustav Jung.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/revista-digital-docente\/numeros\/39\/#31\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>LA CONSTRUCCI\u00d3N SIMB\u00d3LICA DE SALOM\u00c9 A PARTIR DEL DRAMA DE OSCAR WILDE<\/strong><\/a><\/p>\n<p>Bajo su aparente sencillez, <em>Salom\u00e9<\/em> resulta una enigm\u00e1tica obra de teatro con una potente densidad simb\u00f3lica que genera en el lector una experiencia est\u00e9tica profundamente inquietante. <strong>Una atm\u00f3sfera repleta de oportunidades para el an\u00e1lisis, la evocaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n en la que los elementos dram\u00e1ticos trascienden su funci\u00f3n narrativa inmediata para tornarse en signos cargados de significado.<\/strong><\/p>\n<p>Dentro de la fluidez de su r\u00e1pida y aparentemente sencilla lectura, la historia evoca de manera recurrente un aire amargo, una sensaci\u00f3n oscura y primitiva, como si resonaran timbales salvajes y latentes en la mente de quien pasa las p\u00e1ginas, haciendo honor a la evidencia de \u00abdrama en un acto\u00bb. M\u00e1s que relatar una sucesi\u00f3n de acontecimientos, la trama parece destilar un sistema arcano en el que cada elemento (gestos, miradas, paisajes, objetos) remite a una dimensi\u00f3n que excede lo estrictamente narrativo para convertirse en una experiencia v\u00edvida que reclama ser desmembrada, de manera an\u00e1loga al acto violento y principal de su trama.<\/p>\n<span class='bctt-click-to-tweet'><span class='bctt-ctt-text'><a href='https:\/\/x.com\/intent\/tweet?url=https%3A%2F%2Fwww.campuseducacion.com%2Fblog%2Frevista-digital-docente%2Fla-construccion-simbolica-de-salome-a-partir-del-drama-de-oscar-wilde%2F&#038;text=La%20construcci%C3%B3n%20Simb%C3%B3lica%20de%20Salom%C3%A9%20a%20partir%20del%20Drama%20de%20Oscar%20Wilde%20%23CedRevistaDigitalDocente&#038;via=Campuseducacion&#038;related=Campuseducacion' target='_blank'rel=\"noopener noreferrer\">La construcci\u00f3n Simb\u00f3lica de Salom\u00e9 a partir del Drama de Oscar Wilde #CedRevistaDigitalDocente <\/a><\/span><a href='https:\/\/x.com\/intent\/tweet?url=https%3A%2F%2Fwww.campuseducacion.com%2Fblog%2Frevista-digital-docente%2Fla-construccion-simbolica-de-salome-a-partir-del-drama-de-oscar-wilde%2F&#038;text=La%20construcci%C3%B3n%20Simb%C3%B3lica%20de%20Salom%C3%A9%20a%20partir%20del%20Drama%20de%20Oscar%20Wilde%20%23CedRevistaDigitalDocente&#038;via=Campuseducacion&#038;related=Campuseducacion' target='_blank' class='bctt-ctt-btn'rel=\"noopener noreferrer\">Compartir en X<\/a><\/span>\n<p>Comprender la obra <em>Salom\u00e9 <\/em>de Oscar Wilde en profundidad tal vez sea una tarea demasiado densa para este espacio, pero, al menos, desde aqu\u00ed podemos acercarnos t\u00edmidamente a sus inmediaciones. Entre nuestros aliados fundamentales para adentrarnos y escudri\u00f1ar esta pieza tendremos a la <strong>luna<\/strong>, testigo de tragedias y advertencia de lo sensual; a la figura de <strong>la protagonista<\/strong>, la propia Salom\u00e9, er\u00f3tica y terrible; o la gram\u00e1tica enmarcada en ese tel\u00f3n de fondo que es <strong>la est\u00e9tica de lo grotesco<\/strong>, todo ello cubierto bajo una atm\u00f3sfera en la que el deseo, la muerte y la fatalidad se entrelazan de forma inseparable. \u00a0As\u00ed pues, veremos c\u00f3mo Salom\u00e9 ha pasado, a lo largo de los a\u00f1os, a funcionar de maneras muy diversas, conjug\u00e1ndose en su idea una amalgama de atributos que la han hecho recorrer los caminos de la imagen, el s\u00edmbolo, la psique y la mitolog\u00eda.<\/p>\n<p>Y no ya \u00fanicamente para nuestro an\u00e1lisis de la obra, sino para la comprensi\u00f3n que la misma nos reclama, hemos de atender al entramado cultural, art\u00edstico y espiritual en el que se gesta, as\u00ed como a las sensibilidades que la atraviesan, pues la composici\u00f3n de Oscar Wilde se sit\u00faa en un momento de especial efervescencia creativa, en el que confluyen corrientes como el decadentismo <strong>[1]<\/strong>, y encuentra una prolongaci\u00f3n visual particularmente significativa en las ilustraciones de Aubrey Beardsley, cuya propuesta est\u00e9tica intensifica y expande las resonancias del texto.<\/p>\n<blockquote class=\"td_pull_quote td_pull_center\"><p>Salom\u00e9 ha convertido en familiar el nombre de su autor en todos los lugares donde no se habla ingl\u00e9s. Pocas obras de teatro inglesas tienen una historia tan peculiar. Escrita en franc\u00e9s en 1892, se hac\u00edan ya los ensayos finales con Sarah Bernhardt en el londinense Palace Theatre cuando fue prohibida por la censura. Oscar Wilde anunci\u00f3 de inmediato su intenci\u00f3n de cambiar de nacionalidad, una de sus provocaciones caracter\u00edsticas que solo se tom\u00f3 en serio, por extra\u00f1o que parezca, en Irlanda. (Ross, 1907).<\/p><\/blockquote>\n<h1>Gestaci\u00f3n de Salom\u00e9 como figura y obra<\/h1>\n<p><em>Salom\u00e9<\/em> ve la luz en un momento en el que se viv\u00eda un acusado polarismo en las costumbres y en el panorama social. A la vez que se produc\u00edan importantes avances en \u00e1mbitos como la medicina o la biolog\u00eda, de la mano de figuras como Sigmund Freud o Charles Darwin, los puritanismos de la \u00e9poca cercenaban cualquier distanciamiento de lo considerado moralmente correcto, configurando <strong>un contexto en el que el mundo parec\u00eda girar de forma contradictoria en manos de una \u00e9lite que, con una mano, se\u00f1alaba al impuro y, con la otra, invocaba los placeres prohibidos<\/strong>. Por si fuera poco, los cr\u00edmenes atribuidos a Jack el Destripador sacudieron profundamente a la sociedad brit\u00e1nica, quebrando la sensaci\u00f3n de estabilidad y prosperidad que parec\u00eda sostenerla. Este clima de inquietud llev\u00f3 a muchos a cuestionar si aquella aparente seguridad no era, en realidad, una construcci\u00f3n fr\u00e1gil, amenazada por una violencia latente que emerg\u00eda con fuerza para confrontar a la sociedad con sus propias contradicciones.<\/p>\n<p><strong>Oscar Wilde termin\u00f3 de escribir <em>Salom\u00e9 <\/em>(en franc\u00e9s) a principios de 1892, aunque no fue publicada hasta 1893 y lanzada su versi\u00f3n en ingl\u00e9s en 1894<\/strong>. Seg\u00fan Donohue (1997), el Lord Chambel\u00e1n responsable de autorizar o vetar las representaciones teatrales en Inglaterra, E. F. S. Pigott, rechaz\u00f3 conceder el permiso de puesta en escena del drama apelando a una antigua normativa que imped\u00eda la presencia de personajes b\u00edblicos en el teatro. En sinton\u00eda con la moral doblegada y restrictiva del m\u00e1s severo victorianismo, el censor envi\u00f3 una carta a su colega Spencer Ponsonby en la que describ\u00eda la obra como \u00abmedio b\u00edblica, medio pornogr\u00e1fica\u00bb<em>,<\/em> proponiendo adem\u00e1s su env\u00edo para su \u00abinstrucci\u00f3n y diversi\u00f3n privadas\u00bb.<\/p>\n<blockquote class=\"td_pull_quote td_pull_center\"><p>En poco tiempo, la obra sub\u00eda a los principales escenarios europeos y se traduc\u00eda a algunas de las lenguas de mayor tradici\u00f3n literaria del continente, entre ellas el castellano y el catal\u00e1n. Su popularidad se extendi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s con la adaptaci\u00f3n oper\u00edstica que llev\u00f3 a cabo de la pieza el compositor Richard Strauss en 1905. La leyenda de Salom\u00e9 hab\u00eda alcanzado a trav\u00e9s de Wilde la categor\u00eda de mito, circunstancia que, sin embargo, no le granje\u00f3 el favor del p\u00fablico brit\u00e1nico, pues la tragedia del irland\u00e9s sigui\u00f3 siendo pr\u00e1cticamente ignorada en Inglaterra durante un dilatado intervalo cronol\u00f3gico que, con excepciones notables, se extendi\u00f3 pr\u00e1cticamente hasta las postrimer\u00edas del siglo XX, instante en el que se producen interesantes revisiones de la obra desde un punto de vista esc\u00e9nico. Hasta casi cien a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido escrita, Gran Breta\u00f1a no fue capaz de exorcizar las connotaciones subversivas de la po\u00e9tica creaci\u00f3n wildeana, ep\u00edtome de la encarnizada confrontaci\u00f3n entre <em>eros <\/em>y <em>th\u00e1natos<\/em>, entre el amor y la muerte (Ballesteros, 2014).<\/p><\/blockquote>\n<p>Se estima que Wilde qued\u00f3 abducido por la sensual historia de Salom\u00e9 por, entre otros episodios, ser testigo de una de las pinturas m\u00e1s emblem\u00e1ticas de Gustave Moreau,<em> Salom\u00e9 bailando ante Herodes<\/em> (1876). En esta pieza se contempla a Salom\u00e9 bailando frente al tetrarca Herodes; en su mano, como nos hace percatarnos Ballesteros (2014), la princesa porta un loto florido, cetro de Isis, flor emblem\u00e1tica de la India y Egipto, s\u00edmbolo f\u00e1lico y reminiscencia del sacrificio de la virginidad. Ya de por s\u00ed, todo este entorno enmarcado en esta imaginer\u00eda pict\u00f3rica excepcional parece proyectar la imagen del perfecto museo del decadentismo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_31293\" aria-describedby=\"caption-attachment-31293\" style=\"width: 696px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-31293 size-large\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau-733x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"972\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau-733x1024.jpg 733w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau-215x300.jpg 215w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau-107x150.jpg 107w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau-768x1073.jpg 768w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau-600x838.jpg 600w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau-301x420.jpg 301w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau-696x972.jpg 696w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau-1068x1492.jpg 1068w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.1.-Salome-bailando-ante-Herodes-de-Gustave-Moreau.jpg 1074w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-31293\" class=\"wp-caption-text\">Salom\u00e9 bailando ante Herodes de Gustave Moreau, 1876 (extra\u00eddo de Wikipedia)<\/figcaption><\/figure>\n<p>En esta misma l\u00ednea de influencias, y ampliando el foco m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito pict\u00f3rico, seg\u00fan Guti\u00e9rrez (2004), otros autores que inspiraron a Wilde para que creara su particular versi\u00f3n de Salom\u00e9 fueron Gustave Flaubert y Joris-Karl Huysmans, lo que permite situar la obra dentro de un entramado cultural m\u00e1s amplio en el que la figura de Salom\u00e9 ya hab\u00eda comenzado a adquirir una notable densidad simb\u00f3lica.<\/p>\n<blockquote class=\"td_pull_quote td_pull_center\"><p>La atracci\u00f3n por Salom\u00e9 en tanto figura de dimensiones humanas tr\u00e1gicas, complejas y tan po\u00e9ticas que la hac\u00edan digna de ser representada literariamente, no era exclusiva de Wilde, ni mucho menos de G\u00f3mez Carrillo. Sin lugar a dudas, hab\u00eda un ambiente cultural generalizado que propiciaba su tem\u00e1tica, que adopt\u00f3 sin reservas: la imagen de la mujer seductora, en la que se alinean belleza y mal, perversi\u00f3n y buenas dosis de crueldad, que interpreta con sensualismo una danza casi orgi\u00e1stica capaz de despertar los m\u00e1s ardientes deseos sexuales entre quienes la miran, era un arquetipo femenino, entre otros muchos, que vehiculizaba varias de las obsesiones que inquietaban a los artistas finiseculares. Muchos autores de la \u00e9poca quedaron atrapados entre sus velos. No en vano Flaubert, Mallarm\u00e9, Laforgue, Lorrain, Anatole France y Eugenio de Castro le rindieron fervoroso homenaje, sin olvidarnos de las versiones de Carlos Arro y Arro, Goy de Silva o Ger\u00f3nimo Zann\u00e9 en Espa\u00f1a, as\u00ed como del cuento que dedic\u00f3 el hondure\u00f1o Froyl\u00e1n Turcios al mito, o el soneto descriptivo del poeta cubano Juli\u00e1n del Casal, por s\u00f3lo citar dos ejemplos tomados de las letras hispanoamericanas (Guti\u00e9rrez, 2004).<\/p><\/blockquote>\n<p>Sea como fuere, <strong>parece claro que Oscar Wilde trabaj\u00f3 sobre la figura de Salom\u00e9 cuando \u00e9sta ya hab\u00eda sido convertida en una representaci\u00f3n de la lujuria, pero, existen ciertas evidencias que nos pueden hacer pensar que Wilde la transmut\u00f3 desde su pluma y para toda la eternidad en el arquetipo m\u00e1s impecable que pueda existir de la <em>femme fatale<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>Sin entrar a considerar los mecanismos mediante los cuales surge la figura de la mujer fatal a finales del siglo XIX, ni a valorar en detalle las aseveraciones de autores como Rodr\u00edguez (1996), quien sostiene que Salom\u00e9 (y con ella este prototipo de f\u00e9mina) pasa de ser una anodina jovencita a convertirse en el s\u00edmbolo de la lujuria, la belleza perversa y la fatalidad en un siglo dominado por varones recelosos que necesitan exorcizar sus miedos ante la progresiva liberaci\u00f3n de la mujer, no podemos sino prestar atenci\u00f3n, aunque sea de soslayo, a este curioso fen\u00f3meno. <strong>En principio, Salom\u00e9 no ven\u00eda cargada con todas estas caracterizaciones hoy tan impl\u00edcitas.<\/strong><\/p>\n<p>A la luz de esta evoluci\u00f3n interpretativa y frente a la densa carga simb\u00f3lica y est\u00e9tica que la tradici\u00f3n posterior ha depositado sobre la figura de Salom\u00e9, se hace necesario volver a los textos originales, neotestamentarios, examinando c\u00f3mo en los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas (en Juan no se encuentra rastro) presentan a esta figura o, al menos, las circunstancias en torno a la condena de Juan el Bautista.<\/p>\n<h1>Salom\u00e9 en el Nuevo Testamento<\/h1>\n<p>La cuesti\u00f3n fundamental es clara: <strong>la figura tradicionalmente identificada como Salom\u00e9 no aparece nombrada como tal en los textos evang\u00e9licos considerados hoy can\u00f3nicos<\/strong>. Los evangelistas se refieren a ella \u00fanicamente en funci\u00f3n de su v\u00ednculo materno, circunstancia que ya anticipa una caracterizaci\u00f3n limitada y subordinada dentro del relato. Adem\u00e1s, lo m\u00e1s destacable de las secuencias en las que Salom\u00e9 (o la prefiguraci\u00f3n de Salom\u00e9, mejor dicho) aparece, es el profeta Juan como precursor de Jes\u00fas, no ella, algo que ya de por s\u00ed resta bastante importancia a lo que parece haberse convertido con posterioridad en esta tipificaci\u00f3n femenina.<\/p>\n<p>Como veremos a continuaci\u00f3n, ninguno de los tres evangelistas desglosa ni descripci\u00f3n f\u00edsica, ni caracterizaci\u00f3n psicol\u00f3gica, ni erotizaci\u00f3n expl\u00edcita de esta mujer, de manera que <strong>la distancia entre el personaje b\u00edblico y la Salom\u00e9 finisecular evidencia un proceso de reinterpretaci\u00f3n cultural extraordinariamente intenso.<\/strong><\/p>\n<p>De entre los evangelios conservados hasta hoy, tanto ap\u00f3crifos como can\u00f3nicos, el de <strong><u>Marcos<\/u><\/strong> es el m\u00e1s antiguo, y su autor es considerado por la gran mayor\u00eda de cr\u00edticos como el inventor del subg\u00e9nero literario que hoy conocemos como \u00abevangelio\u00bb, subg\u00e9nero de la biograf\u00eda helen\u00edstica que fue adoptado posteriormente por todos los dem\u00e1s evangelistas, los aceptados luego como sagrados, pero tambi\u00e9n los denominados ap\u00f3crifos (Pi\u00f1ero, 2024).<\/p>\n<p>En Marcos se detalla el asesinato de Juan Bautista justo despu\u00e9s de haberse relatado el ciclo de milagros de Jes\u00fas en torno al mar de Galilea y su predicaci\u00f3n junto a la misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles, los cuales comienzan a recorrer aldeas ense\u00f1ando, expulsando demonios y curando a los enfermos ungi\u00e9ndolos con aceite. Es as\u00ed que Herodes se muestra preocupado creyendo que aqu\u00e9l del que tanto habla la gente no es Jes\u00fas de Nazaret, hijo de Jos\u00e9, sino Juan, llamado el Bautista:<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\">\n<p style=\"text-align: left;\">Lleg\u00f3 a o\u00eddos del rey Herodes, pues su nombre se hab\u00eda hecho notorio; incluso dec\u00edan que era Juan Bautista, que hab\u00eda resucitado de entre los muertos, y que por eso actuaban poderes en \u00e9l. Pero otros dec\u00edan que era El\u00edas; y otros que era un profeta, como uno de los profetas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Pero Herodes, al o\u00edrlo, dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">-Juan, a quien yo mismo mand\u00e9 decapitar, ha resucitado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Porque el mismo Herodes envi\u00f3 gente a prender a Juan y lo encaden\u00f3 en la prisi\u00f3n a causa de Herod\u00edas, la mujer de Filipo, su hermano, ya que se hab\u00eda casado con ella. Pues Juan hab\u00eda dicho a Herodes: \u00abNo te es l\u00edcito tener la mujer de tu hermano\u00bb. Pero Herod\u00edas tramaba insidias contra \u00e9l y quer\u00eda matarlo, aunque no pod\u00eda porque Herodes tem\u00eda a Juan reconociendo que era un hombre justo y santo, y lo proteg\u00eda; y cuando lo o\u00eda, quedaba perplejo aunque lo escuchaba con gusto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Pero lleg\u00f3 un d\u00eda oportuno, cuando Herodes en su cumplea\u00f1os hizo un banquete para sus magnates, sus oficiales y los principales de Galilea. Y entr\u00f3 su hija, Herod\u00edas, danz\u00f3 y agrad\u00f3 mucho a Herodes y a los comensales. El rey dijo a la muchacha:<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">-P\u00eddeme lo que quieras y te lo dar\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Y le jur\u00f3 repetidas veces:<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">-Te dar\u00e9 lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Al salir pregunt\u00f3 a su madre:<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">-\u00bfQu\u00e9 pedir\u00e9?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Y ella contest\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">-La cabeza de Juan Bautista.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">E inmediatamente, tras entrar con premura donde el rey, le pidi\u00f3 lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">-Quiero que al instante me des en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El rey, entristecido sobremanera, no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Al momento envi\u00f3 a uno de su guardia y le mand\u00f3 que le trajera su cabeza. Este fue y lo decapit\u00f3 en la prisi\u00f3n, trajo su cabeza en una bandeja y se la dio a la ni\u00f1a y la ni\u00f1a se la dio a su madre. Sus disc\u00edpulos al enterarse de ello vinieron, tomaron su cad\u00e1ver y lo colocaron en una tumba (Mc 6, 14-29).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Maticemos algunos detalles de esta narraci\u00f3n, vitales para entender la confluencia de personajes de este pasaje, pues Marcos comente ciertos deslices que Pi\u00f1ero (2024) tiene a bien aclararnos:<\/p>\n<ul>\n<li>Al nombrar a \u00abHerodes\u00bb el autor se est\u00e1 refiriendo a Herdoes Antipas, hijo de Herodes el Grande. Fue popularmente era denominado \u00abrey\u00bb a pesar de que los romanos nunca le concedieron esa categor\u00eda; su denominaci\u00f3n t\u00e9cnica era \u00abetnarca\u00bb, es decir, jefe de una tribu o naci\u00f3n. Literariamente Marcos utiliza en este punto de la narraci\u00f3n la conocida t\u00e9cnica del \u00abemparedado\u00bb: para aumentar la tensi\u00f3n narrativa introduce el asesinato de Juan Bautista, ocurrido ya hac\u00eda un tiempo indeterminado dentro de la historia.<\/li>\n<li>Se menciona a Herod\u00edas como mujer de Filipo, pero no es cierto. Marcos sufre aqu\u00ed una confusi\u00f3n, como narrador popular que es: el marido de Herod\u00edas no era Filipo, sino Herodes Boeto; Filipo se cas\u00f3 con Salom\u00e9, hija de Herod\u00edas. El evangelista Lucas, que escribe unos veinte a\u00f1os despu\u00e9s de Marcos, omite en su historia la menci\u00f3n a Filipo, lo que parece indicar que cay\u00f3 en la cuenta de este error. El evangelio de Marcos se basa en un relato popular antiherodiano influido por diversos motivos b\u00edblicos: Herod\u00edas es como la perversa Jezabel que desea asesinar a El\u00edas (contado en el cap\u00edtulo primero de Reyes, del Antiguo Testamento); El\u00edas se habr\u00eda encarnado como esp\u00edritu en Juan Bautista que act\u00faa como precursor de Jes\u00fas. El relato popular ofrece como raz\u00f3n del degollamiento de Juan Bautista la cr\u00edtica a Herodes Antipas por haber consumado un matrimonio en contra de la Ley.<\/li>\n<li>Cuando se menciona \u00absu hija, Herod\u00edas\u00bb indica que la bailarina es hija de Antipas y de Herod\u00edas y que ten\u00eda el mismo nombre de la madre. Pero esta lectura es otra equivocaci\u00f3n de Marcos, pues va en contra de lo que afirma Flavio Josefo en su <em>Antig\u00fcedades jud\u00edas<\/em> (libro XVIII), a saber, que la muchacha se llamaba Salom\u00e9 y que era hija de Herodes Boeto y de su entonces mujer, Herod\u00edas. Por tanto, era sobrina de Antipas y, tambi\u00e9n, su hijastra.<\/li>\n<li>El tipo de baile que puede presuponerse no era propio de un personaje de la corte real, sino que era ejecutado normalmente por profesionales, en general prostitutas a la vez.<\/li>\n<li>El rey, al ofrecer la mitad de su reino a la joven que danza, recuerda al libro de Ester (5, 3) de la biblia hebrea: Ester baila ante el rey Asuero y este, agradado, le promete que le conceder\u00e1 lo que pida, incluso la mitad de su reino.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Como se puede apreciar, <strong>en el texto marcano la hija de Herod\u00edas carece de nombre y de autonom\u00eda<\/strong>, pues pregunta a su madre lo que debe pedirle al rey. Igualmente, <strong>el motivo del rey fascinado ante una muchacha que baila no es nuevo<\/strong>, pues se remonta al reinado de Asuero o Jerjes I, entre el 486 y el 465 antes de la \u00e9poca cristiana. En cuanto a <strong>la danza<\/strong>, \u00e9sta <strong>tiene una mera funci\u00f3n instrumental<\/strong>, y la presencia f\u00edsica de esta joven (mencionada directamente como \u00abni\u00f1a\u00bb) no contiene ning\u00fan elemento que permita hablar de seducci\u00f3n er\u00f3tica expl\u00edcita sino, m\u00e1s bien, de divertimento y distracci\u00f3n, al estilo de los espect\u00e1culos de bailarines e ilusionistas de la \u00e9poca. As\u00ed pues, con estos r\u00e1pidos matices ya podemos ir desmotando algunas piezas de la tradici\u00f3n posterior atribuida a Salom\u00e9, comenzando por la <strong>culpa gratuita que ha ca\u00eddo sobre ella al haber sido se\u00f1alada como la principal instigadora del crimen de Juan, cuando dicha decisi\u00f3n procede en \u00faltima instancia de su madre, Herod\u00edas<\/strong>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_31294\" aria-describedby=\"caption-attachment-31294\" style=\"width: 696px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-31294 size-large\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio-1024x847.jpg\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio-1024x847.jpg 1024w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio-300x248.jpg 300w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio-150x124.jpg 150w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio-768x635.jpg 768w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio-600x496.jpg 600w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio-508x420.jpg 508w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio-696x575.jpg 696w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio-1068x883.jpg 1068w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.2.-Salome-con-la-cabeza-del-Bautista-de-Michelangelo-Merisi-Da-Caravaggio.jpg 1201w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-31294\" class=\"wp-caption-text\">Salom\u00e9 con la cabeza del Bautista de Michelangelo Merisi Da Caravaggio, 1610 (extra\u00eddo de \/patrimonionacional.es)<\/figcaption><\/figure>\n<p>En lo relativo al evangelista <strong><u>Mateo<\/u><\/strong>, \u00e9ste sigue la pauta narrativa perfilada por Marcos y, a su vez, enmienda, resume, elimina o ampl\u00eda el texto de su predecesor (Montserrat, 2024).<\/p>\n<p>El n\u00facleo argumental del ajusticiamiento de Juan en Mateo es muy similar al de Marcos, aunque evidentemente m\u00e1s breve, m\u00e1s seco y mucho m\u00e1s condensado. De su lectura puede deducirse que el evangelista pretende poner el acento en una interpretaci\u00f3n m\u00e1s teol\u00f3gica que dram\u00e1tica.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\">\n<p style=\"text-align: left;\">En aquel tiempo se enter\u00f3 el tetrarca Herodes del rumor acerca de Jes\u00fas y dijo a sus asistentes:<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">-Este es Juan Bautista; ha resucitado de los muertos y por esto los poderes obran en \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Porque Herodes, tras capturar a Juan lo hab\u00eda encadenado y encarcelado por causa de Herod\u00edas, mujer de su hermano Filipo, pues Juan le dec\u00eda: \u00abNo te es l\u00edcito tenerla\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Y pese a que quer\u00eda matarlo, tem\u00eda al pueblo porque lo ten\u00eda por profeta. Lleg\u00f3 el d\u00eda del cumplea\u00f1os de Herodes, y la hija de Herod\u00edas danz\u00f3 delante de todos y agrad\u00f3 a Herodes, hasta el punto que le prometi\u00f3 con juramento darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">-Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El rey se acongoj\u00f3, pero debido al juramento y a los comensales mand\u00f3 que se le diese, e hizo decapitar a Juan en la c\u00e1rcel. Trajeron su cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, y ella la llev\u00f3 a su madre. Entonces llegaron sus disc\u00edpulos, recogieron el cad\u00e1ver, lo enterraron y fueron a anunci\u00e1rselo a Jes\u00fas (Mt 14, 1-12).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Se ve en este fragmento mateano que <strong>el baile de la hija de Herod\u00edas es simplemente un desencadenante narrativo del juramento de Herodes<\/strong> e, igual que con el anterior evangelista, aqu\u00ed <strong>la iniciativa del asesinato parte directamente de la madre.<\/strong> Adem\u00e1s, la muerte del profeta se inscribe en una l\u00f3gica de rechazo de la verdad por parte del poder pol\u00edtico y esta historia se torna ejemplarizante, alej\u00e1ndola de cualquier intenci\u00f3n de dramatizaci\u00f3n o recreaci\u00f3n esc\u00e9nica alrededor de Salom\u00e9 (que tampoco aqu\u00ed es llamada as\u00ed), su danza supuestamente sensual y su malicia innata.<\/p>\n<p><strong>El tetrarca decide que se ejecute la orden de decapitar al Bautista m\u00e1s que por agrado a la bailarina, quiz\u00e1s por satisfacer a la que aqu\u00ed aparece como su mujer<\/strong> (recordemos la confusi\u00f3n entre Herod\u00edas, los distintos Herodes y la propia Salom\u00e9 que apunt\u00e1bamos anteriormente). Tambi\u00e9n, se entiende, que esta decisi\u00f3n es tomada por Herodes por verse bajo una cierta presi\u00f3n de los comensales que lo acompa\u00f1an en la escena, que ser\u00edan sus invitados en la corte, as\u00ed como de su propio juramento: asegura que dar\u00e1 todo lo que se le pida, quiz\u00e1, sin haber reparado debidamente en una promesa de tal calibre. Puede que la muerte de Juan el Bautista no estuviese entre sus planes y que el profeta se hubiera visto absuelto tras un simple periodo de enclaustramiento. De todas formas, es muy dif\u00edcil intentar adivinar qu\u00e9 le deparaba el destino a Juan, ya que es bien documentado que fue considerado como un agitador en sus tiempos, siendo el precursor del propio Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>Como ocurre con Mateo, <strong><u>Lucas<\/u><\/strong> tambi\u00e9n toma como base a Marcos, pero se ve motivado por un fuerte deseo: ofrecer una narraci\u00f3n hist\u00f3rica con el fin de asegurar a los creyentes que no creen en vano (Pi\u00f1ero, 2024). De esta manera, otorga a su evangelio unos tintes m\u00e1s narrativos y novelescos, tratando de aunar las distintas tradiciones que le hab\u00edan llegado e intentando casarlas de la mejor forma que pudo, pues es admitido por la mayor\u00eda de la cr\u00edtica que quiso ser tan fiel a sus fuentes que en m\u00faltiples ocasiones cae en evidentes contradicciones precisamente por pretender recogerlas todas.<\/p>\n<p>En el evangelio de Lucas podemos ver c\u00f3mo contin\u00faa decreciendo el relato en torno a la muerte de Juan, hasta el punto de que <strong>la figura de la misteriosa bailarina directamente desaparece<\/strong>.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\">\n<p style=\"text-align: left;\">Estaba el pueblo expectante y todos se preguntaban en sus corazones sobre Juan si no ser\u00eda el Mes\u00edas; Juan respondi\u00f3 dirigi\u00e9ndose a todos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 40px;\">-Yo os bautizo con agua, pero viene el que es m\u00e1s fuerte que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; \u00e9l os bautizar\u00e1 con Esp\u00edritu santo y con fuego; con su bieldo en la mano limpiar\u00e1 su era y reunir\u00e1 el trigo en el granero, pero quemar\u00e1 la paja con fuego inextinguible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva. Pero Herodes, el tetrarca, reprendido por \u00e9l a causa de Herod\u00edas, la mujer de su hermano Filipo&#8230;, y sobre todas las maldades que hab\u00eda perpetrado Herodes a\u00f1adi\u00f3 a todas tambi\u00e9n esta: encerr\u00f3 a Juan en la c\u00e1rcel (Lc 3, 15-20)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>De este fragmento Pi\u00f1ero (2024) vuelve a apuntar al error de parentesco y considera que tal vez el autor del evangelio de Lucas percibiera este desliz, de modo que a la hora de reiterar lo de \u00abla mujer de su hermano\u00bb el escritor estaba incurriendo en un anacoluto.<\/p>\n<p>Dejando a un lado estas controversias, es f\u00e1cilmente perceptible c\u00f3mo <strong>en el relato lucano se cambia radicalmente el foco de la interpretaci\u00f3n y repercusi\u00f3n de la muerte injusta de Juan<\/strong>, y es que el Bautista ya se considera a todas luces un aut\u00e9ntico peligro por las cosas que predica, que no son m\u00e1s que el anuncio de la venida de aqu\u00e9l que aparecer\u00eda tras \u00e9l, el Salvador, el que podr\u00e1 bautizar no con agua como \u00e9l mismo, sino con fuego, el bautismo verdadero. Ante estas pr\u00e9dicas, es l\u00f3gico pensar que las autoridades del momento tuvieran miedo de una posible rebeli\u00f3n y disputa de poder, vi\u00e9ndose preocupados, de todo punto, por mantener su estatus a toda costa.<\/p>\n<p>De este examen se desprende que <strong>la Salom\u00e9 neotestamentaria constituye una figura apenas perfilada, subordinada a una trama cuyo verdadero centro dram\u00e1tico es el enfrentamiento entre el poder pol\u00edtico y la voz prof\u00e9tica de Juan<\/strong>. Precisamente esta indeterminaci\u00f3n textual hizo posible que siglos despu\u00e9s la tradici\u00f3n literaria, pict\u00f3rica y teatral proyectara sobre ella significados ajenos al relato evang\u00e9lico, hasta convertirla en uno de los arquetipos m\u00e1s persistentes de la mujer fatal. Desde esta perspectiva debe leerse la reformulaci\u00f3n que de ella llevar\u00e1 a cabo Oscar Wilde.<\/p>\n<p>La distancia entre la joven an\u00f3nima de los evangelios y la Salom\u00e9 finisecular resulta, por tanto, extraordinaria. All\u00ed donde el texto b\u00edblico apenas perfila un personaje subsidiario dentro del martirio de Juan Bautista, la modernidad proyectar\u00e1 una poderosa imagen de erotismo, destrucci\u00f3n y amenaza femenina.<\/p>\n<h1>La versi\u00f3n alternativa de Wilde<\/h1>\n<p>Una vez establecido el contraste entre la figura evang\u00e9lica y su posterior desarrollo cultural, resulta pertinente atender ahora a la reformulaci\u00f3n que propone Oscar Wilde, donde dicha distancia alcanza su m\u00e1xima expresi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><em>Salom\u00e9<\/em><\/strong><strong> cuenta la historia de c\u00f3mo la cabeza de Juan el Bautista (llamado Jokanaan) fue cortada en pago por una danza er\u00f3tica<\/strong>. Sucintamente, relata un acto de amor vengativo y una obsesi\u00f3n incomprensible y demencial. M\u00e1s all\u00e1 de esta aparente simplicidad argumental, lo que Wilde nos ofrece es una reescritura radical del episodio b\u00edblico.<\/p>\n<p>Wilde nos cuenta de forma magistral su historia alternativa sobre la muerte de Juan Bautista en donde <strong>el papel de la princesa de Judea ya no es, en absoluto, comparable a su aparici\u00f3n b\u00edblica, sino que adquiere un excelso protagonismo a causa de su perverso car\u00e1cter<\/strong>. En este drama, <strong>Salom\u00e9 se enamora de Juan y es despreciada, de modo que su amor se torna en venganza mortal y la joven no obtiene descanso hasta que termina cortando la cabeza del Bautista<\/strong>. De hecho, entre las principales diferencias narratol\u00f3gicas con los textos de los evangelios est\u00e1 la negaci\u00f3n expresa de Herod\u00edas sobre la danza: <strong>en el argumento de Wilde, la madre de Salom\u00e9 manifiesta abiertamente que no quiere que su hija baile<\/strong>, aunque Herodes insiste y Salom\u00e9 termina bailando gustosa.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de <em>Salom\u00e9<\/em> transcurre en la terraza del palacio de Herodes, bajo la inquietante presencia de una luna que el paje interpreta como presagio de muerte. Mientras en el interior del alc\u00e1zar Herodes celebra un banquete junto a jud\u00edos, fariseos y saduceos, la voz prof\u00e9tica de Jokanaan resuena desde una cisterna denunciando a Herod\u00edas y anunciando la llegada del Mes\u00edas. Salom\u00e9, inc\u00f3moda por la mirada insistente de Herodes, abandona el fest\u00edn y, fascinada por la voz del profeta, logra que Narraboth, enamorado de ella, permita su encuentro con Jokanaan. La joven queda inmediatamente obsesionada con el Bautista y le suplica que la bese, provocando el horror del profeta y el suicidio de Narraboth. La tensi\u00f3n aumenta con la aparici\u00f3n de Herodes, supersticioso y perturbado por la sangre derramada, las profec\u00edas y los presagios funestos. Tras insistir reiteradamente, consigue que Salom\u00e9 acceda a bailar a cambio de obtener cualquier deseo. Despu\u00e9s de la danza, la princesa exige la cabeza de Jokanaan. Aunque Herodes intenta disuadirla ofreci\u00e9ndole riquezas y tesoros, finalmente cede. Salom\u00e9 recibe entonces la cabeza decapitada del profeta y culmina su obsesi\u00f3n besando sus labios en un estremecedor mon\u00f3logo final, tras el cual Herodes, dominado por el terror, ordena que la maten.<\/p>\n<p>Cabe precisar que el motivo del enamoramiento hacia Jokanaan y su consiguiente rechazo no constituye una invenci\u00f3n original de Oscar Wilde, sino que cuenta con antecedentes claros en la tradici\u00f3n literaria del siglo XIX. En particular, Heinrich Heine ya hab\u00eda incorporado este elemento en su poema sat\u00edrico <em>Atta Troll<\/em> (1843), si bien con una variaci\u00f3n significativa en la configuraci\u00f3n de los personajes.<\/p>\n<p>En el texto de Heine, no es la joven (posteriormente identificada como Salom\u00e9) quien experimenta la atracci\u00f3n, sino Herod\u00edas, que aparece movida por un deseo dirigido hacia el Bautista. Este desplazamiento no es menor, ya que altera de forma sustancial la din\u00e1mica simb\u00f3lica del episodio: mientras que en Wilde la tensi\u00f3n er\u00f3tica se concentra en la juventud, la belleza y la pulsi\u00f3n emergente de la hija, en Heine se sit\u00faa en una figura adulta, vinculada al poder y a la transgresi\u00f3n moral ya consumada.<\/p>\n<p>Asimismo, el desenlace en <em>Atta Troll<\/em> intensifica el componente transgresor que apenas se insin\u00faa en la tradici\u00f3n b\u00edblica: es Herod\u00edas quien, tras la decapitaci\u00f3n, besa la cabeza del profeta, introduciendo un motivo de necrofilia simb\u00f3lica que anticipa de manera clara la c\u00e9lebre escena final de la Salom\u00e9 wildeana. No obstante, mientras que en Heine este gesto se inscribe en un marco sat\u00edrico e ir\u00f3nico, tal como es el poema en su conjunto, en Wilde adquiere una dimensi\u00f3n tr\u00e1gica y est\u00e9tica, plenamente integrada en la sensibilidad decadentista.<\/p>\n<p>De este modo, m\u00e1s que una invenci\u00f3n <em>ex nihilo<\/em>, <strong>la propuesta de Wilde puede entenderse como una reelaboraci\u00f3n y desplazamiento de motivos preexistentes [2]<\/strong>, en la que se produce una doble operaci\u00f3n: por un lado, la transferencia del deseo desde la madre hacia la hija; por otro, la intensificaci\u00f3n de su carga simb\u00f3lica y er\u00f3tica hasta convertirla en el n\u00facleo estructurador del drama. Esta transformaci\u00f3n resulta clave para la consolidaci\u00f3n, como dec\u00edamos, de Salom\u00e9 como arquetipo de la <em>femme fatale<\/em>, al situar en ella y no en su madre el foco del deseo y la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_31295\" aria-describedby=\"caption-attachment-31295\" style=\"width: 695px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-31295 size-large\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.3.-Salome-de-Jean-Benner-695x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"695\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.3.-Salome-de-Jean-Benner-695x1024.jpg 695w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.3.-Salome-de-Jean-Benner-204x300.jpg 204w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.3.-Salome-de-Jean-Benner-102x150.jpg 102w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.3.-Salome-de-Jean-Benner-600x884.jpg 600w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.3.-Salome-de-Jean-Benner-285x420.jpg 285w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.3.-Salome-de-Jean-Benner-696x1025.jpg 696w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.3.-Salome-de-Jean-Benner.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 695px) 100vw, 695px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-31295\" class=\"wp-caption-text\">Salom\u00e9 de Jean Benner, 1889 (extra\u00eddo de \/descubrirelarte.es)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Como ha se\u00f1alado Bornay (2020), la iconograf\u00eda de la <em>femme fatale<\/em> en el fin de siglo articula una representaci\u00f3n de la mujer como figura de poder ambivalente, asociada a la seducci\u00f3n, la amenaza y la destrucci\u00f3n simb\u00f3lica del orden masculino.<\/p>\n<blockquote class=\"td_pull_quote td_pull_center\"><p>Al igual que en el caso de Dorian Gray, en Salom\u00e9 tambi\u00e9n puede observarse una manifestaci\u00f3n nietzscheana del placer producido por la crueldad. Este se refleja en la satisfacci\u00f3n que expresa Salom\u00e9 al sujetar la cabeza de Iokaanan entre sus manos y, por fin, poder besarla tras haber logrado convencer a Herodes de que mande cort\u00e1rsela. Esto representa el deleite que le produce dominar al otro, un tipo de bienestar que Herodes no comprende: al igual que en el caso de Dorian Gray, Salom\u00e9 tambi\u00e9n encuentra placer en el dominio sobre la vida de los dem\u00e1s (Badea, 2014).<\/p><\/blockquote>\n<p>La constante transgresi\u00f3n alrededor de la figura de Salom\u00e9 se va destilando a lo largo del \u00fanico acto que compone el drama mediante un profundo simbolismo encarnado en sus actores principales.<\/p>\n<p>El <em>dramatis personae<\/em> es bastante amplio, compuesto en su mayor\u00eda de soldados, jud\u00edos, saduceos, nazarenos, esclavos o fariseos, entre otros, con escasa o nula participaci\u00f3n en la trama fundamental de la obra dram\u00e1tica, aunque atendiendo a un principio de flujo r\u00e1pido en escena, agitaci\u00f3n masiva de actores y exhalaci\u00f3n de una atm\u00f3sfera incre\u00edblemente din\u00e1mica recogida en un \u00fanico y constante escenario. Todos estos personajes parecen pretender funcionar como el mism\u00edsimo pensamiento del espectador\/lector, como deducciones l\u00f3gicas generadas desde la sucesi\u00f3n de la trama o, incluso, como conciencia ante lo acaecido en el relato, adem\u00e1s de ejercer como una especie de narradores que, en cierta medida, relatan la sucesi\u00f3n de acontecimientos con su propia presencia y comentarios.<\/p>\n<p>Frente a esta multiplicidad coral, el elenco principal queda reducido a Salom\u00e9, Jokanaan (Juan el Bautista), Herod\u00edas y Herodes. De este \u00faltimo es interesante apreciar que Oscar Wilde parece confundir adrede a varios personajes b\u00edblicos: Herodes Antipas, Herodes Agripa y Herodes el Grande, aglutinando aspectos de referencia de todos ellos bajo un \u00fanico agente con la idea de mostrar no un personaje, sino un tipo, gracias a la fusi\u00f3n de varios (Ross, 1907). Esta, como hemos podido comprobar, ha sido una confusi\u00f3n arrastrada durante milenios.<\/p>\n<p>Podr\u00eda decirse que el primer elemento que aparece en escena, aunque no sea directamente sino por alusi\u00f3n, es Salom\u00e9, como no pod\u00eda ser de otra manera; sin embargo, quien emerge realmente en primer plano es la luna, lo cual no resulta casual dentro de la l\u00f3gica simb\u00f3lica del drama. Del astro se dice que resplandece como la faz de una muerta, en busca de otros muertos, y el paje que advierte de esta apreciaci\u00f3n mantiene constantemente una actitud que augura malos farios.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\">\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>-Paje<\/strong>: Mira el disco de la luna, qu\u00e9 raro parece. Como el semblante de una muerta que se levanta de su sepulcro en busca de otros muertos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>-Narraboth<\/strong>: Muy raro parece, s\u00ed. Como una princesita que se cubre con un velo amarillo y tiene por pies blancas palomas. Cualquiera dir\u00eda que danza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>-Paje<\/strong>: Como una mujer que est\u00e1 muerta. Camina lentamente (Wilde, 2020).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Adem\u00e1s, es muy curioso ver c\u00f3mo el paje recrimina a Narraboth muy a menudo que deje de mirar a Salom\u00e9 pues <em>\u00ab<\/em>es peligroso mirar de ese modo a las criaturas; puede ocurrir algo funesto<em>\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La luna aparece resplandeciente, llena, alba. Acecha la escena, que queda iluminada tan solo por su destello. Su luz n\u00edvea enfocada en los rostros de los actores desprende su m\u00e1gica y mort\u00edfera esencia impregnando todo el ambiente en aras de lo que advierte ser un destino funesto.\u00a0 Tras toda esta estampa, comienza la sucesi\u00f3n de acontecimientos, y poco a poco el ambiente se torna cada vez m\u00e1s ca\u00f3tico, perverso, incomprensiblemente maligno, fervientemente perturbador y prof\u00e9tico.<\/p>\n<blockquote class=\"td_pull_quote td_pull_center\"><p>La Luna es una diosa que puede simbolizar y, de hecho, lo hace, las pasiones ocultas, la ambig\u00fcedad, la morbosidad dulce de lo prohibido, el lado femenino de toda realidad. Para el paje de Herod\u00edas, en cambio, con su aspecto amarillento la luna no presagia otra cosa que el advenimiento de una muerte cercana (Guti\u00e9rrez, 2004).<\/p><\/blockquote>\n<p>Del mismo modo que se pueden advertir f\u00e1cilmente los presagios del sat\u00e9lite, puede rememorarse, a prop\u00f3sito de esta fatalidad anunciada, a la luna lorquiana.<\/p>\n<p>Federico Garc\u00eda Lorca elimina la tradicional convenci\u00f3n de la luna como elemento rom\u00e1ntico y melanc\u00f3lico y la convierte en antesala del fin, siendo el mayor s\u00edmbolo que se ha identificado en su literatura y convirti\u00e9ndola en presagio de muerte. Ciertamente, la esfera lorquiana est\u00e1 repleta de esta clase de interpretaciones y atribuciones, y deducir la luna a un mero reduccionismo de su car\u00e1cter mortuorio ser\u00eda un grave error, pero es evidente que de ella emana la videncia con la que es representada al comienzo de la obra de Wilde.<\/p>\n<p>De hecho, autores como Navarro (2010) describen las similitudes entre la luna lorquiana y la danza mortal de Salom\u00e9, no ya s\u00f3lo por su ingr\u00e1vida presencia, sino por el movimiento de los brazos de duro esta\u00f1o que la luna mueve en el <em>Romance de la luna, luna<\/em> y desencadena la tragedia del ni\u00f1o muerto, a semejanza de lo que consigue Salom\u00e9 con su baile.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\">\n<p style=\"text-align: left;\">En el aire conmovido<br \/>\nmueve la luna sus brazos<br \/>\ny ense\u00f1a, l\u00fabrica y pura,<br \/>\nsus senos de duro esta\u00f1o.<br \/>\nHuye luna, luna, luna.<br \/>\nSi vinieran los gitanos,<br \/>\nhar\u00edan con tu coraz\u00f3n<br \/>\ncollares y anillos blancos.<br \/>\nNi\u00f1o, d\u00e9jame que baile.<br \/>\nCuando vengan los gitanos,<br \/>\nte encontrar\u00e1n sobre el yunque<br \/>\ncon los ojillos cerrados.<br \/>\nHuye luna, luna, luna,<br \/>\nque ya siento sus caballos.<br \/>\nNi\u00f1o, d\u00e9jame, no pises<br \/>\nmi blancor almidonado (Garc\u00eda Lorca, 1928).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Quiz\u00e1s, y en continuidad con esta red simb\u00f3lica, la luna de Oscar Wilde se asemeje tambi\u00e9n al deseo, en equiparaci\u00f3n a otros fragmentos po\u00e9ticos de Lorca y otros autores que han identificado este astro con la fecundidad o el impulso sexual. El deseo irrefrenable que Salom\u00e9 siente por Jokanaan, al que pretende poseer a toda costa, junto a la irreverencia de la princesa y su situaci\u00f3n de m\u00e1ximo privilegio, sumada a su indiscutible belleza, la convierten en portadora de un poder que parece no admitir l\u00edmites, de modo que en sus anhelos no tienen cabida las negaciones ni los impedimentos ante aquello que pretende tomar como propio, legitimada \u00fanicamente por los derechos que cree adquirir por ser ella misma.<\/p>\n<h1>Del infierno en Mesopotamia a la danza de los siete velos<\/h1>\n<p>Si, como hemos visto, la atm\u00f3sfera simb\u00f3lica de la obra de Wilde se construye a partir de una compleja red de asociaciones en la que el deseo, la muerte y el influjo penetrante de la luna se entrelazan de forma inseparable, resulta particularmente sugerente detenerse ahora en uno de los elementos m\u00e1s c\u00e9lebres y, al mismo tiempo, m\u00e1s enigm\u00e1ticos del drama: la danza de los siete velos.<\/p>\n<p>Conviene que recordemos el repaso que hicimos al comienzo sobre <strong>los evangelios <\/strong>can\u00f3nicos, ya que en ellos <strong>la danza de la princesa hebrea no aparece formulada con ning\u00fan tipo de calificativo especial<\/strong>, lo que nos sit\u00faa, una vez m\u00e1s, ante un motivo que parece surgir en el \u00e1mbito de la recreaci\u00f3n literaria y art\u00edstica y no en el de la tradici\u00f3n b\u00edblica original. Es, en efecto, una creaci\u00f3n posterior, en este caso de Oscar Wilde, que ning\u00fan fundamento claro podemos decir que tiene sino, mejor, repasar el fragmento en que el autor menciona a esta misteriosa coreograf\u00eda:<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\">\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Herodes<\/strong>: No te levantes, esposa y reina m\u00eda; es in\u00fatil. No me mover\u00e9 de aqu\u00ed mientras no dance. Danza, Salom\u00e9. Empieza ya.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Herod\u00edas<\/strong>: Hija m\u00eda, no dances.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Salom\u00e9<\/strong>: Estoy pronta, tetrarca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>(Danza de Salom\u00e9. La orquesta inicia una danza muy viva. Salom\u00e9, casi inm\u00f3vil al principio, estirase luego y hace se\u00f1a a los m\u00fasicos para que amortig\u00fcen el violento ritmo y lo cambien en otro suave y mecido. Salom\u00e9 entonces baila la danza de los siete velos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>En cierto momento parece sentir cansancio, pero al punto se reanima y con nuevos br\u00edos reanuda la danza. Deti\u00e9nese un momento en actitud de arrobo, junto a la cisterna en que Jokanaan est\u00e1 preso; luego reitera sus vueltas y d\u00e9jase caer a los pies de Herodes)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Herodes<\/strong>: \u00a1Ah! \u00a1Magn\u00edfico! \u00a1Admirable, admirable! (<em>A Herod\u00edas<\/em>) Lo ves, tu hija ha bailado por complacerme. Ven ac\u00e1, Salom\u00e9, ven ac\u00e1; te he de dar tu recompensa. Quiero remunerarte regiamente. Te dar\u00e9 cuanto tu coraz\u00f3n anhele. \u00bfQu\u00e9 es lo que quieres? \u00a1Habla! (Wilde, 2020).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><strong>Wilde <\/strong><strong>alude a la danza, pero evita ofrecer una descripci\u00f3n concreta de ella, dejando un vac\u00edo que el imaginario colectivo se ha encargado posteriormente de completar y reinterpretar<\/strong>. Quiz\u00e1 residiera ah\u00ed una de las intenciones m\u00e1s sugerentes del autor, plenamente acorde con su conocida inclinaci\u00f3n hacia la provocaci\u00f3n est\u00e9tica: convertir aquello que permanece insinuado, y no mostrado, en un motivo todav\u00eda m\u00e1s poderoso que lo expl\u00edcitamente representado, apelando as\u00ed a la capacidad evocadora del s\u00edmbolo y a la m\u00e1gica fuerza de la sugerencia.<\/p>\n<p>En todo caso, <strong>podemos establecer un paralelismo de la danza que aparece en <em>Salom\u00e9<\/em> con el mito mesopot\u00e1mico del descenso de la diosa Inanna al inframundo<\/strong>.<\/p>\n<p>Tarrag\u00f3 (2026) nos narra este interesante mito: Inanna, la reina del cielo, es luminosa y vital; considerada una de las diosas m\u00e1s importantes del pante\u00f3n mesopot\u00e1mico, y conocida principalmente como diosa del amor y de la guerra. Pero tiene una hermana oscura, Ereshkigal, cuyo nombre significa \u00abreina de la muerte\u00bb o \u00abse\u00f1ora del gran lugar de abajo\u00bb. Inanna desea reinar tambi\u00e9n en el inframundo, por lo que busca un modo de acceder a \u00e9l. Su hermana ha quedado viuda y el consuelo parece un buen pretexto para poder acercarse al infierno.<\/p>\n<p>Inanna desciende al inframundo, un lugar misterioso, desagradable y peligroso que desconoce. Cuando llega, Ereshkigal, acompa\u00f1ada de los siete jueces Anunna, la saluda con una mirada rabiosa y resentida. Y le dice: \u00ab\u00bfC\u00f3mo te atreves a penetrar en mi reino? Aunque seas mi hermana, te someter\u00e9 al mismo tratamiento que reciben todas las almas cuando entran aqu\u00ed\u00bb. Inanna comienza el recorrido obligatorio para todas las almas: siete puertas son las que hay que pasar para llegar a las profundidades del inframundo. Ereshkigal ordena a Inanna que las cruce, y en cada portal la obliga a desprenderse de cuanto lleva encima (vestidos, joyas y adornos) hasta que, completamente desnuda, humillada y despojada de todo, llega al lugar m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>Entonces Ereshkigal le ordena, de modo implacable, que se ponga de rodillas para mostrarle respeto y reconocimiento. Inanna se ve obligada a inclinarse ante ella mientras los jueces la condenan y la diosa muere. Ereshkigal permite que su hermana quede colgada de un clavo. De esta forma tan visceral, la hermosa diosa del cielo queda ah\u00ed convertida en un cad\u00e1ver abandonado.<\/p>\n<p>De este proceso de despojamiento progresivo que la diosa Inanna ha de realizar a medida que cruza cada una de las siete puertas del reino de su hermana pueden realizarse multiplicidad de sugerentes y aleg\u00f3ricas lecturas. No podemos afirmar de modo constatable que Oscar Wilde se inspirase en este relato m\u00edtico a la hora de poner a su Salom\u00e9 bailando ante el rey, pero, sin lugar a dudas, <strong>es evidente que esta historia nos evoca a la conocida danza de los siete velos, pero<\/strong>, \u00bfpor qu\u00e9 siete velos? Tal vez en alusi\u00f3n a las siete puertas del inframundo mesopot\u00e1mico. Puede que como repetici\u00f3n tergiversada de todo aquello de lo que tuvo que desprenderse Inanna en su viaje.<\/p>\n<p>Sabemos que Inanna se deshace de todo lo que lleva encima, desde objetos, pasando por joyas hasta las vestiduras. Y sabemos que acaba totalmente desnuda y humillada ante su hermana, que aprovecha esa situaci\u00f3n de desventaja para eliminarla. Pero no sabemos qu\u00e9 es lo que hace Salom\u00e9 con esos siete velos. En el inconsciente general se ha querido ver esta danza como algo de car\u00e1cter sensual y se ha tendido a imaginar que la bailarina realiza una coreograf\u00eda fabulosa en la que, al son de la m\u00fasica, se va desprendiendo de sus ropajes o velos hasta quedar desnuda ante el rey y toda la corte. Ahora bien, <strong>de la concepci\u00f3n de un simple baile que hasta puede considerarse pornogr\u00e1fico, a un proceso tan revelador y significativo desde el punto de vista psicoanal\u00edtico como el que hace Inanna<\/strong> (que, de hecho, no muere, pues el mito contin\u00faa con ciertos ayudantes que viajan al infierno para ayudarla <strong>[3]<\/strong>) <strong>hay una distancia bastante considerable. <\/strong><\/p>\n<p>Inanna se transforma mediante un viaje al mundo subterr\u00e1neo, donde se topa con la muerte. En su periplo, comprende el misterio de la regeneraci\u00f3n, se dirige a la profundidad de s\u00ed misma y acepta, con humildad e incertidumbre, la disoluci\u00f3n-muerte de la \u00abm\u00e1scara\u00bb (Tarrag\u00f3, 2026). Salom\u00e9, en cambio, no desciende ni se transforma, sino que permanece en la superficie y hace comparecer la muerte ante s\u00ed, provoc\u00e1ndola y apropi\u00e1ndosela sin que medie en ella proceso alguno de regeneraci\u00f3n o aprendizaje, quedando as\u00ed fijada en una l\u00f3gica de deseo que no conduce a la metamorfosis, sino a la calamidad.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n Inanna-Salom\u00e9 no se tratar\u00eda, por tanto, de una correspondencia directa o de una filiaci\u00f3n demostrable en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, sino m\u00e1s bien de unos ecos que nos resuenan dentro de una tradici\u00f3n mucho m\u00e1s amplia en la que el cuerpo femenino, el despojamiento ritual y el tr\u00e1nsito hacia la muerte aparecen \u00edntimamente ligados. En ambos casos, el gesto central, que es quitar o sugerir la retirada de los velos, act\u00faa como mecanismo de acceso a un conocimiento prohibido o a una verdad \u00faltima que solo puede alcanzarse a trav\u00e9s de la destrucci\u00f3n: Inanna se quita todo lo que lleva porque es el requisito fundamental para acceder a ese otro mundo en el que encontrar\u00e1 la muerte y, en consecuencia, una profunda catarsis; Salom\u00e9 ejecuta la danza de los siete velos (con la que se sobreentiende que se desnuda) para obtener a cambio la aniquilaci\u00f3n absoluta del otro, en este caso, Juan, que ser\u00eda su ant\u00edtesis espiritual y moral.<\/p>\n<p>En posible entender que, de alguna manera, la aparente invenci\u00f3n wildeana de esta ex\u00f3tica danza podr\u00eda entenderse af\u00edn a una reactivaci\u00f3n de un imaginario arcaico en el que el erotismo, lejos de ser un mero juego de seducci\u00f3n, se presenta como una fuerza profundamente ambivalente, capaz de abrir las puertas de la muerte.<\/p>\n<figure id=\"attachment_31301\" aria-describedby=\"caption-attachment-31301\" style=\"width: 696px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-31301 size-large\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Reina-de-la-noche-770x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"926\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Reina-de-la-noche-770x1024.jpg 770w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Reina-de-la-noche-226x300.jpg 226w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Reina-de-la-noche-113x150.jpg 113w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Reina-de-la-noche-768x1021.jpg 768w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Reina-de-la-noche-600x798.jpg 600w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Reina-de-la-noche-316x420.jpg 316w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Reina-de-la-noche-696x925.jpg 696w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Reina-de-la-noche.jpg 908w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-31301\" class=\"wp-caption-text\">Reina de la noche, 1800-1750 a.C (extra\u00eddo de Wikipedia)<\/figcaption><\/figure>\n<h1>La Salom\u00e9 junguiana<\/h1>\n<p>En este punto, y con todo lo recopilado hasta ahora, nos encontramos en una tesitura que nos permite dar un paso m\u00e1s rayano a lo imaginal: si la Salom\u00e9 de los evangelios tiene un papel m\u00ednimo y meramente funcional, y la Salom\u00e9 wildeana presenta una exaltaci\u00f3n de connotaciones er\u00f3ticas y perversas, encontramos una nueva Salom\u00e9: <strong>la Salom\u00e9 de Carl Gustav Jung, que se eleva hacia otro nivel que la hace erigirse en una proyecci\u00f3n del inconsciente<\/strong>. En efecto, Jung hace aparecer a Salom\u00e9 de forma expl\u00edcita en su <em>Libro Rojo<\/em>, donde relata sus propias visiones derivadas del procedimiento que \u00e9l mismo denomin\u00f3 imaginaci\u00f3n activa, lo que implica un desplazamiento definitivo desde el plano narrativo y est\u00e9tico hacia el \u00e1mbito de la experiencia ps\u00edquica profunda.<\/p>\n<p>En el <em>Libro Rojo<\/em> de Jung, Salom\u00e9 no es un personaje b\u00edblico, ni tampoco una figura que danza y reclama decapitaciones a cambio: Salom\u00e9 es una manifestaci\u00f3n del \u00e1nima, es decir, la imagen inconsciente de lo femenino dentro de la psique masculina, lo que la sit\u00faa en un registro simb\u00f3lico radicalmente distinto al de sus formulaciones anteriores.<\/p>\n<p>Lo femenino en su aspecto m\u00e1s bajo (simbolizado por Salom\u00e9) deviene s\u00edmbolo del placer ciego, pero en su aspecto m\u00e1s alto y redimido refiere al misterio del amor (Scheuschner, 2017), de manera que en ella conviven, en tensi\u00f3n constante, tanto la degradaci\u00f3n pulsional como la posibilidad de transformaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>Y es que <strong>la Salom\u00e9 de C.G. Jung es ciega<\/strong>, lo cual es altamente significativo, pues esta ceguera no debe entenderse como una mera carencia f\u00edsica, sino <strong>como la expresi\u00f3n de una forma de percepci\u00f3n desligada de la raz\u00f3n<\/strong>, una afectividad que opera al margen de la conciencia y que, precisamente por ello, resulta incontrolable y profundamente perturbadora.<\/p>\n<blockquote class=\"td_quote_box td_box_center\">\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Soy extranjero aqu\u00ed y todo me resulta maravilloso, temible como un sue\u00f1o. \u00bfQui\u00e9n eres?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: Yo soy El\u00edas y \u00e9sta es mi hija Salom\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: \u00bfLa hija de Herodes, la mujer sedienta de sangre?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: \u00bfPor qu\u00e9 juzgas as\u00ed? T\u00fa ves que es ciega. Ella es mi hija, la hija del profeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: \u00bfQu\u00e9 milagro os ha unido?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: Ning\u00fan milagro, desde el comienzo fue as\u00ed. Mi sabidur\u00eda y mi hija son una.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Estoy azorado, no lo puedo creer.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: Reflexiona acerca de esto: su ceguera y mi vista nos han hecho compa\u00f1eros desde la eternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Perdona mi asombro, \u00bfestoy, por cierto, en el inframundo?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Salom\u00e9<\/strong>: \u00bfMe amas?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: \u00bfC\u00f3mo puedo amarte? \u00bfC\u00f3mo se te ocurre esta pregunta? S\u00f3lo veo una cosa, t\u00fa eres Salom\u00e9, un tigre, tus manos est\u00e1n manchadas con la sangre del santo, \u00bfC\u00f3mo habr\u00eda de amarte?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Salom\u00e9<\/strong>: T\u00fa me amar\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: \u00bfYo? \u00bfAmarte? \u00bfQui\u00e9n te da el derecho a tales pensamientos?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Salom\u00e9<\/strong>: Yo te amo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Al\u00e9jate de m\u00ed, me horrorizas, bestia.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Salom\u00e9<\/strong>: Eres injusto conmigo. El\u00edas es mi padre y \u00e9l conoce los m\u00e1s profundos de los misterios. Las paredes de su casa son de piedras preciosas. Sus pozos contienen aguas curativas y su ojo ve las cosas futuras. \u00bfY qu\u00e9 no dar\u00edas por un \u00fanico vistazo en las cosas infinitas de lo venidero? \u00bfNo valdr\u00edan incluso un pecado para ti?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Tu tentaci\u00f3n es diab\u00f3lica. Ansi\u00f3 volver al mundo superior. \u00a1Es horroroso aqu\u00ed! \u00a1Cu\u00e1n opresivo y pesado es el aire!<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: \u00bfQu\u00e9 quieres? La elecci\u00f3n es tuya.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Pero yo no pertenezco a los muertos. Yo vivo a la luz del d\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 he de atormentarme aqu\u00ed por Salom\u00e9? \u00bfAcaso no tengo bastante que cargar en mi propia vida?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: T\u00fa escuchaste lo que dijo Salom\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: No puedo creer que t\u00fa, el profeta, puedas reconocerla como hija y compa\u00f1era. \u00bfAcaso no ha sido engendrada con simientes infames? \u00bfNo era ella vana codicia y lascivia criminal?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: Pero ella amaba a un santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Y derram\u00f3 vergonzosamente su preciada sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: Ella am\u00f3 al profeta que anunci\u00f3 al mundo el nuevo Dios. Lo am\u00f3, \u00bfComprendes eso? Pues ella es mi hija.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: \u00bfCrees que, porque es tu hija, ella am\u00f3 en Juan al profeta, al padre?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: Por su amor puedes reconocerla.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Pero, \u00bfc\u00f3mo lo am\u00f3? \u00bfA eso llamas amor?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: \u00bfQu\u00e9 otra cosa fue?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Me horrorizo. \u00bfQui\u00e9n no habr\u00eda de horrorizarse si Salom\u00e9 lo ama?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: \u00bfEres cobarde? Considera que yo y mi hija somos uno desde la eternidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Me planteas crueles enigmas. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda ser posible que esta mujer infernal y t\u00fa, el profeta de tu Dios, fuerais uno?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: \u00bfPor qu\u00e9 te asombras? Ya lo ves, por cierto, estamos juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>Yo<\/strong>: Lo que veo con mis propios ojos, precisamente eso me resulta inconcebible, T\u00fa, El\u00edas, que eres un profeta, la boca de Dios, y ella, un monstruo sediento de sangre. Vosotros s\u00ed que sois los s\u00edmbolos de los opuestos extremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8211;<strong>El\u00edas<\/strong>: Nosotros somos reales y no s\u00edmbolos. (Jung, 2024).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En continuidad con lo ya se\u00f1alado a prop\u00f3sito del mito de Inanna y su descenso al inframundo, puede afirmarse que esta Salom\u00e9 junguiana encarna tambi\u00e9n un movimiento hacia lo profundo, hacia ese espacio interior en el que el sujeto se confronta con aquello que ha reprimido o negado. No obstante, <strong>a diferencia del relato mesopot\u00e1mico, donde el descenso a lo subterr\u00e1neo implica desnudarse f\u00edsica y emocionalmente, aqu\u00ed la confrontaci\u00f3n adopta la forma de un encuentro con una figura que intenta seducir, pero, aparentemente, no lo consigue, m\u00e1s bien desestabiliza y exige una transformaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>De este modo, la evoluci\u00f3n de la figura de Salom\u00e9 alcanza en Jung un grado m\u00e1ximo de abstracci\u00f3n: de personaje secundario en los evangelios, a figura central del deseo en Wilde, hasta convertirse finalmente en arquetipo ps\u00edquico, en imagen condensada de una energ\u00eda ambivalente que, al mismo tiempo que amenaza con la destrucci\u00f3n, contiene en s\u00ed misma la posibilidad de transformaci\u00f3n. En este grado evolutivo, Jung ha hecho que Salom\u00e9 ya no pertenezca ni a la historia ni a la literatura, sino al \u00e1mbito de los s\u00edmbolos que estructuran la experiencia humana m\u00e1s profunda.<\/p>\n<blockquote class=\"td_pull_quote td_pull_center\"><p>La muerte del h\u00e9roe, primer tramo del camino hacia s\u00ed mismo, culmina en la aceptaci\u00f3n de la integralidad del hombre en su aspecto racional y pasional. El\u00edas y Salom\u00e9, sus s\u00edmbolos respectivos en Jung, no son sino partes de uno mismo, partes indiscernibles de la totalidad personal. Sacrificar una por la otra no es sino sacrificarse a uno mismo en cuanto tal (Grassi, 2012).<\/p><\/blockquote>\n<p>Puesto que la psicolog\u00eda junguiana propone que la realidad ps\u00edquica humana encuentra su g\u00e9nesis en el pensamiento m\u00edtico, cuyas im\u00e1genes arquet\u00edpicas se relacionan y dan forma a nuestra vida psicol\u00f3gica actual, los atributos simb\u00f3licos de los dioses se manifiestan en la psique de los seres humanos actuales en forma de representaciones y met\u00e1foras (Tarrag\u00f3, 2026). En el caso de la figura de Salom\u00e9, a\u00fan como personaje ficticio, proyecta im\u00e1genes en recuerdo de la diosa Inana, y su creador, Oscar Wilde, ha repetido esa proyecci\u00f3n, consiente o inconscientemente, sobre su creaci\u00f3n, dando como resultado una imagen arquet\u00edpica de una mujer, Salom\u00e9, que encarnando atributos de diosa, ha pasado a prefigurar una idea de algo puramente instintivo dentro del imaginario popular.<\/p>\n<p>En <em>Salom\u00e9<\/em>, la relaci\u00f3n de la protagonista con Jokanaan, o incluso con su cabeza cercenada, podr\u00edamos traducirla en clave junguiana como una correspondencia con la tensi\u00f3n acaecida entre <em>eros<\/em> y <em>logos<\/em>. El crimen despiadado que comete Salom\u00e9 se lee, por tanto, an\u00e1logo a la ruptura violenta entre raz\u00f3n y deseo o, incluso, como la subordinaci\u00f3n moment\u00e1nea del orden racional a las fuerzas irracionales del inconsciente.<\/p>\n<figure id=\"attachment_31296\" aria-describedby=\"caption-attachment-31296\" style=\"width: 696px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-31296 size-large\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-1024x795.jpg\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"540\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-1024x795.jpg 1024w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-300x233.jpg 300w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-150x116.jpg 150w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-768x596.jpg 768w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-600x466.jpg 600w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-1536x1192.jpg 1536w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-2048x1590.jpg 2048w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-541x420.jpg 541w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-696x540.jpg 696w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-1068x829.jpg 1068w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.4.-La-danza-de-Salome-de-Andrea-Marchisio-1320x1025.jpg 1320w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-31296\" class=\"wp-caption-text\">La danza de Salom\u00e9 de Andrea Marchisio, 1850-1927 (extra\u00eddo de Wikipedia)<\/figcaption><\/figure>\n<h1>Las suculentas ilustraciones de un aspirante a lo grotesco<\/h1>\n<p>Acabamos de ver c\u00f3mo en la lectura junguiana Salom\u00e9 alcanza su grado m\u00e1ximo de abstracci\u00f3n al convertirse en proyecci\u00f3n del inconsciente. Pues bien: su formulaci\u00f3n visual en las ilustraciones de Aubrey Beardsley se torna, en cierto modo, un movimiento a la inversa, esto es, una materializaci\u00f3n est\u00e9tica de ese mismo imaginario simb\u00f3lico en el plano de la imagen.<\/p>\n<p>Las ilustraciones sin censura de <em>Salom\u00e9<\/em> realizadas por Beardsley para su estreno se caracterizaron por una est\u00e9tica que combina lo bello, lo oriental y lo sensual con lo enigm\u00e1tico, lo audaz y lo ex\u00f3tico. Aun as\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 de estas cualidades formales, lo que verdaderamente las define es su car\u00e1cter profundamente inquietante, en el sentido m\u00e1s estricto del t\u00e9rmino: generan desasosiego, una perturbaci\u00f3n que rompe con cualquier expectativa de serenidad est\u00e9tica, sentimiento que encaja, sin lugar a dudas, con la obra que acompa\u00f1an. Esta capacidad para suscitar sensaciones contrapuestas no resulta, en realidad, parad\u00f3jica si se atiende a las propias declaraciones de su autor, como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las ilustraciones fueron publicadas, en esencia, tal y como fueron concebidas por Aubrey Beardsley, sin aparentes procesos de mutilaci\u00f3n, lo que resulta especialmente significativo en el contexto de 1894 y da cuenta de su audacia, as\u00ed como de su voluntad de explorar los l\u00edmites de lo representable dentro de una sociedad profundamente restrictiva en t\u00e9rminos morales. Como reflexiona Del Puig (2010), los dibujos de Beardsley siempre fueron a tinta china, donde la zona que quedaba en blanco adquir\u00eda gran importancia tambi\u00e9n, y sus figuras encorvadas al estilo japon\u00e9s de Hokusai, pero sustituyendo lo er\u00f3tico por la simple obscenidad de aire fatal. <strong>De grosero, con mal gusto, obsceno y vulgar fue acusado infinidad de veces este artista<\/strong> que, puede, tambi\u00e9n fuera uno de los amantes de Wilde.<\/p>\n<p>El propio Beardsley afirmaba: <em>\u00ab<\/em><em>Tengo una sola meta: lo grotesco. Si no soy grotesco, no soy nada\u00bb<\/em>, declaraci\u00f3n que permite comprender la intencionalidad est\u00e9tica que subyace a su obra, orientada hacia la deformaci\u00f3n expresiva y la exageraci\u00f3n de los c\u00e1nones convencionales de belleza. Para muestra, solamente es necesario revisar el resto de su producci\u00f3n pict\u00f3rica. <strong>Para este ilustrador, lo grotesco deja de ser un mero recurso estil\u00edstico para convertirse en una aut\u00e9ntica po\u00e9tica visual y en un modo propio de hacer arte<\/strong>; un arte que para Beardsley no se entend\u00eda sin la mezcla precisa entre lo bello y lo repulsivo, lo delicado y lo perturbador, lo adecuado y lo incorrecto.<\/p>\n<p>Su trayectoria vital fue tan breve como intensa: Aubrey falleci\u00f3 a los veinticinco a\u00f1os, afectado de tuberculosis. Antes de morir, solicit\u00f3 a su editor que destruyera sus dibujos de car\u00e1cter m\u00e1s obsceno; sin embargo, esta petici\u00f3n no fue atendida, lo que contribuy\u00f3 a la difusi\u00f3n posterior de su obra en toda su radicalidad.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista estil\u00edstico, su producci\u00f3n revela, como dec\u00edamos, una clara influencia del arte japon\u00e9s, as\u00ed como una estrecha vinculaci\u00f3n con el desarrollo del cartel moderno. Aunque la recepci\u00f3n de su obra entre sus contempor\u00e1neos no estuvo exenta de controversia, especialmente por su car\u00e1cter provocador, cr\u00edtico y sat\u00edrico, parece indiscutible que alcanz\u00f3 una notoriedad inmediata gracias a las ilustraciones de <em>Salom\u00e9<\/em>. Estas, en conjunci\u00f3n con el texto de Oscar Wilde, generaron una fuerte conmoci\u00f3n en la sociedad victoriana, siendo frecuentemente calificadas como manifestaciones un erotismo morboso exacerbado, lo que no hace sino confirmar, una vez m\u00e1s, hasta qu\u00e9 punto la figura de Salom\u00e9 se hab\u00eda convertido ya en un espacio privilegiado para la proyecci\u00f3n de los miedos, deseos y contradicciones de toda una \u00e9poca.<\/p>\n<p><strong>Las ilustraciones de Aubrey Beardsley encajan particularmente bien con el drama de Oscar, de Salom\u00e9, de la cabeza de Juan, la paranoia de Herodes y el rencor de Herod\u00edas; incluso con el periplo de Inanna y las visiones de Jung. Sus im\u00e1genes (deformadas, contra\u00eddas, alargadas, provocativas, er\u00f3ticas, afeadas) convulsionan al observador de forma aleg\u00f3rica, como una suerte de epilepsia simb\u00f3lica derivada de todos estos temas cruzados entre s\u00ed y del significado que contin\u00faan proyectando en la larga sombra que Salom\u00e9 todav\u00eda desprende.<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_31297\" aria-describedby=\"caption-attachment-31297\" style=\"width: 515px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-31297 size-large\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-515x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"515\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-515x1024.jpg 515w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-151x300.jpg 151w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-75x150.jpg 75w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-768x1527.jpg 768w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-600x1193.jpg 600w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-773x1536.jpg 773w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-1030x2048.jpg 1030w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-211x420.jpg 211w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-696x1384.jpg 696w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-1068x2123.jpg 1068w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-1320x2624.jpg 1320w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Fig.5.-Jai-baise-ta-bouche-Iokanaan-de-Aubrey-Beardsley-scaled.jpg 1288w\" sizes=\"auto, (max-width: 515px) 100vw, 515px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-31297\" class=\"wp-caption-text\">J&#8217;ai bais\u00e9 ta bouche, Iokanaan de Aubrey Beardsley, 1893 (extra\u00eddo de Wilde, 2020) <strong>[4]<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<h1>La alegor\u00eda tras lo macabro<\/h1>\n<p>Tras haber recorrido las distintas reformulaciones de la figura de Salom\u00e9, desde su m\u00ednima presencia en los textos evang\u00e9licos hasta su expansi\u00f3n simb\u00f3lica en la literatura, el mito, la psicolog\u00eda anal\u00edtica y la imagen, se hace posible comprender en toda su amplitud el alcance aleg\u00f3rico de la obra de Oscar Wilde.<\/p>\n<p>El propio Wilde afirmaba que <em>Salom\u00e9<\/em> era un espejo en el que cualquier persona podr\u00eda verse reflejada, y no sin raz\u00f3n, pues la obra funciona como una superficie de proyecci\u00f3n en la que convergen pulsiones, temores y contradicciones que trascienden su contexto hist\u00f3rico inmediato para instalarse en una dimensi\u00f3n profundamente humana.<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, esta obra puede ser entendida como un reflejo de los \u00eddolos ca\u00eddos, de la hipocres\u00eda estructural de toda una sociedad (y, en este sentido, perfectamente extrapolable a la contemporaneidad), as\u00ed como de la fatalidad inherente a aquellos actos que se dejan arrastrar por impulsos primarios e incontrolados. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de esta lectura moral o social, <em>Salom\u00e9<\/em> todav\u00eda, tras ciento treinta y cinco a\u00f1os, equivale a una representaci\u00f3n de la decadencia de la vida cuando \u00e9sta no se rige en la \u00f3rbita adecuada, y de la corruptibilidad del alma y del esp\u00edritu, quedando a merced de una l\u00f3gica del deseo que no conoce l\u00edmites ni consecuencias.<\/p>\n<p><strong>La cabeza de Jokanaan, representando la verdad, la integridad, el orden espiritual y la rectitud de comportamiento, cae al suelo y es pisoteada entre los pasos de baile de una Salom\u00e9 que incita al ego, la dominaci\u00f3n y la satisfacci\u00f3n de los propios deseos en contra del bienestar ajeno.<\/strong><\/p>\n<p>Salom\u00e9 cort\u00f3 la cabeza del Bautista del mismo modo que Oscar Wilde cort\u00f3 con la tradici\u00f3n de esta figura e hizo de ella una mezcla tan sugerente que no se puede sino continuar observ\u00e1ndola para tratar de extraer de ella nuevas capas de sentido.<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>[1]<\/strong> <em>El decadentismo fue un movimiento art\u00edstico y literario de finales del siglo XIX caracterizado por el rechazo de los valores burgueses, el culto a la artificialidad, el refinamiento est\u00e9tico, la fascinaci\u00f3n por la decadencia moral y la exploraci\u00f3n de temas como el erotismo, la muerte o la perversi\u00f3n. Vinculado estrechamente al simbolismo, el decadentismo defendi\u00f3 la autonom\u00eda del arte frente a cualquier finalidad moral o utilitaria (Calinescu, 1991).<\/em><\/p>\n<p><strong>[2] <\/strong><em>Bien es sabido que el escritor irland\u00e9s fue en m\u00faltiples ocasiones acusado de plagio, algo sobre lo que \u00e9l mismo manten\u00eda una posici\u00f3n ambigua y nunca desminti\u00f3; al contrario, jugueteaba con la idea de que toda creaci\u00f3n art\u00edstica nace inevitablemente de materiales previos y de que el verdadero talento no reside tanto en la invenci\u00f3n absoluta como en la capacidad de reformular, estilizar y dotar de nueva vida est\u00e9tica a elementos heredados de la tradici\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><strong>[3] <\/strong><em>La salvaci\u00f3n de la diosa llega gracias a Ninsubur, su ayudante, que antes de la partida de Inanna hab\u00eda quedado en aviso de acudir en su ayuda si \u00e9sta no volv\u00eda en el plazo de tres d\u00edas. Ninsubur acude a Enki, el t\u00edo abuelo de Inanna, quien crea a dos peque\u00f1os seres a partir de la mugre que saca debajo de sus u\u00f1as capaces de penetrar en el reino de los muertos y volcar a la diosa \u00abel alimento y el agua de vida\u00bb, pues los guardianes de Ereshkigal no los descubren. Estos peque\u00f1os personajes tienen un papel muy revelador en este ciclo m\u00edtico, pues comprenden y se compadecen de la furia y la rabia de la reina del infierno (Lara, 1984).<\/em><\/p>\n<p><strong>[4] <\/strong><em>J&#8217;ai bais\u00e9 ta bouche, Iokanaan, dibujo realizado en 1893 para la revista The Studio, constituy\u00f3 una de las piezas que despertaron el inter\u00e9s de Oscar Wilde y de su editor John Lane por la obra de Aubrey Beardsley, hasta el punto de motivar el encargo de las ilustraciones para la edici\u00f3n inglesa de Salom\u00e9, publicada finalmente en febrero de 1894.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<h2>\u00bfQuieres saber m\u00e1s?<\/h2>\n<p>Si est\u00e1s preparando oposiciones y quieres fortalecer tu perfil docente, te invitamos a descubrir los <a href=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/cursos-homologados-online\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>cursos homologados para oposiciones de Campuseducacion.com<\/strong><\/a>.<\/p>\n<p>Con ellos, podr\u00e1s indagar en distintos aspectos fundamentales de las Ciencias de la Educaci\u00f3n, <strong>\u00a1y conseguir 2 puntos extra en el baremo de m\u00e9ritos de las Oposiciones!<\/strong><\/p>\n<p>Consulta el cat\u00e1logo completo de cursos <strong><a href=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/cursos-homologados-online\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed<\/a><\/strong>.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/cursos-homologados\/matricula\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-27695 size-full aligncenter\" src=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/consigue-2-puntos-extra.jpg\" alt=\"\" width=\"688\" height=\"145\" srcset=\"https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/consigue-2-puntos-extra.jpg 688w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/consigue-2-puntos-extra-300x63.jpg 300w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/consigue-2-puntos-extra-150x32.jpg 150w, https:\/\/www.campuseducacion.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/consigue-2-puntos-extra-600x126.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 688px) 100vw, 688px\" \/><\/a><\/p>\n<h2>Consulta los n\u00fameros anteriores<\/h2>\n<p><strong>Accede a cientos de art\u00edculos educativos publicados a lo largo de m\u00e1s de 10 a\u00f1os de trayectoria editorial de Campus Educaci\u00f3n Revista Digital Docente<\/strong>. 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