RDD-N26-Junio-2022

34 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 Nº 26 - JUNIO 2022 Para López y otros (2001) la inte- racción entre los niños precipita los procesos socializadores y esta so- cialización va a depender tanto del medio como de la sociedad. Resulta obvio, que las personas necesita- mos de otras personas para poder desarrollarnos, crecer y madurar. Los otros contribuyen al desarrollo de nuestras capacidades más bási- cas, y son el pilar fundamental para el desarrollo posterior. Esto, en los primeros años de vida, se hace aún más importante ya que las relacio- nes sociales son imprescindibles para que el niño se desarrolle de for- ma equilibrada. Para Paricio del Castillo y Pando (2020) el aislamiento social de pares se asocia a sentimientos de soledad y frustración; especialmente, en las etapas de infancia escolar y adoles- cencia, cuando el sujeto busca y ne- cesita la interacción con iguales para su correcto desarrollo psicosocial. Debido al confinamiento y a las me- didas de distancia social decretadas por la pandemia de covid19, las rela- ciones con iguales de las niñas y los niños prácticamente desaparecieron de su vida cotidiana. La vuelta a la escuela supuso para los niños algo complicado, ya que tenían que aprender una nueva forma de in- teracción a través de las mascarillas, a interactuar sin tocar, aprender en muy poco tiempo nuevas reglas, normas y rutinas, nuevas formas de trabajar y en general de socializar. Esto último especialmente para los niños no supone mucha dificultad, ya que ellos son socializadores in- natos que se adaptan a las nuevas reglas del juego sin mucha dificul- tad, pero recordemos que vienen de estar encerrados, de socializar solo con su ámbito familiar más cercano y que el abrir tan repentinamente ese círculo supuso, para muchos niños algo estresante, que les afectó a nivel psicológico. Si a esto le sumamos las tensiones de los padres (por el miedo al contagio, a abrir el círculo, a la incertidumbre de la nueva reali- dad y al desconocimiento de la en- fermedad), que son captadas como bombas a punto de explotar por los niños, no es de extrañar que los índi- ces de estrés, tensiones y depresión hayan aumentado tanto en los niños en los últimos años. Otra cuestión a la que nadie le con- cede importancia, y que pasa de desapercibido en muchas ocasiones es el gran cambio que han tenido que vivir los niños con respecto al compartir con los demás, a juntar- se con todos los niños, al abrazar- se… Ahora hemos pasado de todo a nada, no podemos tocar las cosas de los demás, no se comparten ma- teriales ni cosas personales, hay que mantener una distancia de seguri- dad, no puedes abrazar ni besar… Aunque para nosotros es algo muy comprensible, para ellos es algo que escapa de su comprensión, sobre todo en los más pequeños y que sin duda alguna va a repercutir en el de- sarrollo de su personalidad, por lo que es importante que les explique- mos bien por qué hacemos esto, por qué no pueden compartir sus cosas y si lo hacen, debe ser con sus per- sonas cercanas, con las que mantie- nen una relación constante. Dimensión lingüística Esta es una de las dimensiones más afectadas por la pandemia. Aun- que no hay suficientes datos recogi- dos sobre el impacto que la pande- mia está teniendo en el desarrollo del lenguaje en los niños, son muchos los logopedas que avisan de esta afectación. Muchos niños comenza- ban a hablar cuando de repente las guarderías y escuelas cerraron, las interacciones con los demás niños de su edad cesaron casi por com- pleto, las visitas de los familiares… esto hizo que muchos niños frenaran su aprendizaje del habla y su desa- rrollo lingüístico se vio trabado. A la reducción de interacciones que los niños tenían le hemos de sumar ahora el tener que aprender a hablar, a vocalizar, a pronunciar sin ver las caras, la boca, las expresiones. Re- cordemos que los niños aprenden principalmente por imitación, son pequeñas esponjas que reciben todo y que en consecuencia repiten todo. A partir de su primer año de vida, los niños, se centran en los movi- mientos de los labios de los adultos cuando hablan. En ese momento es cuando empiezan a balbucear y decir sus primeras palabras e imitar los movimientos de la boca que han visto hacer a los adultos que les ro- dean. En este periodo es muy impor- tante la información visual recibida, a través de ella, distinguen sonidos, expresiones, pero ahora su mirada se da de bruces con una mascarilla. Por otro lado, el hecho de interac- tuar solo con los padres o personas muy cercanas que conocen sus in- tenciones, sus gestos, que saben lo que están diciendo sin que lo digan todo o de forma correcta, hace que los niños no se esfuercen en apren- der a hablar correctamente, porque si los demás lo entiende así, no necesitan mejorar. Esto supuso un gran aumento en las necesidades lingüísticas de los niños en la vuel- ta a las aulas en el anterior curso 2020-2021.

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