RDD-N33-Marzo-2024

46 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 Nº 33 - MARZO 2024 • Evitación de toda forma de comparación con el resto. En este sentido, se fomentará solo la comparación con el “yo” del pasado, conectando así esta idea con el principio anterior, el número cuatro. • Normalización de la sensación de impostura. Los alumnos deben tomar conciencia de que el SI es un fenómeno frecuente, al cual la mayor parte de la población se ve sometida en algún momento de la vida, incluso las celebridades que tanto admiran. • Correcta recepción de elogios. Posiblemente, este es el objetivo más difícil de alcanzar cuando se tiene un alumnado impactado por el SI. Sin embargo, ser capaz de aceptar felicitaciones con humildad y agrado representa, sin lugar a dudas, la prueba más nítida de la existencia de unos niveles óptimos de autoestima en un alumno. • Definición de un equilibrio. Será vital inculcar la idea de que es primordial establecer rutinas de estudio productivas, y eso dependerá de las necesidades de cada alumno. El objetivo es evitar casos de sobreesfuerzo o, su contrario, de procastinación. • Relativización del fracaso. Implica inevitablemente la aceptación del fracaso y los errores como elementos ineluctables dentro del proceso de aprendizaje que constituye la vida. • Fomento de actividades nuevas. La confianza de un alumno aumenta cuando se atreve a hacer cosas nuevas, distintas a las que está costumbrado. Dicho de otro modo, será imprescindible fomentar la salida de la famosa “zona de confort”. Con el paso del tiempo, quizá haya alumnos que exhiban una percepción de engaño demasiada sólida. En esos casos, será indispensable hablar con los tutores legales y recomendarles la ayuda ofrecida por el departamento de orientación del centro. Conclusión Considerándolo todo, queda de manifiesto, en primer lugar, que este fenómeno está tan ampliamente extendido en la sociedad actual que pasa sustancialmente inadvertido y, es gracias a eso, gracias a su carácter insidioso, que se ha convertido en una problemática tan persistente. En consecuencia, cuando no se ha leído nada ni se conoce nada sobre el SI, la gente no es capaz de percibir las nefastas consecuencias que dicho síndrome acarrea a largo plazo en los presuntos “impostores”. En segundo lugar, es innegable que el SI es un tema que goza de amplia popularidad hoy en día, en términos de investigación. Empero, se debe precisar que la mayor parte de la literatura es de tipo divulgativo y se centra en describirlo de manera general y en proporcionar consejos aún más genéricos. En cambio, la literatura especializada, capaz de proporcionar pruebas científicas con las que establecer tratamientos viables, es gravemente escasa. Por consiguiente, cuando los profesionales de la salud mental se ven en la tesitura de tratar casos de SI, no tienen un protocolo a seguir. Con toda seguridad, se centrarán en aliviar la ansiedad o la depresión manifestadas el por paciente afectado por el SI gracias a ciertos tratamientos, ya que, contra estos dos trastornos, depresión y ansiedad, sí que existen tratamientos basados en experiencias previas (Bravata et al., 2020) En tercer lugar, los llamados “impostores” muestran una serie de comportamientos, como, por ejemplo, el miedo al fracaso o el sobreesfuerzo, los cuales han sido esbozados con anterioridad en el presente trabajo, que suponen un verdadero círculo vicioso. Un verdadero ciclo que, aun siendo increíblemente pernicioso, termina por establecerse como su rutina diaria. En cuarto lugar, es especialmente arduo establecer la génesis de este fenómeno sin conocer bien el caso del individuo en cuestión. En cualquier caso, se puede decir, con toda firmeza, que el origen se encuentra en algún tipo de relación disfuncional en la infancia, ya sea en contextos escolares o familiares. En quinto lugar, conviene aclarar que la consecuencia directa de esta conducta es la ansiedad que puede conducir al sujeto impactado a desarrollar otros problemas mentales más seve-

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