RDD-N38-Septiembre-2025

111 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La evaluación formativa permite ofrecer retroalimentación continua, identificar avances y dificultades, y adaptar la intervención educativa en función de las necesidades del grupo (Black y Wiliam, 1998). En el contexto de los retos cooperativos, esto significa observar aspectos como: • La organización interna del grupo. • La calidad de la comunicación y la toma de decisiones compartidas. • La gestión de los conflictos surgidos durante la actividad. • La reacción ante los errores, la frustración o el éxito. • El nivel de implicación y responsabilidad de cada miembro. Este enfoque también favorece una enseñanza más inclusiva, ya que permite valorar a cada alumno en función de su progreso individual y su contribución al grupo, no únicamente por sus habilidades físicas o su capacidad para alcanzar el objetivo final. El uso de instrumentos participativos refuerza la autonomía del alumnado, fomenta la autorreflexión y potencia la conciencia sobre los aprendizajes adquiridos. Algunas herramientas especialmente útiles en el marco de los retos cooperativos son: • Rúbricas grupales: permiten valorar indicadores como la cooperación, el respeto de turnos, la comunicación o la escucha activa. Pueden ser elaboradas conjuntamente con el alumnado para aumentar su implicación. • Diarios de grupo: espacios de registro en los que cada grupo anota sus logros, dificultades, acuerdos tomados y emociones vividas. Fomentan la reflexión compartida. • Asambleas de reflexión: momentos al final de la sesión o del ciclo de retos donde el grupo analiza colectivamente diferentes cuestiones. • Autoevaluaciones emocionales: fichas o rutinas de pensamiento breves donde cada alumno expresa cómo se ha sentido durante la actividad, qué ha aprendido del grupo o de sí mismo, y qué aspectos le gustaría mejorar. El docente asume un papel esencial como observador participante. Su mirada debe ir más allá del resultado final y centrarse en el comportamiento grupal e individual durante todo el proceso. Para ello, es recomendable emplear instrumentos como escalas de observación, notas anecdóticas o listas de control que incluyan aspectos actitudinales, relacionales y emocionales. Además, debe facilitar el desarrollo de la metacognición en el alumnado, es decir, ayudarles a tomar conciencia de sus acciones, emociones y decisiones dentro del grupo. Esto se puede lograr mediante preguntas abiertas, espacios de escucha y ejercicios de autorreflexión guiada. Retos cooperativos en Educación Física Nº 38 - SEPTIEMBRE 2025

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