112 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 Inclusión y atención a la diversidad Uno de los principales valores de los retos cooperativos es su naturaleza inclusiva. Al centrarse en la cooperación, el apoyo mutuo y la resolución colectiva de desafíos, estas actividades permiten que todo el alumnado participe activamente, independientemente de sus condiciones físicas, cognitivas o emocionales. Lejos de fomentar la comparación individual o la exclusión por habilidades, los retos cooperativos favorecen la interdependencia positiva, creando contextos en los que las diferencias se transforman en oportunidades para el aprendizaje conjunto. Para garantizar una verdadera inclusión, es imprescindible que el docente planifique adaptaciones metodológicas que respondan a las necesidades específicas de apoyo educativo y a la diversidad natural del grupo-clase. A continuación, se detallan algunas estrategias prácticas para favorecer la participación de todo el alumnado en este tipo de propuestas: • Ajuste de materiales: Se pueden utilizar pelotas de diferentes tamaños, pesos o texturas; introducir cuerdas, aros u otros objetos que faciliten la manipulación; o diseñar circuitos con niveles de dificultad graduada. Por ejemplo, en el reto de pasar una pelota sin manos, se puede ofrecer una pelota más blanda y ligera a alumnado con menor coordinación motriz, permitiendo su inclusión sin modificar el objetivo general de la tarea. • Organización de grupos heterogéneos: Formar equipos equilibrados en cuanto a habilidades, estilos de aprendizaje y características personales fomenta el apoyo entre iguales y la solidaridad. Es importante promover dinámicas de tutoría entre compañeros, donde cada miembro del grupo pueda aportar desde sus fortalezas, ya sea físicas, comunicativas o relacionales. • Flexibilidad en las consignas: Las instrucciones deben poder adaptarse según las capacidades del alumnado. Por ejemplo, en el reto del recorrido invisible, se puede permitir al alumno que da las instrucciones usar dibujos o gestos si tiene dificultades en la expresión oral. Esta adaptación no solo respeta sus necesidades, sino que enriquece la experiencia grupal. • Temporalización ajustada: Permitir más tiempo para la resolución de algunos retos puede ser fundamental para evitar situaciones de estrés o frustración, especialmente en alumnado con trastornos del espectro autista (TEA), dificultades de atención o ansiedad ante el error. El foco debe situarse en el proceso colaborativo, no en la velocidad de ejecución. Retos cooperativos en Educación Física Nº 38 - SEPTIEMBRE 2025
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