RDD-N27-Septiembre-2022

8 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 Nº 27 - SEPTIEMBRE 2022 ma gratuita. Las más utilizadas son la plataforma de software libre Moodle o las ofrecidas, a través de convenios especiales, por las multinacionales Google (Google Classroom) y Microsoft (Teams). Estos entornos virtuales permiten crear y subir contenidos a la red a través de una red interna privada a la que solo tienen acceso los alumnos y el docente del grupo. Se consigue así almacenar los contenidos y crear unidades didácticas completas que se podrán reutilizar en cursos posteriores. Como alternativa a los entornos o aulas virtuales, se puede recurrir a otro tipo de plataformas para compartir nuestros materiales, tales como blogs o páginas web personales. Cambio de roles Tal y como el nombre de esta metodología indica, invertir el aula implica que necesariamente se cambien los roles de los agentes implicados en el proceso de enseñanza-aprendizaje; esto es, del alumno y del profesor. La función del profesor ha sido tradicionalmente la de transmitir conocimientos sobre un área concreta en el aula, ya que se le consideraba la mayor fuente de conocimientos disponible. Sin embargo, la era digital ha puesto al alcance del alumnado otras formas rápidas y sencillas de acceder a la información sin necesidad de recurrir al docente. Tal y como se ha explicado anteriormente, invertir el aula lleva consigo que el alumno acceda a esta información a través de recursos digitales y que dedique el tiempo de clase a la resolución de dudas y ejecución de tareas prácticas. Por tanto, esto implica que las funciones de ambos se vean alteradas si se toma como referencia una clase tradicional. Sus roles pueden resumirse de la siguiente manera. Rol del profesor • Preparar actividades variadas para transmitir los contenidos antes de la clase. • Resolver las dudas que los alumnos puedan tener al principio y durante la clase. • Guiar, mediar y apoyar al alumno en la resolución de tareas que se planteen durante la clase y proporcionar explicaciones adicionales. • Identificar las posibles dificultades que puedan surgir para ir resolviéndolas. • Revisar las tareas del alumnado y proporcionarle retroalimentación. • Rol del alumno • Acceder a los contenidos digitales antes de asistir a clase y anotar las dudas que surjan. • Preguntar las dudas que hayan surgido y asegurarse de que quedan comprendidas tanto al comienzo como durante la clase. • Aplicar lo aprendido a través de la realización de las tareas planteadas. • Revisar la retroalimentación proporcionada por el profesor para seguir mejorando. Posibles desafíos Por parte del docente, el aula invertida presenta algunos desafíos que van más allá de cambiar el rol al que se está acostumbrado o la forma de entender el desarrollo de una clase en el aula. De todos ellos, la selección y la creación de los materiales necesarios para que el alumnado pueda acceder a los contenidos teóricos antes de asistir a clase son posiblemente los más relevantes. Aunque, como ya se ha mencionado, la cantidad de recursos gratuitos disponibles en la red es muy amplia, y el profesorado que desee cierto grado de personalización de los mismos puede verse obligado a tener que crear los suyos propios. Esto, además de requerir ciertos elementos técnicos y facilidad en el uso del software seleccionado, puede suponer un esfuerzo grande y consumir gran parte del tiempo dedicado a la preparación de clases. Otra dificultad no menos importante es conseguir que todo el alumnado acuda a las sesiones con los contenidos trabajados. Para ello, será necesario que el docente diseñe mecanismos de comprobación y evaluación antes de empezar las sesiones prácticas, tales como cuestionarios, tests breves o discusiones orales. Por parte del alumnado, existen también desafíos significativos. Este tipo de metodología requiere de un fuerte compromiso por su parte, ya que deben trabajar los contenidos más teóricos fuera del aula y acudir a clase con ellos comprendidos o dispuestos a plantear las dudas que les hayan surgido. Para los alumnos más jóvenes y con menor autonomía, esto puede suponer un problema añadido. Además, también se requiere que el alumnado dedique parte de su tiempo libre a realizar estas tareas. Teniendo en cuenta que los estudiantes de enseñanza secundaria cuentan con entre ocho y doce asignaturas, si todos los profesores utilizaran esta metodología, la realización de este trabajo fuera del aula sería insostenible. Asimismo, resulta necesario que el alumnado tenga acceso a equipos informáticos tanto fuera como dentro de aula, algo que no siempre podría ser fácil en algunos contextos. La incorporación de nuevos modelos educativos que desarrollen la competencia digital y otorguen un papel activo al alumnado en su aprendizaje es fundamental para crear ciudadanos del siglo XXI. La utilización del aula invertida como modelo de aprendizaje mixto en el aula de enseñanza secundaria se presenta como una opción viable para tal fin. Esta nueva forma de trabajar implica invertir los roles tradicionales de los agentes del proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que los alumnos dedican el tiempo fuera del aula a explorar los contenidos más teóricos con los recursos digitales proporcionados por el profesor, mientras que el tiempo de clase se dedica a la resolución de tareas de asimilación de los contenidos trabajados previamente.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY1NTA=