RDD-N39-Junio-2026

70 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 Entendemos el tiempo de ocio como aquel que utilizamos o destinamos a lo que nos gusta, a nuestras aficiones, a descansar, divertirnos, etc. Como vemos, el ocio se convierte en un aspecto muy importante en la vida de cualquier persona y la manera en que se utilice repercutirá directamente sobre la salud y calidad de vida. Los adolescentes dan mucha importancia al ocio ya que es esencial para su desarrollo personal y también social, ya que es cuando se relacionan con otras personas, son autónomos respecto a los adultos y participan en actividades deportivas, entre otras cosas. Según el INJUVE, Jóvenes, ocio y consumo (2016) la noche y, en especial, la del fin de semana, se ha configurado como un espacio de escape, de huida, un destiempo donde el control de los adultos se relaja, y donde se abren nuevas expectativas para una gestión autónoma de la propia vida. Cuando se trata de salir por la noche los fines de semana, la juventud se divide en dos mitades muy parecidas, ya que el 53% no sale nunca o con poca frecuencia, y el 47% sale todos, casi todos o con bastante frecuencia. Los que salen con mayor frecuencia van descendiendo drásticamente a medida que aumenta su edad: lo hace el 30% de quienes tienen entre 15 y 19 años, el 22% entre 20 y 24 años, y el 13% entre 25 y 29 años. El estatus familiar de la juventud influye en la frecuencia de las salidas, ya que los de clase media-media, media-alta y alta salen en mayor proporción todos o casi todos los fines de semana. Las salidas nocturnas de fin de semana se producen, en muchos casos, en grupo y suelen ir acompañadas de la ingesta de bebidas alcohólicas. Esta práctica se lleva a cabo en lugares públicos lo que ha dado y continúa dando lugar a problemas de convivencia. Las respuestas a esta situación han sido, en general, poco educativas y nada prácticas. Algunos ayuntamientos han decidido desviar esta práctica a lugares alejados del centro con el ánimo de reducir las molestias al vecindario; en otros casos se ha optado por la persecución policial, así como la imposición de multas y castigos de diverso tipo. Más allá de los problemas de convivencia que estas prácticas generan, preocupa socialmente también las consecuencias que tienen para la salud actual y futura de quienes las llevan a cabo. Al igual que sucede en el caso de otros consumos de riesgo, el diagnóstico sobre la situación y las posibles alternativas deberían acompañarse de una movilización social de todos los sectores de la sociedad que incremente la autoconciencia y la autorresponsabilidad de cada persona mediante una batería de medios y métodos que dejen a un lado la hipocresía de medidas paternalistas, autoritarias o de carácter coyuntural. Como conclusión, queda claro que a medida que aumenta la frecuencia de las salidas nocturnas y se retrasa la hora de vuelta a casa, se incrementa el número de adolescentes que consumen alcohol y otras drogas ilícitas. Por estos motivos, nuestra propuesta dentro de la asignatura de Educación Física tiene como uno de los objetivos principales conseguir que el alumnado practique deporte fuera del marco escolar. Para ello podemos adoptar diferentes medidas para acercarnos a ese objetivo, como son las siguientes: El poder de los “autos”: la Educación Física como factor de protección del consumo de drogas en adolescentes Nº 39 - JUNIO 2026

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