RDD-N39-Junio-2026

10 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La influencia familiar en la educación y el respeto hacia el profesorado Consecuencias personales El compromiso familiar funciona como uno buffer emocional: las expectativas, la comunicación positiva y el apoyo en las rutinas diarias refuerzan la autoestima escolar y la motivación para proponerse nuevas tareas del estudiante. Son las expectativas y creencias de los padres, de acuerdo con las teorías de la motivación, las que moldean la valoración que el niño hace acerca de la escuela y lo que piensa acerca de sus competencias; si estas expectativas son bajas o si la escuela no es materia de conversación en el hogar, la motivación se reduce, y junto a ella las ganas de hacer un esfuerzo. También demuestran que la naturaleza del apoyo es importante: no es lo mismo un padre que le hace la tarea a su hijo, lo que en ocasiones puede terminar perjudicando, que otro que transmite una expectativa clara de esfuerzo, que evalúa el progreso y enseña rutinas. Efectos sobre la convivencia social Esto se refleja en el aula en mayor permisividad con las conductas disruptivas, con la falta de respeto, con brotes indisciplinares y, en ocasiones extremas, con agresiones verbales o físicas. Informes de seguimiento escolar de la convivencia y servicios de apoyo al profesorado alertan de una escalada en las conductas de falta de respeto, amenazas y agresiones; así, el servicio del Defensor del Profesor (ANPE) recoge puntualmente porcentajes relevantes de casos donde aparecen faltas de respeto, dificultades para impartir clase o falsas acusaciones, y un aumento de casos relacionados con la digitalización (ciberacoso, suplantación de identidad, amenazas a través de redes). Son datos que confirman que la conflictividad escolar tiene un trasfondo familiar que no puede minusvalorarse. Además, investigaciones sobre clima escolar (como los datos y marcos analíticos de PISA 2018) indican que un entorno escolar degradado, con baja participación de las familias y escaso reconocimiento social para los docentes, tiene un efecto negativo sobre el bienestar de los estudiantes y el desempeño de los docentes, respetivamente, generando un ciclo desde el mal clima hacia el menor aprendizaje y hasta llegar a más conflicto. La convivencia no es un problema focalizable: es producto de prácticas familiares, escolares y estructurales que se sostienen recíprocamente. Nº 39 - JUNIO 2026

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