RDD-N39-Junio-2026

9 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La educación ha evolucionado y está bien que los alumnos tengan voz, que participen y que se creen un ambiente de diálogo. Pero esa conquista no puede confundirse con la desautoridad. El punto de equilibrio está en valorar la necesidad de oír a los estudiantes, pero sin que se enturbie la idea de que el profesor es el que conduce el proceso y que, por lo tanto, necesita ser respetado. Por eso es necesario recuperar, y cuanto antes mejor, la confianza y el respeto entre familia y profesor. Se dan casos de colegios donde la cotidianeidad es una implicación real de la familia, donde reconoce y agradece nuestro trabajo, y ese respeto se transmite a los hijos. En esos ambientes, la convivencia era mucho más amable, y se aprendía sin dificultad. Sin embargo, hay otros donde el clima era el opuesto, donde cada avance se hacía con palos cruzados entre la escuela y la familia y los grandes perjudicados fueron los estudiantes. Esta comparación, evidencia que el reconocimiento social del profesorado no es un lujo, sino una necesidad para que la educación funcione. Por tanto, toda la sociedad debería preguntarse sobre el verdadero valor de los docentes. No es suficiente aplaudir como muestra simbólica en momentos específicos. Reconocimiento estable y profundo que se traduzca en impulso desde las instituciones, en campañas de sensibilización y en un compromiso de las familias. Consecuencias del desinterés familiar El poco interés de algunas familias hacia el proceso educativo no es un problema aislado ni sólo anecdótico: actúa como factor de riesgo que opera en distintos niveles (académico, personal y social) y que termina amplificando dificultades que afectan al rendimiento y a la convivencia en los centros. A continuación, se exponen diversos estudios y datos que lo confirman. Consecuencias para el estudio La falta de acompañamiento familiar en el hogar limita las oportunidades de aprendizaje (práctica, lectura en voz alta, rutinas de estudio) y reduce las expectativas educativas que el niño reconoce como posibles y preferibles. El interés y la participación de los padres están sólidamente relacionados en la literatura científica con mejores logros escolares. Clásicas revisiones y meta-análisis (Desforges & Abouchaar, 2003) y más actuales señalan que las familias impactan en el éxito académico y en variables intermedias, tales como la motivación o la actitud hacia el estudio. En la realidad, la deficiente implicación familiar suele manifestarse a: menor control del trabajo diario, malos hábitos de estudio, problemas de planificación de tiempos y prioridades, y, a la postre, un declive de las notas. Esta dinámica también es uno de los factores que contribuye al abandono escolar temprano: España continúa con tasas de abandono que, si bien han mejorado en los últimos años, siguen siendo altas en comparación con la media europea (por ejemplo, alrededor del 13-14 % para los años 2022-2023 según fuentes oficiales), y que acrecienta el problema cuando se mezcla con entornos familiares de baja capitalización educativa. La influencia familiar en la educación y el respeto hacia el profesorado Nº 39 - JUNIO 2026

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