38 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes del rumor acerca de Jesús y dijo a sus asistentes: -Este es Juan Bautista; ha resucitado de los muertos y por esto los poderes obran en él. Porque Herodes, tras capturar a Juan lo había encadenado y encarcelado por causa de Herodías, mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía: «No te es lícito tenerla». Y pese a que quería matarlo, temía al pueblo porque lo tenía por profeta. Llegó el día del cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías danzó delante de todos y agradó a Herodes, hasta el punto que le prometió con juramento darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, dijo: -Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista. El rey se acongojó, pero debido al juramento y a los comensales mandó que se le diese, e hizo decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron su cabeza en una bandeja y se la dieron a la muchacha, y ella la llevó a sumadre. Entonces llegaron sus discípulos, recogieron el cadáver, lo enterraron y fueron a anunciárselo a Jesús (Mt 14, 1-12). Se ve en este fragmento mateano que el baile de la hija de Herodías es simplemente un desencadenante narrativo del juramento de Herodes e, igual que con el anterior evangelista, aquí la iniciativa del asesinato parte directamente de la madre. Además, la muerte del profeta se inscribe en una lógica de rechazo de la verdad por parte del poder político y esta historia se torna ejemplarizante, alejándola de cualquier intención de dramatización o recreación escénica alrededor de Salomé (que tampoco aquí es llamada así), su danza supuestamente sensual y su malicia innata. El tetrarca decide que se ejecute la orden de decapitar al Bautista más que por agrado a la bailarina, quizás por satisfacer a la que aquí aparece como su mujer (recordemos la confusión entre Herodías, los distintos Herodes y la propia Salomé que apuntábamos anteriormente). También, se entiende, que esta decisión es tomada por Herodes por verse bajo una cierta presión de los comensales que lo acompañan en la escena, que serían sus invitados en la corte, así como de su propio juramento: asegura que dará todo lo que se le pida, quizá, sin haber reparado debidamente en una promesa de tal calibre. Puede que la muerte de Juan el Bautista no estuviese entre sus planes y que el profeta se hubiera visto absuelto tras un simple periodo de enclaustramiento. De todas formas, es muy difícil intentar adivinar qué le deparaba el destino a Juan, ya que es bien documentado que fue considerado como un agitador en sus tiempos, siendo el precursor del propio Jesús de Nazaret. Como ocurre con Mateo, Lucas también toma como base a Marcos, pero se ve motivado por un fuerte deseo: ofrecer una narración histórica con el fin de asegurar a los creyentes que no creen en vano (Piñero, 2024). De esta manera, otorga a su evangelio unos tintes más narrativos y novelescos, tratando de aunar las distintas tradiciones que le habían llegado e intentando casarlas de la mejor forma que pudo, pues es admitido por la mayoría de la crítica que quiso ser tan fiel a sus fuentes que en múltiples ocasiones cae en evidentes contradicciones precisamente por pretender recogerlas todas. La construcción simbólica de Salomé a partir del drama de Oscar Wilde Figura 3. Portada de Salomé, de Aubrey Beardsley (extraído de Wikisource) Nº 39 - JUNIO 2026
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