RDD-N39-Junio-2026

47 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 (con la que se sobreentiende que se desnuda) para obtener a cambio la aniquilación absoluta del otro, en este caso, Juan, que sería su antítesis espiritual y moral. En posible entender que, de alguna manera, la aparente invención wildeana de esta exótica danza podría entenderse afín a una reactivación de un imaginario arcaico en el que el erotismo, lejos de ser un mero juego de seducción, se presenta como una fuerza profundamente ambivalente, capaz de abrir las puertas de la muerte. La Salomé junguiana En este punto, y con todo lo recopilado hasta ahora, nos encontramos en una tesitura que nos permite dar un paso más rayano a lo imaginal: si la Salomé de los evangelios tiene un papel mínimo y meramente funcional, y la Salomé wildeana presenta una exaltación de connotaciones eróticas y perversas, encontramos una nueva Salomé: la Salomé de Carl Gustav Jung, que se eleva hacia otro nivel que la hace erigirse en una proyección del inconsciente. En efecto, Jung hace aparecer a Salomé de forma explícita en su Libro Rojo (1914-1930), donde relata sus propias visiones derivadas del procedimiento que él mismo denominó imaginación activa, lo que implica un desplazamiento definitivo desde el plano narrativo y estético hacia el ámbito de la experiencia psíquica profunda. En el Libro Rojo de Jung, Salomé no es un personaje bíblico, ni tampoco una figura que danza y reclama decapitaciones a cambio: Salomé es una manifestación del ánima, es decir, la imagen inconsciente de lo femenino dentro de la psique masculina, lo que la sitúa en un registro simbólico radicalmente distinto al de sus formulaciones anteriores. Lo femenino en su aspecto más bajo (simbolizado por Salomé) deviene símbolo del placer ciego, pero en su aspecto más alto y redimido refiere al misterio del amor (Scheuschner, 2017), de manera que en ella conviven, en tensión constante, tanto la degradación pulsional como la posibilidad de transformación espiritual. La construcción simbólica de Salomé a partir del drama de Oscar Wilde Figura 6. La danza de Salomé de Andrea Marchisio, 1850-1927. (extraído de Wikipedia) Nº 39 - JUNIO 2026

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY1NTA=