49 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 -Elías: ¿Qué quieres? La elección es tuya. -Yo: Pero yo no pertenezco a los muertos. Yo vivo a la luz del día. ¿Por qué he de atormentarme aquí por Salomé? ¿Acaso no tengo bastante que cargar en mi propia vida? -Elías: Tú escuchaste lo que dijo Salomé. -Yo: No puedo creer que tú, el profeta, puedas reconocerla como hija y compañera. ¿Acaso no ha sido engendrada con simientes infames? ¿No era ella vana codicia y lascivia criminal? -Elías: Pero ella amaba a un santo. -Yo: Y derramó vergonzosamente su preciada sangre. -Elías: Ella amó al profeta que anunció al mundo el nuevo Dios. Lo amó, ¿Comprendes eso? Pues ella es mi hija. -Yo: ¿Crees que, porque es tu hija, ella amó en Juan al profeta, al padre? -Elías: Por su amor puedes reconocerla. -Yo: Pero, ¿cómo lo amó? ¿A eso llamas amor? -Elías: ¿Qué otra cosa fue? -Yo: Me horrorizo. ¿Quién no habría de horrorizarse si Salomé lo ama? -Elías: ¿Eres cobarde? Considera que yo y mi hija somos uno desde la eternidad. -Yo: Me planteas crueles enigmas. ¿Cómo podría ser posible que esta mujer infernal y tú, el profeta de tu Dios, fuerais uno? -Elías: ¿Por qué te asombras? Ya lo ves, por cierto, estamos juntos. -Yo: Lo que veo con mis propios ojos, precisamente eso me resulta inconcebible. Tú, Elías, que eres un profeta, la boca de Dios, y ella, un monstruo sediento de sangre. Vosotros sí que sois los símbolos de los opuestos extremos. -Elías: Nosotros somos reales y no símbolos. (Jung, 2024). En continuidad con lo ya señalado a propósito del mito de Inanna y su descenso al inframundo, puede afirmarse que esta Salomé junguiana encarna también un movimiento hacia lo profundo, hacia ese espacio interior en el que el sujeto se confronta con aquello que ha reprimido o negado. No obstante, a diferencia del relato mesopotámico, donde el descenso a lo subterráneo implica desnudarse física y emocionalmente, aquí la confrontación adopta la forma de un encuentro con una figura que intenta seducir, pero, aparentemente, no lo consigue, más bien desestabiliza y exige una transformación. La construcción simbólica de Salomé a partir del drama de Oscar Wilde Figura 7. Reina de la noche, 1800-1750 a.C (extraído de Wikipedia) Nº 39 - JUNIO 2026
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