RDD-N39-Junio-2026

68 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 fuerte vulnerabilidad hacia la presión del grupo de compañeros que se incrementa desde los últimos cursos de Primaria y que tiende a disminuir a partir de los 16 años, sobre todo cuando el individuo dispone de suficientes oportunidades para establecer relaciones adecuadas con grupos de compañeros que no incurren con una especial frecuencia en conductas de riesgo. Los estudios sobre el consumo de drogas proporcionan una evidencia consistente sobre la importancia que una adecuada relación con los iguales puede tener para prevenir dicho problema, puesto que: • Entre las principales condiciones de riesgo de consumo de drogas cabe destacar el hecho de que sus amistades también las consuman, que justifiquen dicho consumo, así como que incurran en otras conductas de riesgo. • Por el contrario, la mayoría de los estudios encuentran también como condiciones protectoras la integración en grupos de amistad que no consuman drogas ni incurran de forma significativa en conductas de riesgo y que participan en actividades alternativas (de ocio, voluntariado, culturales, religiosas…). • En algunos estudios se ha observado también, que la falta de habilidades para resistir a la presión del grupo y el hecho de estar más orientado a los iguales que a los adultos incrementan el riesgo de consumir drogas. Una de las cuestiones que quedan más claras en la investigación sobre factores de riesgo y de protección es que todo aquello que provoca la desvinculación de los adolescentes con las instituciones o espacios de socialización está fuertemente relacionado con su asociación con grupos de iguales problemáticos y la aparición de conductas desviadas, entre ellas el consumo de drogas. Muchos investigadores explican que, a falta de vínculos sociales que ayuden a generar una imagen positiva de sí mismo, el infante o adolescente buscará vínculos con otros grupos en los que sí sea aceptado. El fracaso escolar es casi siempre un primer paso en este proceso de desviación y desvinculación social. Por ello uno de los objetivos de los programas de prevención de drogas es el de fortalecer estos vínculos con la escuela. La escuela es también un lugar idóneo para identificar a alumnado cuyos problemas de conducta (agresividad, timidez, hiperactividad, etc.) pueden favorecer este proceso de desvinculación, tal y como se expone en la Guía para la prevención de las drogodependencias del Plan Nacional sobre Drogas. Por ello, se plantea llevar a cabo el Proyecto Cicerón, con el que alumnado de bachillerato tutorizarán a estudiantes de 1º de la ESO, con el docente como mediador. Este es un método de trabajo cooperativo con un objetivo común y compartido entre ambos. Esta forma de trabajo es recomendada por expertos en educación, por ejemplo, la UNESCO, como una de las prácticas instructivas más efectivas para la educación de calidad (Topping, 2000). Es una medida preventiva que implica a toda la comunidad educativa siendo el alumnado sujeto activo, procurando evitar la desmotivación y fracaso escolar, dirigido no sólo a lo escolar sino también a lo personal y social. A cada estudiante de 1º de la ESO se le asignará un alumno-tutor con el que tendrán que hablar todas las semanas y con el que pueden contar en cualquier momento en el que consideren necesaria su ayuda para resolver cualquier duda o conflicto que haya podido El poder de los “autos”: la Educación Física como factor de protección del consumo de drogas en adolescentes Nº 39 - JUNIO 2026

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY1NTA=