RDD-N39-Junio-2026

76 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 que es la asignatura que mejor puede abordar este aspecto tanto de una manera teórica como práctica. Nos parece algo fundamental ya que además la etapa de secundaria es ideal para la promoción de la actividad física y salud ya que la mayoría de hábitos se adquieren y consolidan en parte durante la adolescencia, máxime teniendo en cuenta la sociedad en la que vivimos donde casi la mitad de los niños y niñas tienen sobrepeso y en la que el sedentarismo (considerado además como un factor de riesgo de inicio al consumo) es reconocido como la primera causa de muerte (OMS, 2017). Las recomendaciones mencionadas, abarcan inteligencia emocional, deporte y salud, ya que como se ha venido demostrando hasta ahora el aprendizaje socioemocional refleja mejoras significativas en las habilidades sociales y emocionales, con actitudes más positivas y mayor compromiso escolar a los 18 años de edad. Edad clave en el riesgo de adicciones. Por ello, los Institutos de Educación de Secundaria deberían contar con un departamento de orientación dotado de especialistas y con disponibilidad horaria para desarrollar actuaciones preventivas y para el desarrollo de los “autos” de manera sistemática, continuada y coordinada con los tutores y familias. Si, además, esto es enfocado desde la Educación Física dentro del currículo ordinario se podrán abarcar buenas habilidades sociales, valores, comportamientos prosociales y hábitos saludables de manera transversal y funcional. A partir del análisis de todas las investigaciones expuestas en el marco teórico se ha podido verificar que, en la actualidad, el inicio precoz del consumo de drogas entre los adolescentes es una realidad, debido a sus características evolutivas y emocionales, por un lado, y a la facilidad para el acceso a todo tipo de sustancias, por otro. Además, se ha justificado que la educación es un factor de protección muy importante para prevenir el inicio del consumo de drogas, que debe ir acompañada de recursos y una adecuada formación para poder afrontar estos problemas tan complejos. De ahí que la presente propuesta de trabajo sea tan pertinente dentro de la educación formal, ya que engloba a todo el alumnado y en posibles situaciones de riesgo. En efecto, la intervención en Educación Física y las tutorías junto al apoyo y seguimiento de la red de orientación es muy recomendable, porque dada su idiosincrasia se favorece el desarrollo de los “autos”. Asimismo, supone un factor de protección muy potente respecto a la prevención en el consumo de drogas, a la vez que se fomenta un estilo de vida saludable promoviendo el deseo de practicar deporte en su tiempo libre. Momento más vulnerable, ya que es en el tiempo de ocio cuando se produce principalmente el consumo o el riesgo de consumir es más alto. Todo ello es más eficaz si existe una colaboración con las familias, los demás docentes, el centro educativo, equipo directivo, otros agentes sociales y con el apoyo de políticas educativas preventivas. En definitiva, somos conscientes del reto que supone llevar a cabo lo expuesto y que requiere un alto grado de compromiso, trabajo y dedicación. No obstante, la relevancia de la prevención en la sociedad actual, en la que el número creciente de jóvenes empiezan a consumir a edades cada vez más tempranas, refuerza la convicción de que este hecho es necesario y justificado. Además, como docentes debemos asumir que esta responsabilidad forma parte de nuestra labor educativa y responsabilidad profesional. El poder de los “autos”: la Educación Física como factor de protección del consumo de drogas en adolescentes Nº 39 - JUNIO 2026

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