RDD-NumESPECIAL-2026

149 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 El perfil del alumnado de los Ciclos Formativos de Grado Superior, integrado por alumnos mayores de 18 años, suele corresponder a personas con ganas de aprender y poner en práctica lo aprendido, que saben lo que quieren y luchan por conseguirlo, algunos de los cuales quieren incorporarse al mundo laboral y otros continuar sus estudios en niveles superiores (universidad), por lo que son alumnos adultos, maduros, responsables y comprometidos. A la vez, han crecido en un mundo digital, saben utilizar una tableta o un portátil mejor que muchos docentes, y con ello, utilizan diariamente herramientas, plataformas y aplicaciones digitales. Por todo ello, había que adaptarse a las demandas digitales de un alumnado acostumbrado a adaptarse a cualquier cambio, inteligente, capaz y creativo. Son el futuro, y en manos de los docentes está saber guiarlos y exprimir sus habilidades y destrezas al máximo para aportar al mercado laboral trabajadores eficientes, confiados, luchadores, empáticos, negociadores, etc. La transición de la que hablamos durante todo el artículo, nueva normativa en Formación Profesional y cambio de metodologías, contribuye al desarrollo de alumnos con perfiles propios del profesional del futuro, poseedores de las soft skills o habilidades blandas (trabajo colaborativo, comunicación asertiva, empatía, etc.). La introducción de una nueva normativa en Formación Profesional más moderna y en la línea de lo marcado por la Unión Europea (Consejo de Lisboa de 2000, DigCompEdu), junto con la aparición de las Aulas APE, ha supuesto un avance en la forma de concebir e impartir el nuevo módulo de IPE II, más digitalizado y con un enfoque tecnopedagógico, lo que ha influido de forma positiva en la motivación y el aprendizaje de este perfil de alumnado, y también del profesorado. Se trata de seguir avanzando en el desarrollo de aulas digitalizadas en todos los niveles educativos, como también promulgaba la LOMLOE y el resto de las iniciativas y programas desarrollados a raíz de su aprobación. Por ello, el profesor de FOL o de cualquier otra asignatura o módulo tiene que evolucionar como lo hacen sus módulos, aunque ello le suponga una inversión, sobre todo de tiempo, en formarse en las nuevas tecnologías y metodologías activas, así como tomar conciencia de la importancia de este cambio. De ello depende mejorar el aprendizaje y la motivación de unos alumnos que demandan un cambio metodológico en la impartición de cualquier módulo o asignatura, ya no solo del módulo de IPE II. La incorporación de metodologías ágiles mencionadas, como el ABP, flipped classroom o gamificación, fomenta el trabajo colaborativo, el uso de las TIC, la coevaluación y autoevaluación, el aprendizaje personalizado, etc. Como hemos deducido, todo depende del cambio de mentalidad del profesorado, un cambio que no llega por unmotivo principal; el uso limitado de las nuevas tecnologías por edad avanzada o falta de formación y experiencia de estos. También, algunos son reacios a este cambio y no quieren abandonar el sistema tradicional de cuaderno y bolígrafo, actividades de aula escritas y nada de pantallas, pensando que son perjudiciales y sin “ “Para los alumnos, el único bache encontrado es la brecha digital, aunque se va reduciendo Del aprendizaje analógico al aprendizaje digital EDICIÓN ESPECIAL 2026

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