RDD-NumESPECIAL-2026

150 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 entender que han venido para quedarse y que todos, y más en educación, tenemos que adaptarnos a ellas. Para los alumnos, el único bache encontrado es la brecha digital, aunque se va reduciendo y queda en pueblos o pedanías aisladas con mala conexión a Internet, ya que la mayoría de los centros educativos disponen de programas específicos para que todo su alumnado pueda disponer de dispositivos y medios electrónicos tanto dentro como fuera del aula. Por otro lado, podemos encontrar, y más en el nivel de Formación Profesional, a alumnos de edad más avanzada que no saben utilizar los dispositivos y las nuevas tecnologías. En este caso, también se requiere su capacitación y adaptación a las mismas. En el futuro, se tiene que seguir apostando por el diseño tecnopedagógico en el Aula APE para impartir el módulo de IPE II, pero en general, para impartir cualquier módulo o asignatura. Esto conlleva incluir metodologías ágiles y activas, más práctica y menos contenido teórico, pero sin dejar lo teórico-expositivo que sirve para complementar lo anterior. Pero, sobre todo, en el futuro nos espera la introducción de las nuevas tecnologías emergentes, como son la Realidad Virtual (RV), la realidad aumentada (RA), la robótica, y el uso consciente y crítico de la inteligencia artificial (IA) en nuestras aulas. Todo ello unido a los riesgos de adicción, ciberacoso, aislamiento social, problemas físicos como fatiga ocular o sedentarismo, etc., que conllevan, sería una nueva línea de investigación. En este caso, se podría estudiar cómo estas nuevas tecnologías pueden afectar a profesores y alumnos, y dónde encontrar la armonía perfecta entre su uso y sus limitaciones. Para finalizar, en cuanto al rol del docente en el cambio mencionado, conviene comentar una recomendación práctica al profesor de la especialidad de FOL que tiene que impartir el módulo de IPE II, y en general a todo docente de cualquier especialidad que tiene que avanzar en lo que demandan los alumnos y la sociedad digital actual. Se trata de la formación y actualización en este campo. Se iniciaba este artículo con esta referencia y también es con lo que se concluye. Se trata de la necesidad de que el profesorado adquiera una competencia digital docente competente al nivel de sus alumnos por cualquier medio, público o privado, con las distintas opciones que nos ofrecen. Además de estar formados y formar al alumnado en contenido digital, otra recomendación es que debemos ser conscientes del poder que tiene el docente para contribuir a formar ciudadanos digitales críticos, capaces de disfrutar de las ventajas de la sociedad tecnológica sabiendo minimizar sus riesgos. Se trata de incluir las TIC en el aula, pero formando a la vez al alumno en su uso consciente y crítico. Se pueden proponer en alguna sesión charlas y debates sobre los riesgos tecnológicos o los riesgos de las redes sociales, lecturas de noticias periodísticas sobre estos riesgos o sobre fake news, etc. De esta forma, se despierta a los alumnos su pensamiento crítico y se les ayuda a fomentar el uso consciente de la tecnología, para contribuir a construir una sociedad digital, pero consciente de sus amenazas y de un futuro aún desconocido del poder de la inteligencia artificial (IA) y de las experiencias inmersivas. “ “La simulación clínica se ha consolidado en los últimos años como una de las metodologías más innovadoras y eficaces dentro de la formación sanitaria Del aprendizaje analógico al aprendizaje digital EDICIÓN ESPECIAL 2026

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