76 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 Los maestros deberán proveerse de instrumentos que les permitan recoger información cercana, real y útil en el aula. A partir de dicha información, el maestro incidirá en el acompañamiento del niño o la niña y, a medida que lo haga, irá tomando conciencia de sus sensaciones y necesidades, así como de las características de cada uno. Técnicas para documentar el progreso La observación sistemática y los registros anecdóticos se presentan como algunas de las técnicas más recomendables en esta etapa, ya que documentan los comportamientos más valiosos para el aprendizaje en circunstancias naturales. Gracias a ellos, podemos obtener información sobre patrones de aprendizaje del alumnado, como la velocidad en la adquisición o construcción de nuevos conocimientos, la habilidad para establecer relaciones complejas entre contenidos o el interés por actividades desafiantes, entre otros. Asimismo, el análisis de las producciones del alumnado (dibujos, construcciones, verbalizaciones, resoluciones de problemas, etc.) nos aporta datos muy útiles sobre su propia manera de aprender y permite conocer mejor su nivel de desarrollo. Para asegurar una evaluación dinámica y global, se recomienda el uso de los siguientes instrumentos de registro que permiten recoger evidencias del talento: • Escalas de estimación: para valorar el grado de creatividad o autonomía en tareas específicas. • Registros anecdóticos: para captar frases, razonamientos o conductas espontáneas que revelen alta capacidad. • Diarios de aula: donde el docente reflexiona sobre la respuesta del alumno ante las medidas de enriquecimiento aplicadas. • Rúbricas de autoevaluación visual: adaptadas con pictogramas para que el niño pueda valorar su propio esfuerzo e interés en el proyecto. • Entrevistas estructuradas con la familia: para unificar los criterios de observación entre el entorno escolar y el hogar. • Portafolio de talentos: este documento no solo recoge los trabajos realizados, sino que incluye fotografías de sus construcciones, grabaciones de sus explicaciones orales y reflexiones del propio alumno sobre lo que más le ha gustado aprender. Al revisar este portafolio junto al niño, fomentamos la metacognición desde los tres años: el alumno empieza a ser consciente de sus fortalezas y de sus intereses, lo que refuerza su autoconcepto positivo. • Dianas de evaluación visuales: permiten que el niño identifique de forma gráfica en qué áreas siente que está investigando más profundamente. Un enfoque inclusivo basado en el enriquecimiento curricular EDICIÓN ESPECIAL 2026
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