RDD-NumESPECIAL-2026

77 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 Hacia una evaluación dinámica y global La evaluación del alumnado con altas capacidades requiere una adaptación que atienda al ritmo de aprendizaje y al nivel de competencia. Bajo esta premisa, se deben evitar las propuestas de evaluación que se centran solo en la repetición o en la obtención de los objetivos mínimos, ya que no permiten captar su potencial. Resulta fundamental avanzar hacia contextos abiertos de aprendizaje que permitan mostrar niveles superiores de creatividad, autonomía y razonamiento y que ayuden a los docentes a saber cómo aprende el alumnado, cómo se enfrenta a las situaciones problemáticas y qué estrategias establece para resolverlas. Además, resulta interesante tener en cuenta la vinculación entre los ámbitos socioemocional y evaluativo y, por lo tanto, atender a aquellos aspectos que también son relevantes: la motivación, la tolerancia a la frustración, la interacción en las tareas de grupo, etc.; aspectos que resultan útiles para comprobar que se está consolidando un desarrollo equilibrado (Pfeiffer, 2015). Esta visión global nos obliga a considerar la asincronía como un factor evaluable. Es posible que un alumno demuestre un razonamiento lógico-matemático de ciclo superior, pero una madurez emocional o una grafomotricidad acorde a su edad cronológica. La evaluación debe reflejar esta realidad sin penalizar las áreas menos desarrolladas. El objetivo es proporcionar un perfil competencial equilibrado que sirva de guía para el docente del siguiente curso, garantizando que la transición entre etapas no suponga una ruptura en la atención especializada que el alumno requiere. La evaluación comomotor del cambio pedagógico La evaluación, más allá del diagnóstico, se entiende como un instrumento para la toma de decisiones pedagógicas, en el que la información obtenida permite ajustar las propuestas didácticas, introducir adecuaciones para enriquecer lo que se ofrece y modificar la organización del aula en función de las necesidades detectadas. En este sentido, la evaluación se convierte en un proceso de retroalimentación. En último término, una evaluación adecuada del alumnado con altas capacidades en Educación Infantil servirá principalmente para conocer sus capacidades y, en segundo lugar, para ofrecer respuestas educativas que faciliten su desarrollo y el del resto del grupo. Finalmente, la información obtenida mediante la evaluación debe compartirse de forma sistemática con las familias. Los padres son los mejores conocedores de los intereses de sus hijos fuera del entorno escolar, y su visión complementa la observación del docente. Crear canales de comunicación donde se intercambien estas evidencias de aprendizaje permite que la respuesta educativa sea coherente en todos los contextos de vida del niño, transformando la evaluación en un diálogo constructivo entre hogar y escuela. Un enfoque inclusivo basado en el enriquecimiento curricular “ “Los padres son los mejores conocedores de los intereses de sus hijos fuera del entorno escolar, y su visión complementa la observación del docente EDICIÓN ESPECIAL 2026

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