RDD-NumESPECIAL-2026

95 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 Estos factores guardan también una estrecha relación con las dificultades emocionales. Yew y O’Kearney (2013) concluyeron que los niños con TEL/TDL presentan aproximadamente el doble de probabilidad de desarrollar problemas emocionales de tipo internalizante, debido a que inician menos conversaciones, juegan con menor frecuencia en grupo y suelen ser percibidos como menos populares por sus compañeros de clase. Estas consecuencias se justifican también desde CATALISE, que contempla que su participación en actividades conjuntas con sus pares y su capacidad para establecer vínculos sólidos de amistad pueden verse afectadas negativamente, debido a que presentan limitaciones en la expresión y la comprensión, dificultades para recordar palabras que desean utilizar y para aprender palabras nuevas y conceptos. Esto puede conllevar aislamiento social y dificultades emocionales, además de un mayor riesgo de victimización debido a la dificultad para relatar hechos y expresar intenciones o sentimientos. Este cúmulo de variables, como la introversión social, las dificultades lingüísticas y la carencia de habilidades prosociales, puede explicar los desafíos que enfrentan estos estudiantes en tareas cooperativas, juegos en equipo y en su adaptación a la dinámica social escolar. Frente a esta realidad, se evidencia la importancia de una intervención educativa activa y multidisciplinar, en la que la figura del especialista en Audición y Lenguaje desempeña un papel esencial en el acompañamiento del alumnado con TEL/TDL. Para favorecer esta intervención se plantean las siguientes actividades prácticas que se pueden llevar a cabo en el aula: • Hablar sobre las emociones utilizando apoyos visuales, cuentos o programas específicos, de manera que se facilite su comprensión, expresión y regulación. Estas conversaciones deben integrarse después en contextos naturales como el recreo, en el trabajo en equipo dentro del aula o en los momentos de conflicto que surjan en su día a día. • Usar guiones sociales que estructuren las interacciones, especialmente en la resolución de conflictos o en la participación en juegos grupales. Estos guiones ayudan a anticipar situaciones y a generar respuestas sociales más adecuadas. • Fomentar el uso de patios inclusivos creando espacios seguros que promuevan la inclusión, la empatía y la participación activa. Es fundamental proporcionar recursos que faciliten el juego cooperativo, la conversación y la resolución de conflictos, previniendo así el aislamiento o situaciones de acoso escolar. • Crear un rincón de la calma en el aula, como parte de un Plan de Apoyo Conductual Positivo. Esta estrategia combina la adaptación del entorno con la enseñanza de habilidades sociales, buscando minimizar los problemas de conducta y mejorar la calidad de vida del alumnado. Este espacio favorece el autocontrol, el autoconocimiento emocional y la autorregulación de forma personalizada y respetuosa. Favoreciendo la inclusión y aprendizaje EDICIÓN ESPECIAL 2026

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