RDD-N39-Junio-2026

129 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La mediación pedagógica como vía para el pensamiento crítico Una de las estrategias que aún permanece en el tiempo como práctica pedagógica es el dictado, cuya acción es principalmente la réplica de la información, careciendo de reflexión y cuestionamiento frente a los diversos contenidos que se están desarrollando. Por otro lado, la práctica pedagógica no genera el espacio de la construcción interactiva del conocimiento, asumiendo una enseñanza de tipo reproductiva y transmisión de información por sobre la elaboración e integración de ésta. Es así entonces que, el rol del aprendiz dentro de la clase se reduce en muchas ocasiones a la acción de memorizar el texto escrito y la copia, por lo que el docente presume que el estudiante posee las capacidades mientras mantenga su cuaderno al día, limpio y responda las preguntas de la prueba de manera textual. Desde esa lógica entonces, el desarrollo del conocimiento se visualiza como un proceso por el cual las áreas académicas se despliegan en base a lo anterior, dejando de lado la importancia real que posee el promover estrategias que permitan la modificabilidad cognitiva y desarrollo de las habilidades por medio de la mediación pedagógica en el aula. El educador como mediador debe poseer dentro de su trabajo en aula algunas actitudes que se desarrollan a través de la experiencia misma como: la reflexión frente a los contenidos, dominando el conocimiento que va construyendo en clases, y así mismo enseñar las diferentes habilidades que conforman el ser, es decir, la confianza, comunicación, empatía, escucha activa, entre otras. Teorizando sobre el pensamiento crítico A lo largo de los años, la educación ha evolucionado en sus objetivos de aprendizaje y programas de estudios, enfocando la formación en el desarrollo de habilidades y competencias; no obstante, aún se evidencian acciones pedagógicas que dan cuenta de una enseñanza basada en la adquisición y reproducción mecánica de conocimientos. Es Nickerson (1998) quien señala “aunque el conocimiento es esencial para el desarrollo del pensamiento, esto no garantiza el desarrollo de un pensamiento crítico” (López, 2012). Por lo tanto, es preciso en el proceso de enseñanza- aprendizaje, el desarrollo de las habilidades que subyacen a las áreas académicas, con el propósito de trascender el aprendizaje a otros ámbitos de la vida. Por otro lado, Marzano (1992) plantea que el pensamiento crítico se desarrolla mediante la enseñanza de estrategias que a su vez posibiliten el desarrollo de habilidades de pensamiento, por ejemplo: la adquisición y la integración de nuevos conocimientos a través de la construcción de significados, así como también, en la organización y almacenamiento de la información (Lara, 2012). Asimismo, Elder y Paul (1994) plantean que el pensamiento crítico “se entiende mejor como la habilidad de los sujetos para hacerse cargo de su propio pensamiento. Esto requiere que desarrollen criterios y estándares apropiados para analizar y evaluar su propio pensamiento y utilizar rutinariamente esos criterios y estándares para mejorar su calidad” (Paul y Elder, 1994, como se citó en Águila, 2014). “ “El pensamiento crítico debe ser una disciplina transversal del currículum de estudios Nº 39 - JUNIO 2026

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