130 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La mediación pedagógica como vía para el pensamiento crítico Es así como se observa que el sistema de educación actual se realiza en base a la memoria de conceptos e ideas; esto significa que el conocimiento adquirido por los estudiantes que se encuentran en su etapa académica ha sido mediante la adquisición receptiva y pasiva de conceptos e información al interior del aula como único medio de aprendizaje. Sin embargo, según Sakaiya (1995), dada la naturaleza y la importancia que tiene el aprendizaje significativo se expresa que el pensamiento crítico debe ser una disciplina transversal del currículum de estudios, ya que en la medida en que adquieran esta habilidad podrán ser estudiantes que logren un aprendizaje significativo y pueda transferir sus conocimientos a otras áreas del saber. La meta fundamental en la educación es, particularmente, que los aprendices en el camino del aprender no solamente adquieran información empírica, sino que establezcan relaciones que les permitan la transferencia a situaciones actuales y novedosas. A su vez, Lipman (1998) plantea que el pensamiento más complejo, compuesto por habilidades de orden superior:“es una fusión entre pensamiento crítico y pensamiento creativo y que estos se apoyan y refuerzan mutuamente; a su vez, se trata de un pensamiento ingenioso y flexible”. Por lo anterior, el mismo autor consigna que el pensamiento crítico es: “un pensamiento rico conceptualmente, coherentemente organizado y persistentemente exploratorio (...) cuyos rasgos pueden entenderse como aquellas metas a las que el pensamiento de este tipo siempre tiende a alcanzar y no como aquellas de las que nunca se desvía” (Lipman, 1998). La importancia del pensamiento crítico en el aula es fundamental, ya que el proceso de enseñanza-aprendizaje ha ido desarrollando una necesidad imperiosa de trabajar las habilidades que forman parte de este, y que aluden al perfeccionamiento del pensamiento, constituyendo una meta educacional de amplia aquiescencia y bajo esta premisa se ha implementado una variedad de programas curriculares en diferentes países, incluso con apoyo de tipo gubernamental. Si bien el pensamiento crítico es definido como una habilidad que debe ser desarrollada, para Fisher (2001): “es posible enseñar las herramientas del pensamiento crítico directamente, en forma de competencias transferibles a los distintos ámbitos de la acción intelectual”, esto supone que las acciones pedagógicas desplegadas en el aula deben ser de manera consciente para el despliegue del pensamiento crítico en los estudiantes. “ “Es imperioso el desarrollo de una sociedad que promueva la reflexión crítica Nº 39 - JUNIO 2026
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