RDD-N39-Junio-2026

139 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La simulación clínica en la formación de Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería talaciones del antiguo Hospital de Igualada, que dispone de más de 2.500 m2 donde se reproduce fielmente un entorno hospitalario completo y plenamente funcional. Su singularidad radica en ofrecer formación especializada en metodología de simulación y debriefing, así como en desarrollar actividades de investigación e innovación orientadas a incrementar la seguridad del paciente. Constituye, por tanto, un modelo de simulación avanzada en entorno hospitalario real con un enorme potencial de transferencia al ámbito educativo (4D Health , 2024). El presente artículo de revisión tiene, por tanto, un doble objetivo. En primer lugar, se propone analizar la fundamentación pedagógica de la simulación clínica aplicada a la formación de TCAE, examinar su impacto en la adquisición de competencias técnicas y no técnicas, y revisar la evidencia sobre su influencia en la percepción de autoeficacia y la reducción de la ansiedad ante la práctica clínica real. En segundo lugar, se pretende presentar el modelo del Centro 4D Health como referente de simulación avanzada, identificar las principales barreras de implementación en el contexto de la Formación Profesional (FP) española y, finalmente, proponer estrategias viables y fundamentadas para su superación. Fundamentación pedagógica de la simulación clínica La eficacia de la simulación clínica como herramienta educativa no es producto del azar, sino que descansa sobre una sólida base de teorías del aprendizaje que le otorgan su potencia transformadora. Comprender estos fundamentos es esencial para diseñar e implementar programas de simulación que no se limiten a la mera repetición de técnicas, sino que generen un aprendizaje profundo, significativo y duradero en los estudiantes TCAE. Aprendizaje experiencial y constructivismo El principal pilar teórico de la simulación clínica es el ciclo del aprendizaje experiencial de Kolb (Campos et al., 2022), que define el aprendizaje como un proceso continuo y cíclico en el que el conocimiento se crea a través de la transformación de la experiencia. Dicho ciclo de aprendizaje experiencial está formado por cuatro fases interdependientes que se suceden de manera continua (Puenayan, 2024). En primer lugar, se encuentra la experiencia concreta, momento en el que el estudiante participa de forma activa y directa en una situación nueva; en el ámbito de la simulación clínica, esta fase corresponde a la inmersión en el escenario diseñado. Posteriormente tiene lugar la observación reflexiva, en la que el estudiante analiza lo ocurrido desde diferentes perspectivas, proceso que se desarrolla especialmente durante el debriefing. A continuación, se produce la conceptualización abstracta, mediante la cual las reflexiones y observaciones realizadas se integran en conceptos, teorías y conclusiones generales que permiten dar sentido a la experiencia vivida. Finalmente, se alcanza la fase de experimentación activa, donde el estudiante aplica los nuevos conocimientos y comprensiones adquiridas para resolver problemas y tomar decisiones en futuras situaciones, reiniciando así el ciclo con experiencias cada vez más complejas (Puenayan, 2024). Nº 39 - JUNIO 2026

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