RDD-N39-Junio-2026

141 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La simulación clínica en la formación de Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería Otros estudios sobre el uso de simulaciones en el ámbito sanitario (Mariz . 2025) remarcan que la simulación proporciona un clima seguro para que el alumnado pueda cometer errores y poder aprender de ellos, dándole un ambiente de seguridad psicológica, libre de consecuencias negativas para pacientes reales, lo que permite al alumnado a experimentar, cometer errores y, lo más importante, aprender de ellos sin el temor al juicio o a causar un daño real. Esta posibilidad es especialmente valiosa en la formación de TCAE, donde la práctica de técnicas que implican la movilización de pacientes frágiles o la manipulación de dispositivos invasivos requiere un entrenamiento previo exhaustivo en un entorno que permita el ensayo y el error. Integración curricular ymodelos tecnopedagógicos Para que la simulación clínica alcance todo su potencial, no puede ser una actividad aislada o anecdótica, y debe su efectividad sobre todo a una integración curricular coherente y planificada, así como de la adopción de modelos tecnopedagógicos que articulen de manera armónica los contenidos disciplinares, las estrategias pedagógicas y las herramientas tecnológicas. En este sentido el modelo TPACK (Technological Pedagogical Content Knowledge) se ha aplicado de forma eficiente a nivel formativo en los TCAE (Ixmatu, .). Este modelo, ampliamente reconocido en el ámbito de la tecnología educativa, subraya la necesidad de que el profesorado desarrolle competencias en tres dimensiones interrelacionadas que no pueden abordarse demanera aislada (Ballardes-Burgos y Valverde-Berrocoso, 2022). En primer lugar, el conocimiento del contenido disciplinar (CK), que implica un dominio profundo de las técnicas y procedimientos propios del perfil profesional del TCAE, como la higiene, la movilización o la realización de curas (Leon et al., 2016). En segundo lugar, el conocimiento pedagógico (PK), referido al manejo de estrategias de enseñanza-aprendizaje, entre ellas la metodología de simulación, el diseño de escenarios formativos y la facilitación del debriefing (Leon et al., 2016), y finalmente, el conocimiento tecnológico (TK), que supone el dominio de herramientas tecnológicas específicas como simuladores de baja y alta fidelidad, plataformas digitales, sistemas de grabación y análisis de vídeo o aplicaciones de realidad virtual (Hernández et al., 2024). La integración curricular de la simulación clínica requiere, por tanto, una planificación cuidadosa que defina objetivos de aprendizaje específicos y medibles, seleccione escenarios clínicos relevantes y auténticos que reflejen la práctica real del TCAE, establezca criterios de evaluación del desempeño, preferiblemente mediante rúbricas validadas, y asegure la alineación de todas estas actividades con los resultados de aprendizaje y las competencias establecidas en el currículo oficial del ciclo formativo. Además, hay Nº 39 - JUNIO 2026

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY1NTA=