144 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La simulación clínica en la formación de Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería En estudiso como el de Kizil y Şendir (2019), en su revisión de enfoques innovadores en educación de enfermería, destacan que el uso de simulaciones se ha vuelto “cada vez más prevalente e importante para lograr la adaptación a las prácticas clínicas y superar las dificultades que puedan encontrarse en los centros”. La RV puede servir como un “puente” cognitivo y emocional entre la teoría del aula y la práctica hospitalaria, familiarizando a los estudiantes con los entornos, los ritmos de trabajo y las exigencias de la práctica real antes de su primera inmersión clínica. No obstante, es importante ser conscientes de que la incorporación de estas tecnologías emergentes requiere una inversión inicial significativa en equipamiento (gafas de RV, ordenadores potentes), software especializado y, sobre todo, una formación específica y continua del profesorado. En el contexto de la Formación Profesional española, la estrategia más sensata pasa probablemente por un desarrollo progresivo que combine tecnologías de baja, media y alta fidelidad de manera inteligente, seleccionando la herramienta más adecuada en función de los objetivos de aprendizaje específicos y de los recursos disponibles en cada centro (Tesouro Dorribo et al., 2024). Desarrollo de competencias no técnicas y cultura de seguridad del paciente Si las competencias técnicas son el “saber hacer” del TCAE, las competencias no técnicas son el “saber estar” y el “saber ser” en el complejo entorno sociosanitario. Estas habilidades, también denominadas transversales o soft skills, son igualmente esenciales para un desempeño profesional efectivo, seguro y humanizado. La comunicación terapéutica es una habilidad fundamental que va más allá del mero intercambio de información. Implica la capacidad de establecer una relación de ayuda y confianza con el paciente y su familia, basada en la escucha activa, la empatía genuina, el respeto y la transmisión de información clara, veraz y comprensible adaptada a las necesidades y capacidades de cada persona. La simulación clínica ofrece un entorno privilegiado para practicar estas habilidades en situaciones emocionalmente complejas, como dar una mala noticia, manejar la ansiedad de un paciente prequirúrgico, gestionar el enfado de un familiar o comunicarse de manera efectiva con un paciente con deterioro cognitivo (Mariz et al., 2025). El trabajo en equipo es otra competencia no técnica crítica que se desarrolla de manera especialmente efectiva mediante la simulación. Los escenarios simulados que involucran a varios estudiantes desempeñando roles complementarios (por ejemplo, un TCAE, un enfermero y un médico) permiten practicar la coordinación de tareas, la comunicación clara y concisa (especialmente en momentos de crisis), la distribución eficiente de roles y responsabilidades, y la resolución constructiva de conflictos interprofesionales. Durante el debriefing, los instructores pueden facilitar una reflexión profunda sobre la dinámica “ “La simulación clínica ha demostrado de manera consistente su capacidad para mejorar la percepción de autoeficacia de los estudiantes Nº 39 - JUNIO 2026
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