RDD-N39-Junio-2026

148 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La simulación clínica en la formación de Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería más allá del mero dominio de los contenidos disciplinares propios de cada ciclo formativo (Ixmatul, s.f.) Así, un instructor o instructora de simulación debe ser capaz de diseñar escenarios clínicos realistas y relevantes que presenten situaciones verosímiles a las que el alumnado podría enfrentarse en su práctica profesional, estableciendo además objetivos de aprendizaje claramente definidos que orienten tanto el desarrollo de la actividad como la posterior reflexión sobre lo acontecido, y debe también dominar la gestión de la tecnología asociada a la simulación, que puede incluir desde maniquíes de alta fidelidad hasta sistemas de grabación y reproducción de las sesiones que permitan un análisis detallado del desempeño. Pero quizás lo más complejo y lo que requiere una formación más específica es la capacidad para facilitar sesiones de debriefing estructurado, un proceso de reflexión guiada que constituye el corazón del aprendizaje mediante simulación y que exige crear un clima de seguridad psicológica donde el alumnado se sienta seguro para expresar sus dudas, reconocer sus errores y analizar sus propias actuaciones sin temor a ser juzgado o evaluado negativamente, guiando la reflexión mediante preguntas abiertas que ayuden a los estudiantes a construir su propio aprendizaje a partir de la experiencia vivida en lugar de imponer las conclusiones del docente. A ello se suma la necesidad de evaluar el desempeño del alumnado utilizando rúbricas y herramientas validadas que permitan una valoración objetiva y rigurosa de las competencias adquiridas, proporcionando además un feedback constructivo orientado a la mejora continua que señale tanto los aspectos positivos como aquellos que requieren un desarrollo posterior, y todo ello en el marco de dinámicas grupales que pueden ser extraordinariamente complejas durante las sesiones de simulación y debriefing, requiriendo del docente habilidades de gestión de grupos, resolución de conflictos y manejo de las emociones que pueden aflorar durante estas actividades (Ixmatul, s.f.; Zuleta Uribe et al., 2023). Atendiendo a la necesidad formativa detectada, se hace imprescindible articular una respuesta coordinada y eficaz desde diferentes frentes que permita al profesorado de Formación Profesional adquirir las competencias necesarias para integrar la simulación clínica en su práctica docente. En primer lugar, resulta fundamental el diseño y la implementación prioritaria de programas de formación especializada que, impartidos por entidades de reconocido prestigio en el ámbito de la simulación como el Centro 4D Health, la Sociedad Española de Simulación Clínica y Seguridad del Paciente (SESSEP) o diversas universidades con amplia experiencia en este campo, proporcionen al profesorado no solo los conocimientos teóricos sobre la metodología sino también las herramientas prácticas necesarias para diseñar escenarios, gestionar el debriefing y evaluar el aprendizaje del alumnado de manera rigurosa y efectiva. Paralelamente, se hace necesario fomentar la creación de comunidades de práctica entre los propios docentes de Formación Profesional que utilizan o desean utilizar la simulación clínica, pues estas redes informales de colaboración constituyen un espacio privilegiado para el intercambio de experiencias y recursos, la resolución colaborativa de los problemas que surgen en la práctica cotidiana, el diseño compartido de escenarios de simulación y la difusión de “ “La simulación clínica se ha consolidado en los últimos años como una de las metodologías más innovadoras y eficaces dentro de la formación sanitaria Nº 39 - JUNIO 2026

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