RDD-N39-Junio-2026

15 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La influencia familiar en la educación y el respeto hacia el profesorado auténtico orgullo de sus profesores porque así lo comunicaban sus familias. La sociedad debe comprender que sin respeto para con el profesorado no hay educación posible. Esto se traduce en campañas de concienciación, respaldo institucional y sobre todo mayor protección legal y anímica del maestro. Mejora y continuidad precisan un permanente repensarse uno mismo. No podemos pensar que ya está todo hecho simplemente porque hemos implementado un programa o porque un curso nos ha ido mejor que el anterior. La realidad cambia, cambian los alumnos, cambian las familias y tenemos que estar dispuestos a cambiar. Ni son una panacea, ni son fórmulas de empacho: son convicciones prácticas, a partir de la experiencia, que se vislumbran en las siguientes propuestas de mejora para reforzar la confianza entre familia-escuela, formar a los padres, dar continuidad a los proyectos, revalorizar a los profesores y mantener una actitud constante de evaluación. Sólo así podemos asegurar que la educación sea ese espacio seguro, respetuoso e igualitario que todos soñamos y que nuestros alumnos merecen. Se constata es que el compromiso familiar con la educación es determinante para el éxito académico y para la consolidación de actitudes de respeto hacia los docentes. El desinterés y la desatención de unas cuantas familias está haciendo que la convivencia escolar se vaya deteriorando y se llegue a tener en institutos a brotes de violencia, como los ocurridos en la provincia de Toledo. La educación familiar tiene mucho peso en la definición de actitudes, valores y hábitos de los estudiantes. El desprecio de la figura del profesor desde algunas familias, está propiciando un clima irrespetuoso. Procedemos de una escuela en la que el docente era también la máxima autoridad y no se le cuestionaba, con lo que al alumnado apenas se le oía para quejarse o exponer sus inquietudes. Ese es ese modelo, es rígido y además muchas veces poco participativo, no es el que tenemos que reelaborar. Pero tampoco puede aceptarse este presente en el que demasiados profesores llegan a sus aulas temblando, considerándose indefensos ante la irreverencia, o la violencia, de sus alumnos. Esta deriva está corriendo no sólo la convivencia docente, sino la vocación y las ganas de quienes escogemos esta profesión como compromiso con la sociedad. Es necesario fortalecer la intervención entre familia y centro educativo como estrategia educativa y de prevención. Valorar la tarea docente, incentivar la implicación familiar y promover en los estudiantes los valores de respeto y esfuerzo son medidas necesarias para frenar esta lacra. Será posible implicarse unánimemente para crear el hogar y la escuela que garanticen una educación de calidad de la que se formen ciudadanos responsables, respetuosos y socialmente comprometidos. “ “Es necesario fortalecer la intervención entre familia y centro educativo como estrategia educativa y de prevención Nº 39 - JUNIO 2026

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