150 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 La simulación clínica en la formación de Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería La simulación clínica se ha consolidado en los últimos años como una de las metodologías más innovadoras y eficaces dentro de la formación sanitaria, especialmente por su capacidad para acercar al alumnado a situaciones clínicas muy similares a las que encontrará posteriormente en la práctica asistencial real. Como hemos expuesto en este artículo, en el caso de los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería, su aplicación permite no solo mejorar el aprendizaje de procedimientos técnicos, sino también desarrollar competencias fundamentales como la comunicación terapéutica, el trabajo en equipo, la toma de decisiones o la gestión emocional ante situaciones de presión. A lo largo de este trabajo se ha evidenciado que la simulación transforma el proceso de aprendizaje, ya que el alumnado deja de ocupar un papel pasivo para convertirse en protagonista de experiencias clínicas donde debe actuar, reflexionar y aprender de sus propios errores en un entorno seguro. Precisamente, uno de sus mayores valores pedagógicos reside en convertir el error en una oportunidad de mejora, favoreciendo la reflexión crítica y aumentando progresivamente la confianza y la percepción de competencia profesional de los estudiantes antes de enfrentarse al entorno clínico real. Experiencias como las desarrolladas en el 4D Health Innovation Simulation Center demuestran que es posible construir modelos formativos más prácticos, realistas y centrados en el estudiante. Sin embargo, su implantación generalizada en la FP sanitaria continúa encontrando importantes limitaciones relacionadas con la financiación, la adecuación de espacios o la necesidad de formación específica del profesorado. Esto plantea cuestiones relevantes de cara al futuro, ¿será capaz la FP de integrar la simulación clínica de manera estructural dentro de sus currículos?, ¿podrán estas metodologías extenderse a la mayoría de centros educativos y no solo a experiencias aisladas? Parte de estas respuestas nacen de la implicación docente, el refuerzo al uso de dicha metodología por las administraciones públicas y los recursos educativos que tengas a su alcance los centros educativos. En definitiva, la simulación clínica no debe considerarse una moda pasajera ni un recurso complementario, sino una herramienta con un enorme potencial para avanzar hacia una formación sanitaria más segura, más reflexiva y más humana. Apostar por ella significa apostar por profesionales mejor preparados y, en consecuencia, por una atención de mayor calidad para los pacientes. Nº 39 - JUNIO 2026
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