RDD-N39-Junio-2026

33 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 Oscar Wilde terminó de escribir Salomé (en francés) a principios de 1892, aunque no fue publicada hasta 1893 y lanzada su versión en inglés en 1894. Según Donohue (1997), el Lord Chambelán responsable de autorizar o vetar las representaciones teatrales en Inglaterra, E. F. S. Pigott, rechazó conceder el permiso de puesta en escena del drama apelando a una antigua normativa que impedía la presencia de personajes bíblicos en el teatro. En sintonía con la moral doblegada y restrictiva del más severo victorianismo, el censor envió una carta a su colega Spencer Ponsonby en la que describía la obra como “medio bíblica, medio pornográfica”, proponiendo además su envío para su “instrucción y diversión privadas”. En poco tiempo, la obra subía a los principales escenarios europeos y se traducía a algunas de las lenguas de mayor tradición literaria del continente, entre ellas el castellano y el catalán. Su popularidad se extendió aún más con la adaptación operística que llevó a cabo de la pieza el compositor Richard Strauss en 1905. La leyenda de Salomé había alcanzado a través de Wilde la categoría de mito, circunstancia que, sin embargo, no le granjeó el favor del público británico, pues la tragedia del irlandés siguió siendo prácticamente ignorada en Inglaterra durante un dilatado intervalo cronológico que, con excepciones notables, se extendió prácticamente hasta las postrimerías del siglo XX, instante en el que se producen interesantes revisiones de la obra desde un punto de vista escénico. Hasta casi cien años después de haber sido escrita, Gran Bretaña no fue capaz de exorcizar las connotaciones subversivas de la poética creación wildeana, epítome de la encarnizada confrontación entre eros y thánatos, entre el amor y la muerte (Ballesteros, 2014). Se estima que Wilde quedó abducido por la sensual historia de Salomé por, entre otros episodios, ser testigo de una de las pinturas más emblemáticas de Gustave Moreau, Salomé bailando ante Herodes (1876). En esta pieza se contempla a Salomé bailando frente al tetrarca Herodes; en su mano, como nos hace percatarnos Ballesteros (2014), la princeFigura 1. Salomé bailando ante Herodes de Gustave Moreau, 1876. (extraído de Wikipedia) La construcción simbólica de Salomé a partir del drama de Oscar Wilde Nº 39 - JUNIO 2026

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