RDD-N39-Junio-2026

6 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 No es extraño, por tanto, que en muchos centros se vean situaciones como falta de reglas, mal trato a los maestros e incluso ataques por palabras o golpes. Según el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (2022), el número de acoso y peleas en las escuelas, incluyendo las que van contra los profesionales, han subido en los últimos años; esto muestra la necesidad de tomar medidas para evitar problemas y hacer conciencia de ello. Esta situación se pone muy grave en momentos como la Educación Secundaria, donde chocan factores como la adolescencia, los cambios emocionales y encontrarse uno mismo. Esto a veces causa comportamientos muy malos. La relación entre familia y escuela se presenta, en este contexto, como un factor clave para promover una educación de calidad. Una comunicación fluida, la corresponsabilidad en el seguimiento académico y la coherencia en las normas de convivencia entre el hogar y el centro educativo resultan imprescindibles para ofrecer al alumnado un marco estable y coherente (Feito, 2019). Cuando esta cooperación falla, el profesorado se encuentra en una situación de vulnerabilidad, que no solo dificulta su labor docente, sino que también contribuye a la desmotivación y al desgaste emocional, fenómenos cada vez más visibles en el ámbito educativo (Esteve, 2009). De este modo, se hace necesario revalorizar la figura docente y reforzar la cooperación familia-escuela como estrategias preventivas ante el aumento de la violencia escolar. El presente artículo se propone analizar la influencia de la implicación familiar en el proceso educativo, la importancia de la colaboración con el profesorado y la necesidad de recuperar el respeto hacia su labor, no solo como medida de protección para los docentes, sino también como garantía de un entorno escolar más justo, seguro y formativo para el alumnado. La importancia de la familia La familia es el primer agente socializador del niño desde el momento de su nacimiento. Por medio de ella, se nos enseñan valores, hábitos y normas que van a condicionar nuestra actitud hacia la escuela y la manera en que nos relacionamos con el conocimiento, con nuestros iguales y con la autoridad docente. Este primer entorno es la base sobre la que se apoya el camino que recorremos en nuestra educación, ya que la predisposición hacia el aprendizaje y el respeto hacia la institución escolar se instauran en gran medida en la familia (Bronfenbrenner, 1987). La influencia familiar en la educación y el respeto hacia el profesorado Nº 39 - JUNIO 2026

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