RDD-N39-Junio-2026

7 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 No son pocos los trabajos que relacionan la implicación de la familia en las tareas escolares, la asistencia a las reuniones con los tutores y la preocupación por el desarrollo académico de los hijos con un buen rendimiento escolar. Así por ejemplo, García (2019) señala que los estudiantes cuyas familias se interesan activamente por su educación, obtienen hasta un 30% mejor resultado que los que provienen de familias en las que los padres no se implican en su aprendizaje. De igual forma, Epstein (2011) sostiene que el trabajo conjunto entre padres y maestros no sólo favorece el aprendizaje, sino que también incrementa la motivación y la autoestima de los estudiantes. La familia transmite no solo normas y conocimientos básicos, sino también actitudes esenciales como el respeto, la perseverancia y la responsabilidad. Cuando esta labor se refuerza con la colaboración de la escuela, se genera un clima de coherencia educativa que facilita la interiorización de valores compartidos. La UNESCO (2021) destaca que la alianza familia-escuela es uno de los indicadores más sólidos de éxito educativo y un factor clave para reducir las desigualdades en el acceso y permanencia en el sistema escolar. En cambio, la no participación de las familias suele venir acompañada por desinterés en el colegio, el no seguir las relaciones y por problemas con los rindes académicos. La OCDE (2020) ha señalado que aquellos estudiantes en los que no ven el apoyo de su familia están menos motivados, les resulta más difícil enfrentarse a los desafíos académicos y es más probable que abandonen sus estudios. Lo mismo sucede con el bachillerato, donde los jóvenes exigen su autonomía y, sin embargo, necesitan la ayuda y cercanía de sus padres. En estos casos, la escuela se convierte en un factor clave, pues estableciendo una comunicación fluida con los padres, quienes apoyan a sus hijos en los estudios, ven más sencillo el trabajo. La implicación puede tener diferentes aspectos: puede ser que los padres ayuden en las actividades que la escuela organiza dentro y fuera del centro; o que participen en las asociaciones de madres y padres que están en el colegio; o que simplemente colaboren y ayuden en estos centros (Feito, 2019). Y en todos ellos, y aunque ustedes no lo crean, están poniendo su granito de arena para montar una escuela en la que predomine la confianza y la cooperación, y eso impacta claramente en el bienestar y el éxito de nuestros alumnos. En definitiva, la familia es clave en el proceso formativo. Y su apoyo no sólo mejora el rendimiento escolar, sino que también es un aliciente para la convivencia y para el respeto hacia la figura del profesor. Por eso, es necesario de nuevo que el Ministerio de Educación, la Secretaría de Estado o quién corresponda, dediquen medios y recursos para fomentar la corresponsabilidad entre la familia y el centro escolar, como un pilar básico para garantizar una educación de calidad y para tratar de acabar con el fracaso escolar. La influencia familiar en la educación y el respeto hacia el profesorado “ “Se hace necesario revalorizar la figura docente y reforzar la cooperación familia-escuela como estrategias preventivas ante el aumento de la violencia escolar Nº 39 - JUNIO 2026

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