97 ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016 aprendizaje o por cualquier otra circunstancia que requiera una atención particular, y la inclusión de estas personas en los ciclos formativos es un derecho y una obligación de los centros educativos pero también un desafío que requiere de recursos, formación y coordinación entre los diferentes agentes implicados (García, 2018). La acción tutorial juega un papel fundamental en este ámbito tanto en la detección precoz de las necesidades como en el acompañamiento y seguimiento de los estudiantes que requieren apoyos específicos, y como señalan Negri y Leiva (2019) la implicación del profesorado es clave para facilitar la inserción laboral del alumnado con diversidad funcional así como para prevenir y resolver los conflictos que puedan surgir en el aula derivados de la falta de comprensión o de la existencia de prejuicios, promoviendo en todo momento una cultura de respeto y valoración de la diversidad. El alumnado de Grado Superior: entre la especialización y la continuidad universitaria En los CFGS la diversidad es igualmente notable aunque con matices diferentes, pues la edad media del alumnado suele rondar los veintidós años pero es frecuente encontrar estudiantes de mayor edad que buscan una especialización profesional o un reciclaje laboral (Martín, 2024), y una parte significativa del alumnado compatibiliza el estudio con el trabajo lo que, como en el caso del alumnado de CFGM, introduce dificultades de conciliación que pueden afectar al rendimiento y a la convivencia. Un aspecto especialmente relevante en estos ciclos es la diversidad de motivaciones y expectativas con las que las personas acceden a la formación, pues como señala Martín (2024) una parte del alumnado utiliza el título de ciclo formativo como pasarela para acceder a estudios universitarios siendo la motivación por desarrollar una carrera profesional en el ámbito específico del ciclo un aspecto secundario, lo que contrasta con aquellas personas que sí buscan formarse para trabajar en la profesión ya sea para acceder al mercado laboral, para mejorar su posición actual o para reorientar su carrera profesional, y esta diferencia de expectativas puede generar tensiones en el aula especialmente en lo que se refiere al enfoque de los trabajos en equipo, a la demanda de un perfil más técnico o más académico, o al grado de implicación en las actividades formativas. A esta diversidad de motivaciones se suma la diferente procedencia académica del alumnado, pues mientras que algunas personas acceden directamente desde el bachillerato otras lo hacen desde CFGM o desde el mundo laboral con experiencias y conocimientos previos muy dispares (Sanmartin et al., 2018), y esta situación puede generar desajustes en el ritmo de aprendizaje y en la dinámica del grupo que requieren de una atención tutorial que facilite la integración de todas las personas y promueva un clima de colaboración y respeto mutuo. Por otra parte, el alumnado de grado superior suele contar con mayor madurez y un proyecto personal más definido, pero necesita apoyo en la transición hacia la vida adulta y la inserción laboral cualificada, por lo que la acción tutorial en esta etapa debe centrarse en potenciar competencias transversales como el liderazgo, el trabajo en equipo, la resolución de problemas y la adaptabilidad al cambio, además de reforzar la empleabilidad y la internacionalización mediante programas de movilidad y prácticas, resultando también fundamental acompañar en la gestión del estrés académico y en la compatibilización de los estudios con experiencias laborales o responsabilidades personales. La acción tutorial en Formación Profesional Nº 39 - JUNIO 2026
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