Resumen: En la actualidad, el consumo de drogas por parte de los adolescentes es un grave problema. Dentro de las medidas que se pueden empelar para solucionarlo, la práctica de actividades físicas y deportivas va a suponer un gran factor de protección, tanto para prevenir o retrasar el inicio al consumo, como ayuda para dejar de consumir. El objetivo de este artículo es mostrar cómo a través de la Educación Física y el deporte, y en colaboración con los departamentos de orientación, podemos desarrollar e influir en la inteligencia emocional, concretamente en la parte de autoconocimiento, autocontrol y automotivación, y en cómo estos “autos” son aspectos fundamentales en lo que a prevención de consumo de drogas se refiere.
Palabras clave: Educación Física; Autoconocimiento; Autocontrol; Automotivación; Consumo de drogas; Prevención del consumo de drogas; Adolescentes.
Abstract: Drug use among adolescents is currently a serious problem. One measure that can be implemented to address this issue is encouraging participation in physical and sporting activities, as this serves as a major protective factor in preventing or delaying the onset of drug use, as well as helping individuals to stop using drugs. This article aims to demonstrate how physical education and sports, in collaboration with guidance departments, can develop emotional intelligence in areas such as self-awareness, self-control and self-motivation. These «self» aspects are fundamental to drug use prevention.
Keywords: Physical Education; Self-awareness; Self-control; Self-motivation; Drug use; Drug prevention; Adolescents.
La sociedad actual se caracteriza por la inmediatez, el aquí y el ahora. Los adolescentes quieren vivir experiencias para satisfacer su necesidad de liberar adrenalina y para ser partícipe y protagonista en su grupo de iguales. Así el acceso y disponibilidad para el consumo de drogas (tabaco, alcohol, cocaína, etc.) es muy alto. Por su parte, la práctica de actividad física y el deporte es muy saludable por todos los beneficios físicos, cognitivos, sociales y emocionales, así como los valores asociados. Además, el deporte –bien organizado, planificado y supervisado- puede tener un efecto protector muy potente para evitar el consumo de drogas que socialmente están aceptadas y en ocasiones socialmente deseables por los iguales.
El Poder de los “autos”: la Educación Física como factor de protección del Consumo de drogas en Adolescentes Compartir en XPor todo ello se considera de especial relevancia desarrollar la competencia emocional de los adolescentes y dotarles de herramientas y espacios que favorezcan su desarrollo integral, que satisfagan sus intereses y necesidades, que pongan en valor su talento y potencial, dentro de unos parámetros de autonomía, autoconocimiento y responsabilidad. Así contribuiremos directamente a la prevención del consumo de todo tipo de drogas proporcionando a nuestros jóvenes diferentes alternativas de ocio de calidad, alejado del consumo y estableciendo lazos sociales con personas sanas con intereses alejados de dicho consumo y los problemas asociados del mismo tanto a corto como a largo plazo.
Cabe resaltar que para desarrollar esa competencia emocional de la que hablamos es clave contar con el apoyo del departamento de orientación e involucrar a las familias, ya que es donde aprendemos la mayoría de las habilidades, capacidades y aprendizajes que después necesitaremos para ser autónomos en la vida adulta. En este sentido, podemos destacar cinco aspectos clave que potenciarán los factores de protección y reducirán los factores de riesgo al consumo, que son: el apoyo familiar, el vínculo entre cuidadores principales-infantes, las actitudes parentales, los estilos educativos y las relaciones familiares.
En lo que a deporte se refiere, podemos asegurar que ayuda en la maduración psicológica y social del individuo. Además, contribuye al desarrollo de las habilidades para la vida cuya falta en numerosas ocasiones es la principal causa del consumo de diferentes sustancias. Así, el deporte hace que el individuo busque superarse de manera continua, lo que contribuye de manera directa al aumento de su autoestima, brindando seguridad a la hora de actuar, habilidad fundamental de cara a negarse a consumir cuando un igual o el grupo de iguales se lo ofrece; además el deporte facilitará que el individuo forje su carácter, debido a la disciplina implícita que tienen las diferentes modalidades deportivas.
En definitiva, cuando la Educación Física y el deporte se plantean de una forma organizada y con una orientación educativa, se refuerza la autoestima, la capacidad de autocontrol y contribuye al desarrollo de habilidades para la vida, factores que la evidencia científica asocia con una menor probabilidad de consumo (Cecchini et al., 2007)
El concepto de inteligencia emocional popularizado por Goleman (1996) y originalmente creado por Salovey y Mayer (1990) tiene gran relevancia y significatividad en la sociedad en general y en los adolescentes en particular. Así, la inteligencia emocional se divide en autoconocimiento, autocontrol y automotivación, además de empatía y relaciones sociales. Según la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner (1987), la inteligencia intrapersonal serían los “autos” y la inteligencia interpersonal correspondería con las competencias sociales. En efecto, la alfabetización y la competencia emocional tienen mayor relevancia que obtener buenos resultados académicos. En concreto, en un estudio longitudinal realizado por Mischel (20124) obtuvo que el autocontrol era un predictor más fiable y relevante en el éxito académico, personal y profesional que el cociente intelectual o los resultados en selectividad.

Índice de contenidos
- 1 Deporte, cerebro y bienestar
- 2 Práctica deportiva y funciones ejecutivas
- 3 El poder de la inteligencia emocional con los «autos»: del autoconocimiento, automotivación y autocontrol a la autorrealización
- 4 Proyectos de intervención y eficacia de los mismos
- 5 Plan de acción
- 6 Proyecto Cicerón: tutorización del alumnado
- 7 Más allá del colegio: fines de semana y festivos
- 8 Recomendaciones para el profesorado
- 9 Recomendaciones para las familias
- 10 Currículo educativo
- 11 ¿Quieres saber más?
- 12 Consulta los números anteriores
- 13 Publica con nosotros
Deporte, cerebro y bienestar
Tanto la práctica deportiva como el consumo de drogas producen una serie de neurotransmisores y opiáceos que provocan sensación de bienestar y un deseo de repetirlos. Quizá en el caso del consumo de drogas se produzca una sensación más intensa y fugaz creando síndrome de abstinencia, mientras que la práctica de deporte tiene unos beneficios más duraderos y obviamente saludables.
A continuación, se exponen los tres principales neurotransmisores (dopamina, serotonina y oxitocina) y opiáceos (endorfinas) que intervienen en nuestro cuerpo, así como su función (Graziano, 2016):
- Dopamina-motivación: es el principal neurotransmisor del sistema de recompensa y de reforzamiento. Normalmente cuando se realiza una acción que produce bienestar, se tiende a repetirla.
- Serotonina- humor: es el neurotransmisor que influye en el estado de ánimo, en cómo nos sentimos, el sentimiento de ser respetado por otros y además se relaciona también con el estatus social.
- Oxitocina-sociabilidad: es el neurotransmisor del apego, del abrazo, del amor, de los vínculos emocionales, de estar seguro con los otros. En algunas investigaciones se ha realizado una comparativa entre un cerebro de una persona enamorada y un cerebro de una mujer embarazada, activándose en ambas zonas similares.
- Endorfinas-bienestar: es un opiáceo que sirve de analgésico y produce placer y euforia.
En este caso la “droga” positiva, preventiva y protectora sería el deporte, un contexto en el que se generan todas estas sustancias tan beneficiosas para el desarrollo y la maduración óptima. En cambio, el consumo de drogas u opiáceos psicotrópicos también consigue que se produzcan todos estos neurotransmisores y progresivamente se demanda el mayor consumo para tener los mismos efectos.
Práctica deportiva y funciones ejecutivas
Las funciones ejecutivas, que se inician en la infancia y se empiezan a consolidar en laadolescencia, influirán en (Marina, 2014):
- Gestión de la activación.
- Gestión de la atención.
- Gestión de la motivación.
- Inhibición de impulsos.
- Elección de metas.
- Planificación.
- Gestión de la memoria.
- Gestión de las emociones.
- Metacognición.
Según Guillén (2015), con el ejercicio físico se favorece neurogénesis, las neurotrópicas y la plasticidad cerebral. Es decir, con la práctica físico-deportiva se generan nuevas neuronas, se crean nuevas sinapsis entre ellas y se fortalecen las ya existentes, lo que repercute positivamente en la memoria y el aprendizaje.
En una revisión realizada por Maureira (2016) basada en las investigaciones realizadas entre 2010 y 2016 sobre los efectos del ejercicio físico sobre las funciones ejecutivas se demostró que existen unos resultados positivos entre la práctica físico-deportiva y la mayor competencia en la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio.
El poder de la inteligencia emocional con los «autos»: del autoconocimiento, automotivación y autocontrol a la autorrealización
El autoconocimiento es una de las piedras angulares de la inteligencia emocional, referido a la conciencia de uno mismo, los estados internos, las emociones… incluso se utiliza el término metaestado y metacognición para referirse a la conciencia de las emociones y los pensamientos respectivamente (Goleman, 1996). El autoconocimiento es importante para dar respuesta a qué siento/pienso, por qué, cómo actuar en consecuencia. Sócrates ya se refería a la importancia del “conócete a ti mismo”, cuya inscripción en el templo de Delphos decía “gnothiseauton” y que ha sido la filosofía principal de la evangelización y expansión de los jesuitas. El autoconocimiento también está relacionado y se refiere a las sensaciones viscerales, a la intuición, a nuestro yo. Es a través de la ínsula, situada detrás de los lóbulos frontales del cerebro, y su conexión con los órganos internos (intestinos, corazón, pulmones) cómo se tiene conocimiento de uno mismo (Goleman, 2013).
La automotivación, junto con la motivación intrínseca y de logro, es realmente importante frente a la motivación extrínseca o recompensas internas. En efecto, el profesor Nieto (2011) encontró en una investigación que los estudiantes con motivación intrínseca y de logro consideran los errores como oportunidades de aprendizaje y sirven para superar obstáculos, prefieren actividades que supongan un desafío, tienen un autoconcepto positivo y sus objetivos se basan en superarse a sí mismos; en cambio, los estudiantes con motivación extrínseca consideran los errores como fracasos, prefieren tareas libres para lucirse, no tienen confianza en sí mismos y se comparan con los compañeros.
Los estudios de Usán y Salavera (2017) sobre deporte, motivación y consumo de drogas concluyeron que existían relaciones significativas entre la motivación intrínseca hacia la práctica deportiva con menores consumos de alcohol, tabaco y cannabis en una línea de conducta más autodeterminada, mientras que la motivación extrínseca hacia el deporte conllevaba mayores consumos con un perfil de adolescente más desadaptado. Por ello, es tan relevante que la práctica deportiva sea divertida, variada, lúdica y recompensante para los adolescentes y que estos la practiquen porque les gusta y les genera placer.
El autocontrol es muy importante para establecer metas y perseguir objetivos, y esto lleva implícito el desarrollo de conductas en las que participan el control emocional, la aceptación de valores y el respeto a las normas, y en definitiva realizar con éxito una conducta social correcta (Mora, 2013). El autocontrol o control cognitivo de uno mismo está, por tanto, directamente relacionado con el autoconocimiento, más concretamente con la metacognición.
Las investigaciones realizadas por el psicólogo Mischel (2014) a través del conocido “test de la golosina” arrojan resultados muy significativos en referencia al autocontrol. La prueba era muy sencilla: un infante entre 3-6 años tenía una golosina delante. El examinador le decía que, si era capaz de esperar 10 minutos sin comerla, le daría una golosina adicional. Los menores que fueron capaces de posponer la gratificación, examinados cuando ya eran adolescentes, tenían más autocontrol en situaciones frustrantes, tenían menos tentaciones, se distraían menos cuando estaban concentrados, eran más inteligentes y tenían más autoconfianza, etc. Por tanto, dicho test era más fiable en el rendimiento académico y en el éxito profesional que la prueba de acceso a la universidad.
La autorrealización consistiría en fusionar lo que queremos ser con lo que somos, pensamos, sentimos y hacemos. Todo ello se basa en plantear retos difíciles y alcanzables para cada persona, atender a sus necesidades e intereses, dar un feedback positivo y propuestas de mejora, reconocer el esfuerzo y no solamente el resultado, etc.
Hace alrededor de 75 años, Maslow (1943) enunció la teoría de la motivación humana, jerarquizando las necesidades de los seres humanos organizándolas de manera piramidal, de manera que en la base estarían las necesidades fisiológicas o básicas, como la alimentación el sueño, descanso, etc. y en lo alto de la pirámide las necesidades más importantes. Maslow señala que a medida que vamos cubriendo necesidades, van apareciendo otras de un nivel mayor. Así, en un segundo escalón estarían las necesidades relativas a la seguridad, en el tercero las necesidades sociales, en el cuarto la necesidad de autoestima y, como última fase, estaría la autorrealización que como señala este autor, es el nivel de plena felicidad o armonía.
Proyectos de intervención y eficacia de los mismos
Los proyectos de intervención resultan imprescindibles para proceder a una reflexión en torno a la validez, eficacia y eficiencia de la dinámica puesta en funcionamiento hasta el momento, así como considerar nuevas alternativas y elementos que favorezcan la evolución de calidad de la Educación Física dentro del sistema educativo (Narganes, 1999). Entre muchos existentes, se destaca el programa Delfos.
Este estudio examinó las repercusiones del Programa Delfos de Educación en Valores a través del deporte, sobre los comportamientos de fair play y el autocontrol en jóvenes escolares. Con él se pudo comprobar las mejoras significativas en la retroalimentación personal, el retraso de la recompensa, el autocontrol de criterio y las opiniones relacionadas con la diversión.
Este programa une los principios teóricos que se derivan tanto de la teoría del aprendizaje social como del desarrollo estructural, así como la experiencia y los hallazgos del equipo de investigación implicado en este proyecto. En él se destacan los siguientes principios educativos: compromiso personal del docente en el desarrollo de valores, establecer metas, asumir objetivos, calidad de las relaciones personales, desarrollar planes y estrategias, aprender a través de la práctica, reflexión y puesta en común y transferencia a otras situaciones diferentes.
Estos principios generales han dado paso a estrategias y técnicas de enseñanza, así como a un proceso de intervención sistemático, introduciendo en las sesiones:
- Una puesta en común de los objetivos valorando y premiando los comportamientos y las actitudes positivas. Reconduciendo, a partir del análisis y de la reflexión en común, aquellos otros que se podrían considerar negativos o alejados de los comportamientos esperados.
- Propuesta de objetivos, discusión y toma de conciencia de los valores que se van a trabajar a continuación, de forma que los asuman libremente.
- Existencia de una conexión estrecha entre las actividades prácticas y los valores que se querían conseguir.
- El docente informa continuamente sobre el proceso de las actividades realizadas.
- Se solicita al alumnado su opinión acerca de todo lo tratado y vivido con las actividades propuestas y finalmente, se trabaja en otros contextos todos los objetivos puestos en práctica. Para ello debían marcar los objetivos de manera clara, llevar una hoja de autoevaluación en la que debían reflexionar sobre los objetivos propuestos y su grado de cumplimiento personal. Estas reflexiones les servirán de base para la siguiente sesión.
En estas actividades se resalta la importancia de tratar los valores, de identificar y resolver conflictos morales, aprender técnicas de resolución de conflictos interpersonales, desarrollar una conciencia moral y a adoptar responsabilidades y a realizar actos socialmente relevantes, resolver problemas en un contexto cambiante, diferentes y variadas tareas, buscando la consecución de sus propias metas a corto plazo y de forma realista, tener en cuenta, en todo momento, los intereses de los jóvenes, que participaron activamente en la toma de decisiones, reconocer, de forma privada, los progresos individuales o las mejoras personales, establecer pequeños grupos cooperativos, promover «la ayuda a los demás», evaluar privadamente la mejora personal, permitir al alumnado participar en la toma de decisiones referidas al ritmo de enseñanza-aprendizaje y al tiempo asignado a cada actividad.
Gracias a la obtención del registro y evaluación de todos estos datos es posible plantear métodos concretos de actuación con resultados contrastados. Este estudio concretamente evidencia la transferencia positiva que el programa ha generado en los procesos implicados en el autocontrol y autoconocimiento en contextos extradeportivos y, por tanto, avalan la adecuación de los instrumentos utilizados.
En este sentido, se observó un incremento en la capacidad para conocerse a sí mismo, ser consciente de las consecuencias de los propios actos y el interés por conocer las razones que determinan lo que uno hace (retroalimentación personal); una mejora de los comportamientos relacionados con la organización y estructuración de las tareas, el hábito de trabajo y no dejarse llevar fácilmente por las apetencias más impulsivas (retraso de la recompensa); una buena resistencia al estrés y a situaciones amenazantes, mostrando comportamientos de seguridad en situaciones donde otras personas se asustarían o atemorizarían eludiendo la situación (autocontrol de criterio).
En definitiva, están consiguiendo que cuando se vean en una situación en la que sus iguales les inciten a consumir algún tipo de droga, tengan la personalidad suficiente como para saber decir que no, independientemente de lo que les puedan llegar a presionar o insistir sus amigos, ya que serán situaciones que, aunque no idénticas, habrán vivido y experimentado anteriormente en las clases lo que facilitará en gran medida esa resistencia al consumo gracias a la autoestima, el autoconocimiento y el autocontrol adquirido. La única dimensión del autocontrol que no experimentó cambios fue el autocontrol procesal. Es la única subescala negativa ya que una elevada puntuación puede indicar desasosiego por cuestionar el propio comportamiento y una preocupación por actuar rígidamente según normas y reglas.
También los resultados han sido consistentes con los obtenidos por el Programa Delfos en otros contextos educativos diferentes (Cecchini, et al., 2008). En esta anterior investigación se abordaban los mismos objetivos, pero con jóvenes pertenecientes a grupos de riesgo. En base a estos nuevos resultados, parece evidente que el programa se puede utilizar para abordar los mismos problemas, relacionados con las conductas violentas, de una manera preventiva en la escuela.
En la actualidad, una línea de investigación muy representativa considera que el conjunto de procesos sociales que acontecen durante el juego deportivo y que tienen que ver con las acciones individuales y colectivas respecto a la toma de decisiones que han de elegirse continuamente, convierte a la práctica deportiva en un medio excelente para la observación y/o desarrollo de valores personales y sociales, ya que el juego deportivo es una actividad social que ofrece muchas posibilidades de interacción personal (Brustad y Arruza, 2002).
Esta investigación apunta a factores que son clave en la relación entre participación en deporte y moralidad, ya que sugiere que no es el deporte per se, sino el contexto en el que se desarrolla, el clima de motivación, la estructura de clase, etc., la que explica los efectos de la implicación en ciertos deportes sobre el funcionamiento moral de los atletas (Kavussanu y Ntoumannis, 2003).
Por otro lado, aunque han sido detectadas algunas limitaciones a subsanar para mejorar el proyecto, es muy útil conocer el Programa Delfos y saber utilizarlo para ser capaces de desarrollar valores y el autocontrol a través de la práctica del deporte, lo cual hace una base fundamental para la prevención del consumo de drogas.
La Educación Física educa el cuerpo, pero también ayuda a desarrollar en el alumnado el resto de capacidades cognitivas, socioafectivas, etc. Educar en el ámbito escolar debe entenderse como la contribución altruista que se le hace al infante o al joven para que vaya construyendo una personalidad madura. Lo que el alumnado aprende en la escuela, por tanto, no ha de tener un fin mediato, sino que fundamentalmente lo ha de aprender para incorporarlo como material de construcción en la tectónica de su personalidad (De Gregorio, 2002). Al fin y al cabo, más allá de las calificaciones y la adquisición de los diferentes contenidos en la escuela se debe buscar el preparar al alumnado para su vida adulta, haciéndoles más competentes en todos los ámbitos como pretende la legislación actual. Para ello, la Educación Física debe trascender la mentalidad de “especialistas” que dificulta el establecimiento de conexiones entre los contextos educativo, social y del medio ambiente (Fernández, 1993).
Plan de acción
Tras exponer la justificación y el marco teórico estamos en disposición de centrarnos en el plan de acción. Analizando todos los datos aportados, hemos decidido desarrollar un plan de acción que se sustenta en cuatro pilares básicos con el objetivo de realizar un trabajo preventivo integral que aumente las posibilidades de éxito del mismo.
El primer pilar sería la propuesta en la asignatura de Educación Física. El segundo lo hemos denominado “proyecto Cicerón” para la tutorización entre alumnado. El tercero lleva por título “más allá del instituto: fines de semana y festivos”. Por último, se aporta una guía de recomendaciones para docentes, familias y el currículo educativo.
A continuación, iremos exponiendo en qué consiste cada uno de ellos.
Siguiendo el Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria la finalidad principal de la asignatura de Educación Física pasa por “conseguir que el alumnado consolide un estilo de vida activo, asiente el conocimiento de la propia corporalidad, disfrute de las manifestaciones culturales de carácter motor, integre actitudes ecosocialmente responsables y afiance el desarrollo de todos los procesos de toma de decisiones que intervienen en la resolución de situaciones motrices. Estos elementos contribuyen a que el alumnado sea motrizmente competente, facilitando así su desarrollo integral, puesto que la motricidad constituye un elemento esencial e indisociable del propio aprendizaje”.
Como podemos observar tanto en la presente legislación como en todos los puntos expuestos anteriormente la asignatura de Educación Física desarrollada de la manera adecuada se convierte en una herramienta de incalculable valor para fortalecer los factores de protección y reducir los factores de riesgo respecto a la prevención del consumo de drogas. Para ello introduciremos en la programación de aula contenidos específicos para el desarrollo del autoconocimiento, automotivación y autocontrol, ya que la Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE) da autonomía a los centros educativos para completar los contenidos obligatorios que aparecen en la misma en función de las necesidades, lo cual nos permitirán contribuir a los objetivos marcados de prevención de consumo de drogas.
Para que sea llevado a la práctica, como se ha venido diciendo, la colaboración de los docentes de educación física junto a los especialistas que componen los departamentos de orientación y Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica es clave para diseñar estrategias preventivas y educativas. Esto se ve fundamentado por la LOMLOE, donde se incorpora la orientación educativa y profesional como elemento clave del proceso educativo, añadiendo que se prestará especial atención a la orientación educativa y profesional del alumnado en la E.S.O. Fundamental para prevenir dificultades y favorecer el desarrollo integral del alumnado.
En la misma referencia legal, en sus artículos 1 y 2, se expone la importancia de potenciar el desarrollo de la personalidad y de las capacidades del alumnado con una educación en valores desde una convivencia democrática, prevención de conflictos y resolución pacífica de los mismos.
Entre otros fines, establece la importancia de abordar las capacidades afectivas del alumnado con una preparación para ser ciudadanos con una participación activa y responsable. Para ello, es fundamental, como se indica en el artículo 22, que exista acción tutorial y la orientación educativa como elementos fundamentales. Los especialistas de los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica, por tanto, son un componente esencial del proceso educativo, ya que su carácter preventivo, educativo y de apoyo al desarrollo personal y social, contribuye a la mejora de la convivencia y al ajuste emocional del alumnado.
Planteamos el programa, entendiendo como tal un plan de acción o actuación sistemática y organizada al servicio de conseguir las metas perseguidas. Para ello se van a plantear objetivos, contenidos, metodología y evaluación. La presente propuesta de trabajo tiene la peculiaridad de que es a través de la asignatura de Educación Física, por lo que se va a desarrollar a lo largo de todo un curso y se debe incluir y complementar con los elementos curriculares de dicha materia.
La idea general es trabajar en prácticamente la totalidad de las sesiones prácticas del curso actividades que van a contribuir al desarrollo del autoconocimiento, automotivación y autocontrol, y además incluir periódicamente sesiones completas y específicas para lo que aprovecharemos y nos coordinaremos con los tutores del grupo para una vez al mes incluir una de estas sesiones que refuercen y afiancen lo trabajado en el día a día en las sesiones de Educación Física.
De manera que siempre sea tenido en cuenta el trabajo de los “autos”, habrá sesiones de entrenamiento y valoración de “autos” específicas. No obstante, en todas las clases que se impartan a lo largo del curso se tendrán en cuenta tareas que generen los “autos” relacionando todas las actividades de Educación Física con la educación emocional que hemos ido desarrollando a lo largo del trabajo. Para ello, siempre antes de empezar procuraremos generar curiosidad por la sesión que se va a llevar a cabo, por el trabajo en equipo, aprendizaje de valores y emociones, admiración por sí mismo y por los compañeros, así como seguridad en cada uno de ellos. Antes de finalizar, tras cada actividad, realizaremos al alumnado cuestiones como las siguientes, de forma oral y distendida:
- ¿Cómo te has sentido?
- ¿Has pensado en irte en algún momento?
- ¿Ha habido algo o alguien que no te haya hecho sentir bien? ¿Qué has hecho para resolverlo?
- ¿Has pensado en algún momento en insultar a alguien? ¿Qué has hecho para controlarte?
- ¿Ha habido alguna actividad que te haya hecho sentir mal? ¿Qué has hecho para continuar?
Nunca haremos juicios de valor sobre sus emociones, sus respuestas las utilizaremos para hacerles reflexionar sobre su autoconocimiento, automotivación y autocontrol, de manera que paulatinamente sean capaces de detectar, aprender recursos y usarlos para mejorar y alcanzar la autorrealización.
Para garantizar la concienciación sobre su salud tanto física como emocional, se han planteado dos actividades que se presentarán a inicio de curso y se mantendrán durante todo el año. Estas son las siguientes:
Actividad anual 1: Buzón de convivencia
Esta consiste en colocar un buzón donde el alumnado podrá expresar todo lo que siente y necesita.
Los objetivos son:
- La prevención y detección de situaciones de acoso escolar.
- Desarrollar en el alumnado la capacidad de analizar situaciones, de denunciar injusticias, expresar y comunicar al centro aspectos que no puede hacer de forma explícita mediante la expresión de sentimientos, vivencias y sugerencias de mejoras, de manera respetuosa y constructiva.
- Desarrollar el autoconocimiento y la automotivación.
Para iniciar la actividad se explica al alumnado que se va a colocar un buzón accesible, situado en un lugar discreto junto al gimnasio. Mediante este se facilitará que puedan comunicar aquellas vivencias que estén relacionadas con la convivencia escolar, tanto para denunciar situaciones de injusticia, rechazo o aislamiento a ellos mismos o sus compañeros, como para proponer acciones que contribuyan a mejorar la convivencia del centro. Pueden hacerlo de forma anónima o firmada.
En cada tutoría serán tratados los temas más relevantes que se considere oportuno, junto a ellos y de manera individual todas las veces necesarias, en colaboración con el departamento de orientación para la adecuada gestión y organización.
Actividad anual 2: Saludómetro
Consiste en autoevaluar sus hábitos de vida y control emocional básico de cada persona.
Los objetivos que se pretenden alcanzar son:
- Conocer actividades de vida saludable y de control emocional básicas para mejorar su calidad de vida diaria, de forma que sea capaz de valorar sus beneficios hasta incluirlas dentro de sus hábitos.
- Desarrollar el autoconocimiento, la automotivación y el autocontrol.
Para dar a conocer la actividad, el docente explicará los hábitos de vida saludable que se pueden llevar a cabo en el día a día, así como actividades fundamentales de autoconocimiento, automotivación y autocontrol útiles y prácticas que se pueden encontrar en su entorno de manera frecuente.
Una vez explicado, se muestra el cuestionario que ha de llevar cada alumno de manera individual. Se leen las preguntas juntos, todas redactadas de forma positiva, y se resuelven dudas. Se explican los tipos de respuesta y cómo han de marcarse, siendo “sí” la puntuación más alta y “no” las más baja, ya que esta última marcará que no es capaz de llevar a cabo ese ítem propuesto.
Por último, cada persona sumará la puntuación obtenida en el cuestionario y según el total que haya resultado colocará una línea en su saludómetro, sabiendo que si obtiene una puntuación por encima de 20 puntos se colocará en la zona azul, en la zona verde si la puntuación se encuentra entre 11 y 20 puntos y en la zona roja si es entre 1 y 10 puntos.
Siendo la puntuación más alta (total de 55 puntos) la que indica que sigue un buen camino y la más baja (0 puntos) que señala que ha de seguir trabajando y concienciándose sobre sus hábitos de vida y control emocional. Una vez realizado, cada alumno con un solo golpe de vista podrá autoevaluarse observando en qué zona se encuentra y comparando su mejora con el paso del tiempo.
El docente, cada semana, observará la evolución de cada alumno para motivarles, ofrecerles recursos para mejorar, etc. Y a final de curso, se hará una puesta en común de todo el camino transcurrido, siendo capaces ya de conocer y valorar sus “autos” (ver Tabla 2).
Proyecto Cicerón: tutorización del alumnado
Desde la preadolescencia, la influencia de los compañeros adquiere una especial significación debido a que desempeñan un papel prioritario en la formación de la propia identidad, al proporcionar la mejor oportunidad de la que dispone el sujeto para poder compararse y activar el proceso de adopción de perspectivas, como consecuencia del cual se construye tanto el conocimiento de uno mismo como el conocimiento de los demás. Una de las causas del incremento de las conductas de riesgo que se produce en la adolescencia temprana es la fuerte vulnerabilidad hacia la presión del grupo de compañeros que se incrementa desde los últimos cursos de Primaria y que tiende a disminuir a partir de los 16 años, sobre todo cuando el individuo dispone de suficientes oportunidades para establecer relaciones adecuadas con grupos de compañeros que no incurren con una especial frecuencia en conductas de riesgo. Los estudios sobre el consumo de drogas proporcionan una evidencia consistente sobre la importancia que una adecuada relación con los iguales puede tener para prevenir dicho problema, puesto que:
- Entre las principales condiciones de riesgo de consumo de drogas cabe destacar el hecho de que sus amistades también las consuman, que justifiquen dicho consumo, así como que incurran en otras conductas de riesgo.
- Por el contrario, la mayoría de los estudios encuentran también como condiciones protectoras la integración en grupos de amistad que no consuman drogas ni incurran de forma significativa en conductas de riesgo y que participan en actividades alternativas (de ocio, voluntariado, culturales, religiosas…).
- En algunos estudios se ha observado también, que la falta de habilidades para resistir a la presión del grupo y el hecho de estar más orientado a los iguales que a los adultos incrementan el riesgo de consumir drogas.
Una de las cuestiones que quedan más claras en la investigación sobre factores de riesgo y de protección es que todo aquello que provoca la desvinculación de los adolescentes con las instituciones o espacios de socialización está fuertemente relacionado con su asociación con grupos de iguales problemáticos y la aparición de conductas desviadas, entre ellas el consumo de drogas. Muchos investigadores explican que, a falta de vínculos sociales que ayuden a generar una imagen positiva de sí mismo, el infante o adolescente buscará vínculos con otros grupos en los que sí sea aceptado. El fracaso escolar es casi siempre un primer paso en este proceso de desviación y desvinculación social. Por ello uno de los objetivos de los programas de prevención de drogas es el de fortalecer estos vínculos con la escuela. La escuela es también un lugar idóneo para identificar a alumnado cuyos problemas de conducta (agresividad, timidez, hiperactividad, etc.) pueden favorecer este proceso de desvinculación, tal y como se expone en la Guía para la prevención de las drogodependencias del Plan Nacional sobre Drogas.
Por ello, se plantea llevar a cabo el Proyecto Cicerón, con el que alumnado de bachillerato tutorizarán a estudiantes de 1º de la ESO, con el docente como mediador. Este es un método de trabajo cooperativo con un objetivo común y compartido entre ambos. Esta forma de trabajo es recomendada por expertos en educación, por ejemplo, la UNESCO, como una de las prácticas instructivas más efectivas para la educación de calidad (Topping, 2000).
Es una medida preventiva que implica a toda la comunidad educativa siendo el alumnado sujeto activo, procurando evitar la desmotivación y fracaso escolar, dirigido no sólo a lo escolar sino también a lo personal y social.
A cada estudiante de 1º de la ESO se le asignará un alumno-tutor con el que tendrán que hablar todas las semanas y con el que pueden contar en cualquier momento en el que consideren necesaria su ayuda para resolver cualquier duda o conflicto que haya podido surgir. En el caso de que se trate de algún tema que consideren grave o de gran relevancia, siempre contarán con la ayuda de un docente junto al departamento de orientación en los Institutos de Educación Secundaria.
¿Qué supone tutorizar a un estudiante?
- Un día a la semana en el recreo se reúnen y en caso de que el alumno tutorizado lo requiera o necesite siempre podrá contar con la ayuda de su tutor.
- Supone ayudarle a mejorar en todo aquello que aún no sabe, o que genera preocupación, ansiedad, inseguridad, miedo, etc.
- La oportunidad de conocer a otros compañeros y mejorar la convivencia en el instituto.
- Ser un ejemplo para los demás, asumiendo una responsabilidad que también será de gran ayuda en el desarrollo como persona del alumno- tutor.
- Utilizar sus cualidades para hacer el bien y dar un servicio al otro.
En definitiva, con este proyecto se pretende incidir sobre los aspectos favorecedores de tener mayor riesgo de caer en alguna adicción, como son: el fracaso escolar, falta de relaciones sociales y problemas de conducta en la escuela. Para ello, es necesario que el alumnado se implique en el cambio de cultura del centro, los docentes participen activamente en el proyecto y las familias se vinculen con la escuela en las actividades que se proponen para alcanzar juntos los objetivos planteados. Siempre con la intención de educar desde las fortalezas para conseguir crecimiento personal exitoso y el modelado hacia la mejora de las debilidades, eligiendo la plataforma emocional desde la que se piensa y actúa.
Por último, es importante realizar un registro de todas las incidencias o conflictos que hayan ido surgiendo para poder evaluar el proyecto y recoger toda la información posible que nos ayude a ir mejorando dicho proyecto año a año, además de detectar situaciones sobre las que debamos intervenir con la mayor antelación posible, también hacer el seguimiento de aquellos estudiantes que sepamos que tienen dificultades de conducta y, por último, poner en conocimiento de todo el equipo docente y al departamento de orientación las situaciones de conflicto para que puedan prestar su ayuda especializada al respecto.
Más allá del colegio: fines de semana y festivos
Uno de nuestros principales objetivos dentro de la asignatura de Educación Física es crear en nuestro alumnado una adherencia a la práctica de actividad física y deportiva que finalmente pueda desencadenar en hábito vitalicio de manera que ocupen parte de su tiempo de ocio realizando algún tipo de actividad física o deportiva.
Entendemos el tiempo de ocio como aquel que utilizamos o destinamos a lo que nos gusta, a nuestras aficiones, a descansar, divertirnos, etc. Como vemos, el ocio se convierte en un aspecto muy importante en la vida de cualquier persona y la manera en que se utilice repercutirá directamente sobre la salud y calidad de vida.
Los adolescentes dan mucha importancia al ocio ya que es esencial para su desarrollo personal y también social, ya que es cuando se relacionan con otras personas, son autónomos respecto a los adultos y participan en actividades deportivas, entre otras cosas.
Según el INJUVE, Jóvenes, ocio y consumo (2016) la noche y, en especial, la del fin de semana, se ha configurado como un espacio de escape, de huida, un destiempo donde el control de los adultos se relaja, y donde se abren nuevas expectativas para una gestión autónoma de la propia vida.
Cuando se trata de salir por la noche los fines de semana, la juventud se divide en dos mitades muy parecidas, ya que el 53% no sale nunca o con poca frecuencia, y el 47% sale todos, casi todos o con bastante frecuencia. Los que salen con mayor frecuencia van descendiendo drásticamente a medida que aumenta su edad: lo hace el 30% de quienes tienen entre 15 y 19 años, el 22% entre 20 y 24 años, y el 13% entre 25 y 29 años. El estatus familiar de la juventud influye en la frecuencia de las salidas, ya que los de clase media-media, media-alta y alta salen en mayor proporción todos o casi todos los fines de semana.
Las salidas nocturnas de fin de semana se producen, en muchos casos, en grupo y suelen ir acompañadas de la ingesta de bebidas alcohólicas. Esta práctica se lleva a cabo en lugares públicos lo que ha dado y continúa dando lugar a problemas de convivencia. Las respuestas a esta situación han sido, en general, poco educativas y nada prácticas. Algunos ayuntamientos han decidido desviar esta práctica a lugares alejados del centro con el ánimo de reducir las molestias al vecindario; en otros casos se ha optado por la persecución policial, así como la imposición de multas y castigos de diverso tipo. Más allá de los problemas de convivencia que estas prácticas generan, preocupa socialmente también las consecuencias que tienen para la salud actual y futura de quienes las llevan a cabo. Al igual que sucede en el caso de otros consumos de riesgo, el diagnóstico sobre la situación y las posibles alternativas deberían acompañarse de una movilización social de todos los sectores de la sociedad que incremente la autoconciencia y la autorresponsabilidad de cada persona mediante una batería de medios y métodos que dejen a un lado la hipocresía de medidas paternalistas, autoritarias o de carácter coyuntural.
Como conclusión, queda claro que a medida que aumenta la frecuencia de las salidas nocturnas y se retrasa la hora de vuelta a casa, se incrementa el número de adolescentes que consumen alcohol y otras drogas ilícitas.
Por estos motivos, nuestra propuesta dentro de la asignatura de Educación Física tiene como uno de los objetivos principales conseguir que el alumnado practique deporte fuera del marco escolar. Para ello podemos adoptar diferentes medidas para acercarnos a ese objetivo, como son las siguientes:
- Trabajar en las clases gran cantidad de modalidades deportivas intentando lograr en el alumnado unos mínimos de competencia para que puedan disfrutar practicándolas, lo que será esencial para que quieran seguir practicando fuera de las clases.
- Dar a conocer toda la oferta deportiva del entorno en el que viven, ya que en muchos casos ignoran la cantidad de actividades deportivas que se pueden realizar muy cerca de su domicilio.
- Daremos mucha importancia a la promoción de los diferentes campeonatos escolares.
- Promocionaremos los eventos deportivos en los que se pueda participar sin necesidad de pertenecer a ningún club, como por ejemplo carreras populares, salidas al medio natural, etc.
- Propondremos a través de un blog de la asignatura sesiones de entrenamiento para puedan realizarlas fuera del horario escolar de manera autónoma con el objetivo de mejorar en las actividades que posteriormente se realizarán en clase y que serán susceptibles de evaluación.
- En el citado blog, habilitaremos un tablón de anuncios para que puedan encontrar compañeros con los que realizar actividad física, por ejemplo, si quieren jugar un partido de pádel y no son 4 a través del tablón pueden encontrar a personas que quieran jugar, incluso para hacer quedadas para salir a correr, montar en bicicleta, etc.
En definitiva, se trata de dar las máximas alternativas posibles de lo que consideramos ocio saludable, intentando que tanto los fines de semana, como festivos e incluso los días lectivos por la tarde se involucren en alguna de ellas, de manera que a la vez estaremos consiguiendo que se relacionen con iguales que tienen hábitos saludables alejados del consumo y fundamentalmente durante el periodo de tiempo que más riesgo supone para el consumo como son los fines de semana o festivos.
Recomendaciones para el profesorado
Según explica el programa escolar de prevención de drogodependencias y mejora del vínculo educativo en Educación Primaria Manual para el Profesorado (elaborado en el marco de un convenio de colaboración: entre el Instituto de Adicciones de Madrid-Salud y la Unidad de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense), existe gran eficacia en la aplicación de prevención en la escuela por parte del profesorado a partir de cuatro procedimientos para mejorar la convivencia y prevenir conductas y situaciones de riesgo desde la escuela.
Procedimientos que, adecuadamente aplicados sobre cualquier contenido o materia educativa, pueden contribuir por sí mismas a desarrollar dichos objetivos, que son:
- Experiencias de responsabilidad y solidaridad en equipos heterogéneos de aprendizaje cooperativo, en los que los alumnos y alumnas aprendan a estudiar, enseñar y aprender con compañeros y compañeras que son al, mismo tiempo, iguales pero diferentes. Aspecto que se puede trabajar de manera muy clara en todas las sesiones de Educación Física, ya que prácticamente en todas las sesiones se realizan actividades por equipos, que como docentes podemos confeccionar de la manera que consideremos más oportuna teniendo en cuenta los fines expuestos.
- Reflexiones compartidas y discusión por subgrupos sobre distinto tipo de conflictos (como los que se producen por la influencia de los medios de comunicación, el acoso escolar…). Desde la Educación Física, se puede planificar este aspecto para los días de lluvia en los que no disponemos de instalaciones. En el aula se pueden generar debates sobre noticias, situaciones de deportistas públicos y actividades guiadas de roll playing.
- Experiencias sobre procedimientos positivos y eficaces de resolución de conflictos, a través de las cuales los jóvenes puedan aprender a utilizar la reflexión, la comunicación, la mediación o la negociación para defender sus intereses o sus derechos. Planteando en algunas ocasiones que defiendan ideas contrarias a las suyas.
- Actividades de participación democrática, basadas en la creación de contextos que permitan conocer y compaginar diversidad de perspectivas, adoptando decisiones de forma respetuosa y colaborativa. Aspecto fundamental que se realiza en Educación Física cuando trabajamos a través de desafíos cooperativos, como uno de nuestros pilares básicos para el trabajo de la inteligencia emocional con los “autos”.
Recomendaciones para las familias
El informe de la evaluación final de la estrategia nacional sobre drogas 2009-2017 indica que es fundamental implicar a los adultos en la prevención del consumo. Los programas de prevención familiar deben ser prioritarios, ya que según la evidencia son los que mejores resultados muestran. Esto es así porque la familia es uno de los contextos de mayor influencia donde el individuo empieza a aprender la mayoría de las habilidades, capacidades y aprendizajes que le van a preparar para la vida adulta. Por tanto, podemos afirmar que la familia como núcleo de socialización primaria debería ser un ámbito de primer orden al hablar de prevención.
Los principales factores de riesgo (Garrido y López, 1997) hacen referencia a variables personales tales como el rendimiento académico deficiente, dificultades para demorar la gratificación, pensamiento concreto más que abstracto; variables familiares tales como unas prácticas de disciplina basada en el castigo y la inconsistencia, una pobre supervisión paterna y ausencia de reglas claras en el hogar, bajo estatus socioeconómico, alcoholismo y conducta delictiva del padre o de la madre; variables escolares, tales como un ambiente escolar en el que predominan los castigos y se tiene poca
atención a los problemas y pocas recompensas para los esfuerzos que realizan los infantes (Bueno y Pérez, 1998). Las características que predicen la continuación de la conducta antisocial en la etapa adulta (Kazdin y Buela, 1994) son las siguientes: la edad de comienzo, la variedad, la frecuencia y la gravedad de la conducta antisocial y los factores socio-familiares tales como la presencia de psicopatologías en la familia, el alcoholismo, la conducta delictiva, el desempleo y los bajos ingresos económicos, también la escasez supervisión y apoyo, y las disputas parentales.
Por lo tanto, podemos decir que muchos factores de riesgo y de protección frente al consumo de drogas provienen del ámbito familiar, ya que ejercen una influencia duradera sobre los valores, actitudes y creencias de sus descendientes. Las variables familiares que afectan al consumo de drogas de los hijos, son:
- Apoyo familiar
- Vínculo paterno-filial
- Actitudes parentales
- Estilos educativos
- Relaciones familiares
El estilo educativo adecuado para llevar a cabo con los adolescentes es la supervisión y calidez. Es decir, controlar la conducta del hijo, mediante la supervisión, el establecimiento de normas y límites, la construcción de relaciones entre los miembros de la familia, y la aplicación de la disciplina a través de la negociación, el refuerzo positivo y el castigo (Hawkins, Catalano y Miller, 1992).
El vínculo familiar también es fundamental, ya que, si no se siente vinculado a la familia, a raíz de un débil apego hacia su padre y su madre, corre un mayor riesgo de implicarse en conductas desadaptativas, incluyendo el abuso de drogas.
Para evitarlo debe existir calidez, cercanía emocional y física en la relación, el apoyo y soporte material y personal de las necesidades de los infantes, así como por la ausencia de conflictos en la relación paterno-filial. Estas características se relacionan con otras como el tiempo que pasan juntos compartiendo actividades de ocio, la comunicación y la implicación de la familia en los asuntos del niño o niña.
Por otro lado, las recomendaciones del Family Project de la Universidad de Harvard (citado en Marina, 2014) para una óptima educación de los adolescentes son:
- Amor y conexión; referida al vínculo socio-afectivo, apoyo y aceptación mutua entre familia y adolescentes.
- Controlar y observar; la madre y el padre deben saber qué hacen sus hijos en diferentes ámbitos (escolar, extraescolar, tiempo de ocio…) y dicha supervisión directa progresivamente va dejando paso a una mejor y mayor comunicación.
- Guiar y limitar; se trata de establecer una serie de pautas y reglas claras, manteniendo los valores de la familia pero que a su vez no impidan el crecimiento y desarrollo adolescente.
- Dar ejemplos y consultar; la familia debería enseñar con el ejemplo y estar disponibles para todas las dudas y preguntas de sus hijos adolescentes, a la vez que apoyan sus objetivos y sus decisiones.
- Proveer y abogar; se fundamenta en que la familia, además de cubrir las necesidades básicas (alimentación, techo, salud) también se preocupen emocionalmente por ellos.
Como conclusión, podemos afirmar que la existencia de unos elevados niveles de supervisión o control por parte de la familia de las actividades realizadas por sus hijos fuera de casa es un importante factor de protección frente a los riesgos de consumir alcohol u otras drogas, por ello los adultos de su entorno son fundamentales para hacer que los jóvenes utilicen su tiempo libre de manera saludable y enriquecedora. La trasmisión de sus valores, hábitos y el desarrollo de la inteligencia emocional con los “autos” en el seno familia van a ser clave para que sean capaces de resistir la presión que otros miembros del grupo de amistades puedan ejercer para que consuman alcohol u otras drogas.
Currículo educativo
La escuela tiene un papel transcendental en los procesos educativos. Durante mucho tiempo se ha dado la mayor importancia a la transmisión de conocimientos que faciliten el acceso a un puesto de trabajo en detrimento de la educación entendida como algo más global o integral, de ahí la pérdida de importancia de la escuela como agente socializador. Si bien es cierto que desde nuestra actual legislación educativa se ha dado un giro en este sentido, tratando de que el alumnado aprenda por competencias más que por contenidos dando esa visión más integral a la educación, no quedándose solo en el saber, sino también en el saber ser y saber hacer, preparándole para la vida adulta, influyendo además en muchos factores de protección sobre el consumo de drogas de manera indirecta.
Por otro lado, sucede a menudo que las familias exigen a la escuela la imposición de valores y resolución de conflictos que desde el hogar no se ven competentes.
Todo ello en un momento en el cual los profesores carecen de autoridad personal sobre los alumnos, sumado a que todo lo que desean debe conseguirse sin grandes esfuerzos y de forma más o menos inmediata, hace complicada la labor de la escuela para guiar en competencias y hábitos adecuados con la colaboración de la familia.
Por todo ello, los cambios, medidas educativas y consideraciones a tener en cuenta en la elaboración del currículo educativo son los que se citan a continuación (Pickert, Wetta- Hall, Chesser, Hart, Crowe y Theis, 2009):
- Incluir a profesionales y a toda la comunidad educativa con competencias en salud, desarrollo de modelos, experiencia en formación y evaluación, en diseño curricular, etc.
- Medir necesidades relevantes y establece un grupo objetivo: porque quizá los programas orientados para todos no cubren las expectativas y necesidades por lo que son demasiado generalistas y poco eficaces.
- Usar un modelo lógico orientado al desarrollo del currículo: incorporando programas de prevención, investigación, teorías, conocimiento y experiencia profesional para prevenir las conductas de riesgo y fortalecer competencias que influyen en el comportamiento.
- Diseñar actividades coherentes con los valores de la comunidad y los recursos disponibles, desde planes y programas que se contemplen en el Proyecto Educativo del centro con el imprescindible liderazgo y apoyo del equipo directivo.
- Focalizar en objetivos claros de salud como en prevención de consumo de alcohol, enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados.
- Enfatizar de forma precisa en comportamientos específicos.
- Añadir múltiples riesgos psicosociales y factores de protección que afecten a estos comportamientos.
- Crear un entorno social seguro y de confianza para la participación de los jóvenes.
- Incluir múltiples actividades para cambiar o modificar cada uno de los riesgos indicados de los factores protectores.
- Emplear información, métodos y lenguaje apropiados a la cultura del alumnado, su desarrollo y su experiencia.
- Asegurar un mínimo apoyo de las autoridades educativas y sociales apropiadas.
- Seleccionar profesionales con unas características deseables, fórmales y proporciónales apoyo, supervisión y evaluación.
- Superar posibles barreras y dificultades que impidan la implicación de los adolescentes.
- Implementar digitalmente todas las actividades con una fidelidad razonable.
Por último, como recomendación personal, parece importante potenciar la educación para la salud e inteligencia emocional en el currículo educativo. En este sentido podemos considerar como muy importante el aumento de horas lectivas de Educación Física ya que es la asignatura que mejor puede abordar este aspecto tanto de una manera teórica como práctica. Nos parece algo fundamental ya que además la etapa de secundaria es ideal para la promoción de la actividad física y salud ya que la mayoría de hábitos se adquieren y consolidan en parte durante la adolescencia, máxime teniendo en cuenta la sociedad en la que vivimos donde casi la mitad de los niños y niñas tienen sobrepeso y en la que el sedentarismo (considerado además como un factor de riesgo de inicio al consumo) es reconocido como la primera causa de muerte (OMS, 2017).
Las recomendaciones mencionadas, abarcan inteligencia emocional, deporte y salud, ya que como se ha venido demostrando hasta ahora el aprendizaje socioemocional refleja mejoras significativas en las habilidades sociales y emocionales, con actitudes más positivas y mayor compromiso escolar a los 18 años de edad. Edad clave en el riesgo de adicciones.
Por ello, los Institutos de Educación de Secundaria deberían contar con un departamento de orientación dotado de especialistas y con disponibilidad horaria para desarrollar actuaciones preventivas y para el desarrollo de los “autos” de manera sistemática, continuada y coordinada con los tutores y familias.
Si, además, esto es enfocado desde la Educación Física dentro del currículo ordinario se podrán abarcar buenas habilidades sociales, valores, comportamientos prosociales y hábitos saludables de manera transversal y funcional.
A partir del análisis de todas las investigaciones expuestas en el marco teórico se ha podido verificar que, en la actualidad, el inicio precoz del consumo de drogas entre los adolescentes es una realidad, debido a sus características evolutivas y emocionales, por un lado, y a la facilidad para el acceso a todo tipo de sustancias, por otro. Además, se ha justificado que la educación es un factor de protección muy importante para prevenir el inicio del consumo de drogas, que debe ir acompañada de recursos y una adecuada formación para poder afrontar estos problemas tan complejos. De ahí que la presente propuesta de trabajo sea tan pertinente dentro de la educación formal, ya que engloba a todo el alumnado y en posibles situaciones de riesgo.
En efecto, la intervención en Educación Física y las tutorías junto al apoyo y seguimiento de la red de orientación es muy recomendable, porque dada su idiosincrasia se favorece el desarrollo de los “autos”. Asimismo, supone un factor de protección muy potente respecto a la prevención en el consumo de drogas, a la vez que se fomenta un estilo de vida saludable promoviendo el deseo de practicar deporte en su tiempo libre. Momento más vulnerable, ya que es en el tiempo de ocio cuando se produce principalmente el consumo o el riesgo de consumir es más alto. Todo ello es más eficaz si existe una colaboración con las familias, los demás docentes, el centro educativo, equipo directivo, otros agentes sociales y con el apoyo de políticas educativas preventivas.
En definitiva, somos conscientes del reto que supone llevar a cabo lo expuesto y que requiere un alto grado de compromiso, trabajo y dedicación. No obstante, la relevancia de la prevención en la sociedad actual, en la que el número creciente de jóvenes empiezan a consumir a edades cada vez más tempranas, refuerza la convicción de que este hecho es necesario y justificado. Además, como docentes debemos asumir que esta responsabilidad forma parte de nuestra labor educativa y responsabilidad profesional.
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