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ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016

AÑO III - Nº 12 - DICIEMBRE 2018

Estilo delegante

Característico de hogares don-

de no hay autonomía familiar con

respecto a alguna de las familias de

origen, pudiéndose dar la situación

de compartir vivienda con ellos.

Las normas de padres y abuelos no

suelen coincidir debido principal-

mente a las diferencias intergenera-

cionales existentes. Esta situación

suele ser aprovechada de manera

muy hábil por el niño, resultando

ser caprichoso y pudiendo mostrar

conductas exigentes, acostumbra-

do a que se les concedan cosas

para evitar tensiones.

Familia-Escuela: misión

compartida

La familia se apoya más que nun-

ca en la escuela y, en este sentido,

en ocasiones busca en ella una res-

ponsabilidad que no le corresponde

de manera única. Como señala Bo-

lívar (2006), habría que asumir una

responsabilidad compartida con la

implicación directa de los padres y

de la comunidad educativa.

En la actualidad se valora la fun-

ción facilitadora y orientadora en la

escuela, no ya solamente la trans-

misión de información, pues las fa-

milias se sienten en muchas ocasio-

nes desbordadas ante tal variedad y

cantidad de cambios. Por tanto, se

hace necesario más que nunca la

ayuda en cuanto a otorgar valores

morales y, aunque la escuela puede

prestar su colaboración, se trata de

un medio insuficiente, exigiéndose y

siendo necesario este aprendizaje de

valores morales dentro del contexto

familiar como medio más natural

(Ortega, 2007).

Así lo expresan Ortega y Mínguez

(2003), cuando afirman que ¨el iti-

nerario obligado en el aprendizaje

de los valores es la identificación

con un modelo, es la experiencia del

valor¨. Dicha experiencia del valor

se vivencia en primera instancia en

el seno familiar, donde día a día con

el ejemplo se va solidificando una

determinada estructura de valores.

Por lo tanto la comunicación y co-

laboración entre familia y escuela

se hace cada vez más responsable

y necesaria.

En este sentido se han realizado

diversos estudios e investigaciones,

destacando entre los numerosos

datos y resultados que aportan una

estrecha conexión con el presente

tema, que existe una relación entre

las familias que más colaboran con

el centro educativo de sus hijos y el

rendimiento académico de los mis-

mos. Es decir, que en aquellas fami-

lias cuya relación con el centro edu-

cativo de sus hijos es más cercana,

existiendo una comunicación fluida,

un conocimiento interno del centro

y una participación en el mismo, los

niños obtienen mejores calificacio-

nes que el resto de las familias, cuya

implicación con el centro es menor.

Esto lo que nos demuestra es el

hecho de cómo una actitud deter-

minada de los padres (de apertura,

colaboración, escucha, interés, diá-

logo, participación e involucración)

puede favorecer de alguna manera

una mejora en el rendimiento aca-

démico de los hijos. De esta misma

manera, la actitud del adulto desa-

rrolla unos u otros valores en los

más pequeños, o tal vez sea más

oportuno decir que unos valores de-

terminados adquiridos desde la cuna

pueden traducirse en una u otra ac-

titud ante los acontecimientos de la

vida, donde por supuesto se incluye

el largo y siempre inacabado proce-

so de enseñanza-aprendizaje.

Siguiendo a Ortega y Mínguez

(2003), los padres de los alumnos

con rendimiento escolar positivo

adoptan principalmente un estilo

educativo democrático, mientras

que los padres de los alumnos con

un rendimiento escolar bajo desa-

rrollan un estilo educativo autoritario

o permisivo.

No cabe duda por lo tanto, que fa-

milia y escuela comparten, con pri-

macía de la primera, la importante y

delicada labor de una educación en

valores y que resultaría interesante

conocer las posibles repercusiones

que esta educación cívica y moral

aporta en la vida académica de los

niños de Primaria.

Todo ello con el deseo de una

apuesta por la calidad en el proce-

so de enseñanza-aprendizaje de los

alumnos para buscar puntos de me-

jora en su rendimiento, para poten-

ciar estructuras que favorezcan una

actitud más positiva ante su apren-

dizaje o por el contrario, adoptar un

cambio o matización en aquellas

otras que impidan el desenvolvi-

miento pleno de sus capacidades.

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Campus

Educación Revista Digital Docente

, Nº12,

p. 50-54. Disponible en: https://www.

campuseducacion.com/revista-digital-

docente/numeros/12/

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