TEMA 20 Educación Infantil
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Sencillez teñida de misterio
, pues se mezclan objetos cotidianos con
situaciones imprevistas. Resulta imprescindible utilizar un tono ausente de
monotonía.
Elemento reiterativo
, consistente en una determinada cantidad de
repeticiones. El deseo de estas repeticiones va paralelo a la necesidad real de
reiteración que el niño siente por conocer, reconocer, asegurarse y conquistar
la realidad.
Existen numerosas clasificaciones en torno a los tipos de cuentos según el criterio
atienda a estructura, contenido, origen, adecuación a diferentes edades. Sin embargo,
hacemos referencia a continuación a la establecida por
Ana Pelegrín
, por su relación
con actividades que se llevan a cabo en el mundo educativo.
CUENTOS DE FÓRMULA
(de 2 a 5 años). Estos cuentos están vinculados a las
estructuras líricas y constituyen un magnífico material de juego y de
ejercitación de la memoria y el ritmo.
Cuentos mínimos.
Son cuentos cuyo final llega apenas han comenzado: “Éste es
el cuento de la banasta, y con esto basta”.
Cuentos de nunca acabar
. Son cuentos breves que terminan con una
interrogación, y sea cual sea la respuesta del oyente, el cuento se repite otra
vez: “Éste era un rey que tenía tres hijas, las metió en tres botijas y las tapó con
pez, ¿quieres que te lo cuente otra vez?... Que yo no quiero que me digas ni
que sí, ni que no, que digo que éste era un rey que...”
Cuentos con engañifa
. Explorando el doble sentido de alguna palabra se
conduce al oidor inexperto a solicitar algo que le desagrada: “Juan y Pínchame
se fueron a nadar; Juan se ahogó ¿Quién quedó?”.
Cuentos seriados.
Consiste en un desfile de personajes, cada uno de los cuales
ofrece sus servicios o luce alguna peculiar habilidad de una manera autónoma;
su única relación entre ellos es la referencia al personaje principal al cual de
ordinario intentan complacer con sus gracias. Por ejemplo el cuento del
Ratoncito Pérez, en el que éste es elegido por esposo después de oír las voces
de sucesivos animales que pretenden casarse con ella.
Cuentos acumulativos.
Son aquellos en los que añade sucesivamente un nuevo
personaje a los anteriores. Un ejemplo es el cuento de “El ganso de plata” de
los hermanos Grimm, en el que sucesivamente distintos personajes van
quedando adheridos sin posibilidad de soltarse con el que antes quiso despegar
al anterior; formando una fila india tras el portador del ganso de plata, enca‐
bezada por la muchacha que quiso arrancarle una de sus plumas. Su fórmula es
la siguiente (a_ab_abc_abcd_abcde_...).
Cuento encadenado.
Es aquél en que un personaje o una acción va ligada con la
que le sigue y así sucesivamente hasta el desenlace que a veces viene a ser un




