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ISSNe 2445-365X | Depósito Legal AB 199-2016

AÑO V - Nº 19 - SEPTIEMBRE 2020

La investigación en la

enseñanza

Partiendo de la anteriormente cita-

da visión de Stenhouse (1998) sobre

la cultura investigadora de la escue-

la, se

entiende la práctica educa-

tiva como una tarea de investiga-

ción

y el papel del docente como un

investigador que cuestiona, indaga

y transforma su práctica en el aula.

Latorre (2003) retoma esta perspec-

tiva y afirma que, desde el inicio del

siglo XXI y desde determinados sec-

tores de la educación, se entiende

la enseñanza como un proceso de

investigación y a la figura docente

como investigadora de su práctica

profesional

. Con esta perspectiva se

persigue el objetivo de optimizar las

estrategias de enseñanza y, conse-

cuentemente, de mejorar la calidad

de la educación.

De este modo, la enseñanza como

proceso de investigación surge de la

evolución en la concepción del pro-

ceso educativo, donde la educación

tradicional, considerada una técnica

natural de carácter teórico-científico

(paradigma positivista), pasa a ser

considerada una ciencia social y au-

torreflexiva, de naturaleza sociocultu-

ral (paradigma socioconstructivista).

Es por esto por lo que el proceso de

investigación no se puede entender

como una aplicación mecánica de

normas universales, ni se le puede

atribuir una certeza absoluta a sus

futuribles resultados, sino a la in-

versa:

la investigación educativa

puede considerarse interpretativa

y cambiante

, es decir, un mismo

hecho puede tener una lectura dis-

tinta del «antes» al «después», de-

pendiendo de las condiciones con-

textuales que le acompañen y de

las condiciones de los sujetos que

intervienen.

Con todo ello, conviene asociar esta

característica a la perspectiva de

construcción social de la educación,

de la cual deriva la investigación

educativa y la cual rige los paráme-

tros con los que, posteriormente, se

interpretan los fenómenos en el ám-

bito educativo. Consiguientemente,

cabe destacar que

la investigación

educativa depende, a su vez, del

paradigma social y cultural que

presenta la docencia

y que da lugar

al denominado conocimiento

edu-

cativo

1

, entendido como el ‘conjun-

to de saberes y valores que rigen la

acción educativa’ (Latorre, 2003).

De este modo, dichos saberes y

valores constituyen la base sobre la

que se construye y se ejecuta la fun-

ción de la docencia.

Producto de la conjugación de todos

estos elementos y siguiendo el para-

digma actual de la educación, la in-

vestigación educativa debe tomar un

sentido teórico-práctico, tal y como

establece Jiménez-Fontana, Gar-

cía-González y Cardeñoso (2017) o,

expresado de forma más estricta, un

sentido

práctico-teórico-práctico

,

puesto que su fundamentación se

basa en la retroacción entre la prác-

tica y la teoría. Es decir, la práctica

educativa (a través del papel activo

en el proceso de enseñanza) ofrece

un escenario idóneo para identificar

aspectos susceptibles de mejora,

trabajarlos reflexivamente y trasla-

darlos a un plano teórico en forma

de conocimientos o saberes con-

trastables a partir de los resultados

del proceso. Asimismo, el conjunto

de teorías desarrolladas a partir de

la práctica reflexiva permite funda-

mentar la posterior práctica educati-

va con el fin de mejorar la calidad de

la enseñanza precedente.

Es por este patrón por el cual se

puede entender que el sentido más

significativo de la investigación edu-

cativa recae en la transformación de

los resultados y las conclusiones

teóricas en una práctica educativa

mejorada, a la vez que la práctica

se usa y se convierte en la principal

fuente de saber para la figura inves-

tigadora de la docencia.

De un modo más gráfico, se po-

dría sintetizar que la secuencia de

los elementos de la investigación

educativa sigue un curso cíclico y

retroactivo que se representa de la

siguiente manera:

Práctica reflexiva

Reflexión teórica

Práctica mejorada

1

Véase Latorre, A. (2003).

La investigación-acción: Conocer y cambiar la práctica educativa

. Barcelona: Graó.