
Resumen: La acción tutorial en la Formación Profesional ha sido tradicionalmente un aspecto secundario en la organización de los centros educativos, especialmente si se compara con la relevancia que se otorga a esta función en etapas obligatorias como la Educación Secundaria. Sin embargo, la creciente diversidad del alumnado que accede a los ciclos formativos, caracterizada por una amplia heterogeneidad en cuanto a edades, procedencias académicas, situaciones laborales y personales, así como motivaciones y expectativas, hace imprescindible repensar el papel de la tutoría en esta etapa educativa. El presente artículo analiza las características específicas del alumnado de FP de Grado Medio y Superior, identificando los principales desafíos que esta diversidad plantea para la acción tutorial y proponiendo estrategias de adaptación que permitan atender adecuadamente las necesidades socioeducativas del alumnado.
Palabras clave: Formación Profesional (FP); Educación Secundaria Obligatoria; Acción tutorial; Atención a la diversidad; Diversidad socioeducativa; Orientación profesional; Convivencia escolar; Competencias emocionales.
Abstract: Tutorial support in vocational education has traditionally been a secondary consideration for educational institutions, particularly compared to compulsory education stages such as secondary school. However, the increasing diversity of students entering vocational training programmes, characterised by a wide range of ages, academic backgrounds, employment and personal situations, motivations and expectations, makes it essential to reconsider the role of tutoring at this educational level. This article analyses the specific characteristics of students in intermediate and advanced vocational training programmes, identifies the main challenges posed by this diversity for tutoring, and proposes adaptation strategies to address students’ socio-educational needs adequately.
Keywords: Vocational Training (VT); Compulsory Secondary Education; Mentoring; Support for diversity; Socio-educational diversity; Career guidance; School community; Emotional competencies.
LA ACCIÓN TUTORIAL EN FORMACIÓN PROFESIONAL
La FP en España ha experimentado en las últimas décadas una transformación profunda que la ha llevado a convertirse en una opción educativa cada vez más valorada por estudiantes, familias y empresas, y esta evolución ha venido acompañada de un aumento significativo de la matriculación en los ciclos formativos de Grado Medio (CFGM) y Superior (CFGS), así como de una diversificación creciente del perfil del alumnado que accede a estas enseñanzas (Talavero, 2022). Ya no se trata únicamente de jóvenes que finalizan la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y buscan una salida profesional temprana, sino que nos encontramos con un estudiantado heterogéneo en el que conviven personas de diferentes edades, con trayectorias académicas diversas, situaciones laborales y familiares variadas, y motivaciones y expectativas que pueden ser radicalmente distintas incluso dentro de un mismo grupo, lo que constituye sin duda una riqueza para el entorno formativo pero plantea al mismo tiempo importantes desafíos para los centros educativos y, muy especialmente, para el profesorado que desarrolla la acción tutorial.
La Acción Tutorial en Formación Profesional #CedRevistaDigitalDocente Compartir en XTradicionalmente, la tutoría en FP ha sido un aspecto secundario en la organización de los centros, especialmente si se compara con la relevancia que se otorga a esta función en etapas obligatorias como la ESO (Fernández, 2016), y esta falta de tradición en el desarrollo de programas de acción tutorial específicos para esta etapa, unida a la escasa formación del profesorado en este ámbito y a la dificultad para adaptar las estrategias de intervención a realidades tan diversas, ha llevado a que, en muchos casos, la tutoría se reduzca a meras sesiones informativas o a un espacio para tratar cuestiones burocráticas, perdiéndose así su potencial como herramienta para la mejora de la convivencia, el desarrollo personal y el éxito formativo del alumnado. Sin embargo, el nuevo marco normativo derivado de la Ley Orgánica 3/2022, de 31 de marzo, de Ordenación e Integración de la FP, y su desarrollo a través del Real Decreto 659/2023, de 18 de julio, ha venido a reforzar la importancia de la orientación profesional y el acompañamiento tutorial como elementos clave para garantizar el éxito educativo y la empleabilidad, estableciendo que el sistema debe ofrecer un acompañamiento formativo, orientación profesional y flexibilidad que responda a las aspiraciones profesionales del alumnado a lo largo de la vida (Barcala et al., 2024).
En el ámbito autonómico, comunidades como la valenciana han desarrollado un marco normativo propio que concreta y amplía las disposiciones estatales, ofreciendo un ejemplo de cómo puede abordarse la orientación en FP desde una perspectiva territorial. Así, el Decreto 72/2021, de 21 de mayo, del Consell, regula la orientación educativa y profesional en el sistema educativo valenciano estableciendo en su artículo 17.1 la obligatoriedad de que exista un plan general de orientación educativa y profesional y de acción tutorial en los centros docentes, incluyendo expresamente los ciclos formativos, y esta disposición se ve complementada por la Orden 10/2023, de 22 de mayo, de la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte, que concreta aspectos de la organización y funcionamiento de la orientación educativa y profesional fijando en sus artículos del 3 al 7, las líneas estratégicas que deben guiar la acción tutorial, como la convivencia, igualdad y bienestar emocional, el apoyo al proceso de enseñanza y aprendizaje, la transición y acogida, y la orientación académica y profesional. Este marco normativo ofrece una oportunidad única para repensar el papel de la tutoría en la FP y para desarrollar modelos de intervención adaptados a la diversidad del alumnado, como los que vienen implementándose en centros de la red OrientaFP de la Comunidad Valenciana, donde la orientación se concibe como un eje vertebrador de la calidad educativa (CIPFP El Palmeral, 2025).
El presente artículo tiene como objetivo analizar las características específicas del alumnado de FP de CFGM y CFGS, identificar los principales desafíos que esta diversidad plantea para la acción tutorial y proponer estrategias de adaptación que permitan atender adecuadamente las necesidades socioeducativas del alumnado, partiendo de la base de que una orientación bien articulada constituye un factor de calidad educativa que motiva, conecta y transforma la experiencia formativa del alumnado y reconociendo la pluralidad de quienes forman parte de la comunidad educativa
Índice de contenidos
- 1 Radiografía del aula de FP
- 2 El alumnado de grado medio: tres turnos, tres realidades
- 3 El alumnado de grado superior: entre la especialización y la continuidad universitaria
- 4 Del andamiaje legal estatal a las concreciones autonómicas con perspectiva inclusiva
- 5 Claves para una tutoría transformadora e inclusiva
- 6 Organización de la tutoría: el equilibrio entre lo grupal y lo individual
- 7 Las cuatro líneas estratégicas como brujula de la acción tutorial inclusiva
- 8 Un calendario para la tutoría: organización trimestral de los contenidos con mirada inclusiva
- 9 Orientación académica y profesional: acciones concretas para construir el futuro desde la igualdad
- 10 Atención a la diversidad e inclusión: el compromiso con la igualdad de oportunidades
- 11 Evaluación y mejora continua: cómo medir el impacto de la tutoría con perspectiva inclusiva
- 12 ¿Quieres saber más?
- 13 Consulta los números anteriores
- 14 Publica con nosotros
Radiografía del aula de FP
Para poder diseñar una acción tutorial adecuada a la realidad de la FP resulta imprescindible conocer en profundidad las características del alumnado que accede a los ciclos formativos, y esta caracterización no puede hacerse de manera homogénea pues la diversidad es precisamente uno de los rasgos más definitorios de esta etapa educativa, de manera que en las aulas de FP conviven estudiantes con trayectorias vitales y académicas muy dispares generando una riqueza de perspectivas y experiencias que puede ser aprovechada pedagógicamente pero que también plantea importantes retos para la gestión del grupo y la atención individualizada (Talavero, 2022). Esta diversidad afecta también a la composición de género de los distintos ciclos formativos, pues mientras que en unos ámbitos profesionales existe una presencia mayoritaria de mujeres, como ocurre en las familias de sanidad o servicios socioculturales, en otros la presencia de hombres es predominante, como sucede en las familias de electricidad o transporte, y es responsabilidad de la acción tutorial contribuir a romper estos estereotipos y a promover la igualdad de oportunidades en el acceso a todas las profesiones.
El alumnado de grado medio: tres turnos, tres realidades
En los CFGM podemos encontrar una gran heterogeneidad que, en muchos casos, viene determinada por la franja horaria en la que se imparten las enseñanzas, siendo habitual que los centros ofrezcan grupos de mañana, de tarde e incluso de noche, cada uno de ellos con un perfil de alumnado claramente diferenciado (Sanmartin et al., 2018). El grupo de mañana suele estar compuesto mayoritariamente por estudiantes que provienen directamente de la ESO, con edades comprendidas entre los dieciséis y los veinte años, tratándose de personas jóvenes que en general no tienen responsabilidades familiares ni laborales y que pueden dedicar la mayor parte de su tiempo al estudio, si bien su motivación para cursar el ciclo formativo puede ser muy variada pues abarca desde el deseo de incorporarse cuanto antes al mercado laboral hasta la búsqueda de una alternativa al bachillerato que les permita continuar su formación, pasando por aquellas personas que no han logrado sus objetivos en la educación secundaria y ven en la FP una segunda oportunidad (García, 2018). Esta diversidad de motivaciones se traduce a menudo en actitudes muy diferentes hacia el estudio y hacia la convivencia en el aula, lo que puede generar tensiones y conflictos que requieren de una adecuada intervención tutorial que ayude a construir un clima de respeto y colaboración entre todas las personas del grupo.
El grupo de tarde presenta un perfil más mixto en el que conviven estudiantes jóvenes con otras personas de mayor edad que compatibilizan la formación con alguna actividad laboral, y en este caso las dificultades para conciliar el estudio con el trabajo, el cansancio acumulado tras la jornada laboral y las menores disponibilidades horarias para el trabajo en equipo fuera del aula son factores que pueden influir negativamente en el rendimiento académico y en la dinámica grupal (López et al., 2023), por lo que la acción tutorial debe tener en cuenta estas circunstancias para ofrecer un apoyo adecuado y para prevenir situaciones de desánimo o abandono que pueden verse agravadas por la falta de tiempo y de energía para dedicar al estudio. El grupo nocturno es sin duda el que presenta un perfil más singular y al mismo tiempo más complejo, pues como señalan Sanmartin et al. (2018) en estos grupos la diversidad de edades es máxima pudiendo encontrarse estudiantes mayores de cincuenta años junto a personas jóvenes de veintitantos, siendo gran parte de este alumnado personas con responsabilidades familiares y laborales que compatibilizan el estudio con una jornada laboral completa, y aunque su motivación suele ser muy alta, la FP representa una oportunidad de mejorar su cualificación profesional o de reorientar su carrera tras años de experiencia laboral, el cansancio, el estrés derivado de las múltiples responsabilidades y la dificultad para mantener el ritmo de estudio después de tanto tiempo sin estudiar, pueden generar situaciones de tensión y conflicto que requieren de una atención tutorial específica (Talavero, 2022).
Además de estas características generales, es importante señalar que en los CFGM nos encontramos también con alumnado que presenta necesidades específicas de apoyo educativo, ya sea por discapacidad, por trastornos de salud mental, por dificultades de aprendizaje o por cualquier otra circunstancia que requiera una atención particular, y la inclusión de estas personas en los ciclos formativos es un derecho y una obligación de los centros educativos pero también un desafío que requiere de recursos, formación y coordinación entre los diferentes agentes implicados (García, 2018). La acción tutorial juega un papel fundamental en este ámbito tanto en la detección precoz de las necesidades como en el acompañamiento y seguimiento de los estudiantes que requieren apoyos específicos, y como señalan Negri y Leiva (2019) la implicación del profesorado es clave para facilitar la inserción laboral del alumnado con diversidad funcional así como para prevenir y resolver los conflictos que puedan surgir en el aula derivados de la falta de comprensión o de la existencia de prejuicios, promoviendo en todo momento una cultura de respeto y valoración de la diversidad.

El alumnado de grado superior: entre la especialización y la continuidad universitaria
En los CFGS la diversidad es igualmente notable aunque con matices diferentes, pues la edad media del alumnado suele rondar los veintidós años pero es frecuente encontrar estudiantes de mayor edad que buscan una especialización profesional o un reciclaje laboral (Martín, 2024), y una parte significativa del alumnado compatibiliza el estudio con el trabajo lo que, como en el caso del alumnado de CFGM, introduce dificultades de conciliación que pueden afectar al rendimiento y a la convivencia. Un aspecto especialmente relevante en estos ciclos es la diversidad de motivaciones y expectativas con las que las personas acceden a la formación, pues como señala Martín (2024) una parte del alumnado utiliza el título de ciclo formativo como pasarela para acceder a estudios universitarios siendo la motivación por desarrollar una carrera profesional en el ámbito específico del ciclo un aspecto secundario, lo que contrasta con aquellas personas que sí buscan formarse para trabajar en la profesión ya sea para acceder al mercado laboral, para mejorar su posición actual o para reorientar su carrera profesional, y esta diferencia de expectativas puede generar tensiones en el aula especialmente en lo que se refiere al enfoque de los trabajos en equipo, a la demanda de un perfil más técnico o más académico, o al grado de implicación en las actividades formativas.
A esta diversidad de motivaciones se suma la diferente procedencia académica del alumnado, pues mientras que algunas personas acceden directamente desde el bachillerato otras lo hacen desde CFGM o desde el mundo laboral con experiencias y conocimientos previos muy dispares (Sanmartin et al., 2018), y esta situación puede generar desajustes en el ritmo de aprendizaje y en la dinámica del grupo que requieren de una atención tutorial que facilite la integración de todas las personas y promueva un clima de colaboración y respeto mutuo.
Por otra parte, el alumnado de grado superior suele contar con mayor madurez y un proyecto personal más definido, pero necesita apoyo en la transición hacia la vida adulta y la inserción laboral cualificada, por lo que la acción tutorial en esta etapa debe centrarse en potenciar competencias transversales como el liderazgo, el trabajo en equipo, la resolución de problemas y la adaptabilidad al cambio, además de reforzar la empleabilidad y la internacionalización mediante programas de movilidad y prácticas, resultando también fundamental acompañar en la gestión del estrés académico y en la compatibilización de los estudios con experiencias laborales o responsabilidades personales.

Del andamiaje legal estatal a las concreciones autonómicas con perspectiva inclusiva
La acción tutorial en FP se encuentra enmarcada en un conjunto de disposiciones normativas que en los últimos años han venido a reforzar su importancia como elemento clave para garantizar el éxito educativo y la empleabilidad del alumnado. A nivel estatal, la Ley Orgánica 3/2022, establece el nuevo marco para la FP en España con un énfasis claro en que el sistema debe ofrecer acompañamiento formativo, orientación profesional y flexibilidad, respondiendo a las aspiraciones profesionales del alumnado a lo largo de la vida, y la acción tutorial se enmarca dentro de ese acompañamiento como una función esencial del profesorado. El desarrollo de esta ley se concreta en el Real Decreto 659/2023, cuyo Título VII aborda la orientación profesional dentro del sistema FP incluyendo la tutoría como el acompañamiento del alumnado para ayudar en sus elecciones formativas y profesionales.
En el ámbito autonómico, resulta especialmente relevante el ejemplo de Valencia, que ha desarrollado un marco normativo propio de gran interés para ilustrar cómo pueden concretarse las disposiciones estatales atendiendo a las particularidades territoriales. Así, el Decreto 72/2021, establece en su artículo 17.1 la obligatoriedad de que exista un plan general de orientación educativa y profesional y de acción tutorial en los centros docentes, incluyendo expresamente los ciclos formativos. Esta disposición se ve desarrollada por la Orden 10/2023, donde en su título II, concretamente en los artículos 3, 4, 5, 6 y 7, fija las líneas estratégicas de la orientación educativa y profesional que deben guiar la acción tutorial en todos los niveles educativos, incluyendo la FP.
Además, el Decreto 193/2021, de 3 de diciembre, del Consell, de organización y funcionamiento de los centros integrados públicos de FP de la Comunidad Valenciana, establece en su artículo 33 las figuras de tutor o tutora para cada grupo de alumnado en FP, señalando que la tutoría y orientación forman parte de la función docente. Como curiosidad y ejemplo de buenas prácticas, cabe destacar la creación de la red OrientaFP en la Comunidad Valenciana, una iniciativa que articula la colaboración entre centros de FP para compartir recursos, estrategias y experiencias en materia de orientación, y que ha permitido el desarrollo de materiales y guías de acción tutorial de gran utilidad para el profesorado, como la Guía de Acción Tutorial del CIPFP El Palmeral (2025), que organiza los contenidos tutoriales en torno a las cuatro líneas estratégicas y propone una temporalización por trimestres adaptada a las necesidades del alumnado de los distintos niveles formativos, incorporando además un enfoque inclusivo y de perspectiva de género en todas sus propuestas.
Claves para una tutoría transformadora e inclusiva
Partiendo del análisis de las características del alumnado de FP y del marco normativo que regula la acción tutorial, podemos identificar un conjunto de estrategias que pueden contribuir a adaptar la tutoría a la diversidad socioeducativa de los estudiantes, y estas estrategias deben ser flexibles y contextualizadas pues lo que funciona en un grupo puede no ser adecuado en otro, y deben estar basadas en un conocimiento profundo de las necesidades y características de cada persona y de cada grupo, así como en el compromiso con la igualdad de oportunidades y la no discriminación por razones de género, origen, edad o cualquier otra circunstancia personal o social.

Organización de la tutoría: el equilibrio entre lo grupal y lo individual
La organización de la tutoría constituye el primer elemento a considerar para garantizar una atención adecuada a la diversidad del alumnado, y en este sentido es fundamental que la tutoría se ajuste a la distribución horaria establecida por el centro pero que contemple tanto sesiones grupales como individuales que permitan abordar diferentes aspectos del proceso formativo. Las sesiones grupales deben centrarse en el trabajo de aspectos académicos, personales y profesionales que afectan al conjunto del grupo, utilizando metodologías participativas y dinámicas que fomenten la implicación de todas las personas, mientras que las sesiones individuales deben centrarse en el seguimiento del progreso de cada estudiante y en la atención a necesidades específicas, permitiendo un acompañamiento personalizado que difícilmente puede lograrse en el marco grupal. La colaboración con el departamento de orientación resulta fundamental en este proceso tanto para la detección de necesidades específicas como para definir estrategias de apoyo individualizadas que respondan a la diversidad de situaciones que pueden presentarse en el aula (Fernández, 2016), garantizando que ninguna persona quede desatendida por razones de género, origen cultural o cualquier otra circunstancia.
En este sentido, es importante que el plan de acción tutorial del centro establezca directrices claras sobre la organización de la tutoría, incluyendo la distribución horaria, los criterios para la realización de sesiones individuales, los procedimientos de coordinación con el departamento de orientación y los instrumentos para el seguimiento y evaluación de las actuaciones, así como medidas específicas para garantizar que la orientación se desarrolla con perspectiva de género y con atención a la diversidad cultural y funcional. La experiencia de centros que han desarrollado modelos innovadores de orientación en FP, como los que participan en la red OrientaFP impulsada por la Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana, pone de manifiesto la importancia de contar con un marco organizativo claro que facilite la coordinación entre tutores y tutoras, departamento de orientación y equipos docentes, así como con recursos materiales y humanos suficientes para desarrollar una acción tutorial de calidad (CIPFP El Palmeral, 2025).
Las cuatro líneas estratégicas como brujula de la acción tutorial inclusiva
La Orden 10/2023 de la Comunidad Valenciana establece cuatro líneas estratégicas que deben guiar la acción tutorial en todos los niveles educativos, y estas líneas constituyen un marco excelente para organizar los contenidos de la tutoría en FP de manera coherente y alineada con el currículo, pudiendo servir de inspiración para centros de otras comunidades autónomas que busquen estructurar su acción tutorial con un enfoque inclusivo. La primera línea, convivencia, igualdad y bienestar emocional, aborda la construcción de un clima de respeto, inclusión y participación activa en el centro, trabajando valores de igualdad de género, diversidad cultural y afectivo-sexual, así como la prevención de cualquier forma de violencia o discriminación, e incluye también la educación emocional, la gestión de conflictos, el desarrollo de la empatía y la cohesión grupal con el fin de promover el bienestar personal y colectivo, la resiliencia y la motivación (Martínez, 2024). En FP, donde la diversidad de edades y procedencias puede generar tensiones y malentendidos, el trabajo en esta línea resulta fundamental para crear un clima de aula positivo que facilite el aprendizaje y la convivencia entre todas las personas, independientemente de su género, origen o circunstancias personales.
La segunda línea, apoyo al proceso de enseñanza y aprendizaje, se centra en la adquisición de estrategias y hábitos de estudio, organización personal y gestión del tiempo, incluyendo el entrenamiento en técnicas de aprendizaje autónomo, el fomento de la responsabilidad y la constancia, así como el desarrollo de competencias transversales como el trabajo en equipo, la comunicación eficaz y el pensamiento crítico, y contempla también la detección de dificultades académicas y la puesta en marcha de medidas de apoyo, coordinación docente y seguimiento individualizado (López et al., 2023). Dada la diversidad de procedencias académicas del alumnado de FP, con estudiantes que pueden presentar niveles muy diferentes de preparación previa, esta línea adquiere una relevancia especial para garantizar que todas las personas puedan seguir el ritmo de las enseñanzas y alcanzar los objetivos previstos, prestando especial atención a aquellas que puedan enfrentar mayores dificultades por razones de conciliación, responsabilidades familiares o cualquier otra circunstancia.
La tercera línea, transición y acogida, tiene como objetivo facilitar la transición a los ciclos formativos promoviendo un buen clima de aula, informando sobre la organización de los estudios, los recursos del centro y los servicios de apoyo, y estableciendo normas de clase y rutinas de trabajo que fomenten la participación y el aprendizaje, con la intención de fortalecer el compromiso del alumnado con el grupo y su vinculación al centro educativo (Fernández, 2016). Esta línea es especialmente importante en los primeros momentos del curso, cuando el alumnado se enfrenta a un nuevo entorno y necesita apoyo para integrarse adecuadamente, y también en los momentos de transición entre etapas, como el paso de CFGM a un CFGS o la incorporación a la Formación en Empresa (FE), siendo fundamental garantizar que todas las personas, con independencia de su género, edad o procedencia, se sientan acogidas y valoradas en la comunidad educativa.
La cuarta línea, orientación académica y profesional, se orienta a acompañar al alumnado en la construcción de su itinerario formativo y profesional, incluyendo el autoconocimiento vocacional, la exploración de salidas académicas y laborales, la preparación para la FE y la empleabilidad, así como el conocimiento de oportunidades de movilidad nacional e internacional y de recursos para el emprendimiento (Martín, 2024). El objetivo es dotar al alumnado de herramientas para la toma de decisiones autónomas, informadas y coherentes con su proyecto de vida, promoviendo una orientación libre de sesgos de género, culturales o socioeconómicos que favorezca la igualdad de oportunidades en la elección de itinerarios, y trabajando activamente para visibilizar referentes diversos que ayuden a romper estereotipos profesionales.

Un calendario para la tutoría: organización trimestral de los contenidos con mirada inclusiva
La organización temporal de la acción tutorial es otro aspecto clave para garantizar su efectividad, y en este sentido resulta útil establecer una temporalización general que distribuya los contenidos a lo largo del curso teniendo en cuenta las necesidades del alumnado en cada momento. En el primer trimestre, de septiembre a diciembre, el objetivo prioritario debe ser la acogida, la cohesión grupal, el establecimiento de normas y la adaptación al ciclo, trabajando especialmente los bloques de transición y acogida y de convivencia, igualdad y bienestar emocional. Las actividades pueden incluir dinámicas de presentación y conocimiento grupal, la elaboración consensuada de normas de aula mediante un contrato positivo que recoja compromisos de respeto y ayuda mutua entre todas las personas del grupo, y la sensibilización sobre la diversidad funcional aprovechando efemérides como el 3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad (CIPFP El Palmeral, 2025). Es importante que en estas primeras sesiones se utilice un lenguaje inclusivo y se trabajen explícitamente valores de respeto a la diversidad en todas sus formas.
En el segundo trimestre, de enero a marzo, el objetivo prioritario debe ser consolidar hábitos de estudio y orientar hacia la empleabilidad, trabajando especialmente los bloques de apoyo al proceso de enseñanza-aprendizaje y de convivencia, igualdad y bienestar emocional. Las actividades pueden incluir talleres sobre técnicas y hábitos de estudio, el descubrimiento de intereses profesionales mediante la elaboración de un mapa de intereses y fortalezas del grupo que refleje la diversidad de talentos presentes en el aula, el trabajo de habilidades blandas como la comunicación y el trabajo en equipo, y la sensibilización sobre la igualdad de género aprovechando efemérides como el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) o el 21 de marzo, Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial (González, 2023), promoviendo la reflexión sobre los estereotipos de género en el ámbito profesional y la necesidad de superarlos.
En el tercer trimestre, de abril a junio, el objetivo prioritario debe ser la preparación para la FE, la orientación para la continuidad de estudios y el cierre positivo del curso, trabajando especialmente el bloque de orientación académica y profesional. Las actividades pueden incluir talleres sobre habilidades para el mundo laboral como la puntualidad, la responsabilidad, la iniciativa o la imagen personal, la elaboración del portfolio personal incluyendo el currículum vitae actualizado, simulaciones de entrevistas de trabajo que contemplen situaciones diversas, información sobre itinerarios formativos posteriores prestando atención a la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los distintos sectores, y dinámicas de cierre y despedida positiva que reconozcan el valor de todas las personas del grupo y celebren los logros alcanzados (Martín, 2024).

Orientación académica y profesional: acciones concretas para construir el futuro desde la igualdad
Dentro de la orientación académica y profesional, es necesario organizar sesiones específicas que proporcionen al alumnado información actualizada sobre las opciones de continuidad académica, incluyendo otros ciclos formativos afines, formación complementaria y certificaciones del sector, y formación universitaria vinculada. Para garantizar la efectividad de esta orientación, resulta muy útil organizar charlas con profesorado de ciclos superiores, encuentros con alumnado titulado en el ciclo de otros años que pueda compartir su experiencia y su trayectoria profesional, procurando que haya representación diversa en cuanto a género y procedencias, y visitas a empresas y ferias de FP que permitan al alumnado conocer de primera mano las salidas profesionales y las demandas del mercado laboral. Una práctica especialmente interesante que viene desarrollándose en algunos centros de FP es la organización de «jornadas de orientación» en las que participan empresas, centros de formación superior y antiguos alumnos, creando un espacio de encuentro que facilita la transición al mundo laboral o a etapas formativas posteriores, y que permite visibilizar referentes diversos que contribuyan a romper estereotipos profesionales.
En cuanto a la orientación profesional e inserción laboral, es necesario organizar sesiones sobre prospección de salidas profesionales, talleres sobre búsqueda de empleo que incluyan la elaboración del currículum vitae, la preparación de entrevistas y el uso de portales de empleo, charlas con empresas del sector que puedan dar a conocer sus necesidades y las competencias más demandadas, y visitas a centros de trabajo que permitan al alumnado conocer el entorno laboral real. La colaboración con los departamentos de Formación y Orientación Laboral (FOL) y con el aula de emprendimiento del centro resulta fundamental en este ámbito, así como la coordinación con los servicios de empleo y desarrollo local de los ayuntamientos y con entidades autonómicas (Martín, 2024). En todas estas actuaciones debe prestarse especial atención a la situación específica de las mujeres en el mercado laboral, a las dificultades de conciliación, a la brecha salarial y a la segregación horizontal y vertical, proporcionando herramientas para afrontar estas realidades y promoviendo una orientación libre de sesgos.
Atención a la diversidad e inclusión: el compromiso con la igualdad de oportunidades
La atención a la diversidad debe ser un eje transversal de toda la acción tutorial, y para ello es necesario desarrollar adaptaciones metodológicas para personas con dislexia, trastorno del espectro autista u otras necesidades específicas de apoyo educativo, colaborar con programas de apoyo formativo y emocional, organizar talleres de sensibilización para promover la diversidad en el ámbito académico y laboral, y establecer colaboraciones con entidades externas para la inclusión sociolaboral de estudiantes y ciudadanía en riesgo de exclusión (Negri y Leiva, 2019). La elaboración de itinerarios formativos personalizados, en colaboración con el departamento de orientación, constituye una herramienta fundamental para garantizar que cada persona recibe el apoyo que necesita en función de sus características y circunstancias, respetando siempre su identidad y promoviendo su desarrollo integral.
La igualdad de género debe ser también un elemento central de la acción tutorial, y para ello es necesario realizar charlas y talleres sobre oportunidades laborales en sectores no tradicionales para cada género, creando campañas de visibilización de referentes femeninos en áreas STEM y en sectores donde la presencia de mujeres sigue siendo minoritaria, así como referentes masculinos en sectores tradicionalmente feminizados como la educación infantil o los cuidados, trabajando activamente para eliminar estereotipos de género en la elección de itinerarios formativos y profesionales (CIPFP El Palmeral, 2025). La coordinación con el equipo responsable de igualdad y convivencia del centro resulta fundamental en este ámbito, así como la participación en programas y proyectos de ámbito autonómico o estatal orientados a promover la igualdad en la FP. Es importante también abordar la diversidad afectivo-sexual y de identidad de género, creando espacios seguros donde todas las personas puedan expresarse libremente y recibir el apoyo necesario.

Evaluación y mejora continua: cómo medir el impacto de la tutoría con perspectiva inclusiva
El seguimiento y evaluación del plan de acción tutorial constituye un elemento fundamental para garantizar su calidad y su mejora continua, y en este sentido los planes de acción tutorial deben ser evaluados anualmente, revisados y ajustados en función de los resultados de dicha evaluación. La evaluación debe realizarse mediante encuestas al alumnado que permitan conocer su grado de satisfacción con las actividades desarrolladas y su percepción sobre la utilidad de las mismas, asegurando que estos instrumentos recogen información desagregada por género y otras variables relevantes para detectar posibles desigualdades, y mediante reuniones del equipo docente en las que se analice el desarrollo de la tutoría y se identifiquen aspectos de mejora, y estas se realizaran preferiblemente durante el tercer trimestre del curso, de manera que los resultados puedan ser utilizados para la planificación del curso siguiente.
Es muy aconsejable contar con el apoyo del departamento de orientación para analizar el impacto de las medidas implementadas y proponer mejoras, y para unificar la función orientadora entre el equipo docente resulta útil incluir en el plan de acción tutorial no solo las directrices generales de trabajo sino también los formularios y modelos necesarios para su implementación en las aulas. En este sentido puede ser adecuado incluir formularios estándar para recoger las impresiones del alumnado, encuestas de satisfacción, fichas de seguimiento individualizado o cualquier otro tipo de instrumento que permita mantener una coherencia en el proceso de orientación y facilitar la labor del tutor o tutora (Fernández, 2016). Especialmente importante sería establecer el proceso y un formulario base para recoger las impresiones del alumnado frente a la evaluación y la participación de este en las sesiones de evaluación, así como para recoger información sobre sus intereses y expectativas profesionales, todo ello con una perspectiva inclusiva que permita detectar y corregir posibles sesgos o discriminaciones.
Los indicadores de evaluación deben contemplar tanto aspectos cuantitativos como cualitativos, incluyendo el número de personas atendidas desagregado por género, el número de acciones realizadas, la tasa de continuidad formativa del alumnado, la tasa de inserción laboral cuando sea posible obtenerla desagregada también por género, la valoración del servicio por parte de las personas usuarias y el grado de cumplimiento del plan de actuación previsto. La utilización de rúbricas de evaluación puede facilitar este proceso al proporcionar criterios claros y niveles de logro definidos para cada indicador, permitiendo una valoración más objetiva y sistemática de los resultados alcanzados. En este sentido, resulta interesante el modelo de rúbrica para evaluar el plan de orientación, que incluya indicadores como el número de personas atendidas, las acciones conjuntas intercentros, la tasa de continuidad formativa y la valoración del servicio por parte de las personas usuarias.
La acción tutorial en FP constituye un elemento clave para garantizar una educación de calidad que responda a la diversidad socioeducativa del alumnado, y la heterogeneidad de estudiantes que acceden a los CFGM y CFGS, caracterizada por una amplia variedad de edades, procedencias, situaciones personales y laborales, motivaciones y expectativas, exige una tutoría flexible, personalizada y adaptada a las necesidades reales de cada persona y de cada grupo, con especial atención a la perspectiva de género y a la inclusión de todas las identidades y situaciones. El nuevo marco normativo derivado de la Ley Orgánica 3/2022 y de su desarrollo reglamentario ofrece una base sólida para el desarrollo de una acción tutorial de calidad, estableciendo la orientación como un elemento esencial del sistema de FP, y las concreciones autonómicas, como las desarrolladas en la Comunidad Valenciana, aportan ejemplos prácticos de cómo articular esta orientación en el territorio, con iniciativas como la red OrientaFP o las guías de acción tutorial elaboradas por los propios centros que pueden servir de inspiración para otras comunidades.
El desarrollo de esta tutoría pasa por el conocimiento profundo de las características del alumnado, por la personalización de las intervenciones, por el trabajo sistemático en competencias emocionales y sociales, por la prevención y resolución de conflictos, por la orientación académica y profesional, y por la coordinación con otros agentes educativos y sociales, todo ello con un enfoque inclusivo que garantice la igualdad de oportunidades para todas las personas con independencia de su género, edad, origen o circunstancias personales. Todo ello requiere sin duda una mayor formación del profesorado en este ámbito, así como una mayor consideración de la función tutorial en la organización de los centros educativos y en la distribución de tiempos y recursos, de manera que los tutores y tutoras dispongan de las condiciones necesarias para desarrollar adecuadamente su labor. Además, la experiencia de centros que han apostado por un modelo de orientación integral y personalizada demuestra que una orientación bien articulada constituye un factor de calidad educativa que motiva, conecta y transforma la experiencia formativa del alumnado, reduciendo las tasas de abandono y mejorando la empleabilidad, y contribuyendo además a construir una sociedad más igualitaria y justa.
En definitiva, la acción tutorial en FP no puede seguir siendo la gran olvidada, sino que debe ocupar el lugar central que le corresponde en el proceso educativo, pues la diversidad socioeducativa de los estudiantes no es un problema sino una riqueza que, adecuadamente atendida, puede contribuir a formar profesionales más competentes, más maduros y mejor preparados para afrontar los desafíos de un mundo laboral cada vez más complejo y exigente, así como ciudadanos comprometidos con la igualdad y la justicia social. La tutoría es sin duda una herramienta fundamental para lograrlo, y su desarrollo y fortalecimiento deben ser una prioridad para los centros educativos y para las administraciones con competencias en la materia, en el convencimiento de que orientar es, en última instancia, transformar.
¿Quieres saber más?
Si estás preparando oposiciones y quieres fortalecer tu perfil docente, te invitamos a descubrir los cursos homologados para oposiciones de Campuseducacion.com.
Con ellos, podrás indagar en distintos aspectos fundamentales de las Ciencias de la Educación, ¡y conseguir 2 puntos extra en el baremo de méritos de las Oposiciones!
Consulta el catálogo completo de cursos aquí.

Consulta los números anteriores
Accede a cientos de artículos educativos publicados a lo largo de más de 10 años de trayectoria editorial de Campus Educación Revista Digital Docente. Recursos, investigaciones y propuestas didácticas elaboradas por profesionales de la educación y dirigidas a docentes de todas las etapas educativas.

Publica con nosotros
¿Quieres convertirte en autor de Campus Educación Revista Digital Docente y GANAR PUNTOS EXTRA para las Oposiciones de Maestros y Profesores y el Concurso General de Traslados?
Gracias a la revista de divulgación de Campuseducacion.com todos los profesionales educativos (maestros, profesores, educadores, orientadores…) tienen la oportunidad de publicar artículos científicos y didácticos, contribuyendo así la difusión del desarrollo profesional docente y al avance en la investigación didáctica sobre las ciencias educativas.
Los autores de Campus Educación Revista Digital Docente que así lo deseen podrán obtener un certificado de autoría con el que poder sumar puntos en diferentes procesos selectivos y baremos de méritos, como en los procesos de Oposiciones docentes o el Concurso General de Traslados.
Puedes conseguir 4 CERTIFICACIONES GRATIS en Campus Educación Revista Digital Docente si realizas 3 o más Cursos Homologados de Campuseducacion.com.









