Metodologías activas y TIC

Propuestas didácticas para Educación Secundaria Obligatoria

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Resumen: El actual contexto educativo propone una dinámica de trabajo que implementa las nuevas técnicas metodológicas, acentúa el cambio de rol de estudiantes y docentes, y obliga a los planes de estudio a adaptarse a las nuevas necesidades del siglo XXI. De esta manera, el presente artículo plantea diferentes propuestas didácticas basadas en metodologías activas para los alumnos de Secundaria.

Palabras clave: Metodología; Metodologías Activas; Aprendizaje Cooperativo; TIC; Propuestas didácticas.

Abstract: The current educational context proposes a work dynamic that implements the new methodological techniques, emphasizes the change in the role of students and teachers, and forces the curricula to adapt to the new needs of the 21st century. Thus, this article presents different teaching proposals based on active methodologies carried out in the students of the stage of Compulsory Secondary Education.

Keywords: Methodology; Active methodologies; Cooperative learning; IT; Didactical proposals.

METODOLOGÍAS ACTIVAS Y TIC
(artículo completo aquí)

Según Cabero (2005), las nuevas demandas de la Sociedad de la Información y la Comunicación han sumergido al Sistema Educativo actual en un proceso de cambio y adaptación. El espacio Europeo de Educación Superior apuesta por la integración de las nuevas tecnologías, la innovación metodológica en el currículum educativo y propone cambios significativos respecto a las metodologías.

Por tanto, las nuevas estrategias metodológicas como el Aprendizaje por Indagación, el Flipped Classroom, el Aprendizaje Basado en Proyectos, el Aprendizaje Cooperativo y la Gamificación, combinadas de manera adecuada con las TIC, reflejan un aumento del interés y la motivación por parte del alumnado. Todas estas técnicas metodológicas deben abrirse paso frente a la transmisión tradicional de contenidos como son la clase magistral, preguntas unidireccionales del docente al alumnado y viceversa, o apuntes escritos (Santiago, Díez y Andía, 2017).

Cambios en el sistema educativo

La educación y las instituciones educativas atraviesan un proceso de reorientación con el objetivo de adaptarse a los desafíos y demandas actuales. De ahí que se ponga en entredicho el modelo tradicional que se viene desarrollando desde hace muchos años. Por tanto, vale la pena reflexionar si las actuales instituciones educativas son realmente las idóneas para la sociedad del siglo XXI (Murillo, 2009).

Por este motivo, es importante considerar cuáles son las estrategias y procesos que debe seguir el alumno para llegar al aprendizaje, considerando que los estudiantes son elementos capacitados para aprender tanto unos de otros como de forma individualizada, que pueden trabajar en equipo, resolver situaciones y problemas diversos, localizar recursos para ello y aplicar el conocimiento en gran variedad de contextos.

Además, el profesor debe plantear una metodología en la que el alumno tome protagonismo, y donde el rol del profesor pasa a ser guía y facilitador del proceso enseñanza aprendizaje. De esta forma, los alumnos pasan de ser elementos que absorben, memorizan, y repiten información a ser sujetos activos con capacidad para trabajar en pequeños grupos, valorar el trabajo propio y de sus compañeros, e identificar sus necesidades de aprendizaje (Blecua y Sánchez, 2017).

Metodologías activas

Al proceso de adquirir habilidades, actitudes, conocimientos o valores a través del estudio se le conoce como aprendizaje. Según algunas teorías, el cambio que produce esto sobre el comportamiento del sujeto se traduce en que éste, o bien formule un concepto mental nuevo, o bien revise un concepto previo. Por este motivo, se puede afirmar que la enseñanza depende del estilo de enseñanza – aprendizaje del docente, su metodología o la forma en que se presenta el conocimiento, la forma de evaluación de la adquisición de conocimiento y el estilo de aprendizaje del estudiante (Baro, 2011).

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Para responder a la pregunta qué, cómo, dónde y cuándo enseñar podemos hacer uso de las metodologías activas, ya que éstas presentan una forma interesante de presentación de conocimiento.

  • ¿Qué enseñar? Los alumnos adquieren aprendizajes que para ellos son significativos o interesantes. Por tanto, se debe hacer una selección de contenidos con el objetivo de que los alumnos dispongan de una variedad amplia de contenidos a elegir. Estos contenidos han de ser presentados de forma variada para que el alumnado preste atención de forma diferencial a las distintas partes del material didáctico.
  • ¿Cómo enseñar? Debe facilitarse la manipulación del material objeto de conocimiento, de tal modo que se le facilite al alumno un aprendizaje por descubrimiento mediante la transformación y elaboración del material, siempre guiado por el docente.
  • ¿Dónde enseñar? A través de las metodologías activas cualquier escenario es adecuado para enseñar, siempre y cuando estén presentes los estímulos necesarios para cumplir los objetivos diseñados. El alumnado aprende debido a la manipulación del entorno y cualquier espacio será oportuno siempre que sea lo suficientemente rico. Se pueden modificar espacios en las aulas para poder así trabajar en grupos, usar los espacios comunes de los centros, y un amplio etcétera. Las metodologías activas tienen la ventaja, respecto a los modelos tradicionales, de ser más adaptables y flexibles a los espacios.
  • ¿Cuándo enseñar? La flexibilidad en los tiempos de aprendizaje en los estudiantes es una característica de las metodologías activas. Los ritmos de aprendizaje propios de cada estudiante son muy distintos a los de sus compañeros, pero se atienen al mismo tiempo a condicionantes de tiempo, espacio y agrupamiento en las aulas del modelo tradicional. Las metodologías activas ayudan a resolver el problema de la individualización de ritmos de aprendizaje a través de actividades de apoyo y refuerzo y apoyándose en material adaptado a las necesidades individuales de cada alumno.

Tipología de las metodologías activas

Los nuevos modelos metodológicos son el instrumento a través del cual los alumnos aprenden no sólo conocimientos, sino también actitudes y habilidades, desarrollando así competencias. Esto quiere decir que no solamente existe un único camino, sino que nos advierte de lo positivo de combinar diferentes metodologías activas para aumentar el interés y motivación del alumnado.

A continuación comentamos algunas de ellas.

  • Trabajo Cooperativo

Según Pujolás (2009) el trabajo cooperativo se define como la utilización didáctica de grupos reducidos de alumnos, normalmente de composición heterogénea en rendimiento y capacidad, que potencia al máximo la participación equitativa y simultánea entre ellos. La finalidad no sólo es aprender contenidos escolares por parte del alumno, sino que también aprender a trabajar en equipo: aprender a cooperar y cooperar para aprender.

Según Ovejero (1990) para que una técnica de grupo se considere trabajo cooperativo debe reunir una al menos una serie de condiciones con el fin de aumentar la productividad del grupo.

En primer lugar, el alumnado ha de aprender del profesor, pero también asume responsabilidad en el aprendizaje de sus compañeros de grupo, tanto de los meros contenidos como del resto de aprendizajes transversales. Los conflictos que aparezcan en las fases de trabajo se resolverán de forma creativa y constructiva dando apoyo, ánimo y aceptación entre los estudiantes. La comunicación entre ellos ha de ser clara y precisa.

En cuanto a la organización de la clase ésta ha de ser estable y permanente en el tiempo. Los grupos han de ser heterogéneos, donde esté presente la diversidad del alumnado: distintos niveles de habilidad social y cognitivos, conducta, características lingüísticas, etc.

Se ha de generar confianza en el grupo, proporcionarse apoyo y ayuda entre estudiante, ya que esto ayuda al razonamiento y a la mejor comprensión de los problemas, lo que conllevará a una mejora toma de decisiones. Los integrantes del grupo han de saber qué alumnos necesitan más ayuda dentro del grupo y todos ellos han de saber que no pueden aprovecharse del trabajo del resto, sino que tiene que darse un compromiso individual donde todos los alumnos contribuyen de forma responsable al grupo.

Para avanzar en el aprendizaje del alumno, el profesor debe ajustar la exigencia de las actividades a cada alumno, ya que en los grupos habrá alumnos con dificultades de aprendizaje. De esta forma, se podrá valorar qué acciones son positivas para la consecución de los objetivos grupales.

  • Aprendizaje por indagación

Este tipo de aprendizaje se produce cuando el estudiante puede atribuir un significado al contenido con el que se enfrenta (Ausubel, Novak, y Hanesian, 2009). Es decir, los nuevos significados construidos no solamente dependen del conocimiento previo, sino que también dependen de la propia actividad de aprendizaje y el sentido que el alumno le atribuye al mismo. Por tanto, las interacciones entre el alumno, el profesor y los contenidos de aprendizaje dan el significado que finalmente construye el alumno.

Bruner (1998) refleja la importancia que deben cumplir tanto los estudiantes como el profesor a la hora de considerar un aprendizaje significativo:

    • El profesorado toma el rol de guía y mediador, ya que es el que va a conseguir que el alumno trabaje en las tareas que van a permitir la construcción de significados. Además, debe tener la habilidad de despertar la motivación de los estudiantes.
    • El alumnado va a construir nuevos conocimientos a partir de los ya adquiridos, es el estudiante el que construye su propio conocimiento al relacionar los conceptos, al aprender para posteriormente dotar de sentido a la estructura conceptual que ya posee. Los dos ejes del aprendizaje significativo son la actividad constructiva y la interacción con los otros.
    • Si el contenido carece de estructura o es vago, el alumno no podrá construir significados por lo que dicho contenido deberá tener un significado en sí mismo, una estructura interna y lógica intrínseca. La existencia de conocimiento previo y la relación de este con el nuevo contenido es de vital importancia en el aprendizaje significativo.
  • Flipped Classroom

El aula Invertida o Flipped Classroom es un modelo pedagógico que consiste en realizar las actividades de explicación y exposición de contenidos fuera del aula, gracias al uso de los medios tecnológicos, empleando el tiempo de clase para actividades prácticas como pueden ser los debates, el trabajo en grupo, la evaluación o coevaluación del trabajo realizado en casa (Tourón, Santiago y Díez, 2014).

Este modelo de enseñanza encaja con una visión constructivista, además de fomentar el trabajo cooperativo y curiosidad del alumno. De esta manera, los conocimientos no solamente se adquieren, sino que han de aplicarse y manipularse en nuevos contextos.

En este caso el docente actúa como guía y orientador, dando respuesta a las necesidades educativos que presentan los alumnos, detectando los errores conceptuales y ayudando a los estudiantes a corregir y hacer entender esa corrección. Además, éste puede emplear casi todo el tiempo en el aula para interactuar con los estudiantes durante su proceso de aprendizaje o resolver dudas.

Tedesco (2010) afirma que el estudiante, pasa a tener un rol activo, se responsabiliza de su propio aprendizaje, y es parte central del proceso de enseñanza – aprendizaje. Todo esto lleva a un fomento del pensamiento crítico del estudiante debido a que se les facilita la oportunidad de reflexionar en casa sobre los distintos aspectos que son propuestos por el profesor, y así aprovechar las sesiones de clase para el poder debatir esas ideas con sus compañeros, intercambiar impresiones o tomar soluciones conjuntas.

  • Gamificación

Según Roblizo, Sánchez y Cózar (2015) la gamificación es una metodología que ayuda a mejorar los resultados del proceso de enseñanza aprendizaje, dando respuesta a las necesidades de los alumnos. Consiste en el uso de los planteamientos y las bases que sustentan los juegos y las actividades lúdicas en otros contextos ajenos al propio juego. En este caso, los docentes planifican la sesión y fomentan la motivación de los estudiantes que se sienten estimulados por la actividad a desarrollar.

Esta metodología presenta algunas dinámicas como los logros, las bonificaciones o recompensas, la colaboración comunitaria y el reparto por niveles.

  • Aprendizaje Basado en Proyectos

Según Bernabeu (2009) el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) se define como una estrategia de enseñanza – aprendizaje en la que se resuelven problemas a partir de proyectos. Se trata por tanto de una estrategia metodológica en la que se motiva a los estudiantes a construir su conocimiento a través de un proyecto. El ABP intenta cubrir las necesidades cognitivas y académicas que dirijan los estudios a la vida social y profesional donde los estudiantes son objetos activos en el aula.

Además, se fomenta la actuación y pensamiento crítico del alumno para conseguir el objetivo final del proyecto, teniendo en cuenta la diversidad generada dentro de un grupo, por lo que se trabajan también competencias sociales a la hora de relacionarse con los compañeros.

A la hora de organizarlos se debe plantear situaciones que los alumnos se puedan encontrar en la realidad. Se crearán necesidades y objetivos a partir de los problemas que se presentan en la presentación del proyecto lo que llevará al desarrollo del pensamiento crítico del estudiante, donde se analiza la situación o problemática planteada con el estudio de las posibles soluciones para llevarlo a cabo. La mezcla de trabajo colaborativo y autónomo va a proporcionar nuevos conceptos actitudinales sobre los contenidos que se trabajan.

Metodologías activas para la formación de competencias

Según Fernández (2006) un modelo o aprendizaje educativo donde la persona seleccione el conocimiento, aprenda permanentemente durante toda su vida, y adapte todo esto a la situación cambiante actual, presenta las siguientes características:

  • Se centra en el aprendizaje, en aprender a lo largo de la vida y en aprender a aprender.
  • El docente tutoriza un aprendizaje autónomo del alumno a través de las TIC.
  • El proceso de enseñanza – aprendizaje se enfoca como trabajo cooperativo entre alumno y docente.
  • Utilización de la evaluación de forma integrada con las actividades de enseñanza y aprendizaje.

Todas estas características piden un cambio en el perfil del alumno, en el rol del docente, y en las actividades educativas.  En el caso del docente, éste será quién elija un método que se centre en el alumnado, combine la participación entre ambos y considere la elección de un aprendizaje por comprensión, significativo, profundo y por investigación. Aquellos modelos de aprendizaje donde el alumno es participativo, proporcionan un aprendizaje más duradero y significativo, ya que el alumno ha de buscar, seleccionar, analizar y evaluar la información, asimilando un papel activo en la construcción del conocimiento. Para formarse en competencias, tomará contacto con el contexto social que le rodea y aprenderá de ello de forma cooperativa, intercambiando opiniones e ideas. Por lo tanto, se debe considerar un perfil de alumno activo, reflexivo, cooperativo, autónomo y responsable.

La creación de un proceso de aprendizaje que se ajuste a un contexto dado requiere de una metodología que defina un conjunto de condiciones y ofrezca oportunidades al alumnado. Además, se necesita una metodología que fomente la reflexión sobre lo que se aprende, cómo se aprende y qué se consigue, con el fin utilizarlo como instrumento para mejorar su competencia de aprender a aprender con sentido crítico sobre su actuación.

Por estos motivos, los docentes deben diseñar y planificar actividades de aprendizaje, considerando los recursos disponibles y necesarios, de forma coherente a los objetivos previstos. Por otro lado, deberán actuar como facilitadores, guías, ayudantes y motivadores ante los alumnos durante proceso de aprendizaje.

Así pues, para diseñar metodologías activas que favorezcan el desarrollo de competencias se debe de ampliar nuestro abanico de metodologías, analizando la adaptación y apropiación a las circunstancias y posibilidades dadas (Palomares Ruiz, 2011).

Metodologías activas y aprendizaje autónomo a través de las TIC

La evolución de la sociedad plantea nuevas necesidades a las que el sistema educativo debe dar respuesta. Hasta hace unos años, para adquirir y mantener un nivel óptimo de competencia en la vida laboral, la sociedad se bastaba con lo aprendido en la etapa de formación y la experiencia adquirida durante la profesión. Sin embargo, en la actualidad la formación se desarrolla durante toda la vida laboral, de tal forma que nunca se alcanzará un nivel de competencia total. En estos momentos, las personas se forman continuamente debido a los avances científico – tecnológicos que proporcionan nuevos instrumentos que han de aprender a utilizar.

Por esto, las TIC toman un papel importante en una serie cambios y adaptaciones (Domínguez, 2013):

  • Cambio cultural: las TIC ya no son un instrumento marginal, sino que pasa a ser parte normalizado en el proceso educativo.
  • En la organización de los centros también surgen cambios: la introducción de las TIC hacen introducir recursos o elementos como páginas web o correos electrónico, necesarias en la gestión diaria del centro. Las aulas han de cambiar respecto al modelo tradicional: espacios compartidos, proyectores, pizarras electrónicas, etc.
  • Alfabetización tecnológica tanto en profesores como estudiantes.
  • Metodologías activas e instrumentos didácticos sacando partido a los nuevos medios.

Todo esto ha llevado a una serie de potencialidades como el acceso fácil a la información, tanto síncrona como asíncrona, el procesamiento de datos, la automatización de gran cantidad de tareas, la interactividad, la globalización y la comunicación. Por otro lado, producen algunos problemas o desventajas como la infoxicación, la falta de formación por parte del profesorado, las barreras económicas o los problemas de seguridad.

En definitiva, el uso de la tecnología es algo presente en el día a día de los estudiantes, por lo que se debe hacer uso de ella en el aula para así despertar el interés y la motivación del alumnado hacia el aprendizaje, pero siempre de forma inteligente, procurando el uso de las metodologías activas y el aprovechamiento de las potencialidades del alumnado.

Esto llevar a trabajar a los alumnos con nuevas vías de aproximación a los contenidos curriculares, desde otro punto de vista totalmente distinto a la metodología tradicional.

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