
Resumen: El presente artículo analiza las instalaciones de juego como propuesta didáctica para el primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años), tomando como referencia las características psicoevolutivas propias de esta etapa. Desde una perspectiva respetuosa y centrada en la iniciativa del niño, se plantea una respuesta educativa orientada al desarrollo integral y al aprendizaje activo. Las instalaciones de juego se configuran como espacios estéticos y flexibles, organizados a partir de diversos objetos y materiales que favorecen la exploración, la creatividad, las relaciones entre iguales y la construcción de vínculos afectivos. Asimismo, se destaca el papel del adulto como acompañante y mediador de los procesos de juego, encargado de observar, poner palabras y dotar de sentido las experiencias vividas por los niños.
Palabras clave: Educación Infantil; Primer ciclo de Educación Infantil; Instalaciones de juego; Vínculos afectivos; Juego; Descubrimiento; Construcción de la identidad; Simbolización; Periodo preoperacional.
Abstract: This article analyses play facilities as an educational approach for the first stage of early childhood education (ages 0–3), drawing on the psychosocial characteristics that are specific to this stage. Adopting a child-centred approach, it proposes a method of education focused on holistic development and active learning. Play facilities are designed as aesthetically pleasing and flexible spaces organised around various objects and materials that encourage exploration, creativity, peer relationships and the formation of emotional bonds. Furthermore, the article emphasises the important role of adults as companions and mediators in the play process. They are responsible for observing, naming and interpreting the children’s experiences.
Keywords: Early Childhood Education; Early Childhood Education (First Cycle); Play equipment; Emotional bonds; Play; Discovery; Identity formation; Symbolization; Preoperational stage.
APROXIMACIÓN A LAS INSTALACIONES DE JUEGO EN EDUCACIÓN INFANTIL
Cuando en una escuela infantil el claustro de profesores se plantea llevar a las aulas una propuesta de instalaciones de juego, con la primera incógnita que se encuentran es si esta va a estar ajustada y acorde a las edades del alumnado del primer ciclo de Educación Infantil, pues sus características psicoevolutivas hacen que se piense que una instalación de juego se les va a quedar grande y no va a cumplir con las expectativas que se tienen, o bien que no va a cumplir con el objetivo que se busca cuando se pone en práctica este tipo de propuestas.
Es cierto que muchas veces ese vértigo inicial a realizar algo nuevo y del que no se tiene tanta experiencia abruma y asusta un poco; pero, tras ese miedo a lo desconocido, y apoyándose en un marco teórico y psicológico, por una parte, y mucha ilusión y ganas por hacer algo diferente y enriquecedor por otra, hace posible poner en marcha este proyecto tan divertido y significativo tanto para los niños como para los adultos.
Aproximación a las Instalaciones de Juego en el primer ciclo de Educación Infantil #CedRevistaDigitalDocente Compartir en XRuiz y Abad (2019) definen las instalaciones de juego como una propuesta educativa planteada desde la presentación de unos objetos específicos en un espacio transformable inspirado en la estética del arte contemporáneo y una fundamentación psicopedagógica basada en la psicomotricidad relacional y las teorías del desarrollo evolutivo.
Este contexto se dispone para favorecer el vínculo afectivo y las relaciones entre un grupo de niños y un adulto referente que reconoce, acompaña y da sentido a los procesos simbólicos de la infancia, expresados a través del movimiento y las acciones del juego libre en un “lugar de símbolo” como metáfora de vida.
Se podría decir que las instalaciones de juego se sustentan sobre tres aspectos fundamentales. La simbolización, la relación del niño con sus iguales y con el adulto de referencia y la construcción de la identidad.
La simbolización porque a través de las diferentes propuestas de juego cada niño comenzará a desarrollar el juego presimbólico, haciendo primero pequeñas aproximaciones, en el caso de los niños de 0-3 años como, por ejemplo hacer como si lavará a un bebé con esponjas, acunarle en una caja de cartón, dándole de comer, recreando escenas del verano con toallas y flotadores… y posteriormente, a partir del segundo ciclo de Educación Infantil este primer juego se hará cada vez más elaborado.
En cuanto a la relación, en las diferentes propuestas sin ningún tipo de dirección por parte del adulto, el niño poco a poco comienza a tener curiosidad por lo que hace el otro; a lo mejor, en un primer momento sólo observa la acción del otro, mide si él puede hacer lo mismo o participar en su juego, luego se irá acercando y hará lo mismo que hace el compañero y quizá, un tiempo después comienza el juego en paralelo o simultáneo, no interactúan en un principio pero luego se miran y hacen las mismas acciones a la vez.
Este juego más colaborativo se irá haciendo presente a final del primer ciclo de Educación Infantil o quizá ya durante el segundo ciclo, pero es cierto que ya se atisban en este primer momento, una aproximación a los iguales, un interés por el otro.
De otra parte, las instalaciones de juego van a servir para estrechar los lazos con el adulto de referencia. Este es el que les dará la confianza y la seguridad para interactuar con el espacio y con los objetos que hay en él. Esta relación en el juego será asimétrica, el adulto estará a disposición del niño, será el medio que tiene el niño para construir su imaginario, aunque de esto, ya se hablará con más detalle más adelante.

En consecuencia, en los diferentes momentos de juego el niño irá construyendo su propia identidad, de manera paulatina. Va a ir conociendo su cuerpo, va a poder poner en práctica todos sus logros a nivel motor; andar, correr, gatear, agacharse, coger, rasgar, arrugar, doblar, construir, destruir para luego volver a construir, etc.
También va a poder conocer al otro, va a poder reflejarse en él, ver las reacciones del otro, ver las posibilidades de acción propias y de los demás, construir esquemas de conocimiento cada vez más complejos, poner en práctica ensayos y errores con los objetos.
En esta relación con el otro y ayudado por un ambiente de absoluto respeto y libertad, el niño podrá expresar lo que siente y lo que le emociona. Al principio, será el adulto el que ponga palabras a todo lo que está saliendo de manera espontánea y, posteriormente, cuando pueda expresarse con palabras, será él que lo haga por sí mismo. Todo este proceso será fundamental para la construcción de su propia identidad.
Justificación de la propuesta a partir de las características psicoevolutivas del niño de 0-3 años
Para poder entender el porqué de realizar una propuesta de instalación de juego con alumnos del primer ciclo de Educación Infantil, se ha creído necesario realizar una justificación teórica basada en aspectos psicoevolutivas y psicomotoras donde se ponga de manifiesto como las instalaciones de juego van a poder favorecer la adquisición de logros cognitivos y psicomotores en los más pequeños.
Para ello, se va a partir de las teorías del desarrollo de Piaget, así como de la teoría del aprendizaje social de Bandura para tratar los aspectos psicoevolutivos y de los logros psicomotores, apoyando estos en los hitos evolutivos que se van desarrollando en los niños desde el nacimiento hasta los tres años.
Caractrerísticas Psicoevolutivas
La teoría del desarrollo de la inteligencia de Piaget describe una serie de etapas evolutivas, en las que se van a explicitar una serie de características y/o logros establecidos por tramos de edad que van a permitir pasar de un nivel del saber a otro estimado más alto (Piaget, 1972). Para él, el desarrollo era un proceso continuo
Enmarcando esta teoría en el primer ciclo de Educación Infantil, habrá que delimitar dos grandes momentos. Por un lado, el periodo sensoriomotor que abarca desde el nacimiento hasta los dos años y que correspondería con el grupo de bebés y de 1-2 años y el periodo preoperacional que correspondería desde los 2 años hasta los 6-7 años, coincidente con el nivel de 2-3 años.
Nuestra propuesta didáctica está dirigida a alumnos del segundo y tercer nivel del primer ciclo de Educación Infantil.
- Periodo sensoriomotor
La inteligencia del niño desde el nacimiento hasta los 2 años está enmarcada en el estadio sensoriomotor según Piaget; donde su inteligencia está ligada a su acción motriz y en los sentidos como medio para conocer el mundo.
Desde esta perspectiva, las instalaciones de juego como planteamiento didáctico para el alumnado del segundo nivel del primer ciclo de Educación Infantil (1-2 años) donde el espacio cobra tanta importancia ya que a través de él y de los materiales organizados de una forma estética van a permitir al niño explorar a través de sus sentidos; pudiendo ver, ilusionarse, tocar, manipular crear, construir, idear… de una manera libre y utilizando su cuerpo en la medida de sus posibilidades para conseguir todo esto, será una fuente de información y de acción que le ayudará a construir esquemas de conocimiento cada vez más complejos.
Dentro del periodo sensoriomotor y más concretamente dentro de los subestadios quinto y sexto, podemos observar que las instalaciones de juego van a favorecer la adquisición de grandes logros. Van a poder, a través de estas, descubrir nuevos medios de acción y creación de esquemas de conocimiento a través de la experimentación libre. Las instalaciones de juego van a dotar al niño de la posibilidad de poner en práctica nuevos medios y/o estrategias para conseguir sus propuestas o planteamientos. Podrá establecer tanteos por experimentación; apilando cajas, cojines u otro material que invite a esa actividad, haciendo hileras y colocando uno tras otro, construyendo torres…
Por otro lado, le va a permitir organizar todos los esquemas de conocimiento que ya posee y ponerlos en práctica para nuevas situaciones, analizando los objetos, observando el resultado de la combinación de un objeto con una acción determinada, así por ejemplo podrá tocar una pelota, percibir su textura, ver que rueda pero que también se puede botar…
A través de las instalaciones y de los materiales propuestos va a poder investigar, inventar y crear diferentes situaciones que le van a permitir iniciarse también en juego de “cucutrás” y del juego presimbólico. Como, por ejemplo; en una propuesta con manoplas y mantas, muñecos y cajas; el niño podrá meter y sacar el muñeco de la caja y taparlo con la manta a modo de juego del escondite y del “cucutrás”, hacer como que la caja es la cuna del bebé, lavar a los niños con manoplas y haciendo que la caja sea la bañera en el caso de los niños un poco más mayores, etc.
- Periodo preoperacional
Por otra parte, el niño de 2-3 años comienzan a dar sus primeros pasos en el estadio preoperacional El periodo preoperatorio continúa al estadio sensoriomotor y se extiende desde los dos a los seis años. Se divide en dos subestadios:
- De 2-4 años, que está influido por un pensamiento preconceptual.
- De 4-6 años, caracterizado por un pensamiento intuitivo.
Centrándonos en el subestadio del pensamiento preconceptual, por ser este la franja de edad de nuestro alumnado del tercer nivel del primer ciclo de Educación Infantil aparece un gran logro y es la función simbólica que cobra una especial relevancia en las instalaciones de juego, pues el alumnado a través de estas podrá imitar, recrear y representar acciones, vivenciarlas, asimilar y/o revivir diferentes situaciones que le hayan impactado a través de la recreación de estas.
La teoría del aprendizaje social de Bandura revolucionó la comprensión de cómo aprendemos, destacando que somos seres sociales que adquirimos conocimientos, habilidades y actitudes al observar a los demás. Bandura (1986) planteó que el niño no es sólo era un espectador pasivo de los estímulos que le rodean, sino que, en la construcción del aprendizaje es un agente activo que procesa la información que se les está dando, piensa y analiza las acciones de los demás y toma decisiones sobre sus acciones futuras.Para Bandura, el factor conductual y el factor cognitivo son dos aspectos esenciales en el aprendizaje y sin ellos las relaciones sociales no pueden explicarse. Gran parte de las imágenes mentales en las que se basan nuestras acciones y conductas, son el resultado de la observación y de la interacción que tenemos con otras personas desde pequeños. Es lo que llama Bandura, experiencia vicaria.
Esto se puede ejemplificar dentro de una propuesta de instalaciones de juego cuando los niños observan al compañero y poco después participan en el juego de este, o cuando en paralelo cada niño construye una torre con piezas de madera como lo hace el de al lado, etc. No hay que olvidar que en esta etapa el juego en paralelo es muy característico y muchas de las propuestas que hacen los más pequeños, se realizan a través de tanteos y ensayo y error, pero también observando lo que hacen los compañeros.

Características Psicomotrices
Desde el punto de vista psicomotor, todos los niños a los que va a ir dirigida las instalaciones de juego tienen una serie de hitos evolutivos que, o bien están conseguidos o bien están en desarrollo y que van a ser fundamentales para que tenga un resultado satisfactorio estas propuestas.
Por una parte, tanto en los niveles de 1-2 como los niveles de 2-3 se pueden mantener sentados, tienen suficiente fuerza muscular para mantenerse en equilibrio y todo esto propiciará que puedan tener las manos libres para explorar el entorno, tocar objetos, reconocer cualidades de los mismos…
Por otra parte, la adquisición del gateo y de la marcha supone un aumento de la movilidad y la posibilidad de decidir dónde quieren dirigirse, qué quieren coger y lo que quieren hacer en cada momento.
El equilibrio se va perfeccionando de manera progresiva como se ya se ha comentado, primero pudiéndose mantener sentado, posteriormente siendo capaz de gatear y finalmente manteniéndose de pie y comenzando a andar; todo esto presentará ante ellos un abanico de oportunidades para conocer y explorar nuevos espacios y realidades, siendo capaces de superar obstáculos, rebasarlos, subir, bajar, buscar desigualdades, acceder a más objetos y localizarlos en el espacio, etc.
La actividad es una fuente de placer y de conocimiento y las instalaciones de juego les dotará de un sinfín de oportunidades para la construcción de esquemas de conocimiento, para la diversión y para el aprendizaje a través de la acción y manipulación, porque tal y como destaca Francesco Tonucci, todos los aprendizajes más importantes de la vida se hacen jugando en la primera etapa de la vida.
Características Socioafectivas
Otro pilar fundamental en el desarrollo integral del niño es el aspecto socioafectivo. Durante la primera infancia se van a sentar las bases para los avances que se vayan produciendo en edades posteriores, y siguiendo lo anteriormente comentado por Tonucci, el juego va a favorecer este aspecto emocional y de relación en los más pequeños.
Winnicott (1971) destaca la importancia del juego en el desarrollo emocional de los niños, pues a través de él, los niños exploran su entorno y desarrollan habilidades sociales y emocionales. Siguiendo su idea, podríamos decir que las instalaciones de juego van a encajar perfectamente en este planteamiento, van a favorecer la construcción de la propia identidad, iniciarse en el establecimiento de relaciones sociales con sus iguales, conocer sus posibilidades y limitaciones de acción, aprender a enfrentarse a nuevos retos y desafíos, estrechar el vínculo con sus adultos de referencia, iniciarse en el juego paralelo con sus iguales, interaccionar con ellos a través de los objetos, y todo ello asentarán las bases de su socialización, etc.
Este autor considera el juego era una forma de expresión en sí misma, en la cual el niño de manera libre y creativa puede manifestar sus deseos, fantasías y emociones. Las instalaciones de juego serán, por tanto, el medio perfecto para conseguir todo lo comentado por este autor. A través de un espacio organizado de una manera estética y motivadora el niño podrá expresar lo que siente y necesita de una manera espontánea utilizando para ello los objetos propuestos en cada instalación y que, en muchas ocasiones, debido a las características psicoevolutivas en cuanto al lenguaje y a la identificación de emociones les es imposible expresar a través del lenguaje oral.
En esta misma línea, Piaget propuso construir una teoría del conocimiento explicitando cómo el sujeto conoce. Asimismo, destaca que las emociones influyen en el pensamiento y testifica que ningún acto de inteligencia es completo sin ellas.

Configuración de una instalación de juego
Cuando un maestro se plantea la realización de una propuesta de instalación de juego, hay una serie de cuestiones que se deben tener en cuenta antes de poner en marcha este planteamiento y que son claves para que esta sea significativa para los más pequeños.
Por un lado, la organización o distribución espacial de la propuesta por el simbolismo que trasciende de la disposición de los elementos que van a configurar esta y por otro, la temporalización.
Temporalización
En cuanto a la temporalización se hace necesario discernir dos grandes momentos. El primer momento, que se refiere al previo a la instalación. Es el momento de la reflexión y preparación y otro momento que sería al momento de la actividad como tal que, a su vez, estará compuesta de una serie de momentos que se analizará a continuación.
Se podría decir que hay un momento previo a la instalación como tal, que es el momento de reflexión y de programación. Es el momento en el que cada maestro partiendo de las características psicoevolutivas de su grupo de alumnos, edades, circunstancias especiales del grupo y del espacio del que se dispone para realizar el planteamiento se plantea una serie de cuestiones como pueden ser; por qué hacer una instalación de juego y con qué objetivo se va a plantear esta al alumnado.
A partir de todas estas cuestiones toca idear una propuesta, buscar el espacio que se cree que va a ser más fructífero para llevarla a cabo, escoger los materiales y elementos que van a configurar la instalación, decidir qué distribución espacial se va a disponer…
Después de este paso previo, llega la hora de la puesta en marcha de la instalación. Sería el inicio del ritual y el despertar la curiosidad de los más pequeños. Este momento va acompañado de unas pequeñas indicaciones, pero muy importantes no sólo para el momento de la actividad sino que serán esenciales con el desarrollo de los niños y que estarán estrechamente relacionado con lo tratado anteriormente en los beneficios que aporta las instalaciones de juego en el desarrollo socioafectivo del alumnado de 0 a 3 años.
Será necesario establecer tres momentos fundamentales cuando se pone en marcha una instalación. Por una parte, establecer un momento previo el “antes del juego”.
En el antes del juego se establecerán las normas que van a configurar la propuesta. Estas son:
1.- Nos cuidamos.
2.- Cuidamos a los demás.
3.- Cuidamos el material.
4.- Investigamos, exploramos y disfrutamos, que sería lo que podríamos denominar como “el durante el juego” y que conllevaría a la explosión de actividad, de la imaginación, de la colaboración, exploración y disfrute de la propuesta por parte de los más pequeños.
Tras el momento de la actividad como tal, y centrándose en el ciclo de 0-3 años, habría que establecerse una diferenciación entre los grupos más pequeños del nivel de 1-2 años con respecto a los más mayores de edades comprendidas entre 2 y 3 años. En ese momento llegaría el tiempo establecido como “después del juego”.
En el caso de los niveles de 1-2 años, la sesión se terminaría con la vuelta a la calma, recogiendo el material utilizado en la actividad y con un momento de relajación a través de una canción o melodía. En cambio, en los niveles de 2-3 años, donde ya se están iniciando en la representación simbólica a través del garabato se podrá terminar la sesión con la recogida del material y la reflexión gráfica de lo vivido durante la propuesta.
Este momento se iniciaría al finalizar el curso de 2-3 años. Es cierto que sus representaciones gráficas pueden, a priori, no simbolizar algo concreto desde una mirada de adulto, pero lo importante de esta fase de la actividad es que los niños cuenten al adulto que es lo que están o han representado gráficamente y este transcribirlo en el papel poniéndolo con palabras.
Organización del espacio
Las instalaciones de juego se van a disponer en el espacio de unas formas determinadas; estas formas no están escogidas al azar sino que tienen tras de sí un significado. Si bien es cierto que, en muchas ocasiones, debido al espacio del que se dispone en las escuelas infantiles y teniendo en cuenta las características psicoevolutivas de los más pequeños, estas configuraciones tienen que ajustarse a estas dos premisas.
Además, hay que tener en cuenta que el cambio de espacios en algunas ocasiones, sobre todo al principio del curso, les puede provocar a los más pequeños inseguridad y desconfianza, por lo que se tendrá que usar el mismo espacio del aula al principio para darles confianza y estabilidad emocional y esto puede implicar que la propuesta esté condicionada al espacio con el que se cuenta. Pasado un tiempo, se podrá utilizar otro espacio diferente con más amplitud y que cuente con más posibilidades de movimiento.
Las formas en las que se suele disponer son; forma circular, cuadrada-rectangular y triangular o con estructura de espiral y cruce.
Círculo o mandala
Para sus autores, esta disposición tiene un significado de protección. Es el símbolo de la madre, del cobijo, de la unidad y de reunión, expresa el valor de igualdad en donde todas las personas son iguales y no hay una jerarquía entre ellas. Esa esencia es lo que se pretende simbolizar en la instalación, representando el grupo
El círculo es algo compartido, forma parte del saber común, pues pertenece tanto al pasado como al presente y al futuro (Long, citado por Velasco y Abad, 2011).

Cuadrado, rectángulo o triángulo
Representa el orden, el equilibrio. Hace una alegoría a los cuatro puntos cardinales y a los elementos de la naturaleza. Simboliza la seguridad y el equilibrio.
En el caso las instalaciones con una estructura triangular, este tipo de instalaciones podrían entenderse como una apertura al mundo o una invitación a la exploración del mismo partiendo de la seguridad que te da la base inicial.

La espiral
Tienen una estructura muy definida. Simboliza el crecimiento, la evolución o el progreso. Es también la metáfora del camino que se recorre a lo largo de la vida. Es una alegoría a la naturaleza como son los remolinos de viento que se producen o los vórtices que se producen en el agua.
Esta forma propone un recorrido que invita al doble sentido hacia fuera para poder salir de la espiral y después hacia dentro para llegar al inicio o comienzo de todo.

Los cruces como encrucijadas
Simbolizarían los cruces de caminos, los desplazamientos, puntos de encuentros y de reunión, o de partidas y despedidas.
No tienen una delimitación concreta como el círculo o el cuadrado, pero el propio diseño marca recorridos posibles para ser utilizados tal y como se han dispuesto de manera primigenia o bien pueden transformarse dependiendo del uso que le quieran dar los más pequeños.
Podríamos decir que la estructura elegida para configurar el espacio de deberá atender a la horizontalidad que simboliza la idea de seguridad, extensión o conquista, como a la verticalidad que representa el desarrollo, el equilibrio o el crecimiento.
De una forma simbólica y casi de manera inconsciente, las distintas formas que se han descrito en este apartado permiten delimitar o encuadrar el juego de los más pequeños, dándoles, por un lado, seguridad pues les ayuda a identificarse y colocarse dentro del espacio y por otro, estableciendo los límites de la instalación, donde empieza y donde termina esta.

El papel del adulto en las instalaciones de juego
Es importante analizar la figura del adulto. En primer lugar, porque para poder poner en marcha la propuesta de instalaciones de juego este debe tener un conocimiento y una base teórica en cuanto al desarrollo psicoevolutivo de los niños y en cuanto al desarrollo emocional y de la personalidad de estos.
El papel de adulto en la propuesta de instalaciones de juego tiene una gran importancia, pero para poder concretar cada una de sus funciones sería necesario diferenciar su papel en tres momentos diferentes; antes, durante y después de la propuesta de juego.
- ANTES
Su papel será el de organizar la propuesta eligiendo con detalle el espacio, creando un ambiente motivador, eligiendo los materiales que se van a utilizar, así como la disposición de la propuesta teniendo en cuenta las características del grupo, nivel de autonomía, edad, etc.
- DURANTE
En esta fase será importante parar y analizarla con detalle.
El papel del adulto no será siempre el mismo, es decir no hay un mismo rol al igual que no hay una persona igual que otra. El adulto estará en el contexto de juego de una manera u otra según sea su forma de ser, no sólo como elemento que crea un ambiente seguro y confiable donde el niño pueda expresarse con libertad, sino que también podrá ser un elemento más del que se pueda sostener el niño para entrar en el juego, un elemento más con el que el niño pueda interactuar en la propuesta.
El papel del adulto será único e irrepetible por otra persona porque, tal y como destacan Abad y Velasco, “jugamos como somos”. En todo este proceso habrá que tener claro que el adulto no es un jugador más, sino que estará al servicio del niño, será un elemento facilitador y, que, a través de él, el niño poco a poco podrá tomar confianza en el adulto para que este pueda acompañarlo en sus procesos emocionales.
En el caso de que en la propuesta de juego hubiera más de un adulto, este podría convertirse en un objeto de juego o en un elemento disponible (objeto disponible) para el niño cuando este lo necesite para el desarrollo de su relato. Si el niño te pide que entres en su juego, entras. Si te pide tus manos como apoyo para levantarse, para coger un objeto, para abrir una caja o para colocar algo, etc.; el adulto será el utensilio o el medio para conseguir su fin y, además, en este papel, el adulto le pondrá la seguridad emocional que el niño necesita y le va a poner palabra a lo que él esté haciendo.
Hay varias opiniones sobre el papel del adulto durante la propuesta de juego. Algunas de ellas son la de no intervenir en el juego y mantenerse como observador activo de los que acontece en el transcurso de esta. Otras piensan que, sin intervenir activamente, el adulto debe ofrecer al niño la presencia y la figura de mediador en el caso de conflicto si hiciera falta, todo esto desde una manera respetuosa.
Por otra parte, será muy importante que el adulto sea el que escuche, acompañe al niño en su relato y ponga en palabras a las ideas que surjan en el niño durante la propuesta. Será el encargado de estructurar a los pensamientos de los niños, a sus necesidades y poder interpretar lo que la imaginación despierta en los niños.
- DESPUÉS
Tras la propuesta de juego, llega la hora no sólo de recoger el espacio y los materiales que se han puesto a disposición del niño para construir su juego, sino también el de analizar y documentar el desarrollo del mismo para, posteriormente hacer una evaluación tanto del proceso de enseñanza como el de aprendizaje.
En esta reflexión se detallará la conveniencia o no de la configuración de la propuesta y de los materiales utilizados en ella, las curiosidades o anécdotas que sean podido producir en el transcurso del juego, aspectos observables de cada niño, dificultades, aprendizajes, progresos que se hayan podido observar en los más, etc., o aspectos que se buscaba conseguir con la propuesta.
Con todo esto, podríamos decir que el papel del adulto durante la propuesta de juego va a favorecer entre otras a:
- La construcción de esquemas de conocimientos en el niño.
- La comunicación a través de la escucha activa.
- Las relaciones entre iguales y la convivencia del grupo, estableciendo también las normas básicas que regularán las propuestas de juego como son el respeto a los iguales y al adulto, y el cuidado del otro y de uno mismo.
- El desarrollo afectivo y la construcción de la identidad.
- El desarrollo psicomotor respetando los diferentes ritmos.
- El movimiento libre y creativo del niño.
- El inicio de los procesos de creación simbólica.

Materiales y objetos de las instalaciones de juego
La selección y presentación de los materiales en las propuestas de instalaciones de juego se guía por una serie de premisas que hay que tener en cuenta y que son parte fundamental en la propuesta.
Los objetos deben ser neutros, seguros y atractivos. No tienen por qué ser caros y muy elaborados, mejor sencillos, pues desde la sencillez muchas veces se despiertan mayores creaciones. Lo que se busca es que los niños puedan explorar las propiedades de los objetos, jugar y hacer múltiples combinaciones con estos, pero también puedan ser utilizados para fomentar la creatividad, la expresión simbólica y favorecer relaciones con otros iguales y/o con el adulto de referencia.
No se pretende una variedad de los materiales como premisa fundamental, lo que se busca es que primen las posibilidades simbólicas que encierra cada uno de los objetos que se presentan en la propuesta y las relaciones que pueden establecer con o a través de cada uno de ellos.
A continuación, se presenta un listado de alguno de los objetos que se pueden utilizar en las diferentes propuestas de instalaciones:
- Las alfombras y alfombrillas es un material polivalente que puede servir para limitar el espacio donde va a transcurrir las propuestas, pero también para también delimitar recorridos, invitar a acciones que requieran movimiento y desplazamientos.
- Las toallas o mantas vana favorecer el desarrollo de la motricidad final doblarlas, desdoblarlas, extenderlas en el suelo a modo de colchón o al usarlas para taparse o tapar a un bebé o un amigo.
- Las telas también favorecerán lo anteriormente comentado, pero también servirá para ocultarse, para hacer juego de “cucutrás”, etc.
- Las cajas permiten un sinfín de posibilidades. Permiten construir, destruir para volver a construir, meterse dentro, salir, se puede convertir en una cuna o bien en un coche de carreras, o en una cama que invita al descanso… Su valor no es el objeto en sí mismo, sino su valor simbólico. La forma y el tamaño de la caja también será determinante en el juego, una caja pequeña podrá convertirse en un cofre donde atesorar objetos preciados para el niño, pero, en cambio si fuera redonda se podrá utilizar como pelota que rueda…
- Los vasos permiten ser alineados en filas o también para hacer torres, para dibujar el contorno de un círculo o delimitar el espacio donde cada niño está creando y jugando.
- Las esponjas posibilitan juegos relacionados con el cuidado y el afecto, a través de ellas el niño va a poder simbolizar acciones como lavar bebés, tal y como le hacen a él en casa, bañar a otro, etc.
- La pelota va a invitar al movimiento, a lanzar, a correr detrás de ella y al juego con el otro lanzándose el balón entre ellos, uno lanza y el otro la coge y al revés. El balón se podrá lanzar, pero también rodar, podrá llevarse de un lado a otro entre dos compañeros, etc. El balón será el medio en el que el niño aprenda de una manera mágica a esperar y compartir, aunque a veces se puedan producir pequeños conflictos cuando alguno de los jugadores decida que el juego compartido se ha terminado.
- Los botes de leche en polvo ofrecen múltiples posibilidades; pueden ser cajas donde guardar cosas, pero también pueden servir para hacer torres o un magnífico tambor con el que explorar las posibilidades sonoras. También podrá invitar al movimiento, rodándolo por el suelo y que el niño vaya tras él o bien elemento compartido para establecer entre otro compañero un “te lo mando, me lo mandas”.
- Los cojines y/o flotadores invitan a la calma, al cobijo y al ensimismamiento que a veces es tan necesario. A explorar el territorio del yo, como lo nombran Abad y Velasco (2011).
Pero, además, se podrán utilizar otros materiales como lanas y trapillo, manoplas, picas, aros, tubos de polietileno que se usan para la flotación y el aprendizaje en natación (churros de piscina), ladrillos de plástico, picas, pompones, zapatos…
Abad y Velasco (2011) tras muchos años estudiando sobre propuestas de instalaciones han podido observar que materias como arena papel triturado, etc. no persiguen el objetivo que se busca en las instalaciones de juego, pues con estos materiales se favorece la exploración sensorial más que la representación simbólica, que es, al fin y al cabo, lo que ese está buscando con estas propuestas. Pero, además, en el caso del primer ciclo de Educación Infantil donde algunos niños todavía se encuentran en la fase oral para conocer el mundo, la introducción de estas materias sería perjudicial y/o peligroso.
Se podría decir que, independiente del listado de objetos de los que se disponga, para poder organizar una instalación de juego y partiendo de que todos ellos deben ser seguros para los más pequeños y adaptados al alumnado del primer ciclo de Educación Infantil, todos o algunos de los que compongan la triada en cada propuesta deberán reunir una serie de características:
- Ser apilable, que permita la construcción de torres o hileras.
- Que permitan la evocación de espacios de cobijo, cuidado y seguridad.
- Que inviten a la calma, al cobijo y a la intimidad, como son los cojines, mantas o telas pequeñas con el que taparse y envolverse.
- Que permita la desaparición o el escondite con telas, cortinas…
- Que permita construir caminos y territorios por donde explorar.
- Que inviten al movimiento, proyectar, lanzar y recepción.
- Que ofrezcan la posibilidad de generar transformaciones simbólicas, que permitan el “hacer como si”.
- Que permita la posibilidad de llenarse y vaciarse, que pueda usarse como continente y contenido.
Normalmente en cada propuesta se dispondrán tres tipos o familias de objetos, deberán ser suficientes en número para que todos puedan tener uno o varios objetos a su disposición, pero no tendrá que haber tantos objetos de cada familia como niño haya en la propuesta, deberá haber un equilibrio para que puedan jugar todos y también puedan esperar a coger un objeto deseado y a la vez que se pueda despertar, si es el caso, el juego compartido usando un objeto entre varios niños.
En cada propuesta los elementos se presentan en forma de triada, es decir, tres tipos de objetos cada vez. Así, por ejemplo, una propuesta de instalación estaría compuesto por cajas de distintos tamaños, vasos y telas; o bien por muñecos, manoplas de baño y mantas. Lo que se pretende es establecer relaciones del tipo: niño- objeto- niño o adulto-niño-objeto.
Por otra parte, en las instalaciones de juego no se pretende que los objetos sean cada vez diferentes a la propuesta anterior, al contrario, es preferible que haya por lo menos uno o dos tipos de objetos que se repitan y hagan de nexo entre una instalación a otra. Es decir, que exista una continuidad que ayude al niño a entrar en el juego o continuar el relato que quizá dejó a medias en la sesión anterior. Esto ofrece una seguridad y permanencia que el niño necesita. El cambio de una instalación a otra podrá residir en la configuración de los materiales o la configuración espacial de la propuesta. Algo cambia, pero hay algo que permanece y es estable.
Cuando el maestro introduce una triada de objetos durante un tiempo determinado le está dando al niño el tiempo suficiente para que pueda explorar las posibilidades y propiedades de cada objeto y la seguridad y confianza para que comience a desarrollar su imaginario a través de ellos. Hay que dar tiempo al niño, respetar los ritmos de aprendizaje de los estos y las necesidades e intereses de cada niño.
Si en cada propuesta se cambiaran todos los elementos que componen la instalación (triada de elementos), habría niños que entrarían en el juego sin problema, pero quizá no conocerían las propiedades y posibilidades totales que tiene cada elemento, y a la larga ese cambio de material constante en cada propuesta no produciría la estabilidad necesaria y deseable que se busca. Al contrario, podríamos reforzar en el niño la hiperestimulación y la espera constante de algo nuevo, algo que el mundo en el que vivimos está primando actualmente.
Tal y como destaca Abad y Velasco (2011), la creación simbólica no surge desde la novedad y la experimentación, sino desde la calma afectiva y la calidad de las relaciones.

Conclusiones
Se podría decir, por tanto, que todos los elementos que componen una instalación como son; el espacio, los materiales y su disposición en ese espacio, el ritual previo a la entrada de los niños a la instalación, el desarrollo del juego en la propuesta y todo lo que conlleva (la creación simbólica, la expresión y representación de los deseos, intereses y emociones y necesidades), la intervención del adulto que escucha, acompaña e interpreta las ideas de los niños y que reflexiona, posteriormente, sobre el relato que han creado los más pequeños son esenciales para que ereste tipo de planteamientos sea frutífero y permita la consecución de los distintos objetivos que se han planteado para la etapa de Educación Infantil.
El gran objetivo de la Educación Infantil es contribuir al desarrollo integral, armónico y afectivo de los niños, potenciando su autonomía personal, capacidades físicas, cognitivas, emocionales, sociales y artísticas mediante el juego y la experiencia. Por tanto, partiendo de esta idea, las instalaciones de juego van a permitir de una manera clara y patente el desarrollo de todas estas capacidades.
Las instalaciones de juego no son una mera propuesta de diversión para los niños, esconde tras de sí un sinfín de posibilidades de aprendizaje, de descubrimiento del mundo y del yo de cada uno de nuestros alumnos; permite la construcción de un imaginario de manera progresiva, primero conociendo los objetos y las posibilidades de acción que ofrecen cada uno de ellos, para posteriormente reconocer las posibilidades que ofrecen para la construcción del yo y la identificación de uno mismo, para la relación con los demás tanto iguales como adultos de referencia que participan en las propuestas de juego y, por último, para el desarrollo de la función simbólica.
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