Cómo detectar las dificultades y trastornos del lenguaje en Educación Primaria

Evaluación y diagnóstico

Cómo detectar las dificultades y trastornos del lenguaje en Educación Primaria
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Trastornos del lenguaje

Resumen: Debido a la presencia cada vez mayor en las aulas de alumnos con dificultades en el desarrollo del lenguaje desde las etapas iniciales, se hace necesario realizar un análisis que implique la posibilidad de establecer un sistema de diagnóstico y evaluación reconocible por toda la comunidad educativa.  Con el fin de disminuir la creciente proliferación de estos casos, resulta conveniente poner especial énfasis en los primeros cursos de escolarización del alumnado.

Palabras Clave: Dificultades educativas; Trastornos del Lenguaje; Diagnóstico; Evaluación.

Abstract: Due to the increasing presence in the classrooms of students presenting difficulties in the development of language from the initial stages, it is necessary to carry out an analysis that implies the possibility of establishing a diagnosis and evaluation system recognizable by the entire educational community. In order to diminish the growing proliferation of these cases, it is convenient to put special emphasis on the first grades of student’s schooling.

Key words: Educational hardships; Receptive language difficulties; Evaluation and diagnostic.

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TRASTORNOS DEL LENGUAJE EN PRIMARIA

El lenguaje es una de las funciones que presenta una evolución más complicada tanto en su adquisición como en su desarrollo, ya que le afectan multitud de aspectos y variables. Por ello, es habitual ver cómo cada alumno se desarrolla en este plano de una manera, por lo que los docentes, sobre todo de Infantil y Primaria, deben comenzar distinguiendo el momento en que un alumno presenta algunas verbalizaciones incorrectas para su edad y la etapa del desarrollo en el que se encuentra o, por el contrario, se encuentra ante fallos y errores normales para la edad.

El lenguaje nos sirve para comunicarnos y controla, regula y planifica la conducta para facilitar el aprendizaje. Por ello, en caso de encontrar una dificultad en este aspecto de suma importancia para el niño, también puede traer asociadas otras muchas dificultades.

¿Qué son las dificultades del lenguaje?

Para Mendoza (2001), la dificultad del lenguaje es un trastorno del habla y se refiere a los problemas de la comunicación u otras áreas relacionadas, tales como las funciones motoras u orales.

El lenguaje es una de las funciones que presenta una de las evoluciones más complicadas, tanto a la hora de su adquisición como en su desarrollo. Esto se debe a que en él influyen multitud de variables, siendo uno de los aspectos más relevantes la creatividad y la imaginación de cada ser humano para usarlo aplicándolo a cada situación y contexto.

Según Clemente (1995), el lenguaje nos sirve para comunicarnos, controlar, regular y planificar la conducta, así como facilitar el aprendizaje. Es por ello que podemos decir que una dificultad en este aspecto puede llevar consigo otras muchas dificultades asociadas.

Cuando el docente se encuentra en el aula puede ver o descubrir en el alumnado gran cantidad de fallos relacionados con el lenguaje que van desde la atención, la comprensión o la dificultad de comprender mensajes orales, hasta la poca fluidez en el habla. Muchos de estos fallos vienen determinados por problemas o dificultades  en el lenguaje.

Las dificultades del lenguaje se suelen centrar en dos puntos  fundamentales: la comprensión-decodificación del lenguaje oral y la producción-codificación del lenguaje oral. Por otro lado, y no menos importante, un aspecto donde solemos encontrar muchos problemas es en el desarrollo de situaciones sociales, sobre todo, por la incapacidad de adaptase a un registro diferente, mantener un tema de conversación y alternar roles entre hablante y oyente.

Trastornos del lenguaje

¿Cómo se distinguen las dificultades del lenguaje?

La dificultad del lenguaje más evidente siempre será el retraso o la ausencia del mismo. Para ello, se debe hacer una distinción entre los niños que tienen un retraso más grave de aquellos otros que tienen un retraso leve.

Basándonos en el estudio realizado por Aguado (1999), entre los indicadores de este retraso encontramos que la comunicación verbal empieza entre un año y medio o dos más tarde respecto a los periodos habituales. Así mismo, el habla resulta muy difícil de entender y existe una dificultad en la expresión.

En cuanto a las conductas, las más importantes son fonológicas y se manifiesta una notable pobreza léxica con el uso de un número reducido de términos en una frase y alteraciones en la intencionalidad comunicativa. Además, utilizan el lenguaje para denominar, regular la conducta y conseguir objetos, no para relatar hechos o historias. En cambio, utilizan la mímica y los gestos para compensar su escaso lenguaje.

Dejando a un lado posibles retrasos, también podemos encontrar trastornos en la aparición del lenguaje. Algunos indicadores de este trastorno lingüístico son la presencia de un déficit a nivel comprensivo y expresivo, así como que todos los componentes del lenguaje no se desarrollan de forma paralela. De igual modo, los errores no corresponden con los esperados en un proceso de adquisición y desarrollo del lenguaje habitual de un niño, existiendo una pobre intención comunicativa que se manifiesta en una escasa producción.

Componentes lingüísticos del lenguaje

Según nos indica Mendoza (2001), podemos apreciar dificultades en el componente fonético-fonológico, morfosintáctico, léxico-semántico y pragmático.

Las dificultades en el componente fonético-fonológico se dan cuando existen fallos en el procesamiento del lenguaje oral o bien por fallos en la representación fonológica. Los niños con estas dificultades fonológicas suelen tener otros problemas del lenguaje, siendo el más común en el campo léxico-semántico.

En cuanto al componente morfosintáctico, lo encontramos en los niños que no tienen en su repertorio lingüístico las formas básicas de organización de las palabras y oraciones.

Por lo que respecta al componente léxico-semántico, se observan cuando un niño no comprende el contenido y los significados en su lengua. La principal seña de este problema es la aparición tardía de las palabras.

Finalmente, las dificultades en el componente pragmático son los problemas que se tienen a la hora de utilizar el lenguaje para comunicarse con los demás.

Evaluación del lenguaje

Cuando se habla de evaluar, según Aguado (1999), se hace referencia al hecho de determinar el nivel de eficiencia en cuanto al habla, lenguaje y comunicación en función de los nexos que éste establece con todas sus variables (cognitivas, audio-oral, sustrato neurológico), especificar en qué medida está alterado en sí mismo o expresa la existencia de alteraciones pertenecientes a otros ámbitos que deben ser considerados como etiológicos o concomitantes al problema lingüístico, averiguar que conductas lingüísticas están alteradas y en qué grado, etc.

Siguiendo a Clemente (1995), una de las señales de las dificultades de aprendizaje es la tardía aparición de las palabras. Los niños con dificultades en este componente son más lentos en cuanto al aprendizaje de palabras nuevas que los niños de edad lingüística similar.

En este sentido, el éxito de un buen tratamiento va a depender en gran medida de los métodos de evaluación y de sus criterios diagnósticos. Tanto la evaluación como la intervención son constructos interactivos. Con el fin de poder realizar el proceso de intervención de manera eficiente será necesario contar a la hora del diagnóstico y la evaluación con un especialista, que normalmente será el maestro de Audición y Lenguaje o el Logopeda del centro escolar.

En palabras de Forns (1989), aunque el proceso de evaluación sea largo y en ocasiones ambiguo a la hora de detectar el problema debido a la temprana edad en la que se realiza, dicho proceso pasa siempre por distintas fases:

  1. Detección del problema.
  2. Determinación del estado de las conductas.
  3. Evaluación en el contexto del programa de intervención.

Trastornos del lenguaje

Contenidos y objetivos de la evaluación

Una vez que está tomada la decisión de evaluar, el especialista debe prestar atención a los contenidos fundamentales que ésta debe contener:

  • las bases anatómicas y funcionales, en las cuales se tiene en cuenta tanto el aparato fonador, que es el productor del sonido, como la audición;
  • las dimensiones del lenguaje, es decir, la forma del lenguaje, el contenido que hay en el lenguaje o la frase que desarrolla y el uso-función que hace de este;
  • los procesos por los que pasa el lenguaje (compresión, producción y lectoescritura); o el desarrollo cognitivo, donde tenemos en cuenta los periodos evolutivos de Piaget y nivel de inteligencia general, serán algunos de los aspectos a tener en cuenta.

Por otra parte, si se atiende al objetivo final con el cual realizamos la evaluación, este incluirá detectar los posibles problemas, establecer el nivel de la conducta lingüística y medir los cambios de conducta producidos durante el proceso de intervención educativa.

Instrumentos de evaluación

Acosta, Moreno, Ramos, Quintana y Espino (1996) nos indican cuatro instrumentos para realizar la evaluación del lenguaje de una manera eficaz y que dé respuesta a las necesidades de los distintos niños:

  • Test estandarizados

En general podemos decir que estos test no son muy aplicados en niños menores de tres años y que la selección del procedimiento evaluador debe basarse en la perfecta adaptación entre éste, la conducta del sujeto y los objetivos de la evaluación. Los test miden uno o varios aspectos de la conducta verbal, pero no existe ningún test que nos permita evaluar todos a la vez.

  • Escalas de desarrollo

Se trata de comparar la conducta lingüística del niño con las de las escalas para determinar el nivel evolutivo. La obtención de la información se puede realizar por observación directa, por preguntas a los padres o pidiendo al niño que realice una serie de tareas.

  • Observación conductual

El modelo conductual de evaluación supone la aplicación de los principios de la Psicología del Comportamiento, basados en los principios teóricos de la Psicología Experimental y de la Psicología del Aprendizaje.

El modelo conductual parte de una evaluación objetiva del lenguaje del niño con el fin de establecer los objetivos de intervención. En este sentido, no se rechazan los procedimientos antes expuestos (test estandarizados, escalas de desarrollo y test no estandarizados), pero se prefieren técnicas más específicas: observación sistemática, registros psicofisiológicos, autoinformes específicos, entrevistas estructuradas, etc.

Los objetivos de la evaluación conductual son las conductas lingüísticas alteradas o retrasadas y las variables con ellas relacionadas. Además, la observación conductual es un método que puede utilizarse en contextos naturales y, por tanto, no estructurados.

  • Test no estandarizados

Existen muchos procedimientos no estandarizados de gran validez en la evaluación del lenguaje que, además, permiten mayor flexibilidad en su aplicación y pueden modificarse según las características de los niños.

Trastornos del lenguaje

Estos procedimientos se pueden agrupar a su vez en cuatro:

  • Producción verbal espontánea: Para evaluar el lenguaje espontáneo del niño primero hay que realizar el registro y transcripción de una muestra y luego habrá que analizar dicha transcripción. Estos métodos varían según la persona, el contexto y los materiales. Como ejemplo de procedimiento para este tipo de producción verbal se puede utilizar la grabación de vídeo, bien en cinta o mediante notas escritas. El vídeo es muy recurrente porque permite ver las actuaciones lingüísticas del especialista. En el caso de las notas escritas, sin embargo, será preciso anotar posibles incidencias de los demás miembros para poder evaluar aspectos pragmáticos que intervengan.
  • Producción verbal provocada: Este procedimiento está indicado cuando se quieren analizar aspectos del lenguaje que no aparecen normalmente en el habla espontánea (provocar preguntas, frases negativas, locativos, respuestas a preguntas, etc.) o cuando no se dispone de tiempo suficiente para usar el procedimiento anterior. Existen varias estrategias para incitar la producción verbal, entre ellas destacan:
    • Tareas de expresión de relatos mediante la presentación de láminas o escenas que desencadenan la producción verbal.
    • Tareas de organización lógica y de explicación de una historia (viñetas ordenadas o desordenadas).
    • Tareas de completar frases.
    • Tareas de incitación al diálogo.
    • Tareas de interpretación de refranes, fábulas o expresiones idiomáticas.
    • Ejercicios de lógica verbal.
    • Preguntas de alternativa forzada
    • «Role-taking», que mide la habilidad del emisor para evaluar la perspectiva del receptor y formular sus mensajes.
    • «Role-playing». Se le pide al niño que adopte el papel de su padre o madre. Es bueno para suscitar las frases negativas.
    • Tareas de negaciones semánticas y sintácticas («la niña está durmiendo/está despierta-no está durmiendo»), locuciones verbales, plurales y partes de un todo (“un trozo de…/una bolsa de… I un montón de…”).
    • Tareas de sustitución de palabras o grupos de palabras en un texto, es decir, relaciones paradigmáticas y sintagmáticas.
    • Tareas de incrementación de un texto a partir de la iniciación de este. Estos procedimientos pueden aumentar la eficacia y la especificidad de la evaluación de las conductas verbales que se producen con poca frecuencia en el lenguaje natural.
  • Comprensión: Es preciso responder a tres tareas:
    • Definir una respuesta adecuada que implique con absoluta certeza la comprensión de la expresión emitida.
    • Especificar la naturaleza de la tarea de evaluación y las exigencias que impone al niño.
    • Especificar los estímulos lingüísticos que se van a emplear.
  • Imitación provocada: Este procedimiento consiste en pedir al niño que repita una serie de palabras o frases dichas por el evaluador, siendo tradicionalmente y en la actualidad muy utilizado para evaluar el lenguaje.

Al respecto, Forns (1989) señala que la repetición de frases evalúa la capacidad retentiva y la realización de una síntesis simultánea de todos los elementos que componen una frase.

La imitación proporciona información sobre la capacidad de procesamiento auditivo de las frases en ausencia de contexto (decodificación), la capacidad de memoria y permite establecer comparaciones entre imitación, comprensión y producción, necesarias para plantear las estrategias de intervención. Por otro lado, se aprecia también que estos procedimientos son importantes a la hora de evaluar la presencia o ausencia de problemas relacionados con el procesamiento auditivo del individuo.

Dificultades de la evaluación

Según Mendoza (2001), durante el proceso de evaluar encontramos dificultades a la hora de cuantificar la conducta lingüística alterada por diversas razones, como por ejemplo:

  • La naturaleza escurridiza del lenguaje y de la comunicación.
  • Los datos sobre el desarrollo muchas veces son incompletos y fragmentados.
  • La especificación del contexto sociocultural del sujeto.
  • Los problemas que conciernen a la relación interpersonal.
  • El material que servirá de base para estandarizar la situación, ya que tiene que ser preciso.

Entonces, ¿Cuándo realizar la evaluación? Es difícil dar una respuesta concreta a esta cuestión porque no existe un momento concreto, sino que depende de la particularidad de cada caso. Un alumno con posibilidades mínimas en su lenguaje, se encuentra en desventaja con los demás compañeros, cuyas limitaciones lingüísticas significan obstáculos en la adquisición de los conocimientos de todas las asignaturas, las cuales son impartidas por medio del lenguaje oral y el lenguaje escrito. Además, según Mendoza (2001), puede ocasionar en el niño problemas de diversa magnitud como retraso escolar, fracaso escolar, problemas de conducta y comportamiento, entre otros.

La evaluación de la capacidad verbal en los niños es una fuente de análisis de la personalidad infantil que contribuye a un mejor conocimiento de sus capacidades y diferencias.

Así pues, el diagnóstico oportuno de un retraso en el lenguaje en el niño puede orientar a sus padres y educadores para que el brinden la atención que necesita con la máxima brevedad posible, evitándole vivencias angustiosas causadas por la falta de comprensión a sus problemas.

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El artículo ¿Cómo detectar las dificultades y trastornos del lenguaje en Educación Primaria? Evaluación y diagnóstico forma parte del número 12 de Campus Educación Revista Digital Docente un proyecto destinado a la divulgación de publicaciones de carácter educativo que permite la difusión del conocimiento y pretende el enriquecimiento de toda la comunidad educativa.

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