Resumen: El artículo analiza la oferta académica de formación superior en Musicoterapia que la Universidad Española establece en los 86 centros donde se contempla. Con referencia a la formación en musicoterapia, no existe un Grado en España, pero sí títulos de postgrado, másteres oficiales y de título propio. Los planes formativos presentan puntos en común y aspectos en los que difieren, tanto en la nomenclatura de las asignaturas, como en el número de créditos de cada una. Se trata, por estos motivos, de una disciplina científica en proceso de desarrollo.

 

Abstract: This article analyzes the academic offer of higher education in Music Therapy that the Spanish University establishes in the 86 centers where it is contemplated. With reference to training in music therapy, there is no official degree in Spain, but there are postgraduate degrees, official master’s degrees and University diplomas. The training plans have points in common and aspects in which they differ, both in the nomenclature of the subjects, and in the number of credits of each one. For these reasons, it is a scientific discipline currently being developed.

 

Palabras clave: Musicoterapia; Universidad española; Formación académica.

 

Keywords: Music Therapy; Spanish University; Education.

LA MUSICOTERAPIA EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS

Una sociedad que crece, un conocimiento que se desarrolla: hoy en día, cada vez más, los ámbitos de la ciencia se amplían. Adquieren protagonismo campos en los que décadas atrás éramos poco conscientes de su valía. Uno de ellos es la musicoterapia. En ella, los musicoterapeutas, profesionales y titulados, trabajan para mejorar la calidad de vida de los pacientes-usuarios empleando como herramienta todo el contexto sonoro-musical.

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Musicoterapia

La música es un fenómeno acústico que posee multitud de propiedades terapéuticas. Habitualmente, escuchamos música con un objetivo claro y directo: desconectar, relajarnos, divertirnos o bailar. Pero la música no siempre es un fin. Muy al contrario, se ha convertido en un medio fabuloso para sacar lo mejor de las personas, fomentar la creatividad y reducir miedos o bloqueos. Es así como surgió la musicoterapia, o el uso de los elementos musicales como vía para promover la comunicación y las relaciones sociales.


Si bien es una terapia muy beneficiosa para todos, se ha constatado que tiene un impacto especialmente positivo en las personas con discapacidad.
Entendemos la musicoterapia como la científica aplicación del arte de la música con fines terapéuticos.

Según la Federación Mundial de Musicoterapia, ésta es la utilización de la música y/o de sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) por un musicoterapeuta cualificado, con un paciente o grupo, en el proceso diseñado para facilitar y promover comunicación, relación, aprendizaje, movilización, expresión, organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, con el fin de lograr cambios y satisfacer necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

Por ello, esta disciplina resulta muy útil para la educación de alumnos con algún tipo de necesidad educativa específica.

Etimología

Especialistas en musicoterapia han abordado su conceptualización, lo cual es fundamental en cualquier área, pero cobra especial importancia si tenemos en cuenta que es una ciencia con un corpus teórico de reciente creación, como veremos más adelante.

Diversas instituciones de relevancia en la materia han aportado al conocimiento sobre qué es la musicoterapia. La American Association for Music Therapy (2020) la define como:

El uso de la música en la consecución de objetivos terapéuticos en la restauración, mantenimiento y crecimiento de la salud tanto física como mental. La aplicación sistemática de la música dirigida por el musicoterapeuta en un ámbito terapéutico para provocar cambios en el comportamiento

Es preciso considerar que esta definición establece que se trata de una terapia muy concreta, clara, específica y sistemática, en la que debe haber unos objetivos determinados. Por ello, el mero hecho de interpretar música no constituye una sesión de musicoterapia. En ella, el musicoterapeuta es un profesional formado para interpretar y guiar lo que sucede en la sesión, empatizando con la persona y estableciendo una relación terapéutica encaminada a mejorar la calidad de vida de los usuarios donde la música no es el fin sino el medio.

Esto dista notablemente de una interpretación musical en la cual el intérprete no está entrenado para desarrollar la labor del musicoterapeuta, no se establece un vínculo terapéutico y la música es un fin en sí misma. Este hecho no impide que el oyente de un concierto disfrute de la música, pero obviamente el carácter de ambas disciplinas es totalmente distinto. En la musicoterapia el fin último es la mejora de la vida de las personas.

Funciones

En relación a la funcionalidad de la musicoterapia, Gaston (1992) indica que la intervención se enfoca hacia una triple intervención:

  1. Las relaciones interpersonales.
  2. La autoestima, potenciada a través de la auto-realización.

  3. Energizar y organizar mediante el uso del elemento rítmico.

Estas tres funciones ponen de relevancia el componente social, el personal y el energético-regulador.

Con la musicoterapia se pretende favorecer el equilibrio de la persona a todos los niveles, siendo la música la herramienta que se emplea para conectar a los seres humanos que intervienen en la sesión, bien sea individual, donde un paciente interactúa con el musicoterapeuta, o grupal, donde los usuarios también pueden interaccionar entre sí.

La expresión a través del elemento musical posee un gran potencial debido a que no es necesario el uso del lenguaje verbal que en ocasiones puede producir bloqueos ya que está mediado por la mente más racional. El valor de la música en este punto es precisamente que puede trascender el bloqueo del lenguaje hablado.

De las funciones de la musicoterapia y de su puesta en práctica con pacientes se están realizando cada vez más estudios y el número de publicaciones al respecto aumenta en todos en el tratamiento de múltiples disfunciones, las cuales mejoran con la musicoterapia.  Chávez, Ruíz, Esperilla, y Jofré (2019) realizaron ensayos clínicos sobre la disminución del estrés con esta terapia en pacientes sometidos a un procedimiento quirúrgico, obteniendo positivos resultados. Del Barrio, Sabbatella, y Brotons (2019) han aplicado esta terapia en el campo educativo, concretamente en la educación especial, apreciándose mejorías en los ámbitos motor, emocional, cognitivo, comunicativo, social y musical en los casos de la discapacidad intelectual, trastorno espectro autista, discapacidad física, trastorno déficit por atención con hiperactividad, trastorno grave de conducta y retraso global del desarrollo.

Como podemos apreciar, los ámbitos de aplicación de la musicoterapia son diversos. En esta ciencia y en su praxis se establecen conexiones con otras ciencias, tales como la música, la filosofía, la biología, la medicina, la antropología, la física y la psicología. Bruscia (1999), en concreto, estableció hasta once áreas de intervención en musicoterapia: educativa, enseñanza, conductual, psicoterapéutica, pastoral, supervisión y formación, médica, curativa, recreativa, actividades, artes interrelacionadas.

Musicoterapia con disciplina

Es en los albores del siglo XX cuando la musicoterapia toma la entidad académica que le corresponde, ya que hasta ese momento su aparición en las diversas sociedades pertenecía más a los ritos propios de las tradiciones, que a una ciencia incipiente. Es a mediados de este siglo cuando se crea en la Universidad de Michigan el primer plan de estudios destinado a la formación de musicoterapeutas (Rodrigo, 2013). A este reconocimiento en el plano académico se suma, en 1950, la creación de la National Association for Music Therapy (NAMT), la cual fomenta la edición de materiales, promueven congresos y promueven la inserción de la musicoterapia en el marco universitario.

Entre los años 40 y 60 destaca la actividad de Gaston, considerado el padre de la musicoterapia moderna. Seguidamente, se funda la American Asociation for Music Therapy (AAMT) en 1971, y 14 años después se crea la World Federation of Music Therapy (WFMT), que promociona la musicoterapia a nivel mundial. En Europa la primera asociación al respecto surge en 1990.

En España habrá que esperar un poco más: la Asociación Española de Musicoterapia (AEMT) se crea en 1979.

 

En el año 2014 se fundó la Federación Española de Asociaciones de Musicoterapia con seis asociaciones. En la actualidad pertenecen a ella un total de diez.

 

Se plantea la necesidad en España de revisar en qué medida se encuentra instaurada actualmente la musicoterapia en el sistema nacional de educación universitaria.

Objetivo de la investigación

El propósito de la investigación ha sido analizar la formación en musicoterapia ofrecida en las universidades españolas, su presencia y la existencia de correlaciones con otras variables. El análisis se ha abordado desde el ámbito cuantitativo como cualitativo. Así, los planes de estudio reconocidos por el Ministerio de Educación como oficiales que se pueden cursar sobre musicoterapia han sido estudiados, por una parte, en cuanto a los ETCS de las asignaturas, y por otra, el ámbito de conocimiento a la que estas se asocian.

Participantes, diseño e instrumento

La formación que se oferta sobre musicoterapia en España es muy variada, aunque de escasa amplitud. Se imparten cursos de musicoterapia, asignaturas, charlas y seminarios. Sin embargo, la investigación se centra en aquella formación que permita a una persona ejercer profesionalmente la musicoterapia. Por ello se ha delimitado el estudio a la formación universitaria. Así, la muestra está compuesta por un total de 86 universidades españolas, las que existen en el registro del Ministerio de Educación y Cultura de España (RUCT).

El diseño del estudio es observacional. En él se procedió a la obtención y clasificación de datos para su análisis, contrastación y valoración. Para la determinación de variables se seleccionaron aquellas vinculadas al objetivo de la investigación. Se establecieron dos tipologías de variables, en relación con las universidades y con la formación en sí misma.

Para llevar a cabo la recogida de datos se realizó una minuciosa recopilación de información a través de los registros del Ministerio de Educación y de las propias universidades, contactando individualmente con cada una de ellas. Las variables vinculadas a la universidad son la localización, financiación y año de fundación. Las variables relacionadas con la formación en musicoterapia son la tipología de la formación habilitante y los planes de estudio de los títulos oficiales. Tras la obtención de la información se empleó el programa Statistical Package for the Social Sciences para clasificarla y valorar el impacto de factores codificados en las variables.

Procedimiento

La recogida de datos se ha realizado aplicando el instrumento, tras lo cual se categorizó la información. Primeramente, se ha realizado un estudio descriptivo de frecuencias, medias y porcentajes de las variables de estudio. Seguidamente, se han analizado las posibles relaciones entre varias de ellas mediante tablas cruzadas y la prueba de Chi-cuadrado.

Para la codificación de las variables se siguieron diversos criterios. En lo que respecta a la numeración de cada universidad española se ha seguido el código del Registro de Universidades, Centros y Títulos, establecido por el Ministerio de Educación. En relación a la localización, para el trabajo estadístico con SPSS se han numerado las comunidades autónomas siguiendo el código establecido para cada una de ellas por el Instituto Nacional de Estadística (en adelante INE). La consideración de Ceuta y Melilla es de ciudades autónomas, aunque ninguna cuenta con universidad propia.


Para establecer un número identificativo a cada provincia de España, se han empleado los dos primeros dígitos de los códigos postales, que son los indicativos propiamente dichos de esta. Esto facilita y da coherencia a la asociación numérica, ya que de otro modo se asignaría un número aleatoriamente a cada una.

El régimen de financiación es una variable dicotómica con dos posibles valores: pública o privada. Por su parte, el año de fundación de la universidad ha sido considerado para valorar las posibles relaciones entre la antigüedad y otras variables estudiadas, como la localización o la financiación ya mencionadas. He agrupado las universidades en antiguas (aquellas con más de 50 años) y nuevas (las que se han fundado en los últimos 50 años).

Así mismo, se han analizado los planes de estudio de aquellas titulaciones oficiales que forman en musicoterapia. Se ha establecido una clasificación por ámbitos de conocimiento vinculados con la musicoterapia según las asignaturas, comparando los planes de estudio entre sí, valorando sus puntos comunes y las particularidades de cada uno. Los ETCS también han permitido valorar el peso que se le da en cada titulación a cada asignatura.

Resultados

Primeramente, se han valorado los datos obtenidos en relación a cada universidad en sí misma: su localización por comunidades autónomas, la antigüedad de cada una, así como la financiación de cada institución.

En la tabla 1 encontramos la frecuencia de universidades agrupadas por CCAA, la antigüedad media de los centros (contabilizada desde el año de fundación que figura en el registro del Ministerio de Educación), así como el desglose del número de universidades contabilizadas de régimen público y privado, organizando los datos por orden alfabético.

 










 

Universidades por CCAA, antigüedad y financiación

Comunidad Autónoma Número de universidades Antigüedad media Públicas Privadas
Andalucía 11 116 10 1
Aragón 2 246,5 1 1
Asturias 1 446 1 0
Baleares 1 42 1 0
Canarias 5 28,4 2 3
Cantabria 3 42 2 1
Castilla La Mancha 1 38 1 0
Castilla y León 9 206,11 4 5
Cataluña 12 133,92 7 5
Comunidad Valenciana 9 82,44 5 4
Extremadura 1 47 1 0
Galicia 3 195,33 3 0
Madrid 18 41,28 6 12
Murcia 3 264,67 2 1
Navarra 2 68 1 1
País Vasco 3 65,67 1 2
Rioja 2 19,5 1 1

 

En primer lugar, en relación a la variable localización, observamos que Madrid encabeza la lista en número de centros, seguida de Cataluña y Andalucía. Estas tres comunidades agrupan casi la mitad, un 47,7%, del total de universidades del territorio nacional. En el otro extremo, Asturias, Baleares, Castilla La Mancha y Extremadura cuentan con una sola universidad por comunidad. Observando la antigüedad, la universidad más antigua de España es la de Salamanca, fundada en 1218. La de Murcia fue constituida originariamente en el año 1272. Las más recientes, de 2019, son ESIC Universidad, la Universidad Internacional Villanueva y CUNEF Universidad, las tres con sede en Madrid. La comunidad con universidades con mayor antigüedad media es Murcia, seguida de Aragón. La más joven es la de Castilla La Mancha. En materia de financiación, de las 86 universidades españolas, 49 (un 57%) son de financiación pública y 37 (un 43%) privada.

Tras realizar la prueba de Chi-Cuadrado, no se han encontrado relaciones significativas entre la Comunidad Autónoma y el régimen de financiación.


Según los resultados obtenidos en esta variable, podemos realizar la siguiente categorización de la muestra por comunidades:

Comunidades en las que predominan las universidades públicas: hay 5 comunidades en las que el 100% de sus universidades son públicas: Asturias, Baleares, Castilla La Mancha, Extremadura y Galicia. Seguidamente está Andalucía, con un 90,9%. El resto de territorios de este bloque se sitúan entre el 55,6% y el 66,7% de centros públicos: Comunidad Valencia, Cantabria, Cataluña y Región de Murcia.

 

Comunidades en las que predominan las universidades privadas: en este grupo las diferencias no son tan acusadas: Madrid y País Vasco con un 66,7%, Canarias con un 60% y Castilla y León con un 55,6% de universidades privadas.

 

Comunidades en las que se equipara el número de universidades públicas y privadas: el equilibrio entre ambos valores de la variable se da en Aragón Navarra y la Rioja, con un centro público y otro privado en cada comunidad.

Los resultados obtenidos en relación a los títulos formativos en musicoterapia ofertados por universidades aparecen recogidos en la tabla 2. Cabe destacar que en todo el sistema educativo español no existe un Grado en Musicoterapia, en ningún centro. Por ello, se considera habilitante para el ejercicio de la profesión un máster oficial o propio, aunque solo los de tipo oficial son válidos para cursar estudios de doctorado. De las 86 universidades, 10 ofertan máster en musicoterapia, o en terapias creativas con especialización en ella (un 11,6%) y 76 no cuentan con dicha tipología de formación (un 88,4%). Desglosándolo por CCAA, Andalucía y Castilla León lideran la oferta formativa ofrecida, contando con dos titulaciones de máster propio.

Universidades que imparten formación habilitante en musicoterapia






Comunidad Autónoma Universidad Financiación Antigüedad Formación
Andalucía Almería Público 27 Máster propio
Comunidad Valenciana Católica de Valencia San Vicente Mártir Privado 17 Máster oficial
Extremadura Extremadura Público 47 Máster propio
Murcia Murcia Público 748 Máster propio
Rioja Internacional de la Rioja Privado 11 Máster oficial
Aragón Zaragoza Público 478 Máster propio
Castilla y León Pontificia de Salamanca Privado 130 Máster propio
Castilla y León Europea Miguel de Cervantes Privado 18 Máster propio
Cataluña Barcelona Público 570 Máster propio
Madrid Autónoma de Madrid Público 52 Máster propio

 

Si consideramos las variables formación habilitante y financiación, encontramos que existe una mayor prevalencia en el caso de las universidades públicas, existiendo una correlación entre universidad pública y sí formación en musicoterapia, obteniendo en la prueba de Chi-cuadrado 0,042.

Si consideramos únicamente las universidades que sí ofrecen formación en musicoterapia, existe una ligera inclinación hacia la tipología de financiación pública (60%), pero las diferencias no son significativas.

En lo que respecta a la antigüedad de la universidad y la formación en musicoterapia, de las 10 universidades que ofertan, 5 están fundadas en los últimos 50 años, 1 tiene entre 50 y 100 años de antigüedad, 2 entre 100 y 500 y otras 2 más de 500. Parece existir una tendencia a que, junto con la expansión de las universidades en España (de las 86 universidades, 65 de ellas se han creado en los últimos 50 años), también la musicoterapia se abre camino en la ciencia. Por otra parte, es reseñable que en todo el territorio español únicamente dos universidades imparten un máster oficial en musicoterapia, es decir reconocido y avalado por el Ministerio de Educación.

Maticemos que las universidades que ofrecen máster oficial son las dos privadas, y las dos más jóvenes de las que cuentan con formación habilitante. En el apartado siguiente se han analizado pormenorizadamente sus planes de estudios.


Análisis de los planes formativos oficiales en musicoterapia

En España, al no existir un Grado en Musicoterapia que permita a los estudiantes acceder a él tras cursar bachillerato, los profesionales que se especializan en ella proceden de diversos ámbitos: medicina, educación, psicología, enfermería, música, trabajo social, etc. Realmente un musicoterapeuta debe tener conocimientos relativos a todas estas ramas, sin embargo, no debe identificarse con ninguna de ellas, sino que su figura debe ser única y profesionalizada: el musicoterapeuta.

Como estudios reconocidos por el Ministerio de Educación se imparte el Máster Oficial en Musicoterapia en dos universidades: la Universidad Católica de Valencia (UCV) y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Los requisitos de acceso a estos estudios no difieren en demasía entre ambas instituciones, aunque encontramos pequeños matices. La universidad valenciana admite a cualquier persona interesada que posea una diplomatura, licenciatura o grado. No obstante, se hace hincapié en titulaciones afines a ella (psicología, ciencias de la salud y la educación y música) y se recomienda tener conocimientos previos musicales e informáticos.

Por su parte, la institución riojeña detalla dos requisitos: en primer lugar, un título de grado medio musical o realizar una prueba de conocimientos básicos. El segundo requerimiento es acreditar una titulación del ámbito terapéutico o en la que figuren asignaturas de psicología, pedagogía, psicopedagogía y logopedia. En caso de no cumplir esta segunda exigencia el estudiante debe cursar tres complementos formativos de 2 ETCS cada uno.

Podemos apreciar que resulta bastante asequible acceder, desde cualquier carrera universitaria, al máster. Ciertamente, se plantean unos conocimientos mínimos previos que estén directamente relacionados con el ámbito de la musicoterapia, pero cabría plantearse si realmente una persona que proceda, por ejemplo, de un Grado en Matemáticas, estaría suficientemente cualificada para desarrollar adecuadamente la profesión de musicoterapeuta con tan solo 60 ETC (un curso académico) de formación y algunos conocimientos previos o 6 ETC más de complementos formativos considerando el requisito de la UNIR.

En lo que refiere al plan de estudios en sí, en ambas, el número de ETCS a cursar son 60. Este difiere de una a otra en algunos aspectos, aunque a groso modo las materias son similares (ver tablas 3 y 4). Por otra parte, la UNIR emplea una metodología mediante clases online y clases magistrales, lo cual no ha sido bien recibido en general por una parte de los musicoterapeutas, ya que es fundamental la práctica de una especialidad cuyo trabajo diario será en su mayoría de índole activa, y no teórica.

Plan de estudios de la UCV.


PRIMER CUATRIMESTRE –          Evaluación y Organización en Musicoterapia (6ECTS)

–          Fundamentos de la Musicoterapia      (3 ETC)

–          Metodología en Musicoterapia (6 ECTS)

Psicopatología    (3 ECTS)

SEGUNDO CUATRIMESTRE –          Expresión Corporal (3 ECTS)

–          Música y Voz (3 ECTS)

–          Musicoterapia en el Ámbito Educativo (6 ECTS)

–          Musicoterapia en el Ámbito Sanitario (6 ECTS)


–          Musicoterapia en el Ámbito Sociocomunitario (6 ECTS)

–          Practicum (9 ECTS)

–          Psicología de la Música (3 ECTS)

Trabajo Fin de Máster (6 ECTS)

 

Plan de estudios de la UNIR.


PRIMER CUATRIMESTRE –          Aplicaciones de Musicoterapia en el Ámbito Hospitalario (6 ECTS)

–          Musicoterapia en el Contexto Educativo y Social (6 ECTS)

–          Habilidades Terapéuticas (6 ECTS)

–          Métodos y Fundamentos en Musicoterapia (6 ECTS)

–          Diseño, Implementación y Evaluación de Proyectos de Musicoterapia (6 ECTS)

SEGUNDO CUATRIMESTRE –          Supervisión en Musicoterapia (6 ECTS)

–          Innovación e Investigación en Musicoterapia (6 ECTS)


–          Ética en Musicoterapia (3 ECTS)

–          Prácticas Externas (3 ECTS)

–          Trabajo Fin de Máster (12 ECTS)

 

Comparando ambos planes, observamos que los ETCS dedicados al ámbito sanitario-hospitalario son 6 en los dos casos. El aspecto educativo y social o socio-comunitario en la UCV están diferenciados en dos asignaturas con un total de 12 ETCS, mientras que en la UNIR representan una única de 6 ETCS.

Otras asignaturas coincidentes son las prácticas, con una gran diferencia entre las universidades: 9 ETCS en la UCV frente a los 3 ETCS en la UNIR. Estos créditos que se reducen de prácticas se dan a otras materias más teóricas. El trabajo fin de máster en la UCV tiene una carga de 6 créditos frente a los 12 en la UNIR. Desde el campo de la psicología en la UCV se cursa psicopatología y psicología de la música, con 3 ETCS cada una. Además, en esta universidad se imparten asignaturas específicas de música: expresión corporal (3 ETCS) y música y voz (3 ETCS). En la UNIR encontramos formación en habilidades terapéuticas (6 ETCS). El resto de asignaturas son específicas de musicoterapia, con un total de 15 ETCS en la UCV y de 27 ETCS en la UNIR. Aquí también apreciamos una marcada diferenciación entre ambos planes.

Conclusiones del estudio

De los resultados obtenemos que, en relación a la variable localización, Madrid concentra el mayor número de universidades (18), siendo en su mayoría de índole privada y de reciente fundación. Seguidamente, Cataluña y Andalucía cuentan con una alta tasa de estas instituciones (12 y 11 respectivamente). En las comunidades multiprovinciales de Cataluña y Comunidad Valenciana, son las provincias de Barcelona y Valencia las que agrupan a la mayoría de universidades: 9 y 6 sobre un total de 12 y 9 respectivamente. Parece lógico pensar que ciudades con mayor población sean las que mayor número de universidades alberguen, especialmente Madrid que es capital del estado.

La distribución de las universidades es muy heterogénea en relación al territorio, ya que frente a las que hemos encontrado en la capital, en Castilla la Mancha solamente hay 1 universidad y de fundación reciente, en 1982 (su antigüedad media es la más baja de todas las comunidades). Castilla la Mancha y Extremadura son las dos únicas CCAA multiprovinciales con un solo centro de educación superior universitaria. En estudios posteriores cabría indagar los factores sociales, políticos, culturales, económicos o de otra índole que provocaron esta realidad.

En lo que respecta a la financiación, se constata que la diferencia entre las públicas y las privadas dista solamente 9 puntos del 50%, predominando las primeras. En Canarias, Castilla y León, Madrid y País Vasco predominan las privadas frente a las públicas. Es importante facilitar el acceso a la enseñanza superior universitaria en el plano económico, en este sentido es positivo que la mayoría de centros sean de titularidad pública. No obstante, el número de universidades privadas de reciente creación aumenta para cubrir la creciente demanda. En 2019 se crearon 3 universidades nuevas, todas ellas privadas y en Madrid. De hecho, la última universidad pública fue creada en el año 1998, lo cual indica que hace más de dos décadas que el estado español no invierte en la fundación de nuevos centros. En lo que respecta a la financiación privada, desde 1999 hasta la fecha se han inscrito en el registro del MEC 18 universidades. La diferencia es notable y cabe plantearse qué inversión pública se está haciendo el desarrollo educativo de ámbito superior se realiza a nivel nacional.

Sobre su antigüedad, la mayoría de las universidades son de reciente creación, el 80,7% de ellas se han fundado en los últimos 91 años, pertenecientes a todas las comunidades autónomas, excepto Asturias, cuyo único centro es más antiguo.

Analizando ahora la oferta en musicoterapia que ofrecen en las universidades españolas, la formación habilitante es minoritaria, ya que en un 88,4% del total de universidades no se ofrece ninguna titulación en esta área. Únicamente 10 universidades de las 86 registradas en el Ministerio de Educación imparten estos estudios, lo que representa un 11,6%. Castilla y León es la comunidad con mayor oferta, contando con 2 másteres habilitantes de título propio.

La formación en musicoterapia no se garantiza en todas las comunidades autónomas, por lo que los estudiantes interesados se ven obligados a matricularse en otras comunidades. Esto aún es más acusado si el alumnado quiere optar a un título oficial.

En esta investigación se pone de manifiesto que precisamente son dos universidades privadas de reciente fundación las que apuestan por un máster oficial en musicoterapia, esto podría estar motivado por poder ofrecer estas enseñanzas a aquellas personas interesadas y cuyas demandas no están satisfechas en centros públicos, o bien los centros privados que no garantizan el reconocimiento del título para continuar a los estudios de doctorado ni poseen la misma valoración en lo que respecta a la categorización como mérito académico.

Observándolo de un modo más global, de los 10 centros que ofertan máster en musicoterapia, 4 son privados y 6 públicos, por lo que las diferencias, sin considerar la especificidad de la titulación, no son significativas. Esto contrasta y se invierte, como se ha comentado, al focalizarnos en los títulos oficiales sobre la materia.

En relación a los planes de estudio, observamos que, si bien hay asignaturas compartidas, no hay homogeneidad en determinados contenidos ni en los créditos que se asignan a cada ámbito formativo, encontrando una gran disparidad en los ETCS relacionados con las prácticas, el trabajo final y las asignaturas específicas y que aborden exclusivamente el campo musicoterapéutico. Resulta interesante focalizar la enseñanza hacia asignaturas propias de la profesión, no obstante, hay que considerar así mismo que nos encontramos frente a un máster al que, como hemos reseñado, se puede acceder sin apenas conocimientos previos específicos de los ámbitos de los que se nutre la musicoterapia.

 

Nos encontramos ante una ciencia reciente que aún no se ha insertado plenamente en el sistema educativo español superior universitario. No obstante, los datos constatan su presencia en las universidades, lo cual es un aspecto positivo. La falta de centros que apuesten por las enseñanzas terapéutico-musicales sigue siendo patente, lo cual puede estar motivado por la limitada demanda o por el desconocimiento del potencial y el abanico de posibilidades que brinda la musicoterapia para mejorar la calidad de vida de las personas.

Una proyección muy interesante para investigaciones ulteriores en base a este estudio iría enfocada a establecer una comparativa entre el presente trabajo y los planes formativos ofrecidos en estados donde esta ciencia está más desarrollada, como sucede en la mayoría de países de Sudamérica. En este sentido, cada investigación, conferencia, intervención terapéutica o seminario, entre otros, contribuye positivamente a su desarrollo, siempre y cuando se trate de un musicoterapeuta formado en la materia. De lo contrario, se pueden generar problemas de intrusismo y desinformación que proyecten una imagen irreal y distorsionada, provocando el efecto contrario. La ciencia de la musicoterapia se construye paso a paso y tiene todo un apasionante camino por recorrer.

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Antonia es diplomada en Magisterio de Educación Musical y licenciada en Ciencias e Historia de la Música, con título de Graduada de Música en la especialidad de guitarra. Es máster en Musicoterapia y Doctora en Musicoterapia por la Universidad de Murcia. En la actualidad trabaja en el CBM Nuestra Señora de la Candelaria.