Surgimiento de la autoestima

Desarrollo del concepto en niños y estrategias de ayuda

Surgimiento de la autoestima
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Surgimiento de la autoestima

El presente artículo tiene como objetivo analizar la importancia de la autoestima, y su correcto desarrollo en los adultos en general y en los niños en particular. Asimismo, pretendemos analizar el concepto y comprobar qué efectos tiene poseer una alta o baja autoestima para brindar estrategias óptimas con las que ayudar a trabajar este concepto desde un punto de vista educativo.

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SURGIMIENTO DE LA AUTOESTIMA

Definición del concepto: Autoestima

No hay lugar a dudas que la autoestima es un concepto que ha levantado, y levanta, mucho interés, tanto fuera como dentro de las aulas. William James fue quien la mencionó por vez primera en 1890 definiéndola como “un fenómeno afectivo que se experimenta como una sensación o emoción[1]. Su teoría se basa en el valor, el éxito y la competencia y, por tanto, es un proceso que se ve influenciado por las vivencias del propio individuo en función de los casos de éxito o fracaso que influyen o repercuten en él.

La finalidad de la educación, como sabemos, es la de contribuir al desarrollo integral de los alumnos, por tanto, trabajar la autoestima, que la Real Academia de la Lengua Española la define como la “valoración generalmente positiva de sí mismo[2] en las aulas, implica que la labor de los docentes no puede basarse sólo en la transmisión de conocimientos, sino que tienen como misión preparar a los alumnos para enfrentarse al mundo en el que van a vivir, con los demás y consigo mismos. Por tanto, la autoestima debe llevar consigo un proceso de autoevaluación de la propia persona.

Los niños ven, analizan y comprenden la realidad en función de cómo se sienten respecto a ellos mismos, hecho que afecta indudablemente y de forma decisiva a todos los aspectos de sus experiencias, desde la manera en que funcionan en el trabajo, el amor, sus relaciones sociales, hasta su proceder futuro como padres y las posibilidades que tienen de progresar en sus vidas.

Sus respuestas ante los acontecimientos dependen de quién y qué piensan que son. Y esto, claramente, se traslada a las aulas, porque los dramas de sus vidas son los reflejos de la visión íntima que poseen de ellos mismos.



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Por lo tanto, tener una autoestima equilibrada capaz de ser balanceada por sí misma hacia una autoestima positiva o alta es la clave del éxito para lograr alumnos completos, que sean adultos equilibrado el día de mañana, y aquí la labor del docente es fundamental.

[1] William James (1842-1910), psicólogo neoyorquino, es el primer investigador que analizó el fenómeno de la autoestima y sus trabajos sobre psicología han sido considerados como textos pioneros en la materia.

[2] Vigesimotercera edición del Diccionario de la Lengua Española, publicado en 2014.

La formación de la autoestima

Asimismo, es importante que los alumnos se comprendan y comprendan a los demás. Hay que recordar que la autoestima participa en una dialéctica constante entre cómo se ven y cómo los ven los demás.

La primera fase de la infancia, concretamente en las edades comprendidas entre el nacimiento hasta los cinco años, tiene una relevancia enorme por la forma en que condiciona la manera que los niños tienen de comportarse en el mundo y por cómo se sigue construyendo esa autoestima durante la adolescencia.

Branden (2011) nos explica que la autoestima positiva, la buena autoestima, opera en el sistema inmunológico de la conciencia, otorgando resistencia, fuerza y capacidad de regeneración. Por el contrario, cuando la autoestima es baja, la capacidad de enfrentar las adversidades de la vida bajan. Nos caemos frente a las adversidades y nuestro sentido de propio valor disminuye. Nos dejamos influenciar por el deseo de evitar el dolor, en vez de experimentar alegría. Todo lo negativo tiene más influencia en nosotros, en vez de lo positivo.

Beneficios de la autoestima dentro y fuera del aula

Algunos de los beneficios de poseer una “alta” o “positiva” autoestima es que genera que los alumnos tengan interés por aprender, buscar ayuda como algo positivo, sentirse competentes, valorados, seguros de sí mismos; les dota de responsabilidad, y les permite aceptar y respetar las normas, facilitando el intercambio de opiniones y la creación de un clima positivo en el aula.

La presencia de “negativa” o “baja” autoestima, en cambio, puede llevar a relaciones personales tóxicas, a asociarse con personas problemáticas, a estar en constante alerta para buscar críticas; este tipo de alumnos se infravaloran, dejan de participar en juegos y en las dinámicas propias de clase llegando, incluso, a aparecer comportamientos negativos como adicciones, agresividad, buscar formar parte de bandas o grupos violentos para suplir la falta de sentirse valorados e importantes, etc.

Cómo desarrollar la autoestima en niños

Existe una evidente relación entre autoestima y educación, y la prueba de esto nos la da la Inteligencia Emocional[1] y su tratamiento en la escuela mediante la Educación Emocional.

Es correcto afirmar que las dos figuras clave en la educación de los niños, la familia y la escuela, ambas funcionando como agentes de socialización prioritarios, debe ir más allá de los libros, del saber teórico, sabiendo trabajar la motivación intrínseca, teniendo en cuenta la realidad y el contexto de sus alumnos y haciendo todo lo posible por educar tanto en lo intelectual como en lo emocional. Y es que suele ser en las etapas infantiles cuando la escuela, por su parte, se preocupa más de la dimensión emocional de sus alumnos pero, desafortunadamente, a medida que avanzamos por etapas superiores, los docentes suelen dejar a un lado estos aspectos para centrarse en otros más puramente académicos.

Lo primero es comenzar con una formación destinada a los padres. Debemos tener presente que constituyen las figuras esenciales para el niño desde su nacimiento, y en esa gran responsabilidad que conlleva ser padres, deberán esforzarse al máximo para ayudar a sus hijos a construir una autoestima sana. Este reto debe ser compartido por docentes, dado que ambas figuras van a estar presentes en la vida del niño en los primeros años, mediante las labores de coeducación[2].

Por tal motivo, los tutores, dentro de su labor pedagógica, pueden facilitar información a las familias para que trabajen la autoestima en casa e impulsarlos para que lleven a cabo las instrucciones dadas.

De manera reflexiva y constante, los padres deben hacer que los niños sientan lo especiales que son, lo importante que es lo que hacen y dicen para que empiecen a ser conscientes de sí mismos y se sientan valorados. De hecho, el niño, desde muy temprana edad, está evolutivamente preparado para buscar la aceptación y el afecto de los que le rodean, especialmente de los adultos de su confianza.

El ámbito de aplicación de este proceso es extrapolable también a los demás familiares y amigos cercanos al círculo familiar. Así pues, los padres deben estar alerta para que el esfuerzo no se vea truncado por la emisión de mensajes altamente negativos que neutralicen los pensamientos positivos que se intenta inocular en las mentes de los pequeños.

Como decimos, el docente adquiere un papel fundamental en la formación y afianzamiento del concepto de la autoestima en los niños. Son muchas las horas que el niño pasa en el aula y por tanto la labor del docente cobra mucha relevancia ya que se convierte en un modelo de referencia a seguir y en un icono de estrecha colaboración con los padres, el cual debe contribuir al fortalecimiento de la autoestima del niño.

[1] El término Inteligencia Emocional fue mencionado por ver primera por Salovey y Mayer en 1990 y acuñado finalmente por Goleman en 1996

[2] Muchos decretos curriculares de varias CC.AA. estipulan que los profesionales de la educación y las familias han de colaborar en la educación y la crianza de los niños, por lo que su relación ha de basarse en la corresponsabilidad.

Estrategias prácticas

Está claro que la autoestima y su correcto desarrollo no es una asignatura que se aprenda en el colegio ya que es algo que se construye diariamente a través de las relaciones personales de aceptación y confianza, por lo que debe ser tenida en cuenta de forma transversal dentro del currículum oculto[1].

No debe nunca ignorarse el lado emocional del niño por parte de los padres ni de los docentes. Desde el nacimiento hasta la adolescencia, la vulnerabilidad y flexibilidad que los alumnos pueden llegar a sentir es tal que deben sentirse seguros en su entorno escolar y familiar y poder encontrar así protección y afecto de las personas que constituyen un referente para ellos.

Todo los que se consiga durante el desarrollo y crecimiento físico, intelectual y emocional puede sellar su conducta y su postura hacia la vida en la edad adulta.

Dado la diversidad de estrategias que existen para ayudar en el desarrollo de una sana autoestima a los alumnos, Caballero (2014) presenta las siguientes estrategias a modo de guía para su aplicación en el aula:

  • Nunca hay que avergonzar en público a un alumno

A veces los docentes no saben bien cómo controlar las situaciones de clase y no son capaces de llamar la atención a un alumno que se ha comportado de forma incorrecta, lo cual puede desencadenar a que, sin querer, diga o haga algo que al alumno en cuestión pueda avergonzarle en público. Esto puede ser una interrupción interrupción mientras habla el alumno, un tono inadecuado en una orden frente a clase o una elección de palabras que hacen que el estudiante se sienta mal, avergonzado o humillado delante de los compañeros. Por tanto, es importante controlar lo que se dice, en qué tono y cómo se suele responder a los alumnos, así como la forma de reaccionar ante lo que ellos dicen y hacen.

  • Hay que dejar al alumno tiempo para pensar y no exigirle respuestas inmediatas

En ocasiones, los docentes suelen malinterpretar la demora en las respuestas de sus alumnos y se tiende a relacionar esto con una falta de interés, desconexión o directamente a atribuir un desconocimiento generalizado a los alumnos. El nerviosismo causado lleva a querer respuestas rápidas y pasar a otro tema, o a que el siguiente alumno lo intente. Hay que tener en cuenta que en el aula hay niños de todo tipo: niños extrovertidos, introvertidos, niños con distintas necesidades emocionales y/o distinto desarrollo en las habilidades sociales, etc. Es importante tener en cuenta estas diferencias ya que según avanza el curso habrá que ir actuando en consecuencia, pero siempre desde la premisa de que hay que concederles el tiempo necesario para que puedan llegar a las respuestas correctas, siempre a sus ritmos.

  • No hay que interrumpir

Si uno se imagina como adulto intentando explicar algo a otro, y esta otra persona interrumpe dando por hecho que ya sabía lo que se iba a decir, uno podría llegar a interpretarlo como que el otro es tomado por necio, o restará importancia a lo que se iba a decir. En cualquier caso, causaría molestia e incluso podría a lastimar el ego. El hecho de tratar de empatizar continuamente con los alumnos ayudará a entender lo que es importante para ellos, el escucharles, dejar que se expresen, el atender a lo que dicen, refuerza el mensaje de que ellos son valiosos, y lo que piensan y dicen importa. Esto es lo que les permitirá desarrollarse plenamente.

  • Algunas correcciones han de hacerse en privado

Esta estrategia está estrechamente ligada a la primera pauta sobre no avergonzar al alumno, que sin duda es difícil de llevar a la práctica, pero no imposible. Básicamente consiste en que cuando el niño actúe de manera incorrecta se debe parar inmediatamente ese comportamiento, frenarlo, y seguir con la dinámica de la clase. Posteriormente habrá que llevar a un lugar aislado al alumno en particular y explicarle por qué ese comportamiento es inadecuado y qué puede hacer en lugar de lo que ha pasado y para evitarlo. Si el docente piensa en cómo le gustaría que lo trataran sus colegas en una situación similar le ayudará a focalizar y reaccionar de forma más discreta y efectiva.

  • Hay que facilitar a los alumnos encontrar un mejor amigo con intereses y habilidades similares

Es muy beneficioso para la autoestima de cualquier niño tener un buen amigo, que sea leal y con quien poder compartir sus deseos, sus dudas y sus curiosidades. En ocasiones hay centros de enseñanza en cuya política establecen separar a estudiantes por el hecho de ser muy amigos, o impedir que se sienten juntos. Pero, contrario a lo que pueda parecer, se debe crear un ambiente en el que el niño pueda relacionarse libremente sin restricciones, incluso alentarles a encontrar la persona que sea más afín a ellos.

  • Hay que recordar a todos los alumnos por igual que sus opiniones cuentan, invitándoles a expresarla

Hay que hacerles ver que todo el mundo tiene una opinión, y no hay una más importante que otra, sino que todas son igualmente relevantes. Una vez que comprendan esto hay que invitarles a expresarla concediéndoles el tiempo necesario para formar su opinión, recordándoles que su opinión siempre contará, además de ser valiosa e importante. Hay que intentar evitar por todos los medios que los niños en el aula dejen de expresar su opinión por la falsa creencia a hacer el ridículo o convertirse en objeto de burla.

  • Es preciso trabajar en el desarrollo de las habilidades sociales de manera frecuente en el aula

Se deben destinar momentos concretos en el aula para trabajar las emociones y las habilidades sociales. Las emociones son importantes para que los niños aprendan a reconocer cómo se sienten sean capaces de expresarlo. Trabajar las habilidades sociales hace que la comunicación entre todos sea más fluida, procurando erradicar rasgos de violencia tanto física, como verbal o gestual.

  • Agradecer verbalmente todo buen comportamiento y elogiar todo logro

El profesor debe actuar como ejemplo y, por tanto, debe ser el primero en agradecer verbalmente todo buen comportamiento de cualquier alumno, elogiando todos los logros y buenas conductas, por pequeñas que sean. De esta forma se estará contribuyendo positivamente a que todos en el aula se sientan aceptados, valorados y seguros.

Pero, además de las citadas recomendaciones de esta autora, los docentes tienen que saber que pueden llevar a cabo en el aula diferentes estrategias adicionales que les permitan el pleno fomento de la autoestima, siempre en función de las necesidades del aula y de las características concretas del grupo de alumnos.

Gestos como entrar sonriendo al aula, cantar una canción, contar una anécdota, estimular la curiosidad, transmitirles tranquilidad… en definitiva, como afirma Punset (2009) hay que entrenar la mente de la misma forma que hemos aprendido a entrenar el cuerpo.

[1] El currículum oculto es el que se transmite de forma implícita al currículo oficial, encargándose de formar más que en capacidades técnicas, en valores y actitudes.

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El artículo Surgimiento de la autoestima. Desarrollo del concepto en niños y estrategias de ayuda forma parte del número 8 de Campus Educación Revista Digital Docente un proyecto destinado a la divulgación de publicaciones de carácter educativo que permite la difusión del conocimiento y pretende el enriquecimiento de toda la comunidad educativa.

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