Propuesta de desarrollo de la capacidad de resiliencia mediante un Escape Room

Una forma de desarrollar la inteligencia emocional a través del juego

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Resumen: Partiendo de la base de que nadie está libre de los posibles infortunios de la vida y de que la capacidad de sobrellevar situaciones adversas es entrenable, en el presente artículo se pretenden trabajar estas habilidades utilizando alguna de las técnicas de gamificación que van adquiriendo más auge hoy en día, como es el caso del Escape Room. Dicho entrenamiento ha de empezar en las edades más tempranas del alumnado, aunque la presente propuesta se desarrolla en la adolescencia. La metodología utilizada para su entrenamiento es el juego, el cual permite crear situaciones menos amenazantes a la hora de afrontar situaciones que en la realidad pudieran resultar más estresantes.

Palabras clave: Inteligencia Emocional; Resiliencia; Habilidades de afrontamiento; Escape Room; Role Playing; Gamificación.

Abstract: On the basis that no one is free from the possible misfortunes of life and that the ability to cope with adverse situations is a trainable one, in this paper we intend to work on these skills using one of the gamification techniques that is becoming more popular today: the escape room. This training must begin at the earliest ages of students, although this proposal is carried out on teenag3ers. The methodology used for its training is the game, which allows to create a less threatening environment when facing situations what would be more stressful in the real world. Keywords: Emotional intelligence; Resiliency; Coping skills; Escape room; Roleplaying; Gamification.

 RESILIENCIA EN ESCAPE ROOM

Hay que buscar en la obra de John Bowlby (1979) para encontrar las primeras referencias al término de resiliencia, que se definiría como la capacidad de los seres humanos para superar períodos de dolor emocional y situaciones adversas, saliendo fortalecido de ellas. Según este autor, éste es un concepto en el que influyen tanto factores personales como contextuales y que está relacionado, en gran medida, con las experiencias de afecto vividas durante la niñez.

Este término adaptado a las ciencias sociales por autores como Rutter (1979), viene a indicar que es posible desarrollarse psicológicamente de manera sana independientemente de los infortunios que pueda deparar la vida.

Son muchos los autores que a lo largo de los años han ofrecido su definición personal del concepto. Algunas teorías consideran que las personas resilientes nacen así y, según otras, se hacen.

Entrenamiento en resiliencia

Entre los autores que defienden que es posible entrenar las habilidades de afrontamiento positivo ante situaciones estresantes es de destacar el ya conocido Modelo A-B-C de Albert Ellis (1980). Este modelo nos enseña que el cómo nos sentimos no dependerá tanto de las cosas que nos pasen sino de nuestras creencias a la hora de buscar una explicación.

En años más recientes, autores como  Badilla (2009) indican que no es la suma de aspectos personales, biológicos y sociales lo que determina que una persona sea resiliente o no, sino la interacción de ésta con el medio. Los recursos ambientales, si bien son utilizados por las personas,  generan unos mecanismos de protección ante las situaciones estresantes que todos podemos atravesar. Sin embargo, en determinadas circunstancias las carencias contextuales pueden dificultar un correcto afrontamiento de las situaciones estresantes que se pueden vivir. Es en estas circunstancias donde la escuela puede tener un papel importante.

Los investigadores del siglo XXI entienden la resiliencia como un proceso comunitario y cultural, que responde a dos modelos que la explican: un modelo «compensatorio» y otro «de protección».

El actual marco educativo otorga especial importancia al desarrollo integral del alumnado, lo que implica necesariamente enseñar a ser persona. En esta enseñanza conseguir la conciencia y el autocontrol emocional para adaptarse al contexto es crucial.

Justificación de la propuesta

Expondremos una propuesta que parte de la base de que la resiliencia se puede entrenar. A nivel teórico encuentra sus raíces en la ya conocida teoría de Ellis. Dada la imposibilidad de cambiar los acontecimientos, entrenar nuestra forma de pensar ante los mismos puede hacer evitar sufrimientos emocionales que además pueden resultar poco productivos. Para mejorar nuestra capacidad de resistencia ante los infortunios, necesitamos fortalecer las cualidades que nos permiten una adaptación positiva en una situación de adversidad o sufrimiento.

Autores actuales como Barudy y Dantagnan (2011) diferencian entre un tipo de resiliencia primaria de un tipo de resiliencia secundaria que se define como la capacidad de sobreponerse a los infortunios de la vida a pesar de carecer del apoyo del contexto sociofamiliar cercano. Esta capacidad la pueden ofrecer adultos significativos como los diferentes agentes educativos y sociales, de entre los cuales es de destacar los maestros. Cobra importancia que desde la escuela los profesionales que en ella trabajan desarrollen esta capacidad especialmente en casos de infortunios o cuando el contexto social cercano no puede ofrecer tal apoyo.

Desde aquí entendemos el concepto de resiliencia secundaria no como la superación de conflictos normales de la vida infantil y juvenil, si no en el sentido expuesto por algunos autores como los ya citados Barudy y Dantagnan (2011) de superar diversos procesos traumáticos de la vida sobrevenidos.

Como es posible desarrollar las habilidades de afrontamiento, desde el ámbito educativo cobra especial importancia desarrollar éstas desde las edades más tempranas, ya que ningún alumno está libre de vivir adversidades en cualquier momento de su desarrollo. Las adversidades están en relación con los diversos contextos en que normalmente se desenvuelven (casa, amigos o colegio).

Actualmente, los programas de educación emocional tienen especial aceptación para el desarrollo de la capacidad de responder ante situaciones estresantes ya que en ellos se enseña pensamiento realista, flexibilidad, optimismo, asertividad, toma de decisiones, relajación, inteligencia emocional, todo ello llamado competencias emocionales.

Es importante desarrollar esta capacidad de enfrentarse a ellos desarrollando un pensamiento positivo. Si se considera a la persona como un ser íntegro cobra sentido educar no sólo sus competencias en las diversas áreas curriculares sino también su competencia emocional.

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La resiliencia a través del Escape Room

La propuesta presentada para trabajar la resiliencia utiliza una metodología que va adquiriendo cada vez más popularidad hoy en día, el escape room. El escape room se basa en el juego y aprender jugando es un método muy efectivo y motivador.

La base central de cualquier escape room son sus enigmas. La utilización de la dinámica en esta propuesta no es algo puntual, el alumnado debe estar previamente entrenado en la utilización de esta metodología en el trabajo de contenidos de diferentes áreas.

Todos los escape room tienen sus propios objetivos. Uno de los objetivos de este escape room es explorar posibles soluciones a situaciones con alta carga emocional y entrenar para situaciones conflictivas o de tensión utilizando el role-playing que permita vivir esas situaciones de forma menos amenazante y en un entorno más seguro.

Esta sesión de escape room no es el final de un proceso. La inteligencia emocional se ha de desarrollar desde las edades más tempranas y durante toda la vida del sujeto. No hay que olvidar que el desarrollo de la inteligencia emocional es un aspecto transversal que se ha de trabajar en cualquier momento de la vida escolar y no solamente reservarlo para las horas de tutoría.

Desarrollo, organización de agrupamientos y espacios

En este escape room se propone la representación de varios escenarios que representan espacios vitales para el sujeto (sala de la vida familiar, sala de la vida escolar, sala de la vida de las amistades) y en cada uno de ellos se proponen situaciones altamente estresantes que pueden surgir en estos contextos.

Supuestamente, se pueden utilizar diversas aulas del centro que estén comunicadas entre sí por puertas para representar estos escenarios vitales. Para abrir estas puertas y pasar de unas salas a otras es necesario desbloquear unos candados que tienen unas claves numéricas.

Respecto a la organización del alumnado, ésta habrá de hacerse con grupos reducidos, de unos diez participantes. De ellos, seis representarán mediante role-playing el papel de agentes “desestabilizadores” en cada uno de los espacios que representan los escenarios vitales de los sujetos. Previamente serán entrenados y habrá dos en cada sala.

Dos alumnos pueden situarse en la primera sala de la familia, representando a unos abuelos que comunican con llanto la muerte de los progenitores; en la siguiente sala, del contexto escolar, otros dos representarán el papel de dos maestros, los cuales comunican suspensos en casi todas las áreas y que desconfían del alumno. Por último, dos alumnos en la sala de las amistades representarán el papel de acosadores.

Los otros seis alumnos deberán pasar por las diversas salas vivenciando esas situaciones estresantes y respondiendo en grupo, mediante consenso, un cuestionario sobre la forma más adecuada de proceder en cada contexto para mantener la estabilidad emocional.

El grupo de alumno permanecerá inicialmente en la primera sala y tras vivenciar una situación estresante representada por dos compañeros que actuarán como “agentes desestabilizadores” deberán responder adecuadamente un cuestionario sobre las formas más adecuadas de reaccionar ante las mismas.

Los números correspondientes a las respuestas correctas del cuestionario que han consensuado el grupo permitirán obtener la clave para acceder a la siguiente sala, la sala del “contexto escolar”, en que se vuelven a plantear situaciones problemáticas con la representación de otros dos compañeros y en las que nuevamente tienen que seleccionar las respuestas más adecuadas del cuestionario y así sucesivamente.

Al final de todo el proceso accederán a otro espacio donde recibirán un refuerzo positivo relacionado con gustos generales del grupo.

Habrá un tiempo límite de 45 minutos para llegar a atravesar las diversas salas de manera exitosa. En caso de no superarlo el profesorado, tras el análisis de la respuesta a los cuestionarios, puede deducir qué aspectos básicos de la inteligencia emocional es necesario reforzar. Es importante que el alumnado justifique el porqué de sus respuestas y que nunca el adulto juzgue las respuestas elegidas.

En posteriores sesiones, sí se podría trabajar con el alumnado y con el apoyo del equipo de orientación las consecuencias de algunas respuestas basadas en creencias irracionales elegidas por el alumnado.

Elaboración de cuestionarios

El proceso de elaboración de cuestionarios ha de ser un proceso compartido entre el profesorado implicado, contando con el apoyo del equipo de orientación, y es aconsejable un ejercicio de reflexión previa sobre posibles respuestas ante situaciones “extremas” que todo el alumnado puede vivir.

Aunque la selección de las respuestas correctas del cuestionario pudiera parecer un proceso subjetivo por parte de los creadores del mismo, se basa en una serie de bases teóricas.

Partiendo de la Teoría de la Terapia Racional-Emotiva de Ellis, las respuestas correctas corresponderían a aquellas basadas den “creencias racionales”. Las “creencias racionales” corresponden a preferencias, esperanzas y deseos. Sin embargo, las “creencias irracionales” crean sentimientos que sabotean la posibilidad de afrontamiento de un hecho desagradable generalmente basadas en una actitud derrotista.

Las ideas irracionales son rígidas y poco realistas (Davis, 2000), y suelen incluir contenidos:

  • Acerca de nosotros mismos (“soy débil, no valgo nada…”).
  • Acerca de los demás (“la gente no es de fiar…”).
  • Acerca de la vida y del mundo (“la vida es muy dura, la vida es absurda…”).

Cuando estas ideas se instalan en la mente, generan unos pensamientos automáticos negativos, que disparan las emociones negativas y nuestras expectativas sobre las diversas situaciones de la vida, haciendo que se responda ante ellas de manera desadaptativa y fortaleciendo, por último, dichas creencias negativas.

Las respuestas irracionales del cuestionario reunirían las siguientes características:

  • Son respuestas ilógicas, no se apoyan en la experiencia, distorsionan y exageran el hecho.
  • Son respuestas que se expresan en términos de exigencias o necesidades muy urgentes).
  • Indicen a la pasividad y no sirven para conseguir metas y objetivos.

Por el contrario, las respuestas racionales adecuadas al cuestionario despertarían emociones positivas en los sujetos y animarían a la acción. Reunirían las siguientes características:

  • Son respuestas lógicas y consistentes con la realidad (se apoyan en la experiencia, sin distorsionar ni exagerar).
  • Se expresan en términos de deseos y esperanza en que algo pase.
  • Refuerzan la autoestima y el autoconcepto positivo
  • Suelen ayudar y motivar a conseguir metas y objetivos.

El  papel del profesorado

A la hora de dividir a los alumnos en grupos, siendo unos de ellos actores y otros los que deciden la respuesta más adecuada ante la situación planteada, se han de tener en cuenta una serie de premisas:

  • La realización del role-playing por parte de un grupo de alumnos exige un trabajo de entrenamiento previo de varias semanas de duración, parte del cual se puede desarrollar durante el horario de tutoría.
  • El profesorado, sin tener un papel directivo, sí que ha de tener un papel de dinamizador en los grupos de debate cuando se intente llegar a un consenso en el grupo sobre la respuesta elegida ante esa situación estresante. Es muy recomendable la presencia de dos docentes, pues uno puede explicar la actividad y el otro puede presentar más apoyo individual ante las reacciones emocionales que puedan manifestar algunos alumnos.
  • Se ha de contar con la participación de todo el alumnado dentro del grupo y es requisito indispensable escuchar la opinión de todos. Por ello, la atención a la diversidad es clave. El profesorado debe asegurarse de que todo el alumnado entiende la situación planteada contando con todo tipo de apoyos necesarios, además es muy importante valorar las opiniones del alumnado sin juzgarlas en un primer momento.
  • Podría ser positivo contar con la participación de otros adultos como padres que pudieran participar en esta actividad posicionándose en alguno de estos grupos. Estos adultos previamente formados ayudarían a guiar el proceso de razonamiento de los alumnos de una manera más individualizada. Sin embargo, se hace imprescindible que estos adultos reciban un entrenamiento previo acerca tanto de la Teoría Racional-Emotiva de Ellis como de la metodología del escape room. Igualmente sería muy positivo que posteriormente un adulto que haya vivido alguna de estas situaciones contara en primera persona cómo ha resuelto esta situación de una manera positiva sirviendo de modelo para el alumnado.

Situaciones problemáticas y cuestionarios propuestos

Tras haber atravesado las diversas salas, llegarán a un espacio donde recibirán un refuerzo positivo (material o actividad a realizar) que de manera obligatoria haya sido consensuado en grupo.

En caso tanto de superar como de no superar el juego, siempre se valorará de manera especial la capacidad de trabajo en grupo de los participantes, su actitud y esfuerzo mantenido durante la sesión. Se considera crucial realizar sesiones posteriores de debate en  las que se analizarán la idoneidad de las respuestas propuestas en cada uno de los cuestionarios.

La presente propuesta de trabajo representa sólo un ejemplo de una nueva forma de trabajar la inteligencia emocional del alumnado, pero que exige necesariamente del entrenamiento previo durante las horas de tutoría de habilidades básicas de afrontamiento. Esta propuesta está enfocada en un modelo cognitivo conductual enraizado en la teoría de Ellis.

Aunque las situaciones planteadas pueden no haberse vivido por cierto alumnado, tiene esta propuesta un carácter esencialmente preventivo que ayuda a desarrollar pensamientos racionales en el alumnado lo que a la larga potenciarán su bienestar emocional.

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