Metodología Flipped Classroom

Aprovechando el trabajo autónomo del alumnado

Metodología Flipped Classroom
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Aplicación de la metodología Flipped Classroom

La actual situación de nuestro sistema educativo podría describirse de muy diversas maneras, entre las cuales cabría incorporar una problemática que, además de reflejar una realidad palpable, supone una situación extremadamente preocupante: los abundantes conflictos metodológicos surgidos en las aulas a raíz de los diagnósticos sobre diversas necesidades educativas específicas, falta de motivación y otras tantas situaciones que crecen de forma exponencial y dificultan el desarrollo de los procesos formativos, poniendo al profesorado ante la inclemente necesidad de resolver dichas dificultades con metodologías poco empleadas hasta el momento, en busca de soluciones innovadoras que se ciñan a las peculiaridades que encuentran y ante las cuales hay que actuar con la máxima prontitud.

Los alumnos más desmotivados, inquietos o con problemas de conducta incitan a la implantación de nuevos métodos que sean capaces de captar su atención y los impliquen a través de la acción, permitiéndoles focalizar su energía hacia una determinada actividad que les mantenga concentrados y ocupados a la par que el resto del grupo se encuentra igualmente beneficiado, en el sentido de la construcción compartida de conocimiento.

La aplicación de la instrucción inversa, o metodología Flipped Classroom, es una propuesta que puede emplearse para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje mediante el cambio de roles, situando la responsabilidad del proceso educativo sobre el sujeto que aprende: el alumno.

Es necesario proponer a los estudiantes experiencias de aprendizaje significativas y memorables con las que puedan otorgar sentido a aquello que aprenden, lo cual puede lograrse con metodologías de tipo activo en cuya orientación tendrán las riendas de su propia instrucción. Uno de los puntos más fuertes para implementar estas metodologías alternativas es que, mientras el trabajo del docente cumple nuevas funciones y alcanza nuevas dimensiones, ellas se ven nutridas gracias a la tecnología digital, la cual desempeña una importante misión en su desarrollo.

METODOLOGÍA INVERSA Y CLASES AL REVÉS

Fundamentación

A través de la puesta en práctica de las clases al revés el profesor cambia su papel, pasando de ser un mero expositor de conocimientos a realizar funciones más propias de orientador. Dará mayor relevancia a lo formativo frente a lo informativo, poniendo su foco de atención en una intensa preparación intelectual del estudiante, que le ayudará a pensar con rigor y creatividad. En terminología anglosajona, el docente pasa de ser el “sage on the stage” a ser el “guide on the side” o, lo que es lo mismo, se transforma desde “el sabio en la tarima” hasta el “guía al lado del alumno”. Pero, lejos de lo que pueda parecer, esta propuesta educativa no supone una liberación de trabajo para el docente y una única carga para el alumno.



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Al utilizar los recursos que ofrecen las nuevas tecnologías en la implantación de las clases invertidas se está contribuyendo a reducir el aislamiento en el que se ha encontrado la escuela convencional y se ayuda a la formación de la verdadera escuela del siglo XXI, ya que es un método que ofrece una forma de enseñar y aprender mucho más personalizada y motivadora, complementaria a otras metodologías activas con las que, además, se puede combinar de manera natural, como el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), Aprendizaje Basado en Tareas (ABT) y el Aprendizaje Colaborativo (AC).

La enseñanza inversa es una gran aliada con respecto a la atención a la diversidad pues se adapta, mediante diversas estrategias, a los distintos ritmos de trabajo de los alumnos, así como a la atención individualizada que brinda el profesor, el cual tendrá más tiempo para atender al alumnado, resolver dudas y corregir sus propios errores.

La justificación de la implantación de este proyecto educativo con carácter innovador se construye, por tanto, sobre la base de dos pilares fundamentales: el inicio de un proceso de empoderamiento, a través del cual los alumnos sean capaces de enfrentarse a los retos de la sociedad digital, haciéndolos más críticos, autónomos y responsables, y la consideración de que la puesta en práctica de la instrucción inversa no consiste en invertir la clase sino en invertir en clase.

Escuelas como Clintondale High School, en Estados Unidos, avalan esta metodología con datos tales como su reducción del fracaso de sus estudiantes, hasta en un 31% en el área de Matemáticas, o un 22% en Ciencias en tan solo un semestre.

Preparación de las clases invertidas

Hay que partir de la premisa de que las Flipped Classroom no se basan únicamente en la elaboración de vídeos o en la utilización de recursos en línea para el desarrollo de las clases. Es mucho más que eso. Sí es cierto que se apoya fundamentalmente en el uso de las nuevas tecnologías, pero eso no supone dejar de programar las sesiones estableciendo objetivos, marcando contenidos y procurando el alcance de las competencias. La elaboración de material audiovisual debe ser paralelo a todo eso, sin necesidad de tener una calidad profesional excelsa, sino únicamente con la cualidad de saber transmitir el contenido de la materia de la misma manera que se haría en una clase presencial. Para el alumno esto no supondrá exclusivamente un trabajo de visualización, sino que requerirá de una actitud de reciprocidad en la que tenga que interactuar con el vídeo, respondiendo a preguntas que irán surgiendo a lo largo de la proyección.

El método más sencillo para comenzar con estas sesiones sería grabar en vídeo las sesiones educativas, realizar un screencast o crear una presentación a la que se le adjunte audio y voz. Son muchas las modalidades. Finalizada la grabación, ésta se pondría a disposición de los alumnos a través de un canal propio de Vimeo, YouTube o similar. También se podría utilizar Google Drive o Explain Everything y conseguir muy buenos resultados.

Uso de las TIC

A la hora de grabar vídeos, conviene tener en cuenta dos aspectos: por un lado, que éstos no sobrepasen los 10 minutos, aproximadamente, pues concentrar las ideas clave y sintetizar el contenido en poco tiempo aunque es complejo, ayuda a los alumnos a optimizar el tiempo de estudio; y por otro, que para implementar en el aula métodos apoyados en recursos digitales es necesario tener en cuenta la disponibilidad de los alumnos hacia dispositivos de este calibre, así como su acceso a Internet.

Una vez grabado el contenido del vídeo, es preciso asegurarse de que los alumnos lo visualizan de la forma correcta, al igual que en la clase convencional participan, atienden o plantean dudas. Antes de flipear se debe explicar detenidamente a los alumnos en qué consiste el nuevo método y a qué compromisos han de llegar para su correcto desarrollo, con lo cual tienen que saber, primero de todo, que para que la clase se desarrolle gratamente es necesario que ellos realicen las tareas que les son propias primeramente. El docente les enseñará cómo ver los vídeos, cómo responder a las posibles cuestiones planteadas, cómo realizar un glosario de términos principales, anotar dudas, etc., lo cual ya constituye, en sí mismo, un proceso de gran valor formativo.

Trabajo autónomo del alumno

El alumno ha de acudir a clase con cuestiones que versen sobre lo visionado, formulando posibles dudas y haciendo posible una puesta en común entre todos los compañeros. Herramientas como EduCanon o Edpuzzle resultan muy sencillas y útiles para insertar preguntas (tipo test, de respuesta directa o simplemente de reflexión), de forma que los alumnos no podrán seguir viendo el vídeo si no las responden. Es en puntos como este del proceso donde el alumno adquiere más autonomía, y descubre que él es responsable de su propio aprendizaje, lo cual constituye la naturaleza de este método.

Prevención de dificultades

Es fácil ver cómo invertir la clase es un procedimiento que ofrece al docente herramientas variadas para sortear algunos de los obstáculos a los que se suele enfrentarse a diario:

  • Ausencias: Ante las pérdidas de sesiones lectivas, el alumno dispone de las herramientas necesarias para ponerse al día lo antes posible y recuperar el ritmo esperado.
  • Dificultades de aprendizaje: Los alumnos con dificultades dispondrán del apoyo directo del maestro de una forma más dilatada e individualizada gracias al uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.
  • Falta de tiempo: Más tiempo disponible del profesor se traduce en mayor dedicación e interacción con todos los alumnos. Esta es la gran ventaja de la instrucción inversa.
  • Altas capacidades: Aquellos alumnos con altas capacidades o con mayor motivación e implicación con la tarea podrán continuar su trabajo a su ritmo sin necesidad de verlo ralentizado por unos u otros motivos.
  • Aprendizaje fuera del aula: El proceso educativo se amplía a otros contextos y el alumno continúa aprendiendo fuera de los límite de la escuela. Además, con este método se puede hacer partícipes del proceso educativo a las familias.
  • Acceso a los recursos: Con esta metodología nos aseguramos de que el alumno dispone siempre de los recursos necesarios, desde cualquier lugar o dispositivo, aunque el maestro no esté siempre presente.

Procedimiento de aplicación

La metodología de las clases invertidas tiene un sentido claro, del cual se desprende un procedimiento que hay que seguir para poder implementarla de la forma más correcta.

  • Primer paso: Programación. Como cualquier acto educativo intencionado y reglado, la clase invertida requiere de una planificación previa en la cual se determinen las sesiones de trabajo, así como los objetivos que se pretende alcancen los alumnos, los contenidos que se tratarán y la forma en que se trabajarán las competencias.
  • Segundo paso: Preparación de materiales. Tras delimitar qué enseñar se procederá al establecimiento del cómo hacerlo, recopilando los materiales necesarios para el alumno, acercándolos a los conceptos clave y preparando para ellos pruebas y/o test con los que comprobar su progresión.
  • Tercer paso: Lectura de materiales. En este punto se desarrolla todo el mayor peso de trabajo autónomo por parte del alumno, el cual tendrá que completar cuestionarios de control e informaciones referidas a lo estudiado fuera del aula para compartirlas en clase.
  • Cuarto paso: Planificación de sesiones. Ahora se desarrollarán actividades siguiendo distintos tipos de agrupamientos en función del nivel que vayan presentando los alumnos, su progresión sobre sus contenidos y las dudas que vayan manifestando, todo en pos de un aprendizaje lo más activo posible.
  • Quinto paso: Resolución de dudas. Se dedicarán los primeros minutos de clase a repasar el cuestionario enviado a los alumnos y despejar sus dudas. Se utilizarán distintos materiales para favorecer la comprensión de los conceptos y fomentar así la participación en el aula.
  • Sexto paso: Establecimiento de actividades de consolidación. El docente tendrá que plantear nuevas y variadas tareas que poder ofrecer al alumnado y que puedan ajustarse a sus ritmos personales. Paralelamente, se invitará a los alumnos a exponer su trabajo en el aula, explicar su experiencia y compartirla con los demás.
  • Séptimo paso: En última instancia, se procederá a realizar una evaluación del aprendizaje y progreso del alumnado.

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El disfrute de una tarea y el florecimiento de la creatividad mientras uno la ejecuta, ocurren a mitad de camino entre los estados de aburrimiento y de ansiedad. Lo primero surge cuando la tarea es demasiado fácil, lo segundo cuando es demasiado difícil.
Csikszentmihalyi (1975), psicólogo experto en creatividad y aprovechamiento del tiempo.

Como no hay reto sin motivación, a través del aula invertida, nos acogemos a las sorprendentes destrezas de nuestros alumnos en el empleo de las tecnologías, por las cuales se sienten tremendamente atraídos, y aprovechamos estas habilidades para el aprendizaje y adquisición de conocimientos nuevos. Sin embargo, no debemos olvidar que, en cualquier proceso de mejora de los métodos de enseñanza y aprendizaje, la tecnología es una herramienta, no un resultado en sí misma.

El artículo Metodología Flipped Clasroom: Aprovechando el trabajo autónomo del alumnado forma parte del Número 3 de Campus Educación Revista Digital Docente, un proyecto destinado a la divulgación de publicaciones de carácter educativo que permite la difusión del conocimiento y pretende el enriquecimiento de toda la comunidad educativa.